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20 de octubre 2021

Lorena Álvarez

LA MALVADA

Tiempo de lectura: 6 minutos

“Otra familia que te cargaste por Zorra” en fondo negro catástrofe. Así fue el inicio del Wandagate el hecho político y social más importante de la post pandemia.

El sábado previo al 17 de octubre, el día de la Lealtad, quedamos en shock porque Wanda Nara desde una storie de Instagram dejaba entrever el derrumbe de su matrimonio con Mauro Icardi. Entre dimes y diretes, la rubia dejó de seguir al futbolista, bajó la historia y le dio unfollow a la actriz Eugenia Suarez. Aunque para rematar,  volvió a subir la historia con el polémico enunciado. Nunca nombró a la China Suarez pero todos le apuntaron a ella.

Ese poder de interpretar el inconsciente colectivo seguramente es la envidia de cualquier estratega de campaña. “La vida que queremos” en manos de Wanda hubiera sido un éxito.

En tiempos donde esas acusaciones hacia otra mujer -espetarle zorra– está mal visto, Wanda intuyó que no todo es tan así e inició la estrategia del mal menor. La política debería aprender.

En el fondo Wanda encarna a la perfección a esos votantes del peronismo, por origen y ascenso, que ya no se sienten contenidos por el discurso oficial. Las otras caras de Mayra Arenas

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Wandaworld

El lunes en el programa de Ángel De Brito, informaban que Nara se había enterado de unos intercambios subidos de tono entre su marido y la actriz, que actualmente está trabajando en Europa y decidió separarse. Tomó a sus hijas menores -los mayores se quedaron su padre, Maxi López- subió a un avión y partió de París a Milán. Porque si algo tiene esta historia es locaciones. Y actores de reparto.

Mientras se sumía en un misterioso silencio, el país hizo el trabajo por ella. Eugenia Suárez, actriz del semillero de Cris Morena, con un rostro tallado por Dios un día que estaba inspirado, hace años está en el ojo de la tormenta. Primero, por ser la tercera en discordia en el matrimonio entre Nicolás Cabré y Eugenia Tobal, que culminó en divorcio. Luego, por protagonizar un escándalo de ribetes históricos para la tele: Pampita señalada como quien la zamarreó en un motorhome donde al parecer estaba con Benjamín Vicuña. Por entonces esposo de la modelo. “El lugar olía a sexo”, dijo la pampeana sobre el asunto. En ese momento “La China” negó el affaire jurando por su hija pero en breve se confirmó la ruptura entre Carolina Ardohain y el chileno y la posterior unión de este con la joven estrella de “Casi ángeles”.

Si bien estos escándalos fueron comentados, coincidieron con los nuevos tiempos de no juzgar a otras mujeres, “su cuerpo, su decisión” y otras consignas muy interesantes pero que teñían de censura cualquier atisbo de “crítica en ruleros” que se hiciera hasta en estos asuntos de farándula. Pero el fuego de esos dramas estaba ahí latente.

Bastó para que la mediática Wanda escribiera “Te cargaste a otra familia por Zorra” para volver a encender esa llama de la indignación que latía.vNunca se había extinguido, solo estaba esperando que algún viento de cambio soplara. Y el viento cambió y fue un tembladeral.

Algo se podía intuir en la derrota oficialista de las Paso. Sin economía, con una agenda progresista bienintencionada no se gana. Parecería haber más Familia, Propiedad y Tradición en esta población que en cualquier hogar de triple apellido. Y Wanda aprovechó estratégicamente eso: evitó que concreten el encuentro, armando un escándalo previo, rompió un rato los juguetes, castigó al marido y expuso públicamente a su contrincante. “El juego del calamar” en el Wandaworld es para principiantes. Y en tiempos donde se relata que somos como la familia de “Los fabulosos Tenembaum”, quedó demostrado que nos parecemos más a los Musicardi en “Esperando la carroza”. Católicos, apostólicos y románicos.

El decorado no se calla

El reality ficción continuó con muchas mujeres del medio saliendo a bancar a Wanda, incluida la hija mayor de Marcelo Tinelli, Micaela. Mientras, C5N sacaba un móvil a la calle para preguntar qué pensaban sobre el asunto. Otra sorpresa: todos sabían sobre qué se les preguntaba y tenían opinión al respecto. ¿Alguna medida gubernamental o hecho meramente político logra tamaño alcance?

