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MOROZOV: “SILICON VALLEY SON LOS FACILITADORES DE LA COMPLEJIDAD SOCIAL NEOLIBERAL”

Tiempo de lectura: 7 minutos

Evgeny Morozov es doctor en Historia de la Ciencia por la Universidad de Harvard. Ha escrito para numerosas publicaciones, entre ellas The New York Times, The New Yorker, The Guardian, New Left Review y London Review of Books. También es autor de varios libros sobre tecnología y política, en castellano puede encontrarse La Locura Del Solucionismo Tecnológico (Capital intelectual – Katz, 2016) . Con sus publicaciones intervino en importantes debates sobre los usos de la tecnología. Entre ellos, sobre la inteligencia artificial, el tecnofeudalismo, el aprovechamiento político de los datos y las posibilidades de un socialismo digital. 

Su último lanzamiento, de gran éxito, es The Santiago Boys, un podcast de nueve capítulos sobre el Chile de Salvador Allende y su vanguardista experiencia de planificación, llamada “Cybersin” o “Proyecto SYNCO”. También es fundador y editor de The Syllabus, una plataforma de “automatización artesanal” y curaduría de textos digitales. 

Anticipando su llegada a la Argentina, lo entrevistamos con la intención de resaltar algunos de los puntos que desarrollará en sus conferencias en el CCK y la UNSAM.

1. En la última década, signada por una crisis económica que se perpetúa, el crecimiento exponencial de los procesadores y del fenómeno digital (Big Data, IA, etc.), emergió un tema de debate que -para los liberales- parecía superado: la planificación económica. Llama la atención que la planificación aparezca en textos que van desde el Financial Times hasta pensadores de izquierda como Paul Cockshoot o Martín Arboleda. ¿Qué opinión te merece esto?

Cada vez que aparecen estos redescubrimientos de la planificación que nos ayudan a alejarnos del mantra neoliberal de “no hay alternativa” [al mercado], tiendo a verlos con buenos ojos. Pero creo que también es importante señalar los límites de cierto paradigma modernista y racionalista de la planificación, del que Marx y Engels (con su defensa de la “administración de las cosas” frente al “gobierno de las personas”, a medida que el Estado se marchita) también eran en cierto modo culpables. Aunque la planificación puede hacer maravillas a la hora de asignar bienes y servicios básicos, es menos capaz de aportar novedad e innovación al mundo, o al menos de fomentarlas en la sociedad y luego crear instituciones que puedan incorporar y amplificar esta novedad. En ese punto, tal vez necesitemos un paradigma diferente al de la planificación: uno que aproveche las computadoras para el aprendizaje, la experimentación y la gestión, partiendo de la base de que la complejidad es inevitable y de que la forma correcta de abordar un mundo complejo no es simplificarlo, sino dotar a las personas de herramientas e instituciones adecuadas para beneficiarse de esta complejidad creciente.

Tal vez necesitemos un paradigma diferente al de la planificación: uno que aproveche las computadoras para el aprendizaje, la experimentación y la gestión, partiendo de la base de que la complejidad es inevitable y de que la forma correcta de abordar un mundo complejo no es simplificarlo, sino dotar a las personas de herramientas e instituciones adecuadas para beneficiarse de esta complejidad creciente.

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2. En ese sentido, a partir de tu exitoso podcast “Santiago Boys”, ¿qué importancia te parece que tiene el proyecto SYNCO para reimaginar el socialismo en el siglo xxi?

Cybersyn se basaba en gran medida en la idea de que el mundo se estaba volviendo más complejo -en el caso del Chile de Allende, esto se debía también a que la CIA, el gigante tecnológico ITT y muchas otras fuerzas estaban desestabilizando la economía del país- y se necesitaba un mejor sistema de gestión para sobrevivir a esta creciente complejidad. El equipo de Cybersyn lo hizo aprovechando las infraestructuras informáticas y las redes télex, pero también consultando a quienes se dedicaban al trabajo más vinculado con la actividad industrial sobre los procesos reales que se estaban gestionando. Incluso intentaron modelizar la economía chilena y examinar cuáles serían las respuestas probables si se ensayaban distintas políticas económicas. Aquí vemos un paradigma algo más humilde, pero que va más allá de la confianza en el modernismo y el racionalismo; fieles al espíritu cibernético, de lo que se trataba entonces era de ajustarse a medida que llegaba nueva información, y no sólo tratar de doblegar la realidad a los propios deseos, como aspiraban, por ejemplo, los planificadores soviéticos.

