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01 de diciembre 2021

Emmanuel Taub

LEONARD COHEN: VEINTISIETE POEMAS DE UN PROFETA MARRANO

Tiempo de lectura: 22 minutos

Traduzco cuando estoy terminando un libro. Así de inexplicable, así de lúdico, así de técnico. Es una forma que encontré de relajar la mente entre las implicancias y problemas de cerrar un libro. Traducir es un juego de palabras, la búsqueda del sentido en el sin-sentido de traspasar una expresión de una lengua a otra. El lenguaje es maleable, como la mente, y la traducción es el ejercicio por antonomasia de la maleabilidad de la palabra.

Leonard Cohen ha sido desde chico el profeta de mis noches. Un profeta marrano: su poesía, su lírica, su textura en la voz y el lenguaje parecen llevarnos de un mundo a otro, pero en ello esconde su espíritu marrano. Lo que se oculta debajo de sus ropajes de etiqueta es el palimpsesto de mil vidas, de la melancolía y de la noche; pero al mismo tiempo, la suposición de elevación que en realidad es caída: Leonard Cohen nos baja a los infiernos del lenguaje, y allí nos deja a la deriva.

Estas traducciones son un viaje a la deriva. No intenten salir, es una trampa.

No volver (Not going back)

Ha sido difícil desde que abandoné El Jardín

no me siento bien en mis ropas

pero no le doy la mano al Guardaparques

y no voy a volver a la rosa

y extraño el vicio de un hombre como Cristo

y hay demasiados Arthur Rimbauds

pero no voy a volver al Paraíso

y no voy a volver a la rosa.

Regalo (Gift)

Me decís que el silencio

es más cercano a la paz que los poemas

pero si por mi regalo

te traje silencio

(porque conozco el silencio)

me dirás:

“esto no es silencio

sino otro poema”

y me lo devolverías.

El borracho no tiene género (The drunk is gender-free)

Esta mañana desperté otra vez

le doy gracias a Dios por eso

el mundo es un chiquero

por lo que tengo que usar un sombrero.

Amo a Dios y lo alabo

lo perdono a Dios

y espero no arrepentirme

por permitirle vivir.

Sé que te gusta que me emborrache

y te reís de lo que digo

soy feliz de que lo hagas

porque estoy sediento cada día.

Estoy furioso con el ángel

que me pellizcó el muslo

y me hizo enamorar

de cada mujer que pasa delante de mí.

Sé que son tus hermanas

tus hijas, madres, esposas

si he dejado a una mujer afuera

entonces me disculpo.

Es divertido correr al cielo

si estás fuera de la huella,

Dios es un diablillo cuando

lo tuviste sobre tu espalda

Dios es un diablillo

también es mujer

también es un lugar vacío

también es tu rostro.

Puede E. chocar contra tu templo

y mirar a través de tus ojos

y enamorarte

con todos los que desprecias.

Qué decir de Leonard Cohen. Que Julio Cortázar era fan, por ejemplo.

Pero estamos hablando -escribiendo, de rigor- sobre un artista, de un músico en particular y su mundo, y como tal, no hay objetividades que valgan. Estamos hablando de un poeta, de un hombre de letras, que se atrevió hasta la narrativa. Un canadiense de origen judío que su talento todo lo abarcó. Entonces, volviendo a las subjetividades, limitaré estas pocas líneas a contar dos anécdotas personales al respecto y cómo desde allí, el impacto que tuvo Leonard Cohen con sus voz y su pluma, llenaron mi mundo. El mundo. El suyo, también. Uno gris (no por su vida personal que fue, diremos óptima), sino el mundo real: opaco, apenas pincelado con algún brillo o tachado con fibrones negros. Como lo hizo Omar Chabán el perfil de Cohen, Soy tu hombre de de la ensayista Sylvie Simmons. Y aquí doy comienzo a las historias personales que me unen, además de mi amor por su obra. Chabán estaba internado (y en prisión)  en el Hospital Santojanni por su dolencia que finalmente se lo llevaría de este mundo. Lo visitaba regularmente y le llevaba libros, qué más. Así como se puso muy feliz cuando vio el de Cohen, me entero más tarde por una entrevista que había odiado el libro. Cuando vuelvo a verlo, estaba todo escrito, subrayado y hasta maltratado, un libro doblado, marcado, MUY leído y analizado. Saber que la vida de Cohen fue de los últimos títulos que leyó Omar Chabán, me emociona particularmente.

