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24 de julio 2023

Tomás Di Pietro

PEDRO LO HIZO DE NUEVO

Tiempo de lectura: 5 minutos

Pedro Sanchez siempre tiene un plan B. Cuando se le complicaba el final de la legislatura y todas las predicciones auguraban que el próximo gobierno sería del PP, adelantó las elecciones apostando a un bloqueo que pocos supieron ver. Y el empate técnico ocurrió. Ya lo hemos dicho: a Pedro Sanchez le sobra audacia. 

El PP quedó primero, pero Feijóo no llegará a la Moncloa. En España no gana quien consigue más votos sino quién consigue formar gobierno. Para ello hay que tener, o bien 176 diputados que voten a favor (es decir, la mitad más uno), o bien una mayoría simple con más votos positivos que negativos –en estos casos las abstenciones son la clave.

Feijóo suma con todos sus aliados 171 diputados. Ni uno más, ni una posible abstención. Sanchez suma 172. Podría ser investido si consigue la abstención de Junts per Catalunya (derecha nacionalista catalana), algo poco probable pero no imposible. ¿Se acuerdan de Puigdemont? Bueno, volvió. Ahora él decidirá desde el exilio si hay gobierno o se repiten las elecciones en 6 meses. 

Tras el recuento de votos. Míriam Nogueras, la cabeza de lista de Junts dijo “no haré presidente a Pedro Sanchez. A cambio de nada”. Pero el independentismo calatán sumó en su comunidad entre todos sus partidos –de derecha a izquierda– un magro 28%, lo que representa la peor elección del independentismo desde 1982. Y no fue magia. Es otra hazaña by Pedro Sanchez, que desde que llegó a Moncloa les tiene tomado el tempo y no permite que le hagan el juego. El independentismo vive horas bajas y repetir la elección podría ser un mal negocio. Junts tiene la posibilidad de vender cara la llave para formar gobierno. Y Sanchez es un maestro en conseguir cosas difíciles. Ya son muchas las veces que hizo all-in y siempre ganó. Moraleja: no es grande el que apuesta. Es grande el que apuesta y gana.

En España no gana quien consigue más votos sino quién consigue formar gobierno. Para ello hay que tener, o bien 176 diputados que voten a favor (la mitad más uno), o bien una mayoría simple con más votos positivos que negativos –donde las abstenciones son la clave.

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Repasemos su historia:

En 2013, siendo un diputado del montón decide presentarse a las primarias para liderar un PSOE en crisis tratando de aprovechar la guerra interna entre Eduardo Madina y Susana Diaz.  Finalmente la ex baronesa de Andalucía decide bajarse por no contar con apoyo unánime, y para perjudicar a su rival da su apoyo de aparato al desconocido Sanchez. Resultado: Pedro es el nuevo Secretario General del PSOE, contra todo pronóstico.

Entonces Sanchez inicia un estratégico giro ideológico hacia la izquierda reconociendo e incorporando muchas de las proclamas de Podemos, que era la gran sensación del momento. Desacartona a su partido, se enfrenta a Susana y consigue frenar a Pablo Iglesias cuando le estaba por comer toda la tostada.

Si bien en las elecciones de 2015 y 2016 consigue resultados magros, evita el sorpasso de Podemos, y ello le permite ser el líder de la oposición y aguantar el run run del aparato del PSOE que lo despreciaba.

Sanchez inicia un estratégico giro ideológico hacia la izquierda incorporando muchas de las proclamas de Podemos, la gran sensación del momento. Desacartona a su partido, se enfrenta a Susana y consigue frenar a Pablo Iglesias cuando le estaba por comer toda la tostada.

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Intenta formar gobierno con Ciudadanos y Podemos, frankenstein imposible, y fracasa. Entonces ocurre eso que los guionistas llaman la Gran Prueba Decisiva. El momento más importante en la película sobre Pedro Sanchez: Rajoy insta al PSOE para que se abstenga y lo deje formar gobierno para destrabar así el bloqueo y evitar una nueva repetición de elecciones. Sanchez se niega. La cúpula del PSOE lo destrona en un golpe palaciego televisado y Sánchez vuelve al llano. El PSOE facilita el gobierno del PP y Sánchez renuncia a su banca. Todos lo damos por muerto. Parece terminado. Pero no. La resurrección del héroe está en marcha.