3. ¿Qué rol pueden jugar las tecnologías como alternativa al mercado a la hora de gobernar la complejidad y situarnos en una mejor posición contra los neoliberales?

Bueno, una vez que aceptas que la complejidad es algo bueno, quieres crear infraestructuras e instituciones que permitan ampliarla. En mi opinión, esto es fundamental para cumplir el programa de “llegar a ser” -permitir que las personas aprovechen al máximo su potencial independientemente de su clase, raza o cualquier otro factor- que el neoliberalismo promete cumplir a través del mercado. Así que las computadoras, las redes, los sensores y el resto de la pila tecnológica (popularizada como “the stack”) son candidatos ideales para desempeñar el papel de permitir formas de coordinación social más nuevas, profundas e innovadoras y así alcanzar una mayor complejidad. Silicon Valley lo entendió hace mucho tiempo: eso es exactamente lo que han estado haciendo al crear redes sociales, plataformas, aplicaciones de mensajería… Son los verdaderos facilitadores de la complejidad social neoliberal, solo que el precio de conseguirla es más desigualdad, más financiarización y más privatización.

Cybersyn se basaba en gran medida en la idea de que el mundo se estaba volviendo más complejo -en el caso del Chile de Allende, esto se debía también a que la CIA, el gigante tecnológico ITT y muchas otras fuerzas estaban desestabilizando la economía del país- y se necesitaba un mejor sistema de gestión para sobrevivir a esta creciente complejidad.

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4. Nos gustaría saber más sobre el legado de algunas contribuciones a la autonomía y soberanía tecnológica de Argentina, incluyendo los experimentos y proyectos de figuras como Oscar Varsavsky, que tratarás en próximos trabajos.

Creo que hay un par de cosas que aclarar aquí. En primer lugar, Santiago fue extremadamente importante como epicentro del pensamiento heterodoxo, tanto en economía como en tecnología. El pensamiento ortodoxo sobre economía procedía de la habitual economía librecambista de Chicago, que predicaba la eliminación de aranceles y el abandono de cualquier pretensión de estrategia industrial. El pensamiento ortodoxo sobre tecnología procedía de la teoría de la modernización, que postulaba que los países avanzaban por una determinada senda tecnológica, la senda que ya habían recorrido Gran Bretaña y Estados Unidos.

Mucha gente que trabajaba en lo que yo llamo la Escuela de Tecnología de Santiago (para contrastarla con la Escuela de Economía de Chicago) estaba afiliada a CEPAL, FLACSO, ILPES y otras instituciones. Muchos de ellos eran argentinos, entre ellos Aflredo Calcagno (que pasó mucho tiempo en Chile a finales de los sesenta) y Oscar Varsavsky (que pasaba por allí con bastante frecuencia, ya que se movía por el continente latinoamericano). Varsavsky tenía cosas muy interesantes que decir sobre la importancia de la autonomía tecnológica; creo que eran la extensión política natural del tipo de críticas al pensamiento ortodoxo sobre el libre comercio y la tecnología desarrolladas por la Escuela de Santiago, manteniendo además sus raíces en la economía estructural y la teoría de la dependencia. La propia Argentina estuvo a la vanguardia de los experimentos con modelos informáticos -especialmente en la Fundación Bariloche, donde asistimos a una crítica muy interesante y sólida del modelo de Los Límites del Crecimiento– y Varsavsky y Calgagno también presentaron elegantes argumentos a favor de la experimentación numérica y la modelización matemática (en un libro publicado, casualmente, en Santiago). Todavía tenemos que aprender más sobre este periodo – y especialmente sobre los vínculos entre la economía y la tecnología heterodoxa.

