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24 de agosto 2023

Lucía Aisicoff

LA PRIMERA DAMA

Tiempo de lectura: 7 minutos

La vida de Karina Milei tuvo un vuelco vertiginoso. En 2020 su único emprendimiento personal era Sol Sweet, una pastelería que funcionaba por encargos de Instagram, y en su tiempo libre se dedicaba a tirar las cartas o pintar cuadros bricolaje y hacer muñecos de superhéroes. Hoy ya no tiene tiempo para las manualidades. Hace una semana, desde el board del FMI llamaron a Javier y él los mandó a hablar con Karina para que defina los pasos a seguir.

La noche del triunfo en las elecciones primarias había algo distinto en los Milei. Ella tenía un vestido gris ajustado con toques púrpuras y fucsias que llamaba la atención, porque nunca usa colores. Javier cambió la campera de cuero por un saco azul con corbata, un traje de presidente. Pero la transformación en Karina era más profunda: sus ojos celestes y chiquitos apuntaban hacia adelante, por primera vez enfrentaba a las cámaras sin bajar la mirada. Tenía la sonrisa de los convencidos. “Daremos fin a la casta política parasitaria chorra inútil que hunde a este país”, leyó Milei y ella aplaudió. Escuchó el discurso entero parada cerca de su hermano, junto a los principales candidatos de La Libertad Avanza. 

El domingo había arrancado temprano para los hermanos, que estuvieron atentos a los datos que recibieron durante toda la mañana. Después de almorzar, Javier se encerró en la suite presidencial del piso 21 en el hotel Libertador, a la que Karina entró más de 15 veces sin golpear. El Jefe, como le gusta llamarla, fue la única que tuvo acceso irrestricto a él. Los demás debieron esperar en un hall donde crecía el fervor por las buenas noticias. 

Incluso los que creen que el verdadero operador en las sombras es Carlos Kikuchi, al que describen como un López Rega, saben que para ganarse a Milei antes se tuvo que haber ganado a Karina. Porque ella es la única que tiene la confianza plena de su hermano

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Los periodistas estaban en el segundo piso. A ninguno le había sido fácil entrar al búnker: para acreditarse se les exigió presentar ART o seguro de vida. Los Milei buscaron desligarse de cualquier responsabilidad ante imprevistos que pudieran generar daños a terceros, sugestionados por el recuerdo de cuando un custodio sacó un arma en pleno escenario para frenar a un seguidor. Durante toda la tarde en la sala de prensa pidieron por Javier, pero él no apareció. Un periodista tituló con la verdad: dijo que Karina y Milei estaban encerrados solos en un cuarto de hotel. La nota era una de las más leídas de la tarde cuando se abrieron las puertas del ascensor en el segundo piso y apareció Karina con un hombre morocho y grandote al lado. Caminó derecho hasta el centro de la sala, mientras los periodistas se inclinaban hacia atrás, en un silencio absoluto. Los labios de Karina eran una raya larga y rosa, apenas encorvada: “Hola”, dijo mirando al autor de la nota. Él quiso responder, pero Karina siguió caminando y se volvió a meter con el patova en el ascensor sin mirar atrás. El periodista volvió a su computadora, pero cuando la prendió le tiró un error general en el sistema. No pudo usarla hasta cambiarle el disco rígido unos días después.

Karina es tarotista y tiene sesiones habituales con la médium Celia Melamed, una veterinaria que ofrece talleres vivenciales de comunicación con animales. Llegó a ella porque Javier la contrató en 2017 cuando su perro Conan estaba al borde de la muerte y la médium le aseguró que eso sería sólo su desaparición física. Milei pagó 50 mil dólares más impuestos por el procedimiento “Eternum” para clonar al mastín inglés. A principios de 2018 llegaron sus seis réplicas, aunque uno de ellos, al que llama El Angelito, no logró sobrevivir en el plano terrenal. Milei adoptó como hijos a los cinco restantes, que se rechazan entre sí a tal punto que una vez terminó en el hospital por intentar separarlos. También logró identificar al cachorro en el que cree que reencarnó el verdadero Conan. No reconoció en público que su perro actual no es el original, porque para él son el mismo. Conan es también una de sus conexiones con Dios, a quien Milei llama El Uno. Cree que su alma y la del mastín se conocieron hace dos mil años en el Coliseo romano, cuando él era un gladiador y el perro un león, que nunca pelearon porque entendieron que debían estar unidos frente al desafío que les esperaría muchos siglos después.

La noche del triunfo en las primarias, Karina se asomó a las 22.30 a la puerta del hotel Libertador para echar a un grupo de militantes y candidatos a intendentes del conurbano que querían sumarse al festejo en el búnker después de haber fiscalizado durante todo el día para La Libertad Avanza. Ella les había advertido que el horario de ingreso era hasta las 22 y salió a ratificarles, a cara de perro, que no los dejaría pasar. “Está todo lleno”, fue su única explicación, aunque desde adentro les avisaban que sobraba espacio.