La otra anécdota personal. “I’m Your Man”, el disco que sería finalmente el título también de este libro que hablamos, sale a principios de los 90 o fines de los 80. Ciro Pertusi queda desde espantado hasta sorprendido cuando le pregunto qué suena. Sin contestarme, se levanta, me trae este disco al tiempo que me dice: “Llevalo, escuchalo, luego lo hablamos”. Así lo conocí: me lo llevé, lo escuché y lo perdí. No lo conseguí, para compensar le compré Generator de Bad Religion que recién salía. Con los años lo encontré. “Quedateló”, dijo Pertusi, “esto es música, yo a Cohen lo tengo el corazón”.

“Ven pronto, comediante del palomar viejo, pedacito de cielo azul, culito lindo, aquí en esta silla y ahora haré café para todos, ristretto, che, ristrettisimo como un pequeño cuadro de Chardin, toda sustancia y luz y perfume. Café que condensa la magia de la noche como esas canciones de Leonard Cohen que me regaló Francine y que tanto amo”, escribió Julio Cortázar en Libro de Manuel.

LALA TOUTONIAN


La música se deslizó por nosotros (The music crept by us)

Me gustaría recordar

la gerencia

en la que las bebidas son diluidas

y la encargada del guardarropas

tiene sífilis

y la banda esta conformada

de antiguos monstruos de las SS.

Sin embargo, ya que es

víspera de Año Nuevo

y tengo cáncer de labio

colocaré mi

sombrero de papel sobre

mi conmoción,

y bailaré.

Democracia (Democracy)

Está llegando a través de un agujero en el aire

desde esas noches en plaza Tiananmen.

Está llegando de la sensación

que no es exactamente real,

o es real, pero no está exactamente ahí.

De las guerras contra el desorden,

de las sirenas que suenan noche y día;

del fuego de los vagabundos

de las cenizas de los homosexuales;

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

Está llegando a través de la grieta en la pared,

en una inundación visionaria de alcohol;

de la recuenta abrumadora

del Sermón de la Montaña

que no pretendo comprender en absoluto.

Está llegando desde el silencio

en el muelle de la bahía,

del valiente, audaz, maltratado

corazón de Chevrolet:

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

Está llegando de la tristeza de la calle,

los lugares sagrados en donde las razas se encuentran;

de la puta homicida

que desciende por cada cocina

para decidir quién servirá y quién comerá.

De los pozos de la decepción

donde las mujeres se arrodillan a rezar

por la gracia de Dios en este desierto

y en el lejano desierto:

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

¡Navega, navega

poderoso barco del Estado!

hacia las orillas de la necesidad

más allá de los arrecifes de la codicia

a través de las ráfagas de odio

Navega, navega.

Está llegando primero a América,

la cuna de lo mejor y de lo peor.

Es aquí donde consiguieron el campo

y la maquinaria del cambio

y es aquí donde consiguieron el apetito espiritual.

Es aquí donde la familia está rota

y aquí está la solitaria palabra

en la que el corazón tiene que abrirse

de manera fundamental:

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

Está llegando desde las mujeres y los hombres.

¡Oh baby!, volveremos a hacer el amor.

Bajaremos tan profundo

que el río llorará,

y la montaña gritará ¡Amén!

Está llegando como la inundación de la marea

bajo el balanceo de la luna,

imperial, misteriosa,

en una amorosa diversidad:

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

¡Navega, navega

poderoso barco del Estado!

hacia las orillas de la necesidad

más allá de los arrecifes de la codicia

a través de las ráfagas de odio

Navega, navega.

Soy un romántico, si sabes a qué me refiero:

amo el país pero no soporto el lugar.

Y no soy ni izquierda ni derecha

sólo me quedaré en casa esta noche,

perdiéndome en esta pequeña pantalla sin esperanza.

Pero soy resistente como esas bolsas de basura

que el tiempo no puede descomponer,

soy una porquería pero sigo aguantando

este pequeño ramo salvaje:

la Democracia está llegando a los Estados Unidos.

Ruiseñor (Nightingale)

Construí mi casa junto a la montaña

así podía escucharte cantar

y era agradable y era bueno

y el amor siempre comenzaba

Que te vaya bien mi ruiseñor

fue hace mucho tiempo que te encontré

ahora todas tus bellas canciones se quebraron

el bosque se cierra a tu alrededor

El sol cae detrás de un velo

será ahora que me estás llamando

descasa en paz mi ruiseñor

debajo de tu rama de acebo

Que te vaya bien mi ruiseñor

yo vivía pero para estar cerca de vos

aunque sigas cantando en alguna parte

ya no puedo escucharte.

La obra de Leonard Cohen es la mejor prueba para demostrarles a los incrédulos lo irrefutable: que Dios existe. Cohen no es nada sin Dios. Como no es nada sin Federico García Lorca. Cohen, Lorca, Dios, no importa el orden. Divina trinidad poética.

