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21 de diciembre 2023

Pablo Semán

DERÓGUESE, DERÓGUESE, DERÓGUESE

Tiempo de lectura: 7 minutos

Milei decidió no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada e intenta que su mandato tenga un horizonte estratégico inamovible y unos medios que para llegar a ese fin que implican un camino recto y sin concesiones. Puede variar acerca de la dolarización o del cierre del banco central, pero no cede en la radicalidad que se cifra en una enunciación simple y autoritaria: “nosotros decidimos quién es nazi y quién no, quién es casta y quién no”. Este proyecto que implica la desorganización de la nación tal como lo dijo en una nota reciente Marcelo Falak: el derecho a la protesta por la inclusión social, el derecho a la inclusión, el derecho a la participación política amplia, son los nombres de la democracia en Argentina. A esos nombres se agregan la enseñanza universal y gratuita que es parte del proyecto republicano y el pacto federal que es previo a la República pero es uno de sus sustentos. Milei detona de adelante para atrás conmoviendo casi todo al mismo tiempo. Inauguró su mandato con un discurso en el que ignoraba el congreso y promovió la división entre los argentinos de bien y los otros en un gesto que presagiaba un camino de confrontaciones agudas y generalizadas. La devaluación y las medidas monetarias complementarias apuntan a crear al mismo tiempo un inflación altísima y una recesión comparable con la del período pandémico. La presencia del presidente en Bahía Blanca llamó la atención por el hecho de que el ideologismo antiestatal se inscribió en el gesto frente a las víctimas e hizo presente hasta qué punto es necesario tener (y el presidente no tiene) una noción de Estado: arréglense como puedan. En cambio el protocolo que se intentó poner en práctica en la tarde del 20 de diciembre mostró que Milei, que no promete ajuste y represión sino represión y ajuste y que privilegia del funcionamiento del Estado su dimensión de gendarme. En la noche de ese mismo día el decreto de necesidad y urgencia que proyecta la derogación un cuerpo de leyes que atraviesan y estructuran todas las relaciones sociales de la Argentina fue lanzado una vez que se comprobó desde el punto de vista del gobierno que no había desafíos a la altura de su potencia. La devaluación de la moneda tuvo su correspondencia en la devaluación de la sociedad entera. Engolosinado con el empoderamiento el gobierno dio paso a un frenesí derogatorio que parodia por derecha al chavismo.

Milei detona de adelante para atrás conmoviendo casi todo al mismo tiempo. Inauguró su mandato con un discurso en el que ignoraba el congreso y promovió la división entre los argentinos de bien y los otros en un gesto que presagiaba un camino de confrontaciones agudas y generalizadas

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Gamers

El miércoles por la mañana, un libertario narraba en Twitter la hipotética represión de la tarde como si se tratase de un juego virtual. Se filmaba relatando las acciones con sonidos de disparos cibernéticos. Análogamente las medidas económicas se plantearon sobre la base de un supuesto: tal movida origina en cascada tales resultados. Las desregulaciones bajan los precios como si no hubiese fenómenos que son el contrapunto del abaratamiento por la reducción de gastos que acarrean las regulaciones: los acuerdos entre los empresarios para mantener un nivel alto de precios, por ejemplo. Como jugadores de juegos en red imaginan secuencias lineales por un lado y por el otro lado violencia ficticia en la que se ganan todas la adrenalina que secreta la acción, pero se evitan las heridas de la vida real. El sentido de la realidad depende fuertemente del material de las prácticas cotidianas: no es casual que en otros tiempos las habilidades estuviesen ligadas a un lenguaje que hablaba de la fuerza física y que en en tiempos contemporáneos las habilidades estén codificadas en competencias vinculadas a la vida digital y virtual. Pero esas competencias se ejercen en un mundo que no sólo es virtual y que no puede conocerse ni operarse exclusivamente desde la virtualidad. Esa imaginación política es poderosa y genera secuencias de acción al mismo tiempo destructivas y fracasadas.

Sturzenegger con la política simplificada en un excel ya había llevado al país al desastre con el déficit cero y luego con su gestión en el Banco Central. Hoy impulsa un conflicto extremo con un decreto de necesidad y urgencia que parece inspirado en las acciones del emperador Nerón. La premisa de que el mundo social es un mundo de encadenamientos lineales que obedecen ciegamente al principio de causa y efecto también causa la convicción de qué este mundo puede operarse desde arriba hacia abajo sin siquiera mirar porque con tocar arriba, aparentemente, alcanza. Sólo hay que tener reflejos y buena capacidad de cálculo como quien juega al Tetris. La gamificación de la política es tan real como la libertad avanza. El mayor obstáculo que para La Libertad Avanza reside ahora en las inconsistencias que introduce en las expectativas de las grandes corporaciones y los capitales que contaban con un camino liso hasta entrada de la cosecha y ahora pondrán el ojo en los efectos de la movilización popular y la objeción parlamentaria en la amplitud de la brecha cambiaria (que ya había comenzado a ser objeto de recelos antes de las episodios de la noche del miércoles 20 de diciembre). Si el principal del problema del gobierno parece ser su borrachera de poder su salvación parece ser la dinámica de la oposición.

Canción de 2×3 (Ya no quiero sobrevivir, repitiendo las agonías del pasado, tenemos algo para decir?)

