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21 de octubre 2023

Pablo Luzuriaga

LA CULTURA DE IZQUIERDA EN “ARGENTINA” DE CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO

Tiempo de lectura: 9 minutos

Argentina de César Fernández Moreno es un libro extraño, impreso en noviembre de 1972 por la editorial Destino de Barcelona. Es un libro relativamente olvidado, al margen, excéntrico. Escrito por un gran poeta, se trata de un volumen en prosa de 545 páginas, entre las cuales se encuentran más de 300 fotografías –en su mayoría de Simón Feldman– y tres mapas: de la ciudad de Buenos Aires, de lo que hoy llamamos AMBA y del país completo. Otro dato concreto para el análisis se desprende del índice de nombres. Consideradas las menciones por su cantidad de mayor a menor hasta un número de cuatro –excluyendo las que figuran tres o menos veces–, la lista organiza un mapa de referencias políticas y culturales: Perón y Rosas (25), Borges (24), Sarmiento (17), Martínez Estrada (13), Lugones (12), Yrigoyen y el escritor nacionalista, Ernesto Palacio (11); Ortega y Gasset (10), San Martín, Kalman Silvert –fundador en 1966 y primer presidente de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA)– y Gino Germani (9); Rivadavia y Jorge Abelardo Ramos (8), Illia, Frondizi, Macedonio Fernández, Pierre Kalfon –periodista francés, especialista en América Latina, autor de Argentine de 1973– y Waldo Frank (7); Onganía y José Luis Romero (6), David Viñas, Horacio Quiroga, Alberdi, Aramburu, Gardel, el Che, Mitre, Napoleón, Pellegrini y Roca (5); y, por último, Alem, Arlt, Birri, Roger Callois, Evita, Aldo Ferrer, Juan de Garay, José Hernández, Mariano Moreno, Adolfo Posada, Torre Nilson, Jules Huret –periodista francés, autor de En Argentine, dos tomos de 1911-1913– y Cortázar (4).

El lector que ingresa por las menciones de Viñas o Martínez Estrada –y descarta la lectura lineal, también recomendable: es un ensayo bien escrito para un público amplio, una guía acerca del país para extranjeros que quieren conocerlo leyendo páginas y más páginas donde Borges, Sarmiento, Martínez Estrada o Lugones son referencias principales–; si el lector ingresa por el nombre de los ensayistas y escritores, muy pronto puede interpretar Argentina de César Fernández Moreno en la serie de ensayos que se conocen como de “interpretación nacional”, donde Viñas –más joven que Fernández Moreno– y Martínez Estrada –mayor que él– proponen tesis fundamentales sobre la política y la cultura argentina. El libro es un extenso ensayo en serie con Radiografía de la pampa; y, además, una guía para extranjeros. Viñas es uno de los autores nombrados de la generación posterior. Fernández Moreno también menciona otros como el Che Guevara, también, en cinco ocasiones; Aldo Ferrer, en cuatro; León Rozitchner, Noé Jitrik, o Torre Nilson. En 1965, Fernández Moreno se instala en París, hace carrera diplomática, es durante años representante de la UNESCO y vive en Cuba. Argentina lo escribe desde Europa. Antes, en 1963 se afirma por fuera de la sombra de su padre con Argentino hasta la muerte. El mismo año de Rayuela, un poeta apenas menor que Cortázar vende 7000 ejemplares. Siete años después, desde Europa, en 1970, el mismo año que Montoneros mata a Aramburu, firma Argentina que se publica dos años después.

Escrito por un gran poeta, se trata de un volumen en prosa de 545 páginas, entre las cuales se encuentran más de 300 fotografías –en su mayoría de Simón Feldman– y tres mapas: de la ciudad de Buenos Aires, de lo que hoy llamamos AMBA y del país completo

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La tesis del libro se inscribe en las de la nueva izquierda o izquierda nacional –una serie de ideas, con fuertes diferencias, desde Abelardo Ramos a Martínez Estrada –asumidas como propias por amplios sectores del país y la región–, que al mismo tiempo reinterpretan el valor del peronismo y su propia inserción a nivel regional como expresión latinoamericana. Fernández Moreno discute con perspectivas sociológicas como las de Germani y Silvert, también con nacionalistas como Palacio. Se apoya en Martínez Estrada a quien dedica el libro en la última línea, en la página 527, antes de firmar C.F.M., París, 1970: “Y lo dedico a Ezequiel Martínez Estrada. No a su memoria, sino a él mismo”.