PABLO MARCHETTi

Nada que pueda perder (Nothing I can lose)

Cuando dejé la casa de mi padre

el sol estaba a medio camino

mi padre lo sostuvo en mi mentón

como un botón de oro.

Mi padre era un estafador

un mago, un tramposo, un mentiroso,

pero ese fue su mejor engaño,

y nos despedimos con un beso en llamas.

Una milla por encima de las Cataratas del Niágara

una paloma me dio la noticia

de su muerte. No fallé un paso,

no hay nada que pueda perder.

Mañana inventaré un truco

no lo sé esta noche,

el viento, el poste me dirá qué

y la amigable luz cegadora.

Primero tomamos Manhattan (First we take Manhattan)

Me guía una señal en los cielos. Me guía la marca de nacimiento en mi piel. Me guía la belleza de nuestras armas. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

Me sentenciaron a veinte años de aburrimiento por tratar de cambiar el sistema desde adentro. Ahora estoy llegando, ahora voy a recompensarlos. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

Realmente me gustaría vivir a tu lado, baby. Amo tu cuerpo y tu espíritu y tus ropas. ¿Pero ves esa línea que se mueve a través de la estación? Te lo dije, te lo dije, te dije que soy uno de esos.

Me amaste como a un perdedor, pero ahora te preocupa que pueda ganar. Conocés la forma de detenerme, pero no tenés la disciplina. Cuántas noches recé por esto, para permitir que mi trabajo comience. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

No me gustan tus negocios de moda, señor. No me gustan esas drogas que te mantienen delgada. No me gusta lo que le pasó a mi hermana. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

Realmente me gustaría vivir a tu lado, baby. Amo tu cuerpo y tu espíritu y tus ropas. ¿Pero ves esa línea que se mueve a través de la estación? Te lo dije, te lo dije, te dije que soy uno de esos.

Y te agradezco por las cosas que me mandaste: el diablillo y el violín de madera terciada. He practicado cada noche y ahora estoy listo. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

¿Me recuerdas? Yo solía vivir de la música. ¿Me recuerdas? Te traía las provisiones. Es el día del padre, y están todos heridos. Primero tomamos Manhattan, luego tomamos Berlín.

EL amor es un fuego (Love is a fire)

El amor es un fuego

quema a todos

desfigura a todos

es la excusa del mundo

para ser desagradable

Amén (Amen)

Cuéntame otra vez

cuando estuve en el río

y me quitó la sed

cuéntame otra vez

estamos solos y te estoy escuchando

te estoy escuchando tan fuerte que lastima

cuéntame otra vez

cuando estoy limpio y sobrio

cuéntame otra vez

cuando he visto a través del horror

cuéntame otra vez

cuéntame una y otra vez

cuéntame que me quieres entonces

amén.

Cuéntame otra vez

cuando las víctimas están cantando

y las leyes del remordimiento sean restauradas

cuéntame otra vez

que sabés lo que estoy pensando

pero la venganza le pertenece a Dios

cuéntame otra vez

cuando estoy limpio y sobrio

cuéntame otra vez

cuando he visto a través del horror

cuéntame otra vez

cuéntame una y otra vez

cuéntame que me quieres entonces

amén.

Cuéntame otra vez

cuando el día sea liberado

y la noche no tenga derecho a comenzar

inténtalo otra vez cuando los ángeles estén jadeando

y rasguñando la puerta para entrar

cuéntame otra vez

cuando estoy limpio y sobrio

cuéntame otra vez

cuando he visto a través del horror

cuéntame otra vez

cuéntame una y otra vez

cuéntame que me quieres entonces

amén.

Cuéntame otra vez cuando la inmundicia del carnicero

se lava en la sangre del cordero

cuéntame otra vez

cuando el resto de la cultura

haya pasado a través del ojo del Lager

cuéntame otra vez

cuando estoy limpio y sobrio

cuéntame otra vez

cuando he visto a través del horror

cuéntame otra vez

cuéntame una y otra vez

cuéntame que me quieres entonces

amén.

