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07 de diciembre 2023

Piero Penna

Docente de Historia.

SAN LUIS, ¿OTRO PAÍS?

Tiempo de lectura: 11 minutos

Meses antes del huracán Milei, el rodriguezsaaísmo perdió por primera vez una elección a la gobernación después de 40 años. El ganador esta vez fue Claudio Poggi (aliado histórico del oficialismo, opositor desde el 2016) en alianza con JxC, Libres del Sur y Adolfo Rodríguez Saá (sí, hermano de Alberto, quienes se pelearon hace algunos años). Entre Claudio Poggi y Jorge “Gato” Fernández (candidato de Alberto Rodríguez Saá) sumaron alrededor del 97 % de los votos. Es decir, en junio de este año el pueblo puntano votó entre un peronista y otro. La vuelta de Poggi a la gobernación, pero desde otra trinchera. Misma sonrisa de siempre, carismático, diputado y senador nacional desde que se transformó en opositor de los Rodríguez Saá. Devenido en larretista, tuvo que bancar a Bullrich después de las PASO, “peronista del trabajo, y no del kirchnerismo de los planes sociales”. Mucha cintura, buen caudal político propio, conoce la dinámica estatal. Ganó bien las elecciones (hace rato que le viene ganando elecciones al oficialismo), pero sigue siendo una incógnita. Peronismo amarillo y peronismo celeste, parecía que la disputa por los votos de los sanluiseños pasaba por ahí. Pero semanas después la provincia se pintó de negro y amarillo. Se dijo de todo: voto bronca, derechización de la sociedad, antipopulismo, vuelta de la antipolítica, “desagradecidos”, “volver a las bases”, anticomunismo, “los pibes de las redes no tienen idea”, reacción frente al marxismo cultural, “se viene el fascismo”, los pobres votando en contra de sus propios intereses, “hay que volver a contarlo todo”, “nos respondieron con el bolsillo”. Lo cierto es que en San Luis Milei arrasó en las PASO (47 %), ganó cómodo las generales (43 %) y pateó el tablero por completo en el balotaje (68 %). Pese a prometer un ajuste fenomenal y anunciar la futura desaparición de la coparticipación federal. No importó, se lo votó igual. Un voto que trascendió la “República del AMBA” (Schiaretti, dixit), las clases sociales y las edades. San Luis quiso cambiar como sea, de gobernador y de presidente, y si para lo primero votó a un peronista de la vieja guardia, no dudó en inclinarse en las nacionales por Milei. Veamos.

Instantáneas

Panic show. Sábado 16 de septiembre, viento chorrillero. Caravana de Milei en San Luis. Una multitud aurinegra lo sigue por las calles del centro de la ciudad. Él va en la caja de una camioneta, saludando y arengando. Es una fiesta popular: hombres, mujeres, niños, niñas, viejos, viejas. Un hombre logra subirse a la caja de la camioneta, “¡flaco, bajate!”, le dicen. Milei lo ve, “vení arriba”, lo abraza y le firma el pecho. Saludan juntos a la multitud, el hombre no puede parar de llorar: “toda la noche soñé este momento y se me hizo realidad”. Luego, alguien le alcanza a Milei unos guantes de box, se los pone y arenga. La gente alienta a su campeón. “¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!”, banderas amarillas con la serpiente de “Don´t trade on me”, “¡libertad, libertad!”, “¡Milei, hermano, firmame los billetes!”, “¡Vamos, León!”, “¡La casta tiene miedo!”, “¡Se siente, se siente, Milei presidente!”. Las imágenes son impactantes, Break Point lo registró todo[1]. Nunca vi algo igual. Mientras tanto, “Bartolo” Abdala (candidato a Senador) pegado a Milei, arriba de la caja, cantando contra la casta y pidiendo que se vayan todos. Borges dijo sobre Citizen Kane de Welles: las formas de la multiplicidad, de la inconexión, abundan en el film.

Cree que Milei, pese a no ser católico, representa principios y valores católicos, algo con lo cual ella está muy comprometida y le parece muy importante. Eso no lo ve del lado de Massa y los suyos

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Usted es comunista. Lunes 25 de septiembre, días después del primer debate de candidatos a vice. Dos ayudantes de cátedra de un tercer año del profesorado de Historia (ahora recibidos): “Lo que plantea Villarruel está bueno, propone una justicia total, para todos, contra los terroristas. ¿Vos sabés lo que hicieron los Montoneros?”.

Los muchachos se entretienen. Viernes, dos días antes del balotaje. Panadería de barrio. El dueño atiende. Tres trabajadores. Dos de ellos al fondo, ordenando, le gritan al que estaba afuera fumando un cigarrillo: “¡Vamos León, eh!”. El del cigarrillo: “Sí, ¡que explote todo!”.