Martínez Estrada muere en noviembre de 1964. Poco después, Fernández Moreno se radica en París. Se conocían bien. En 1963, Fernández Moreno lo visita en Bahía Blanca. Martínez Estrada había vuelto de Cuba. Según el autor de Argentino hasta la muerte, a pesar de sus críticas Martínez Estrada le dice que hay que apoyar a Cuba. Y eso todavía hace Fernández Moreno en 1970, cuando en Argentina dice cosas como: “Hasta hace poco tiempo, Lisandro de la Torre era la única personalidad destacada que había nacido en la ciudad de Rosario. Fue un político demócrata progresista, defensor de los intereses agropecuarios de la zona; una rica personalidad que debió actuar durante los sórdidos años treinta. Actualmente se sabe de otra vida que comenzó en Rosario, y que tiene importancia a escala continental: la de Ernesto Che Guevara”.

Ricardo Piglia dice que los escritores nacionalistas escriben bien porque al igual que Sarmiento rodean un problema interesante. Sin embargo, la serie que va de Martínez Estrada a Viñas, y que pasa por César Fernández Moreno en este libro, en otros ensayos y en su poesía, no tiene nada que envidiar a los nacionalistas. Los tres piensan lo nacional como escritores de izquierda. Viñas y Martínez Estrada están más cerca del anarquismo. A diferencia de ellos, Fernández Moreno fue funcionario. Y no es cierto que por literarias sus tesis sobre el país sean menos rigurosas ni certeras que las de la sociología. Martínez Estrada dice que el peronismo después del golpe de Estado de 1955, al contrario de lo que sueñan quienes festejan bombas en Plaza de Mayo y fusilamientos en basurales, va a durar al menos cien años. Desde el 17 de octubre de 1945 llevamos 78. Fernández Moreno expresa esa misma perspectiva de la izquierda que, aunque es antiperonista durante el peronismo clásico, sin embargo, no lo es desde 1955 en adelante. Aunque a Perón se lo puede discutir e incluso lo ven necesario, sin embargo, jamás se lo puede considerar como un político fascista ni totalitario; y no por Perón en sí sino por el fenómeno popular del peronismo en Argentina, frente Mussolini en Italia o Goebbels en Alemania. La izquierda nacional es un fenómeno que va más allá de los nombres, si bien fueron discursos dichos por cuerpos concretos que hablaron con riesgo y miles de muertos. Revolución y contrarrevolución en Argentina es uno de los libros más citados como fuente autorizada en Argentina de César Fernández Moreno. Cinco años más joven que Cortázar, el hijo de Baldomero Fernández Moreno nace en 1919, apenas dos años antes que Jorge Abelardo Ramos de 1921. Argentina puede ser discutido, no obstante, responde a la misma tesis que a Sábato le hizo pensar en el otro rostro del peronismo.

Para ir contra el presente –como recomendaba Horacio González– se puede leer este libro de Fernández Moreno con sumo placer y con la confianza de que hay un legado en la historia política del país que dio numerosos volúmenes; hombres y mujeres plantas que dieron frutos y los dejaron caer sobre el suelo común de la comunidad imaginada, como lector de masas que piensa y reflexiona sobre el problema del pueblo argentino en tanto tal. Si el pueblo como concepto siempre incluye a los excluidos, al menos desde la revolución en Francia, la perspectiva nacional más adecuada al objeto indefectiblemente es de izquierda.

La última ilustración del libro en la página 527 es la portada de La Argentina de Martín del Barco Centenera, en el epígrafe: “Barco de Centenera: primer libro con la palabra `Argentina´”. Fernández Moreno cierra con esa imagen y con la dedicatoria a Martínez Estrada que en 1927 había publicado su propio libro con la palabra Argentina en el título por la editorial Babel de Samuel Glusberg, un libro que Fernández Moreno conoce muy bien sobre el que escribe en distintas ocasiones. En la poesía y en los ensayos de Fernández Moreno y de Martínez Estrada se cifran imágenes de una utopía de masas nacional y de izquierda, y argumentos e imágenes críticas con la perspectiva del intelectual crítico proporcionales en su criticismo a la utopía como desilusión.