Cuando uno escucha al canadiense Leonard Cohen lo que se percibe con muchísima claridad es la voz de un poeta. ¿Qué es un poeta? Bueno, alguien que busca conquistar las mayores aventuras humanas en relación a las palabras, los sonidos y el lenguaje. Y, por supuesto, que trata de alcanzar una pronunciación particular. Cohen tiene eso que puede definirse como Golden Voice. Entonces, es desde la poesía que Cohen aborda y se mete con la música y el formato canción. Él es de esos casos, como el Indio Solari que tenía 35 años cuando salió Gulp!, por ejemplo, de rockeros que empezaron, digamos, “de grandes”. Esto se debe a que la literatura fue su único, principal y constante amor. Tocar la guitarra y cantar frente a grandes audiencias y entrar en los libros de historia del rock en Occidente es algo, simplemente, circunstancial. El Caso Cohen es notable en ese sentido: llegar a construirse todo un estilo dentro del formato lírica de canciones porque ya venía con todo un caudal detrás que se manifestaba en lecturas y libros escritos. Luca Prodan era fan de la novela Hermosos perdedores, sin ir más lejos. Ser anfibio que siempre buscó dos cosas que también lo volvían un poeta: encontrar esa palabra que es insustituible, marcada a fuego, porque para la poesía no existen los sinónimos. Y después comprender que siempre se trabaja con el tiempo a tu favor, es decir, que un poeta nunca es un ancla de su tiempo sino un barco que trae noticias del futuro. Las canciones de Cohen generan ese efecto de traer la sabiduría y verdades atemporales. Por eso, escucharlo, como escuchar a Bob Dylan, Lou Reed y Johnny Cash, es fortalecer una parte que es la más humana: aquella que quiere acceder a una metafísica cotidiana montada en una tabla de salvación llamada poesía

WALTER LEZCANO

Vos sabés quién soy (You know who I am)

No puedo seguirte mi amor

y vos no podés seguirme,

soy la distancia que pusiste entre

todos esos momentos que seríamos.

Vos sabés quién soy

has comenzado ante el sol

soy el que ama cambiar

de nada a uno.

A veces te necesito desnuda,

a veces, te necesito salvaje

necesito que lleves a mis hijos

necesito que mates al niño.

Si alguna vez me rastreas

allí me rendiré

y dejaré contigo a un hombre roto

que te enseñaré a reparar.

Vos sabés quién soy

has comenzado ante el sol

soy el que ama cambiar

de nada a uno.

Hallelujah

Escuché que había un acorde secreto

que David tocaba para complacer a Dios

pero realmente no te importa la música, ¿verdad?

Dice así: el cuarto, el quinto

la pequeña caída, la gran subida;

el rey perplejo componiendo ¡Hallelujah!

Tu fe era fuerte pero necesitabas pruebas.

La viste bañarse en el techo;

su belleza y la luz de la luna te derrotaron.

Ella te amarró a una silla de cocina

ella rompió tu trono, y cortó tu pelo,

y desde tus labios ella dibujó ¡Hallelujah!

Dices que tomé el Nombre en vano;

y ni siquiera sé el nombre.

Pero si lo hice, bueno, de verdad, ¿qué te importa?

Hay un resplandor de luz en cada palabra;

no importa lo que escuchaste,

lo santo, o lo quebrado, ¡Hallelujah!

Hice lo mejor que pude; no fue mucho.

No podía sentir, así que aprendí a tocar.

Te dije la verdad, no vine a engañarte.

Y aunque todo salió mal,

me pararé ante la canción de Dios

con nada en mis labios excepto ¡Hallelujah!

Baby, he estado antes aquí.

Conozco este cuarto, he caminado este piso.

Solía vivir en soledad antes de haberte conocido.

He visto tu bandera en el arco de mármol,

pero el amor no es una marcha de la victoria

es un frío y roto ¡Hallelujah!

Hubo un tiempo que me dejaste saber

lo que realmente estaba pasando por debajo

pero ahora ya nunca me lo muestras, ¿verdad?

Recuerdo cuando me mudé a vos

y la paloma santa también se mudó

y cada respiración que dibujábamos era un ¡Hallelujah!

Tal vez ahora hay un Dios arriba

pero todo lo que he aprendido del amor

es cómo dispararle a alguien que te atrajo.

Y no es una queja la que escuchás esta noche

y no es un peregrino que ha visto la luz,

es un frío y un roto ¡Hallelujah!

Himno (Anthem)

Los pájaros que cantaron

al amanecer

comenzaron otra vez,

los escuché decir,

no residas lo que

ha muerto

o lo que aún está por ser.

Las guerras que vendrán

las pelearemos otra vez

la paloma santa

la atraparemos otra vez

comprada y vendida

y comprada otra vez;

la paloma nunca es libre.

Toca las campanas que todavía pueden sonar.

Olvida tu ofrenda perfecta.

Hay una grieta en todo.

Así es como entra la luz.

Pedimos señales

las señales fueron enviadas:

el nacimiento traicionado

el matrimonio gastado;

la viudez

de todo gobierno.

Señales para que todos vean.

No puedo correr más

con la multitud sin ley

mientras los asesinos en sus lugares importantes

dicen sus oraciones en voz alta.

Pero ellos han llamado la atención

a una nube de tormenta.

Ellos van a saber de mí.

Toca las campanas que todavía pueden sonar.

Olvida tu ofrenda perfecta.

Hay una grieta en todo.

Así es como entra la luz.

