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¡GRANDE, CHICO!

Tiempo de lectura: 3 minutos

Me subía a la bici y el pueblo era absolutamente mío. Chico Novarro me acompañaba desde las bocinas de “Publicidad Tres Lomas”, la propaladora de Pancho Segurado, donde sonaba “El Orangután” (“terminá ya tu banana / te invito a pasear en liana”). Eran esas rimas ridículas, pero tan potentes de Chico. También la rompía “El camaleón” (“cambia de colores según la ocasión”). Y otro himno de aquellos fines de los sesenta fue la cumbia “Un Sombrero de Paja”, un temazo. Y ya por ahí sonaba algún bolero que preanunciaba su devenir, como por caso “La Página Diez”, que dice: “Soy uno de los pocos que fueron en tu vida romances pasajeros, no sé si me recuerdas yo soy en tu diario el de la página diez”.

Poco a poco Chico Novarro iba creciendo en base a dos cosas combinadas: talento y desparpajo. Se abrió paso y se hizo autor de figuras como Tito Rodríguez u Olga Guillot y al mismo tiempo hacer bolos y actuaciones en programas humorístico de la tele y en películas de tercera categoría. Todo junto. Prepotencia de talento. Y así fue dejando a su paso una cantidad de canciones que ya son himnos sagrados para los buenos oídos de Argentina y el mundo. ¿No? Boleros como “Cuenta Conmigo”, “Algo Contigo” o “Arráncame la Vida”; y a su vez, compuso maravillas no tan “rimbombantes” como “Milonga del Raje”, una parodia exquisita del separado. Esto:

No quiero ir a la cocina, pa´ no tenerte presente

Seguro que te llevaste, hasta la lata de aceite,

Tal vez ya nada resuelva, pero te aclaro una duda,

Aunque sé que, sin tu ayuda, voy a correr la coneja

Sólo te pido que vuelvas… ¡para salvar la pareja!

Se abrió paso y se hizo autor de figuras como Tito Rodríguez u Olga Guillot y al mismo tiempo hacer bolos y actuaciones en programas humorístico de la tele y en películas de tercera categoría. Todo junto. Prepotencia de talento

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Chico se movió siempre como pez en el agua en temas como la trampa, para decirlo rápidamente, y en esa línea “conceptual” nos regaló una de las mejores estampas de una tarde porteña donde se mezclan el fútbol y el encuentro con una mujer. “Se juega”, esa obra de arte que compuso con música de Rubén Juárez y que penetró como un dardo al corazón del Racing Club de Avellaneda:

Ayacucho y Santa Fe
otro pucho y ya van tres,
el invierno que se cuela
en la solapa del revés.
mientras tanto el referí,
va hacia el centro y ¡¡¡atención!!!
preparada la academia para dar exhibición
no te pierdas la final
que jugamos vos y yo
porque aquí no se suspende por mal tiempo,
la función.
Se juega…..
no importa la humedad ni la neblina
mi amor es un partido de primera
que empieza cuando llegues a la esquina.

En 1978 grabó un disco de tango que figura entre las maravillas del género. Lo llamó, dándose la bienvenida, “Por Fin Al Tango”, y tenía arreglos nada menos que de Raúl Garello. En ese disco recolectó obras de arte como “Sueño de Cupé”, una postal de los años 50:

Mi cuadra tuvo un carnaval
y anduvo el sol por sus malvones.
Mi juventud fue un paño de billar,
un celador y un tren.

Berretín de rubia, sueño de cupé
ronda de mirones a la mesa de un café
El peine en el bolsillo
y un aire de cantor.
Mi viejo y la primera
lección sobre el amor.

¿Cuántos intérpretes versionaron sus canciones? Chico Novarro es uno de esos que no se repiten y el mejor homenaje será sencillo, más íntimo: internarse en su discografía fabulosa

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Por aquellos años el negro Guerrero Guerrero Marthineitz pasaba hasta dos veces seguidas en su Reencuentro por Radio Continental “Mi negro Volvé”, ahí Chico se jugaba a una descripción hogareña y sentimental inigualable:

Por qué será
Que el amor
Ese candor
Te alcanza cuando no alcanza

Así cantaba la vecina del octavo A

Mientras corría la cortina
Mirando siempre la esquina
Por la que a él algún día
Se le ocurriera volver

Es en ese disco imprescindible donde, por si fuera poco, figura “Un sábado más”. Y también el rock, o una de sus derivas (la trova rosarina), inmortalizó una de sus canciones cuando Juan Carlos Baglietto grabó “Carta de un Léon a otro”.

“Se ha muerto como del rayo” el gran Chico Novarro. Nos agarró con lo puesto: una memoria de canciones que se te vienen encima. Canciones con las que escribiste tu propia vida, tus amores, tu infancia, la juventud, la libertad. ¿Cuántos intérpretes versionaron sus canciones? Chico Novarro es uno de esos que no se repiten y el mejor homenaje será sencillo, más íntimo: internarse en su discografía fabulosa (y en su mayoría desconocida para muchos argentinos) y por un largo tiempo no salir.