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12 de octubre 2023

Lucía Aisicoff

ESTABA EN LLAMAS CUANDO ME ACOSTÉ

Tiempo de lectura: 3 minutos

La última fase de la campaña electoral trajo carpetazos y una corrida cambiaria que llevó al dólar blue a su máximo histórico. Sin sorpresas en Ciudad Gótica, mientras las redes se inundaban de insultos entre judíos, antisemitas y defensores de algunas causas, Massa y Milei se enredaron en una discusión por la fragilidad de la economía. Bullrich no quiso quedar aislada y salió a cuestionar a ambos candidatos, en línea con la estrategia que le permitió salir airosa del segundo debate a pesar de sus oraciones unimembres.  

La corrida la desató Milei por decir que el peso no vale “ni excremento”, apoyado por Ramiro Marra y Agustín Romo con sus tips para ahorrar en dólares. Massa-candidato suspendió la agenda en el interior y prometió mandar presos a los “cuatro o cinco vivos” que especulan con el ahorro de la gente. Improvisaba tener la situación bajo control porque logró frenar la suba y planificaba los titulares de este jueves sobre la caída de “El Croata” -a quien el oficialismo señala como el principal operador del blue en la City-, hasta que apareció Alberto Fernández a darle una mano con una denuncia judicial contra los libertarios. El tema sacó de quicio al candidato oficialista. Terminó con una conferencia de Milei en la que se victimizó con que lo quieren proscribir. Massa reapareció para exigir un psicotécnico de los candidatos que lleguen al ballotage y Milei lo mandó a rendir un examen de economía.

El kirchnerismo y el macrismo coinciden en que hubo una irresponsabilidad de Milei, aunque el diagnóstico del PRO es que lo hizo sobre el campo minado de la economía de Massa, en un país regalado a que lo desestabilicen dos tuiteros, mientras que en el oficialismo insisten con la irresponsabilidad de Macri por dejar la deuda impagable

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Intervino Bullrich con un llamado a la calma: opinó que hay un vacío de poder que solo puede llenar ella, porque ningún otro está a la altura. La exministra al final entendió que no le alcanzaba con pegarle a Cristina, por eso las últimas semanas se enfocó en el libertario, tapó sus propias limitaciones con slogans y se encomendó a Melconian. Algún efecto tuvo, porque llegó el carpetazo. El periodista Tomás Méndez publicó una serie de audios en los que se escucha al eventual ministro hablar con “minas” a las que les ofreció cargos en el Estado durante el gobierno de Macri. Ante la filtración, la respuesta de Bullrich fue que los armaron con inteligencia artificial.

El kirchnerismo y el macrismo coinciden en que hubo una irresponsabilidad de Milei, aunque el diagnóstico del PRO es que lo hizo sobre el campo minado de la economía de Massa, en un país regalado a que lo desestabilicen dos tuiteros, mientras que en el oficialismo insisten con la irresponsabilidad de Macri por dejar la deuda impagable y fracasar con el programa que ahora quiere retomar Bullrich. Ambos pueden tener razón, pero ninguno se hace cargo de la irresponsabilidad compartida por haber sembrado a Milei.

Milei se sinceró al decir que cuanto más alto esté el precio del dólar, más fácil le será dolarizar. Sus insultos contra el peso no son producto de la irresponsabilidad ni de su inestabilidad emocional, sino de una estrategia calculada

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Massa no se resigna y trabaja para el ballotage. Fantasea con una “fuerza democrática” contra el libertario y promete un gobierno loteado para integrar radicales y larretistas que se animen a dar el salto. Emiliano Yacobitti, del sector de Martín Lousteau, blanqueó sus ganas de ser el primero: “Si Massa propone algo con lo que estemos de acuerdo, vamos a acompañarlo”, dijo el miércoles en TN. El ministro cree que también recibirá apoyo de un sector de la izquierda, más allá de lo que definan algunos dirigentes. Milei se ríe de la “casta”, aunque empezó a entender el riesgo real que podría implicar un acuerdo para aplastarlo. No se fía en las encuestas que le aseguran un triunfo contra cualquiera en noviembre, por eso intentará liquidar el tema antes y a cualquier costo.

En agosto de 2019, Alberto y Macri empezaron a negociar la transición. El entonces candidato del Frente de Todos mandó a Emmanuel Álvarez Agis a sentarse con Hernán Lacunza y Guido Sandleris. De esas charlas salió la decisión de fijar el dólar a 60 pesos y sin cepo. ¿Cómo podría resultar ahora el cambio de mando, cuando el candidato más votado en las primarias cree que una corrida lo beneficia? Milei se sinceró al decir que cuanto más alto esté el precio del dólar, más fácil le será dolarizar. Sus insultos contra el peso no son producto de la irresponsabilidad ni de su inestabilidad emocional, sino de una estrategia calculada. Ningún psicotécnico frenaría su decisión de asumir en un país en llamas que promete venir a apagar.

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