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02 de diciembre 2023

Juan Di Loreto

UNA NUEVA HORA COMIENZA

Tiempo de lectura: 5 minutos

Lector: No clasifiques: ¡fantasías!, con desvío. Cotidiana tuya, como mía, es Fantasía.

Macedonio Fernández

UNO

Hay que escribir análisis políticos como si fueran obras de literatura. Incluso, hay que pensar la política como Macedonio pensaba las novelas: escribir lo que hay que escribir, pero no escribirlas. En la era Milei hay una política que comienza, un “venir viniendo” cuya premisa básica es “andá a saber” o “esperar y ver”. Literal: tenemos que esperar los anuncios, ver movimientos políticos, de qué de giros está hecho su camino al poder. 

Lo nuevo acaba de nacer. En la previa se espera una transformación fuerte. La aplanadora que actualizará precios atrasados coincidirá con un estilo absolutamente diferente de presidente. Pero todavía es difícil trazar líneas. En primer lugar, cómo se definan algunos nombres y cargos veremos quién tiene la balanza del poder. Hasta ahora la presencia del Pro se da atomizada y sin Macri como punta de lanza. Pero además, más importante, es qué vienen a hacer esas incorporaciones al gobierno entrante.

Lo viejo se va deshaciendo lentamente. La victoria fue contundente. La fuerza de lo social no se puede detener. El votante no encuadrado fue el que pegó fuerte. Ese que te parecía que no, que te dijo que “seguro ni voy a votar” y te dejó tranquilo, fue y votó por el cambio y la libertad. En Argentina la gente no vota ni bien ni mal, pero sí vota lo que quiere. Lo viejo quedó expuesto esta semana con un post de Cristina Fernández sobre la justicia y sin timing de lo que está pasando en la conversación pública. La desconexión con su propio votante, que puso todo en la campaña, y no recibió ningún comentario.

Con la llegada de Javier Milei al poder se terminó la posverdad. Porque el sinceramiento será absoluto

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El kirchnerismo, que quedó encerrado geográficamente en el AMBA, también clausuró su sentido simbólico. Esto no debe leerse como la muerte del peronismo ni nada por el estilo. Casi su opuesto: sacarse el lastre progresista podrá construir un peronismo para el futuro. El progresismo que se le adosó durante la década del 2000 fue la lectura justa de un momento histórico, era lo que se necesitaba entonces. Hoy el mundo gira de otra forma y el movimiento debe reencontrarse con el trabajador formal pero sobre todo con el “capitalista sin capital”, como bien escribió Alejandro Galiano en Revista Panamá. Si los dirigentes no pueden reinventarse, serán sus bases los que tendrán que hacer ese trabajo y construir una nueva representación.

DOS

Aunque no parezca nacerá una época de verdades que no queremos escuchar. Con la llegada de Javier Milei al poder se terminó la posverdad. Porque el sinceramiento será absoluto. 

En primer lugar, la herencia es tan terrible como las soluciones que se proponen para resolverla. Repetimos: la mochila que se hereda es tremenda. Pero tu gobierno es lo que hacés con lo que te dejaron (parafraseando a Sartre). Ya lo sabemos, hay que agarrarse fuerte para lo que viene. Milei no es hombre de eufemismos. Hay que ver cuánto nos bancamos el desierto real del mercado. ¿Qué pasa si la prepaga te sube un 40% pero los turnos sigan siendo a un mes? ¿Cuál es la capacidad de ajuste en una sociedad muy ajustada? El presidente mismo advirtió: “La única billetera que va a estar abierta es la de (el ministerio de) Capital Humano para dar contención a los caídos”.

Segundo, Milei es más peronista de lo que sus propios votantes y detractores creen. Guillermo Francos colándose en la reunión de gobernadores es el signo más evidente. Hay que ver si se convierte en el Corach del gobierno, donde habrá mucho que explicar y mucho que acordar. Las transformaciones no son gratis ni unilaterales y necesitan mucha política de fondo. Al mismo tiempo, vemos también un juego pendular, de policía bueno y policía malo, como lo que sucedió el jueves último en la UIA: la futura Canciller Diana Mondino advirtiendo de lo que viene y Guillermo Francos atemperando el cambio.

Lo viejo quedó expuesto esta semana con un post de Cristina Fernández sobre la justicia y sin timing de lo que está pasando en la conversación pública. La desconexión con su propio votante, que puso todo en la campaña, y no recibió ningún comentario

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Tercero, nunca fue mejor ni tan literal el nombre de un movimiento político: “La Libertad Avanza” sobre las regulaciones sobre la economía, el cierre de la Secretaría de Comercio, la derogación de la Ley de Alquileres… el libre mercado como organizador de todo lo que conocemos. Pensar sin Estado, cada uno en la suya. Una nueva metafísica argentina nace con el mercado como Dios inmanente.

TRES

Al final, el macrismo no parece haber copado el gobierno y Milei negoció él mismo nombre a nombre con los hombres del Pro o el peronismo (otra vez Francos como polo de transmisión). Da la sensación de que el mileismo no quiere ser el “segundo tiempo”, sino que su performance adelanta una suerte de ¿“peronismo libertario”? Parece mucho, pero no hay pocos peronistas en el futuro gobierno.

Milei mismo ha dicho que no es “gorila”, sino admirador de Carlos Menem. Por eso lo que se viene es diferente a todo lo que conocemos, aunque tenga cosas de “lo viejo”. Habría que aplicar la “ley de la rareza” que nombra Michel Foucault en La arqueología del saber. Primero porque escucharemos muchas cosas como “no formuladas” hasta el momento. En segundo lugar, tal como nos tiene acostumbrados el mismo Milei: no hay nada oculto. Se dice lo que es. En palabras de Foucault: “El dominio enunciativo está todo en su superficie”. No se trata de encontrar “lo no dicho”, porque todo está enunciado.

Para lo que viene está claro que se van a desarmar muchas de las estructuras del presente. Muchas “des” nos esperan por delante: desamparo, desmantelamiento, desarticulación. El mercado para todes. La voluntad de Milei está en eso: que el mercado desanude lo que unió el Estado. La realidad y los actores políticos pondrán el límite o el acuerdo.

Da la sensación de que el mileismo no quiere ser el “segundo tiempo”, sino que su performance adelanta una suerte de ¿“peronismo libertario”?

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Por las idas y vueltas que vemos, el nuevo estilo presidencial es orejear las cartas, no mostrar todo lo que se tiene, hay viveza en el mileismo y juega con la oposición. Todos estamos esperando y queremos ver la mano. Las negociaciones con el Pro muestran que Milei eligió bien sus espadas para no ser alcanzado por el rayo albertizador.

Por lo que nos toca a los hombres y mujeres de a pie, hay que estar muy bien informados (despegarnos de nuestro sesgo y estar atentos para ver qué hacemos con la plata o nuestro trabajo). Porque en el futuro nos espera una nueva política, pero sobre todo una nueva economía. Estamos en las vísperas de flamantes reglas económicas que pueden transformarlo todo. El plan que todos esperan pero nadie revela. Los que estén muy adaptados al esquema actual correrán el riesgo de desaparecer si no cambian. Estar líquido, esperar y ver, gastar antes del 10 de diciembre en pesos y en cuotas, pensar, imaginar, encomendarse a cuánto Santo ande por ahí suelto en esta patria hermosa.

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