25 / 07 | Política

QUÉ ES UNA DEMOCRACIA


Las Fuerzas Armadas reaparecen en escena: si antes fueron tragedia, ahora regresan como farsa. El anuncio del presidente Mauricio Macri puede enmarcarse en una serie de cadenas de sentido que, lejos de contradecirse, refuerzan y cristalizan una imagen deseada del Gobierno. En primer lugar, se trata de una escenificación de poder, como ya ha hecho otras veces, mostrarse junto a cuerpos militares o de seguridad, con uniformes, banderas y una serie de símbolos que refieren tanto a la detentación como al ejercicio del poder. La simbología y el contexto contienen un mensaje de fortaleza, presidenciabilidad, solidez, gravitas. Este momento de mise-en-scène era muy necesario, tanto por el golpe recibido merced al escándalo de corrupción con los “aportantes truchos” como a la impotencia (real y percibida) del Gobierno para controlar la economía, el dólar, el clima: algo.

Resulta notable que el campo semántico elegido para emplazar su discurso en esta coyuntura sea el de la meteorología, las fuerzas naturales que gobiernan a la humanidad desde tiempos inmemoriales y que están “más allá” de nuestro control (excepto, quizás, en Holanda o Israel). Las fuerzas climáticas del frío y la tormenta se unen así a una cadena de significantes que ya trae a los animales en los billetes, los “brotes verdes” y la “lluvia de inversiones”, afín también a las metáforas fisiológicas habituales de la jerga economicista (¿se fue alguna vez la economía del terreno de la física social?). Este juego se da muy bien también con la naturalización de la dominación social por parte de las élites históricas. Por último, constituye un emplazamiento muy rico para interpelar sutilmente una veta primitiva, supersticiosa y sugestionable.

"Las Fuerzas Armadas reaparecen en escena: si antes fueron tragedia, ahora regresan como farsa"

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El trueque del helicóptero blanco de civil por el helicóptero negro militar es asimismo una señal muy clara, unívoca, lejos de la mojada de oreja a las huestes tuiteras kirchneristas en aquella fotografía saludando, sonriente, desde la tripa de la ballena radical. Lo cierto es que el anuncio junto a las declaraciones del Ministro Aguad respecto a Rusiano está por fuera ni es novedoso respecto de la subordinación de la Argentina al eje Estados Unidos – Israel, con los múltiples documentos firmados y las armas y equipamientos comprados a estas dos potencias mundiales. Recordemos que esta subordinación nos coloca en una situación geopolítica compleja cuyos hilos van desde el malogrado memorándum de entendimiento con Irán hasta el atentado a la AMIA y el deceso del fiscal Nisman. Esta narrativa nos expone a ser objetivo potencial de agresiones que, de otro modo, jamás recibiríamos.


Entonces, al tiempo que se refuerza la imagen presidencial y el alineamiento con determinadas potencias en detrimento de otras líneas de política exterior, el anuncio (la no-noticia) tiene por objeto no tanto poner de manifiesto una represión recrudecida que ya escueza en algunos cuerpos de la Patria sino mas bien correr la ventana de Overton respecto al endurecimiento de medidas represivas que, con toda probabilidad, terminen recayendo finalmente en las fuerzas de seguridad con un “look” más militarizado, y testea asimismo las aguas para un quiebre del consenso democrático del ’83 hacia esta parte, es decir, el último bastión progresista y cimiento basal del edificio simbólico kirchnerista. Corroe, particularmente, la definición de democracia en el imaginario colectivo nacional, vinculada fuertemente a aquél consenso y nos obliga a interrogarnos acerca del alcance de este significante. ¿Es esta una derecha democrática o se trata de una derecha legalista, nominal? ¿Es posible acaso perpetrar un golpe blando sin dejar marcas pero cargado de violencia?

"Este momento de mise-en-scène era muy necesario, tanto por el golpe recibido merced al escándalo de corrupción con los “aportantes truchos” como a la impotencia (real y percibida) del Gobierno para controlar la economía, el dólar, el clima: algo."

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En cualquier caso, esta iteración del algoritmo es tenebrosa y se alinea con el 2×1, la represión de la protesta por la reforma previsional y otras anteriores, el affaire Santiago Maldonado, la llamada “doctrina Chocobar” y la construcción discursiva de la RAM. La pregunta que debe hacerse unx argentinx hoy entonces es, ¿hasta dónde es tolerable el fearmongering en base a la manufactura de un enemigo interior? ¿Hasta dónde es compatible con la definición de democracia que supimos construir? ¿En qué términos y bajo qué condiciones son las armas vueltas contra el Pueblo parte de esta definición?  Porque, esto sí, se parece mucho a Venezuela.


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1 Comentario

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