Cuando le advierte a Milei que algo no anda bien y él no la escucha, recurre siempre al mismo método: el silencio. Pasa uno o dos días sin hablarle. Son horas de optimismo para algunos colaboradores de Milei que empiezan a sentir que los tiene en cuenta. Pero nunca duran, porque Javier al final cede y hace lo necesario para recuperar la palabra de su hermana

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En el paraíso de Karina no hay lugar para todos. En los últimos meses creció la lista de expulsados del espacio, a quienes ella aisló por tener juego sucio, acercarse demasiado al líder o tener mala energía. Carlos Maslatón fue uno de los primeros borrados de la historia oficial. El ex puntero de Milei ve a Karina como la bruja que partió a la ultraderecha, una secretaria que escaló en tiempo récord hasta convertirse en la principal armadora, recaudadora, apoderada y miembro de la Junta Electoral del partido. Una mujer de 50 años que no entiende nada de política, que pasó de tejer muñequitos de lana para calmar la ansiedad a ser la encargada de tejer las alianzas en La Libertad Avanza. Incluso los que creen que el verdadero operador en las sombras es Carlos Kikuchi, al que describen como un López Rega, saben que para ganarse a Milei antes se tuvo que haber ganado a Karina. Porque ella es la única que tiene la confianza plena de su hermano.

Todo aquel que se acerque a Milei debe pasar por el filtro de Karina. Y con las mujeres es peor. Ella conoce el punto débil de Javier, sabe que le faltó amor, por eso ve amenazado su poder cuando hay alguna que acecha. No es sólo una cuestión sentimental, es que Karina vive de su hermano. Todas sus rutinas se fueron acomodando a las de él y lo mismo hicieron sus ingresos. Hasta 2020 recibía un diezmo de Milei, pero luego empezó a cobrar su propio sueldo. Karina tiene un mecanismo para hacerse oír. Cuando le advierte a Milei que algo no anda bien y él no la escucha, recurre siempre al mismo método: el silencio. Pasa uno o dos días sin hablarle. Son horas de optimismo para algunos colaboradores de Milei que empiezan a sentir que los tiene en cuenta. Pero nunca duran, porque Javier al final cede y hace lo necesario para recuperar la palabra de su hermana.

Victoria Villarruel es la única mujer que logró un ascenso rápido dentro de La Libertad Avanza a pesar de Karina. La diputada negacionista y compañera de fórmula es una socia incómoda a la que la hermana no logró frenar. Milei la necesita para tener llegada a la familia militar y si gana le dará el área de Defensa y el manejo de Seguridad Interior, un área en la que Villarruel también puede pisar fuerte por sus vínculos con los servicios a través de su mano derecha y pareja actual. La vice no habla con Karina y funciona como contrapeso a su acumulación de poder.

Para tapar la oscuridad, Milei apeló a la farándula y blanqueó su romance con la humorista Fátima Florez, una mujer que lo corre de las charlas sobre la dolarización, el voto bronca y los saqueos, desviando la atención hacia los programas de chimentos. De ahora en más todo será diversión, hasta que Fátima choque con Karina y su hermano deba elegir. Milei tiene su propia ley. No teme a la locura, la exacerba: dedica el triunfo a sus perros, se encierra en un cuarto con su hermana. En su mundo no hay tabú posible, no existe la regla universal que da origen a la cultura. Pero supo leer que lo que más repele no es su carácter de loco sino la soledad, así que encontró a la novia perfecta para la campaña.

Javier reveló una vez que sueña con poder comprarle una casa grande a su hermana para que ella esté cómoda con todos los perros y que esa casa tenga un quincho en el fondo para que pueda vivir él

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Karina y Milei funcionan en complemento, siempre lo hicieron. Cuando eran chicos Javier ponía el cuerpo para recibir los golpes y ella le ponía el hombro a su hermano después. Él grita para llamar la atención y ella es discreta, parca, invisible. “Uno siempre tiene que tener alguien a quien reportar, en mi caso yo reporto a mi hermana”, le dijo Milei a Eduardo Feinmann en mayo de 2022. Él mismo empezó a instalar la teoría de que la verdadera dueña del poder es Karina. La profundizó con Viviana Canosa, antes de que se pelearan para siempre, al explicarle su juego de roles complementarios: “Moisés era un gran líder, pero no era bueno divulgando. Y entonces Dios le mandó a Aarón para que divulgue. Bueno, Kari es Moisés y yo el que divulga, nada más. Soy solo un divulgador”. Karina es dueña de un perro mastín al que llamó Aarón.   

Javier reveló una vez que sueña con poder comprarle una casa grande a su hermana para que ella esté cómoda con todos los perros y que esa casa tenga un quincho en el fondo para que pueda vivir él. En la construcción de su fantasía, es un empleado de Karina. Al día siguiente de ganar las elecciones primarias confesó que tiene un chiste con su hermana: le dice que hizo todo esto, es decir meterse en política y ser candidato a presidente, sólo para poder convertirla en primera dama.

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