Si la ansiedad puede sabotear el despliegue del ofcialismos no es menos cierto que la aceleración le propone a la oposición un combate para el que no está preparada. La actual oposición es un campo yermo en el que predominan la dispersión, la desorientación política y la ausencia absoluta de jefes políticos. Sobre lo último, es notable que parte de los jefes de Unión por la Patria ha optado por un silencio que abarca cualquier referencia al futuro, a un balance mínimamente autocrítico referido a una de las derrotas más grandes del partido que por décadas representó los intereses de los sectores populares. Tan ardientes que habían sido para discutir cargos y dirimir internas a partir de golpes públicos temerarios y desvergonzados no le han dado a sus electores ni las gracias: se han retirado a cuarteles de verano para volver como si nada hubiera pasado cuándo crean que los vientos les serán favorables. El silencio histórico de los jefes de Unión por la Patria es realmente extraordinario desde el punto de vista histórico y tal vez significa que los que impostaban guapeza y baqueanía conforman hoy un ex proyecto político. No por nada pensamos en algún momento que la elección de este año era un “que se vayan estos”. Se manifestarán otras fuerzas democráticas?

Si el principal del problema del gobierno parece ser su borrachera de poder su salvación parece ser la dinámica de la oposición

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La oposición está habitada por una idea de resistencia que resulta entre parcial e ingenua. Se ha naturalizado en los últimos lustros una idea expresiva de la política según la cual ésta se reduce a las manifestaciones públicas sean físicas o virtuales y a la portación del merchandising de las causas. Todo aquello que constituye el alborozo de los tempranos 2000 con la vuelta de la política practica una simplificación comparable a la que surgiría de igualar el fútbol con el festejo de los goles. La política es también, y sobre todo, el tiempo dedicado a unir convenciendo a quienes no piensan lo mismo que uno pero son la base necesaria de la potencia política. Y esto es exactamente lo que ha perdido la oposición actual en los últimos lustros en que perdió energías, integrantes y sobre todo legitimidad. Parte de la negación de la derrota que ha sufrido  encuentra refugio en las que mi amigo Rodolfo Iuliano llama fantasías objetivistas, esto es la falacia de depositar la esperanza de la resistencia en el tamaño del hambre omitiendo que la acción y la reacción política funcionan antes que nada por acumulación de agravios. Y en este momento la oposición tendría que poder asumir el hecho de que su derrota se debe a todas las ofensas que infringió a una mayoría de votos en contra e incluso a los desesperanzados que votaron sin ganas, sin expectativas, movilizados exclusivamente por el terror. El progresismo y el peronismo del siglo XXI realmente existente, que a veces se unen y a veces toman caminos paralelos, tienen en el fondo de sus corazones un plan político inamovible: una crisis, la emergencia de un liderazgo que hila una jugada virtuosa entre políticas públicas, políticas tributarias y triunfos electorales e imaginariamente no tiene los techos que encontró el kirchnerismo muy tempranamente en 2008 cuando esa expectativa se topó con un límite que todavía no se ha inscripto en la conciencia crítica de los dirigentes. Toda una fraseología sobre el 54% de 2011 y “la victoria de 2019” permite que se siga soñando despierto sin hacerse cargo de la necesidad de renovar expectativas, identidades y repertorios. Más bien sucede lo contrario: el partido de los profesores revolucionarios se hizo de la conducción del peronismo y lo llevó a derrotas homéricas (en sentido al mismo tiempo griego y simpsoniano). Claro que nada de eso impidió que muchos de ellos tuviesen la conducta indigna del Canciller Molotov que brindaba con Stalin mientras por dentro lloraba la prisión de su esposa judia en un campo de concentración y el dictador le preguntaba cínicamente por la situación de ella.

Y ahora que pasa? Un, dos, ultraviolento!

La situación histórica es muchísimo más dura que lo que surge de la imaginación política de las facciones que hoy se enfrentan de forma tan radical como estéril sacudiendo los pisos mínimos de la convivencia de nuestra nación.

Mientras la oposición espera que de la nada aparezcan la conciencia y la fuerza que sus acciones del pasado inmediato degradaron de forma inimaginable con chapucerías económicas y gestos antiliberales que sembraron el camino con flores autoritarias, el gobierno apuesta a todo o nada con la suposición de que un triunfo electoral es garantía de inmortalidad. A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. A los políticos la persistencia y la responsabilidad en la construcción de la historia porvenir y al cielo déjenlo tranquilo porque no va a intervenir para salvar a ninguno de ustedes. En lo inmediato solo podemos esperar más fragmentación y más enfrentamiento aunque en cada trinchera aislada se confunda cualquier rayo de luz de una estrella muerta con una nueva alborada.

La presencia del presidente en Bahía Blanca llamó la atención por el hecho de que el ideologismo antiestatal se inscribió en el gesto fente a las víctimas e hizo presente hasta qué punto es necesario tener (y el presidente no tiene) una noción de Estado

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Vendrán la marcha mileista, la objeción parlamentaria al DNU, las protestas por el empobrecimiento radical y abrupto y un salto cualitativo en la represión: ya nada corre por los carriles que corrió en los últimos 20 años. Estamos en la época de las represiones espectacularizadas y legítimas como las que ocurrieron en Francia, Chile o Colombia: balas a los ojos, muertos, violencias clandestinas y acciones extralegales. La extrema derecha ha cursado un posgrado en estas disciplinas, las fuerzas democráticas siguen pensando en la vigencia del loop que lleva del desgaste presidencial a la consagración del opositor con mayor electorabilidad. Entre tanto no olvidar: los máximos inspiradores intelectuales de la derecha extrema contemporánea piensan que la libertad y la democracia son excluyentes y su opción es la salida, la autosegregación de los virtuosos o la expulsión de los execrables.