5. ¿Cuáles son los puntos centrales para pensar desde el Sur Global las relaciones actuales en la era de las Big Tech y qué papel puede tener el auge de los BRICS ICS respecto a Occidente? ¿Te parece que los ecosistemas digitales podrían delimitarse a partir de la cuestión geopolítica?

Para el Sur Global, la gran tarea actual reside en actualizar la herencia intelectual y política de la teoría de la dependencia para adaptarla a los retos que plantean la computación en la nube, el 5G, la inteligencia artificial, los microchips, etc. Tenemos que volver atrás y reexaminar los esfuerzos iniciales de instituciones como el Pacto Andino (establecido en 1969) para perseguir una agenda tecnológica regional, en la que los países coordinaban su respuesta a las multinacionales al tiempo que perseguían proyectos conjuntos de investigación e industrialización. Gran parte de estos esfuerzos fueron impulsados por la Escuela de Santiago de Chile, y los diplomáticos de Allende desempeñaron un papel clave a la hora de encabezar muchas de estas iniciativas regionales. En este sentido, los BRICS son un intento de enfoque transnacional del desarrollo tecnológico y la estrategia tecnológica, pero nada debería impedir que los países latinoamericanos lleven a cabo proyectos conjuntos, incluso en cuestiones como la fiscalidad de los gigantes tecnológicos, en las que sólo pueden ganar si trabajan juntos.

Para el Sur Global, la gran tarea actual reside en actualizar la herencia intelectual y política de la teoría de la dependencia para adaptarla a los retos que plantean la computación en la nube, el 5G, la inteligencia artificial

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6. ¿Qué categorías pensás que son útiles para comprender (y, eventualmente, poder actuar) sobre el presente ¿Te parece que es posible repensar un fenómeno tan europeo como lo feudal en tiempos de globalización digital? ¿Podrías comentarnos tus críticas al concepto de “tecnofeudalismo”?

Como he señalado en mi largo ensayo sobre este tema, existe un cierto anhelo por debatir cómo las relaciones de poder estructuran y saturan la economía digital. Tradicionalmente, los marxistas han abordado el poder en el capitalismo como un fenómeno económico (anónimo, casi autónomo y muy abstracto); el libro publicado recientemente por Soren Mau, Mute Compulsion: A Marxist Theory of Capital es un buen ejemplo de este tipo de pensamiento. Sin embargo, basta con echar un vistazo a la economía digital -y a las conexiones entre Silicon Valley y el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos- para ver que las relaciones de poder en este caso son muy reales y concretas y que están lejos de ser invisibles.

La teoría de la dependencia, al mostrar cómo Estados Unidos predicaba una cosa (¡la modernización!) pero hacía otra (defendía a sus propias multinacionales, que a menudo eran los principales obstáculos para la modernización), era en gran medida un marco que entendía que el argumento marxista habitual sobre la separación de lo político y lo económico en el capitalismo era algo vacío.

Los marxistas ortodoxos acérrimos -empezando por Robert Brenner- nunca pudieron hacer las paces con la teoría de la dependencia, aunque ofreciera una imagen más precisa del funcionamiento de la economía mundial, al menos desde la perspectiva del Sur Global. Así es como hemos acabado con algunos de estos marxistas ortodoxos recurriendo a conceptos como “feudalismo” (neo-, tecno-) para reincorporar nociones de poder en sus análisis. Por el contrario, en mi trabajo trato de ver si existe una forma mejor de explicar el poder político (y geopolítico) como constitutivo del poder económico del capital. Si mi corazonada es correcta – y que esto ha sido cierto sobre el capitalismo durante todo el desarrollo de este sistema- entonces no necesitamos conceptos como “tecno-feudalismo”, porque en realidad no hay nada nuevo bajo el sol: nuestra dependencia de los gigantes tecnológicos (ITT, IBM) de la década de 1960 era tan grande como nuestra dependencia de Amazon y Alphabet hoy.

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