Qué es lo que hace un taxista construyendo una herida. Sábado, un día antes del balotaje. Taxista, jornadas laborales de 12 horas por día de lunes a lunes, hijos en la universidad nacional. “Hay que probar un cambio, que se vayan todos los políticos (…) aparte, no va a poder hacer todo lo que dice, hay que probar”.

Historias

El más votado. José, treinta años, contador, trabaja en el hospital Austral. Vivió en San Luis hasta que se fue a estudiar a la UBA. Vive en Buenos Aires hace más de un año. Tiene 11 hermanos, gran parte de ellos vive en Buenos Aires, sus padres siguen viviendo en el pago puntano. “Tuve la suerte de poder estudiar en un colegio privado”, dice. Votó a Bullrich en las PASO, nunca le gustó el kirchnerismo, “sus medidas nos han llevado a donde estamos hoy (…) y si bien considero que el gobierno de Néstor fue bueno, todo se decantó cuando su mujer empezó a gobernar y las políticas de izquierda y socialistas se hicieron más frecuentes”. Macri, pese a sus buenas intenciones, “no redondeó un buen gobierno”. Al principio, no le tenía fe a Milei y pensó que la elección la ganaría JxC. “Me puse a escucharlo más, algunas propuestas me parecían irrealizables, pero coincidí con las económicas”. Lo que más lo cautivó en un primer momento fue “que era el único candidato que estaba a favor de la vida y que iba a someter a un plebiscito para reformar la ley del aborto”. Después conoció a Victoria Villaruel y le pareció una mujer “fenomenal”. Empezó a gustarle el discurso de LLA. En cambio, desde JxC “no tenían tantas ganas de recortar el Estado, de achicarlo, de hacerlo más eficiente, parecía un mensaje vacío”. Su voto se trasladó, entonces, desde Bullrich (PASO) a Milei (generales y balotaje).

¿Por qué Milei? Porque concuerdo principalmente en lo económico. Tenemos una moneda que no vale nada, todo el mundo lo experimenta, no hace falta ser graduado en ciencias económicas para darse cuenta. Lo mismo pasó con la inflación, Alberto Fernández le declaró la guerra y bueno, así estamos. Lo que hizo esté gobierno está a la vista de todos: corrupción, agrandamiento del Estado, metieron ideología de género en los colegios, sancionaron la ley del aborto”. Milei le parece un tipo con formación y que no tiene nada que perder. “Me gustó mucho cuando decía en los programas de TV que si la gente no lo votaba se iba a su casa (…) realmente él no vive de la política. Me pareció una persona muy sincera. También lo mostró con hechos sorteando su sueldo. Él no quiere enquistarse en la política, ni ser un dictador. Es alguien que quiere hacerle bien al país y sabe a quien hay que elegir para hacer que la Argentina se ponga de pie nuevamente”.

Sobre Massa: “¿Massa? Un camaleón, un tipo que estuvo en todos los partidos políticos. Dijo que iba a barrer con los ñoquis de La Cámpora y, de repente, lo vemos aliado. Además de toda la campaña del miedo que hizo, el plan platita. Está en los hechos: tenemos un salario miserable. No puede ser que un profesional con estudios gane de media un salario de 500/600 dólares al mes, eso no pasa en ningún país del mundo, sólo pasa acá porque estamos realmente empobrecidos. Y esto es lo que ha generado un gobierno populista. Uno puede tener buenas intenciones, pero, en definitiva, siempre les va bien a los mismos, a los que hacen negocios con el Estado y a los que se benefician con la corrupción. Han hecho ignorante al pueblo y el pueblo se cansó. Por algo Milei fue el presidente más votado de la historia argentina”

Orden y progreso. Daniel tiene 25 años, su familia es numerosa y humilde, de barrio. Vive con su madre y tres hermanos. No trabaja, estudia. Su madre fue clara: “acá se estudia o se trabaja”. Quiere ser profesor, le falta poco. En épocas difíciles pensó abandonar los estudios y buscar trabajo, pero su madre le insistió que no deje, que siga, “cueste lo que cueste”. Votó a Macri en las dos elecciones anteriores. Empezó a seguir a Milei en el 2020, “decía cosas diferentes del resto de los políticos”. Al escucharlo, dice, “empecé a entender por qué costaban tanto las cosas en mi casa, en mi familia, en el país, me empezó a dar respuestas (…) fue la primera vez que me empezó a gustar un político, en casa nunca nos gustó el kirchnerismo”. Macri le gusta, pero Milei le parece radicalmente diferente y necesario: principalmente la dolarización, lo del BCRA (“no lo termino de entender, pero lo banco”) y la mano dura contra la delincuencia. “No tengo dudas, estoy convencido de él”. Seguidor de Bukele, “me gusta mucho lo que hace con la delincuencia”. Al comienzo, le hicieron ruido y le parecieron jodidas algunas cuestiones, pero “las terminé avalando y entendiendo: mercado de órganos y libre portación de armas”. Se define conservador, “las drogas tienen que ser ilegales y reprendidas (…) lo mismo en relación al aborto”. Es la primera vez que se siente tan identificado con un proyecto político, Milei vino a ponerle palabras y a mostrarle las razones del sufrimiento de su familia. “Un cambio es lo primordial”.

