28 / 06 | Mundo, Política

España votó: análisis con el diario del lunes

Tomás Di Pietro @tomidipietro Coordinador de @VICENewsES. Barcelona


El domingo por la noche, mientras Rajoy daba su discurso de victoria a una audiencia eufórica que cantaba “Sí-se-puede”, dijo que él no será un obstáculo para formar gobierno, y sus fieles aprobaron entonando “¡Soraya, Soraya!”. La actual vicepresidenta podría ser la válvula de escape si las negociaciones para formar gobierno se truncan, al menos eso se sugiere. Sin embargo, con los resultados a la vista no parece ser necesario que Rajoy dé un paso al costado. Él es el padre de la criatura, el Gran Ganador del 26J. Esta es su victoria.

El PP es el único de los 4 partidos protagonistas que no perdió ni votos ni escaños, y de hecho, ganó ambas cosas. De 28,7% obtenido el 20 de diciembre pasó a 33%, y de 123 escaños alcanzó 137. El PSOE, con casi los mismos votos, perdió 5 escaños (de 90 a 85). Veamos:

Cuadro

 

Pedro Sánchez se salvó, tanto de la amenaza de que Podemos le arrebatara la segunda posición, como de la interna dentro del partido —al menos por ahora. Susana Díaz perdió Andalucía frente al PP y eso la debilita al mismo tiempo que Sánchez consigue superar todos los pronósticos previos.


Curioso fenómeno político el de las expectativas: el líder del PSOE sale fortalecido tras liderar las peores elecciones históricas del partido por segunda vez consecutiva simplemente porque no le fue tan mal como le pronosticaban, y sobre todo, porque su adversario directo, Pablo Iglesias, no consiguió dar el anunciadísimo sorpasso.

De forma inversa, Podemos se queda con sabor a nada tras acabar con los mismos escaños de las elecciones pasadas, habiendo sumado esta vez a la izquierda [Unidad Popular] a la coalición

Las encuestas, todas, incluidos los boca de urna de las 20hs del domingo, anticipaban que Unidos Podemos sería segunda fuerza y que el PP apenas rozaría los 30 puntos porcentuales.

Si sumamos los sufragios obtenidos en 2015 por Podemos y Unidad Popular, en estas elecciones perdieron 1,2 millones de votos. “Nos morfamos el lastre de juntarnos con la izquierda prehistórica que no suma a los suyos por dogmáticos y espanta a los otros”, pensarán algunos.

"Nos morfamos el lastre de juntarnos con la izquierda prehistórica"

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Mientras todos los encuestadores se rompen la cabeza tratando de entender qué falló, no faltan tesis sobre por qué los resultados fueron tan sorpresivos.

  • El voto vergüenza de la derecha, que no reconoce públicamente su intención de voto.
  • Voto a la experiencia.
  • El voto útil, que supuestamente empujaría al electorado a votar por los partidos tradicionales para acabar con la falta de gobierno —teoría que trastabilla cuando todas las encuestas decían que Unidos Podemos adelantaría al PSOE en votos y escaños, entonces lo “útil” era subirse a caballo ganador.
  • Iglesias tocó techo producto de una imagen negativa demasiado alta.
  • La participación joven bajó por el calor y el fin de semana largo, afectando sobre todo a Podemos y Ciudadanos.
  • El voto con miedo, miedo al populismo, miedo a lo nuevo, miedo al extremismo.
  • El efecto Brexit podría haber llamado a la cordura bipartidista.

También surge la pregunta de por qué el reciente escándalo del ministro del Interior metido en una opereta para difamar adversarios no afectó al PP.

Como el Reino Unido en el Brexit, España no es excepción en Europa: una población envejecida y activa electoralmente se impone frente a los más jóvenes, que tienden más a la queja cínica que a la participación. La brecha generacional es una de las claves para entender lo que está pasando electoralmente en el continente.

Sin embargo, la tendencia actual en Europa es una crecida del populismo, de izquierda o derecha, como respuesta a la crisis de la UE. Pero su exponente en España se frenó.

Con el diario del lunes no quedan dudas: la campaña de Podemos fue equivocada, y por estas horas Iñigo Errejón, su jefe de campaña, enfrenta los reproches de quienes nunca estuvieron de acuerdo con la estrategia. Las derrotas evidencian las diferencias. Más de un analista sostiene que la campaña de Podemos no logró emocionar ni a propios ni a ajenos. Han fallado en lo emocional, no han podido motivar a la suma del nuevo acuerdo, ni seducir a los del PSOE.

"La brecha generacional es una de las claves para entender lo que está pasando"

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El piróctecnico Juan Carlos Monedero, padre de la formación y formador de los cuadros más importantes, escribió en su editorial de hoy que a Podemos le falta hacer política de verdad, hablar con los sindicatos, estar en la calle, que debe madurar. “Podemos se ha mimetizado con los demás partidos”.

Irene Montero (28 años), jefa de gabinete de Iglesias y su pareja estable, pareciera crecer en el partido por estas horas. Cuadro proveniente de las juventudes comunistas y activista de la PAH, como Ada Colau, representa algunos de los cambios que podrían avecinarse.

“Iñigo es Messi”, me dice un amigo. “Es bueno, pero no es el Diego”. No es un líder nato y le falta calle. “Pablo Iglesias es el Apache Tevez, puro barrio”.

Un grupo de Telegram del iñiguismo llamado “Pueblo, Patria, Podemos: Por un Podemos transversal, de mayorías, que vuelva a los orígenes, que haga posible ganar el país”, deja relucir elocuentemente algunas de las diferencias entre quienes quieren un Podemos catch-all y quienes quieren un Podemos más radical.

Comienza un período de asimilación de la derrota para los tres partidos perdedores. Y cuanto más rápido se transite, más posibilidades de no sucumbir.

Ciudadanos podría haber quedado en la peor posición a simple vista, pero puede ser la llave para formar gobierno. “Nosotros no vamos a apoyar un Gobierno de Rajoy porque no hace falta. El PSOE puede poner en marcha un Gobierno de Rajoy con su abstención”, dijo Rivera.

“El electorado nos ha mandado a la oposición. Creo que nos ha restado mucha credibilidad la mera hipótesis de que [el PSOE] pudiera alcanzar el Gobierno de la nación mediante un acuerdo con Podemos”, opinó Susana Díaz. Un acuerdo por izquierda es prácticamente imposible, no dan los números. El PSOE asegura que no apoyará ni se abstendrá en la investidura de Rajoy. Albert Rivera afirma lo mismo.

Veremos si pueden cumplir. Rajoy no se va a bajar fácilmente de una victoria que forjó él, menos cuando le saca 11 puntos al segundo. Y cuando se inicie la nueva legislatura el 19 de julio nadie querrá asumir las impredecibles consecuencias de bloquear la formación de un gobierno ante este escenario.


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