Mayoritariamente apoyaban a Wanda y obvio, aclaraban que el responsable era Icardi. Algo que jamás se dejó de recalcar en todo este entuerto. Al margen esa encuesta callejera bien podría haber sido el sueño del ex presidente Eduardo Duhalde que, dicen, solía mandar encuestadores a las estaciones de trenes para conocer el humor social. De ser Alberto preguntaría por el Wandagate para entender mejor qué medidas podrían conquistar a aquellos que dejaron de apoyarlo. En el fondo Wanda encarna a la perfección a esos votantes del peronismo, por origen y ascenso, que ya no se sienten contenidos por el discurso oficial. Las otras caras de Mayra Arenas.

Si bien nadie juzga su libertad sexual, no deja de ser vista como el temor primario, ese que se le cuenta al terapeuta o a una amiga: hermosa, flaca, joven y con el poder de desarmar lo que se le antoje

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Negar a estas chicas que quizás no sueñan con ser biólogas marinas pero sí amas de casas y formar una familia ha tenido un costo. “Linda, libre y loca” está muy bien, pero dejame ser una chica que sueña con ser mamá, tener una casita linda y tener chicos. En tiempos además donde el mercado laboral no es la panacea de “amo mi trabajo”, donde un sueldo puede ser de treinta mil pesos y hay que tomar dos colectivos mientras se carga el tupper con las sobras de la cena. ¿Quiénes somos para juzgar las aspiraciones y deseos ajenos? Las que no soñamos con eso, la familia o el amadecasismo, gracias al feminismo nos sentimos contenidas desde los medios y hasta en cualquier columna sobre mujeres pero, ¿alguien contiene a estas chicas?

El sueño de ser Wanda es profundo. Y ahí dio en el clavo la propia Wanda. Una chica de clase media baja que ahora vive la vida fucsia con la que sueñan otras rubias debilidades.

La malvada

¿Y el encono contra “La China”? Otro estallido y el menos imaginado quizás. Si bien nadie juzga su libertad sexual, no deja de ser vista como el temor primario, ese que se le cuenta al terapeuta o a una amiga: hermosa, flaca, joven y con el poder de desarmar lo que se le antoje con el chasquido de sus deliciosos dedos.

Otro mar de tintas gastado en romper el modelo de belleza hegemónica para desayunar con el indestructible poder de la hermosura. Veremos caer al capitalismo antes que al efecto perturbador de la belleza sobre los humanos. Nefertiti lo podría contar mejor. Y no olvidar la juventud, no es casual además que arme familia con cada uno de sus supuestos trofeos.

O sea, lo que se negaba en papers nos estalló en la cara porque no queríamos mirar Instagram, la fuente de la exhibición estética. El lugar donde se muestra lo que se tiene o se envidia lo que no alcanzamos. Porque “La China” es eso además de temor… es la envidia. “¿Quién no quiere ser La china Suarez?” Como en aquella película donde todos tenían una máscara de John Malkovich.

Por eso quizás el Wandagate apasiona: tiene más de drama psicológico alla Shakespeare mixturado con culebrón mexicano estilo “Los ricos también lloran”, que con análisis sesudos donde suele reinar la censura para expresar posturas. Posturas que van de “robamaridos” a “opa” refiriéndose a Mauro, cuya historia previa siendo el amigo que ponía el hombro para que llore la mujer de su amigo culminó en verbo: “icardiada”.

Recordemos que esa historia de amor nació cuando Wanda, cansada de las infidelidades de Maxi Lopez, se refugió en la comprensión de un amigo y fan de este. Lo que podía terminar en romance acabó así. El comprensivo oyente terminó siendo el siguiente marido de la blonda.

“¿Quién no quiere ser La china Suarez?” Como en aquella película donde todos tenían una máscara de John Malkovich

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Una remake perfecta de “La malvada” aquel film de 1950 protagonizado por Bette Davis, donde esta encarnaba a una actriz que estaba llegando a los cuarenta años, era la protagonista de un éxito mientras sostenía un romance con un hombre más joven hasta que se le presenta una admiradora y aspirante actriz, Eve, que poco a poco va quedándose con sus cosas. Claro que al final, perdón el spoiler, cuando Eve está en la cumbre de su carrera, golpea a la puerta una joven admiradora y aspirante a actriz. La rueda mágica del infortunio. En el film Margot algo cede para quedarse con su amor.  En esta nueva versión, con Wanda protagonizando la historia, dudamos que pierda algo. No cede. Veremos en el próximo capítulo.

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