Podés sumar las partes

pero no tendrás el total

podés comenzar la marcha,

pero no hay tambor.

Cada corazón

para amar vendrá

pero como un refugiado.

Toca las campanas que todavía pueden sonar.

Olvida tu ofrenda perfecta.

Hay una grieta en todo.

Así es como entra la luz.

Hay una guerra (There is a war)

Hay una guerra entre el rico y el pobre, una guerra entre el hombre y la mujer. Hay una guerra entre aquellos que dicen “hay una guerra” y aquellos que dicen “no la hay”. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Recién comienza.

Aquí vivo con una mujer y un niño. La situación me pone un poco nervioso. Me levanto de sus brazos, ella dice: “Supongo que llamás a esto amor. Yo lo llamo Room Service”. ¿Por qué no vuelves a la guerra? No seas un turista. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Pongámonos todos nerviosos.

No podés soportar en lo que me he convertido, preferías el caballero que fui antes. Fui tan fácil de vencer. Fui tan fácil de controlar. Nunca supe que había una guerra. ¿Por qué no vuelves a la guerra? No estés avergonzado. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Todavía podés casarte.

Hay una guerra entre el rico y el pobre, una guerra entre el hombre y la mujer. Hay una guerra entre la izquierda y la derecha, una guerra entre el negro y el blanco, una guerra entre el de vez en cuando y el aún. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Acepta tu pequeña carga. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Recién comienza. ¿Por qué no vuelves a la guerra? Vayamos todos.

Canción para mi asesino (Song for my assassin)

Nosotros fuimos elegidos, nosotros fuimos elegidos

a millas y millas de distancia:

yo para amar tu reino

vos para amar mi corazón.

El amor es intermitente

las disciplinas continúan

yo trabajo en tu espíritu

vos trabajás en mi vigor.

Me miro a mí mismo desde donde estás:

no te confundas

la telaraña a través de la que me ves

es la perspectiva que siempre he tenido.

Comienza ahora la ceremonia:

que hemos estado preparado:

estoy cansado de este piso de mármol

que hemos estado compartiendo.

Oscuridad (Darkness)

Atrapé a la oscuridad

bebiendo de tu copa,

atrapé a la oscuridad

bebiendo de tu copa.

Dije, ¿esto es contagioso?

Vos dijiste: ¡sólo bébelo!

No tengo futuro

sé que mis días son pocos

el presente no es placentero

solamente algunas cosas que hacer

pensé que el pasado me duraría

pero la oscuridad también lo hizo suyo.

Debería haberlo visto venir

estaba justo detrás de tus ojos.

Vos eras joven y era verano

sólo tuve que zambullirme

ganarte fue fácil

pero el premio fue la oscuridad.

No fumo cigarrillos

no bebo alcohol

todavía no he tenido una amor

pero esa siempre ha sido tu decisión.

Oye, no lo extraño baby

no tengo gusto por nada en absoluto.

Solía amar el arcoíris

solía amar el paisaje

amaba la madrugada

fingía que todo era nuevo

pero atrapé a la oscuridad baby

y me fue peor que a vos.

Atrapé a la oscuridad

atrapé a la oscuridad

bebiendo de tu copa.

Dije, ¿es esto contagioso?

Vos dijiste: ¡sólo bébelo!

Suzanne

Suzanne te conduce

a su casa cerca del río

podés escuchar pasar los barcos

podés pasar la noche a su lado.

Y sabes que está medio loca

pero es por eso que querés estar ahí,

y ella te alimenta con té y naranjas

que vienen desde China.

Y justo cuando estás por decirle

que no tenés amor para darle

te sube sobre su larga ola

y deja que el río responda

que siempre has sido su amante.

Y querés viajar con ella

querés viajar con los ojos cerrados

y sabés que ella puede confiar en ti

porque has tocado su cuerpo perfecto

con tu mente.

Y Jesús era un marinero

cuando caminó sobre el agua

y pasó mucho tiempo mirando

desde su solitaria torre de madera

hasta cuando supo con certeza:

solo los que se ahogan pueden verlo,

dijo que todos los hombres serán marineros entonces

hasta que el mar los libere;

pero él ya estaba roto

mucho antes que el cielo se abriera,

abandonado, casi humano,

él se hundió bajo tu sabiduría como una piedra.

Y querés viajar con él

querés viajar con los ojos cerrados

y creés que tal vez confiarás en él

porque ha tocado tu cuerpo perfecto

con su mente.

Ahora Suzanne agarra tu mano

y te conduce al río,

lleva puestos harapos y plumas

del mostrador del Ejército de Salvación;

y el sol se derrite como miel

sobre nuestra dama del puerto,

y ella te muestra dónde mirar

entre la basura y las flores.