Poggi se anticipa: “no hay plata”, “la casa no está en orden”, “hay un estado paralelo”, “se acabó la joda”. Rodríguez Saá se mueve, hace sus jugadas, tiene su aparato, “yo no fui”

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Después de la tormenta. Rafa trabaja desde los 16 años, siempre en negro, hoy tiene 26. Y se gana la vida colocando placas en los techos y haciendo changas (construcción, canillita, peluquería, mecánica de motos). Vive con sus padres y sus dos hermanos. Familia de origen obrero, de barrio. “Cuando a mi viejo lo echaron de la fábrica, sin indemnización, después de trabajar toda la vida ahí, se nos vino todo abajo. Ahí empezamos a trabajar todos en la familia”. En su casa se hablaba mal de todos los políticos. Terminó la escuela con mucho esfuerzo. Nunca pensó que iba a ser capaz de estudiar una carrera, pero ahí está, en plena batalla. Hace algunos años empezó a estudiar en un profesorado, quiere progresar y conseguir un trabajo estable como docente, pero, mientras tanto, no puede dejar de trabajar. Trabajar para poder estudiar, estudiar para trabajar en blanco. Le falta poco. En el 2019 votó a Alberto Fernández. En las PASO de este año votó en blanco, a Schiaretti en las generales (“porque quería a alguien neutro”) y en el balotaje a Milei “por la economía, por la dolarización, para terminar con la inflación y contra la corrupción del oficialismo”. No está en contra de los planes sociales, pero sí de su utilización política y de los intermediarios. Milei “quiere cortar con todo esto y, si no le va bien, votaremos a otro”. No le convence la reforma laboral propuesta por Milei ni los discursos contra el derecho a huelga. “Está en juego el artículo 14 bis”, dice. “Lo de la coparticipación me choca un poco, hay provincias que se vienen abajo si se la sacás, es complicado. Hay gente y vidas de por medio. Pero entiendo que la situación no puede seguir igual, hay mucha corrupción. Y con respecto al aborto soy neutral”.

Políticamente incorrecto. Lucas, contador, 34 años. Vivió toda su vida en una localidad del interior de la provincia, estudió en Córdoba, en la UNC. Hoy vive en San Luis. Trabajó casi siempre por cuenta propia, también estudia en un profesorado. Tiene su casa propia, vía PROCREAR. De formación y recorrido católico, “nunca comulgué con la izquierda, pero hoy me sorprende lo de derecha que es la Iglesia Católica”, comenta. Cuenta que creció viendo a sus viejos esforzarse mucho para lograr que la plata alcance. “Antes que posicionarme a favor de Milei, estoy en contra de todo lo que había, porque primero viene la economía. Estoy muy en contra del peronismo”. Desde lo económico, ve una disociación muy fuerte entre el relato kirchnerista y lo real. En el 2019 votó a Macri. “El fanatismo siempre me hizo mucho ruido, tanto el de derecha como el de izquierda”. Pese a “las barbaridades que dijo Milei sobre el Papa, todos los católicos están con Milei”, comenta. En las PASO votó a Milei, pero sin estar tan convencido, “era disruptor”. Después la cosa cambió. El “plan platita” de Massa no le gustó nada. “Hizo lo mismo que Cristina. Le llenan de plata los bolsillos a la gente, plata que no vale nada, con la que no se puede hacer nada, así es muy fácil (…) me puse a estudiar lo de la dolarización y sí (…) la inflación siempre fue el cáncer del país, se necesita una medida radical para eliminarla; y que el actual Ministro de Economía diga que a partir del 10 de diciembre iba a solucionar el problema de la inflación me parecía una fantasía”. Schiaretti le parece lo mismo, “es peronismo”, dice. Bullrich no le gusta nada. Se decidió, un poco más pero tampoco tanto, por Milei en las generales, “un disruptor”, insiste. “Lo que más me convence de Milei es que no tiene doble discurso. El tipo te dice la verdad, lo políticamente incorrecto: que estamos en estanflación, que hay que hacer un ajuste, que se acabó la joda, no al aborto. Si tiene seguidores siendo tan brutalmente honesto es por algo. Lo de la dolarización me parece una muy buena medida para poder sacarnos de encima la inflación”. La quita de planes sociales y subsidios no le preocupan tanto, sí el clientelismo y el uso político, “hay que ordenarlo”. Pero “a diferencia de Massa y el kirchnerismo, Milei todavía no gobernó, veremos qué hace”. Insiste, no le gusta el fanatismo, ni el discurso de odio, ni las posturas radicales ni los DNU, pero tampoco lo que se vino haciendo hasta ahora. “Con respecto al aborto, ¿qué hacés, lo sacás así nomás? No me cierra. Lo mismo en relación a la privatización de la salud, pero también es cierto que la salud pública no funciona, o funciona a medias (…) ¿Por qué lo público tiene que funcionar mal? No puede ser (…) no privatizaría YPF”. Cree que Milei piensa a largo plazo, que hay proyecto. Como “en el Chile de 1970 al 2000, algo que no ha hecho el kirchnerismo ni el peronismo, Macri sí, pero con muy poca fuerza, aunque tampoco”.