Martínez Estrada muere en noviembre de 1964. Poco después, Fernández Moreno se radica en París. Se conocían bien. En 1963, Fernández Moreno lo visita en Bahía Blanca. Martínez Estrada había vuelto de Cuba. Según el autor de Argentino hasta la muerte, a pesar de sus críticas Martínez Estrada le dice que hay que apoyar a Cuba

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Los dos fragmentos que elige como epígrafes del “Prólogo” –que incluye al final en el lugar del “Epílogo”– son versos de poemas. Suyos y de Francisco Urondo.

y bueno soy argentino

éste es el revirado canto natal que yo traigo aquí

i´m sorry a usted le molestará sepa que a mí también

pero alguna vez tenemos que acercar la realidad a los papeles

esta bronca me sale de ser argentino

soy gaucho y entiendanló

soy de los de acá de este lugar y no de otro…

C.F.M.,

 Argentino hasta la muerte, 1954

Soy un hombre descompuesto, estoy

maravillado de vergüenza

y de miedo; paralizado como una reciente

adolescencia; epígono, incapaz

de saltar, de sacudirme

el polvo de otros abolengos, ir tirando

mis pequeños trofeos, mi vara

de mandarín, la misma vara

prístina, argentina: de qué manera

soy argentino, hasta

qué muerte, con qué gusto, con qué

desprecio…

Francisco Urondo

Adolecer, 1968

¿Hasta qué muerte se puede ser argentino?, pregunta el poeta que años después sería asesinado por la policía. En el exilio, Fernández Moreno y Viñas coordinan juntos el número de Les Temps Modernes que Claude Lanzmann les pide que editen dedicado a la Argentina. Tiempos Modernos. Argentina entre Populismo y Militarismo, julio-agosto de 1981. La revista fundada por Sartre denuncia el terrorismo de Estado en Argentina, con artículos de los coordinadores y de otros colaboradores que firman con su nombre o con seudónimos como: Portantiero, Cortázar, Jitrik, Bayer, Rozitchner, Solari Yrigoyen, Saer, Sarlo, Schvartzman, Iglesia, Urondo, Gelman, Tununa Mercado. Nombres de la cultura de izquierda nacional entre los que de haber vivido en 1981 se podrían haber sumado los del Che Guevara y Rodolfo Walsh.

Durante el kirchnerismo Argentina de César Fernández Moreno no fue reeditado, aunque el interés por el autor es creciente en las últimas décadas. Los años entre 1970 que es cuando se publica en Barcelona y 1983 lo opacaron, en el sentido que anticipa el poema de Urondo. A la distancia, en la poesía y en la literatura, numerosas voces anticipan el escándalo del terrorismo de Estado. La obra completa de Martínez Estrada, la tesis de Viñas sobre el origen violento de nuestra literatura, Campo nuestro de Girondo, poemas de Urondo y Lamborghini, Operación masacre y gran parte de la obra de Walsh, entre otros muchos casos como los de Oesterheld u Osvaldo Lamborghini donde la violencia política de un país gobernado por las Fuerzas Armadas se expresa con antelación al terrorismo de Estado. Las utopías de masas y las imágenes críticas de la cultura nacional de izquierda previas a 1976 se disuelven en las figuras del peronismo clásico con el estilo del realismo socialista, en una cita de Roberto Santoro o en un documental de Canal Encuentro. Son imagenes humanistas opacadas por el plan sistemático de desaparición de personas.

En diciembre se van a cumplir 40 años de democracia ininterrumpida. En la década de 1980 la propuesta por parte de la cultura de izquierda nacional fue visitar el período 1916-1930, como si en el primer tercio de siglo se hubiesen planteado las preguntas que luego, con los golpes de Estado, quedaron sin responder sobre el destino de la sociedad de masas en el país. Como si esas preguntas se pudieran recuperar para la nueva situación pasando por alto décadas de violencia política. En la década de 1990 la cultura de izquierda nacional se vio reducida al mínimo. Se replegó ante la hegemonía neoliberal. En las décadas de 2000 y 2010 hasta la llegada de Macri al poder, la cultura de izquierda nacional –en parte– se hizo oficialista, como nunca antes en su historia. La formación inicial de Sergio Massa no proviene de ese legado, es posible que un libro como Argentina le resulte indiferente.

¿Hasta qué muerte se puede ser argentino?, pregunta el poeta que años después sería asesinado por la policía

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Las imágenes del país que guarda este libro pertenecen al ciclo de los “treinta gloriosos años” que sigue a la Segunda Posguerra en el mundo. La tesis de Fernández Moreno, como la de Radiografía de la pampa, es que lo que falla en el país es el proyecto liberal. Ser el granero del mundo y no un país industrializado. Quien falla es la casta liberal que se enriquece vendiendo materias primas a las principales potencias. La casta que en 1955 festeja el bombardeo y que en 1956 da por terminado al peronismo. La casta a la que se le revelan sus propios hijos en la década de 1970. La que se beneficia con la barbarie de la tortura, el robo de niños y la desaparición de personas. Las imágenes e ideas apasionantes que guarda este libro son las de un tiempo, apenas después del Cordobazo, donde parecía que esa casta estaba en retirada.    

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