Hay héroes en las algas

hay niños en la mañana

ellos se inclinan por amor

se inclinarán así para siempre

mientras Suzanne sostiene el espejo.

Y querés viajar con ella

querés viajar con los ojos cerrados

y sabés que podés confiar en ella

porque ella tocó tu cuerpo perfecto

con su mente.

Yo no conocía a Leonard Cohen. O por lo menos no conscientemente. Pero trabajaba en una editorial donde escuchábamos música todo el día. Una playlist que se había armado un poco con los gustos de todos, sobre todo con aquellos que coincidían. En ese listado que acompañaba las mañanas, las tardes, el diseño de libros, las correcciones, los debates sobre política, sobresalían dos canciones: una era Everybody knows. Amaba esa voz poderosa, grave, rítmica, sacudida por el coro del final. La otra era Alelluya, el tema que sonaba siempre, indefectiblemente, como un ritual de los viernes a la hora de volver a casa. La voz de Leonard Cohen rezándole a la vida era nuestra despedida de otra semana laboral. Que no había sido un trabajo duro gracias a la música, a los libros, a los compañeros. Que terminaba de la mejor manera, con Cohen llevándonos de la mano hacia otro mundo posible

Enzo Maqueria

Un cantante debe morir (A singer must die)

La sala del tribunal está en silencio, pero ¿quién se confesará? ¿Es verdad que nos traicionaste? La respuesta es: si. Entonces léanme la lista de mis crímenes. Pediré la misericordia que amás rechazar. Y todas las damas humedecen sus ojos, y el juez no tiene otra opción: un cantante debe morir por la mentira en su voz.

Les agradezco, les agradezco por cumplir con su deber, ustedes cuidan la verdad, ustedes son guardianas de la belleza. Tu visión es correcta. Mi visión es incorrecta. Lo siento por borronear el aire con mi canción. La la la la la la, la la la la la la.

La noche es espesa y mis defensas están escondidas en la ropa de una mujer a la que me gustaría perdonar; en el anillo de su seda, en la bisagra de sus cosas, a donde tenía que ir a mendigar con un bello disfraz. Buenas noches, buenas noches, noche tras noche, noche tras noche tras noche tras noche.

Tengo tanto miedo, te escucho. Tus lentes de sol te protegen, eso es lo que hacen. Son sus formas de detenerlo, son sus formas de deshonrar, su rodilla en tus bolas y su puño en tu rostro. ¡Sí, y larga viva al Estado! ¡Por quien sea que esté hecho! Señor, no vi nada, sólo llegaba tarde a casa.

Y guárdenme un lugar en la tumba de doce dólares con aquellos que tomaron dinero por el placer que dieron; con los que siempre están listos, con los que se desnudaron para que puedas recostar la cabeza sobre el pecho de alguien. Y todas las damas humedecen sus ojos, y el juez no tiene otra opción: un cantante debe morir por la mentira en su voz.

La torre de mi canción (The Tower of the song)

Mis amigos se han ido y mi peló es gris.

Me duelen los lugares donde solía jugar.

Y estoy loco por amor, pero no puedo avanzar.

Sólo estoy pagando mi renta, cada día, en la torre de la canción.

Le dije a Hank Williams, “¿Cuán solitario se pone esto?

Hank Williams aún no ha respondido,

pero lo escucho toser toda la noche,

cien pisos sobre mí en la torre de la canción.

Nací así, no tengo opción.

Nací con el regalo de una voz dorada,

y veintisiete ángeles del más allá

me ataron a esta mesa en la torre de la canción.

Así que podés meter tus alfileres en esa muñeca vudú

–lo siento mucho, baby, no se parece en nada a mí–.

Estoy parado junto a la ventana en donde la luz es fuerte.

No dejan que una mujer te asesine, no en la torre de la canción.

Ahora podés decir que me volví amargo, pero de esto debés estar segura:

los ricos tienen puestos sus canales en las habitaciones de los pobres,

y está llegando un poderoso juicio, pero puedo estar equivocado.

Lo ves, escuchás esas voces chistosas en la torre de la canción.

Te veo parada del otro lado.

No sé cómo el río se volvió tan ancho.

Te amé, cuando te amé hace mucho tiempo.

Y todos los puentes que podríamos haber cruzado están ardiendo,

pero me siento tan cerca de todo lo que perdimos.

Nunca, nunca tendremos que perderlo otra vez.

Así que me despido, no sé cuándo volveré.

Mañana nos trasladarán a esa torre por el camino.

Pero tendrás noticias mías, baby, mucho después de que me haya ido.

Te hablaré dulcemente desde mi ventana en la torre de la canción.

Mis amigos se han ido y mi peló es gris.

Me duelen los lugares donde solía jugar.

Y estoy loco por amor, pero no puedo avanzar.