Cerro negro.

La verdadera qué mujer. Florencia tiene 22 años, es docente en el nivel primario en un colegio privado católico, enseña Ciencias Sociales en todos los años, de primero a sexto. Le pagan en negro porque aún no tiene el título docente. No tener estabilidad laboral es algo que le preocupa mucho, cree que tener el título le significará mejores condiciones. Para ello estudia en un profesorado. Votó a Larreta en las PASO y a Schiaretti en las generales (no le convencía ninguno, pero no quería votar en blanco), terminó inclinándose por Milei en el balotaje. ¿Por qué Milei? “Empiezo contestándote primero lo que no me gusta de Milei: sus formas, la forma en que se expresa, la forma en que salió a la luz de la política, su manera tan chocante de tratar, los discursos que causaron tanta confusión (…) calla muchas cosas, por ejemplo, cuando no respondía si estaba a favor de la democracia. Tendría que ser más claro. Me gustó el discurso que dio cuando ganó las elecciones, pero bueno, hay modos con los que no concuerdo. Es demasiado exaltado, eso no me agrada mucho”. Cree que Milei, pese a no ser católico, representa principios y valores católicos, algo con lo cual ella está muy comprometida y le parece muy importante. Eso no lo ve del lado de Massa y los suyos. Villarruel le gusta mucho, uno de los debates a vice la convenció. “Ya la conocía, me encanta, me llama mucho más la atención ella que Milei, creo que muchos lo votaron por ella”, dice. ¿Por qué no de Massa? La situación económica, la falta de oportunidades, los amigos y familiares que se tuvieron que ir del país, que no haya soluciones, el que todo “vaya para atrás, el no poder crecer”. No ve en Milei un salvador, sino alguien que la tiene muy difícil, que lo reconoce públicamente y que proyecta a largo plazo. “No va a solucionar todo ya”. Para ella, “era necesario un cambio”. Hace años, dice, ve que las cosas están cada vez peor y que su familia y los suyos lo sufren. “Massa no puede solucionar lo que Massa hizo”. Los principios y valores que representa Villarruel le parecen algo muy importante y cree que Milei “le da lugar a las mujeres”. Ella, Villarruel, puede hacer muchos aportes a la sociedad, muchos, dice.

Dos de ellos al fondo, ordenando, le gritan al que estaba afuera fumando un cigarrillo: “¡Vamos León, eh!”. El del cigarrillo: “Sí, ¡que explote todo!”

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Veremos qué pasa. Hay mucha incertidumbre, dudas, ilusiones, miedos, expectativas. Todo eso, todo junto. San Luis, espejito del país: caída del salario, falta de oportunidades, desempleo, cierre de fábricas, precarización laboral. Hay que recordar que Claudio Poggi formó parte del grupo de los gobernadores de JxC que optó por la “neutralidad” en el balotaje. El vínculo de Poggi con Milei (vía Guillermo Francos) será fundamental, dado que San Luis, como tantas otras provincias, depende de los fondos coparticipables. Los sanluiseños estamos a la espera, tanto de lo que pase a nivel nacional, como de lo que haga Poggi una vez que asuma. El rodriguezaáismo no gobernará San Luis por primera vez desde el retorno de la democracia. Toda una novedad histórica. Poggi se anticipa: “no hay plata”, “la casa no está en orden”, “hay un estado paralelo”, “se acabó la joda”. Rodríguez Saá se mueve, hace sus jugadas, tiene su aparato, “yo no fui”. En San Luis, lo que era sólido se desvaneció por el aire y lo “nuevo” está por verse.


[1] (575) Caravana HISTÓRICA de MILEI A LO ROCKY en San Luis | Break Point – YouTube