A los pocos meses el PSOE inicia un nuevo proceso de primarias en busca del nuevo liderazgo y Sanchez se presenta sin apoyos dentro del partido, contra Susana Diaz. Las bases están indignadas con el aparato que echó a Sanchez y permitió un nuevo Gobierno de Rajoy. El resultado es contundente: Sanchez vuelve a ser el Secretario General del PSOE. Ahora tiene más apoyos que antes, un relato, y una mística. Es el regreso con el elixir.

Mientras los partidos socialdemócratas tradicionales se derrumban en muchos países de Europa como Grecia, Italia o Francia, y el PSOE tien e una intención de voto tan mala que lo coloca cuarto en las encuestas, en 2018 Sanchez presenta una moción de censura contra Rajoy en la que no cree nadie. Durante esos días se mueve con un ninja. Lo consigue. Pedro Sanchez es el presidente de España.

Entonces empieza su gobierno, hiperactivo. No le pueden seguir el ritmo. Y en cuanto ve la posibilidad de ganar diputados convoca a elecciones. Siempre primeriando, siempre asumiendo riesgos. Y vuelve a salirle bien. Hunde al PP y tiene la chance de formar gobierno con Podemos. Entonces comete el único error de cálculo: trata de dejar a Podemos fuera y para ello repite las elecciones con el objeto de aumentar diputados y gobernar en solitario. No lo consigue y de hecho pierde algunos escaños. Pero le alcanza para cogobernar. Nace el gobierno de coalición en el que estamos ahora.

En mayo de este año llegaron las elecciones autonómicas y municipales en las que PP y Vox fueron claros ganadores. ¿Cómo reaccionó Pedro? otra vez se movió antes que el resto agarrando a todos a contra pierna, incluidos sus socios que se encontraban en plena división del átomo. Pedro mantuvo la centralidad y la iniciativa. Movilizó al electorado que no había ido a votar con un mensaje tácito: para frenar a la derecha el voto útil es PSOE. Y consiguió la hazaña. Contra prácticamente todos los augurios, PP y Vox no podrán formar gobierno. 

Vox perdió casi 600 mil votos y 20 escaños respecto a 2019 y pareciera haber tocado techo. Dejan estos resultados a los dos grandes partidos alejados del resto (PP y PSOE suman el 65% de los votos). El fin del fin del bipartidismo.

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Vox perdió casi 600 mil votos y 20 escaños respecto a 2019 y pareciera haber tocado techo. Sumar, por su parte, vivió un cierre muy forzado por los tiempos marcados por Sanchez, no fue capaz de integrar del todo a Podemos y la unidad duró 10 minutos: Hoy Podemos ya está reprochando públicamente a sus aliados.

Dejan estos resultados a los dos grandes partidos alejados del resto (PP y PSOE suman el 65% de los votos). El fin del fin del bipartidismo. 

La gesta de Pedro tiene varias interpretaciones. Algunos dirán que Feijóo no enamora, que se equivocó en el final de la campaña, que debió haberse presentado en el debate de la televisión pública donde sí estuvieron Abascal y Yolanda Diaz junto a Sanchez. Muchos otros recordarán que, a pesar del clima de cambio de época que se vivía en la previa y a sabiendas que los oficialismos de la pandemia y la cuarentena perdieron en todo el mundo, la economía española crece hoy a un 4,2%, cuatro veces más que la media europea, el desempleo es el más bajo desde 2008 antes de la crisis financiera y la inflación acumulada en 2023 es de solo 2.2%  Más allá de las interpretaciones, la proeza de Sanchez se explica en los excelentes resultados que el PSOE consiguió en Cataluña. Justo en ese mismo territorio se definirá si consigue formar gobierno. Aunque no lo consiga ya ganó.

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