Sólo estoy pagando mi renta, cada día, en la torre de la canción.

Chelsea hotel

Te recuerdo bien en el Chelsea Hotel,

estabas hablando tan valiente y tan dulce;

chupándomela en la cama deshecha,

mientras las limusinas esperaban en la calle.

Y esas fueron las razones, y eso era Nueva York,

nosotros corríamos por el dinero y la carne;

y eso se llamaba amor para los obreros de la canción,

probablemente todavía lo sea para los que quedaron.

Pero te escapaste, ¿no es así, cariño?

acabas de darle la espalda a la multitud.

Te escapaste, nunca te escuché decir:

“Te necesito, no te necesito,

Te necesito, no te necesito”,

y todas esas bromas.

Te recuerdo bien en el Chelsea Hotel,

eras famosa, tu corazón era una leyenda.

Me dijiste otra vez que preferías hombres bellos,

pero por mí harías una excepción.

Y apretando el puño por los que como nosotros

están oprimidos por las figuras de la belleza,

te arreglaste, y dijiste: “Bueno, no importa,

somos feos, pero tenemos la música”.

Pero te escapaste, ¿no es así, cariño?

acabas de darle la espalda a la multitud.

Te escapaste, nunca te escuché decir:

“Te necesito, no te necesito,

Te necesito, no te necesito”,

y todas esas bromas.

No quiero sugerir que te amaba más;

no hago un seguimiento de cada petirrojo caído.

Te recuerdo bien en el Hotel Chelsea,

eso es todo, ni siquiera pienso en ti a menudo.

Poco antes de morir, Leonard Cohen se refirió al Nobel de Bob Dylan: “es como ponerle una medalla al Everest”, dijo. La imagen de Dylan como una montaña de tradiciones, mutaciones y versiones de sí mismo nos ofrece una distinta de Cohen: la de un río que por momentos parece manso pero que nunca detiene su corriente. El poeta que se metió en el mundo del pop con un arma de doble filo: la lentitud. En un mundo de tendencias comerciales y frenetismo transaccional, Cohen decidió caminar despacio. Fue bohemio, fue romántico, fue irónico, fue cruel y fue un seductor fatalista que vio el futuro: crimen. Con anhelo, con abandono, con rabia y resignación, construyó un castillo de arena sabiendo que un día ese castillo se iba a volar con todo lo demás. Al final, Leonard es ese río que observa a un pájaro en un cable y sigue su camino: “Escucha al colibrí, no me escuches a mí”.

Juan Rapacioli

Esperando e milagro (Waiting for the miracle)

Baby, he estado esperando,

he estado esperando noche y día.

No vi el tiempo,

esperé la mitad de mi vida.

Hubo muchas invitaciones

y sé que me enviaste algunas

pero yo estaba esperando

para que llegue el milagro.

Sé que realmente me amabas

pero, vos sabés, mis manos estaban atadas.

Sé que debe haberte lastimado,

debe haber herido tu orgullo

estar debajo de mi ventana

con tu corneta y tu tambor

mientras yo esperaba

para que llegue el milagro.

Así que no te gustará, baby.

No te gustaría estar aquí.

No hay mucho entretenimiento

y los juicios son severos.

El maestro dice que es Mozart

pero suena a chicle

cuando estas esperando

para que llegue el milagro.

Esperando el milagro

no queda nada por hacer.

No he sido tan feliz

desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

No queda nada por hacer

cuando sabés que te han llevado.

No queda nada por hacer

cuando estás mendigando por una migaja.

No queda nada por hacer

cuando tenés que seguir esperando,

esperando que llegue el milagro.

Soñé contigo, baby.

Fue sólo la otra noche.

Estabas casi toda desnuda

pero algo de vos estaba iluminado.

Las arenas del tiempo estaban cayendo

por tus dedos y el pulgar

y estabas esperando

para que llegue el milagro.

Baby, casémonos,

hemos estado solos demasiado tiempo.

Estemos solos juntos,

veamos si somos tan fuertes.

Hagamos algo loco,

algo absolutamente mal

mientras esperamos

para que llegue el milagro.

No queda nada por hacer

cuando sabés que te han llevado.

No queda nada por hacer

cuando estás mendigando por una migaja.

No queda nada por hacer

cuando tenés que seguir esperando,

esperando que llegue el milagro.

Cuando te has caído en la carretera

y estás tumbada bajo la lluvia

y te preguntan cómo te va,

por supuesto decís que no podés quejarse;

si te aprietan por la información,

ahí es cuando tenés que hacerte la tonta:

solo tenés que decir que estás ahí afuera esperando

que llegue el milagro.

Maestros (Teachers)

Conocí a una mujer hace mucho tiempo

su pelo era tan negro como el negro puede ser

¿eres tu una maestra del corazón?

Suave, ella respondió: NO

Conocí una chica al otro lado del mar

su pelo era tan dorado como el dorado puede ser

¿eres tu una maestra del corazón?

Si, pero no para ti.

Conocí a un hombre que perdió la cabeza

en algún lugar perdido que tuve que encontrar

“sígueme”, dijo el sabio,

pero caminaba detrás.

Entré a un hospital

donde nadie estaba enfermo y nadie estaba sano

cuando por la noche se fueron las enfermeras

no podía caminar en absoluto.

Llegó la mañana

y luego llegó el mediodía,

hora de la cena una hoja de bisturí

acostada junto a mi cuchara.

Algunas chicas vagan por error

en el lío que hace el bisturí

¿son ustedes las maestras de mi corazón?

Nosotras enseñamos a romper corazones viejos.

Una mañana me desperté solo

el hospital y las enfermeras se fueron

¿he tallado lo suficiente, mi Señor?

Niño, eres un hueso.

Comí y comí y comí

no me perdí ni un plato

¿Cuánto cuestan estas cenas?

Lo sacaremos con odio.

Gasté mi odio en cada lugar

en cada trabajo, en cada rostro,

alguien me dio sus deseos,

y yo deseé un abrazo.

Varias chicas me abrazaron, luego

fui abrazado por hombres

¿Es mi pasión perfecta?

No, hazlo una vez más.

Era guapo, era fuerte

supe las palabras de cada canción

¿Te dio un lugar mi canto?

No, las palabras que cantaste estaban mal.

¿Quién es a quien me dirijo?

¿Quién toma nota de lo que confieso?

¿Son ustedes los maestros de mi corazón?

Nosotros enseñamos a los corazones viejos a descansar.

¿Maestros terminaron mis lecciones?

No puedo hacer otra más.

Ellos rieron y rieron y rieron, y dijeron:

bueno niño, tus lecciones han terminado

¿han terminado tus lecciones?

La fe (The faith)

El mar tan profundo y ciego

el sol, el salvaje arrepentimiento

el club, la rueda, la mente,

oh amor, ¿no estás cansada todavía?

La sangre, el barro, la fe

estas palabras que no podés olvidar

tu juramento, tu lugar santo

oh amor, ¿no estás cansada todavía?

Una cruz en cada colina

una estrella, un minarete

tantas tumbas para llenar

oh amor, ¿no estás cansada todavía?

El mar tan profundo y ciego

donde todavía debe ponerse el sol

y el tiempo mismo se relaja

oh amor, ¿no estás cansada todavía?

Los asesinos (The killers)

Los asesinos que corren

los otros países

están tratando de atraparnos

para derrocar a los asesinos

que corren por nuestra cuenta.

Yo por mí

prefiero la regla

de nuestros asesinos nativos

estoy convencido

el asesino extranjero

matará a más de nosotros

que el viejo asesino familiar.

Francamente no creo

en nadie de allí

realmente quieren que resolvamos

nuestros problemas sociales

todo esto lo baso en cómo me siento

sobre el vecino

sólo espero que no

se ponga más feo.

Por eso soy un patriota

no me gusta ver

una bandera en llamas

porque excita

a los asesinos de ambos lados

al desafortunado exceso

que sigue alegremente

bastante desenfrenado

hasta que todos estén muertos.

Los poemas ya no nos aman (The poems don´t love us anymore)

Los poemas ya no nos aman

ellos no quieren amarnos

no quieren ser poemas.

“No nos llames más”, dicen

ya no podemos ayudarte.

No hay mas pesca

en el río Gran corazón.

“Déjanos solos”,

nos estamos convirtiendo en algo nuevo.

Ellos han vuelto al mundo

para estar con aquellos

que trabajan con todo su cuerpo

que no tienen planes para el mundo.

Ellos nunca fueron animadores.

Yo vivo en un río en Miami

en condiciones que no puedo describir

a veces los veo

medio podridos, medio nacidos

rodeando un músculo

como una funda arremangada

acostados en su mermelada

para hacer el amor con el diente de una sierra.

Un velo (A veil)

Había un velo entre ellos

compuesto de buen hilo

no tejido descuidadamente.

Por eso no lo ignoraron

ni lo traspasaron, pero con integridad

lo que se ocultó, de uno del otro.

Así sirvieron su amor

como servían esos viejos maestros españoles.

El amor que no se manifiesta.

Una noche futura (The future night)

Me sumergí en una noche futura

como un fabricante de velas de brazos largos.

Volví demasiado asqueroso para el amor,

inútil como parezco en mi abrigo de codicia.

Tendré una mujer por nacer

cuando sólo soy una copia

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