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CHICO BUARQUE CUMPLE 80

Tiempo de lectura: 4 minutos

Recuerdo aquella niñez de pantalones cortos y sandalias Skippy cuando en la propaladora de mi pueblo y en todas las radios sonaba “La banda”, tema que fue mi puerta de entrada a la música brasileña. La banda fue el primer gran éxito de Chico Buarque, se publicó allá por 1966 cuando él recién tenía 22 años, y de ahí en más su nombre no paró de crecer hasta nuestros días. Fue en un viaje familiar desde mi pueblo a Neuquén donde mi hermano me explicó el sentido de “Construcción” que sonaba en la radio del Renault 6, este himno se publicó en 1971 y hasta hoy sigue incólume en el altar de las canciones más emblemáticas que alguna vez se hayan compuesto. “Construcción” me ayudó a entender la sensibilidad de los albañiles, esos que en los pueblos son vistos como meros borrachines y fue también la cimiente sobre la que fui montando una postura ideológica de la sociedad en la que vivo. Pensándolo bien, Chico Buarque es el músico que más me ha acompañado en mi vida porque cada dos por tres me llegan noticias, canciones e historias suyas y porque admiro su obra y su estilo.

Recuerdo cuando Oscar trajo a casa “Meus caros amigos”, ese Long Play editado en 1976 donde está “O que será”, temazo del film “Doña Flora y sus dos maridos”, protagonizado por Sonia Braga, probablemente una de las cinco mujeres más bellas que haya visto en este mundo. Ese disco selló definitivamente mi amor incondicional por la obra de este carioca tremendamente tímido que a su vez fue puerta de ingreso al maravilloso mundo de la música brasileña, empezando por la Bossa Nova y la MPB, esas movidas que años después descubrí que eran muy de, por y para los sectores sociales acomodados del hermano país. Tiempo después descubrí “Cálice”, ese tema de 1973 donde Chico aprovechó la homofonía entre el imperativo portugués cale-se (cállese) y cálice (cáliz) para protestar contra la censura del gobierno militar. Con los años fui enterándome de su amor por el fútbol –es hincha de Fluminense- y que supo tener una canchita de fútbol que bautizó con el nombre de Vinicius de Moraes (que justamente odiaba el fútbol como el que más). Vinicius había sido amigo de su padre cuando integraban el cuerpo diplomático. Junto a Toquinho compuso “Samba para Vinicius”, otro de sus grandes íconos musicales.

A Chico Buarque siempre hay que prestarle atención. Canciones como “A pesar de vocé” nos harán sentir que nunca, ¡nunca!, estaremos solos en nuestro grito ahogado.

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Chico Buarque cumple 80 y como dijo en estos días Gilberto Gil “no los aparenta” bajo ningún punto de vista. Sabemos que sues se cuida y juega al fútbol por lo menos una vez a la semana (le gusta jugar de wing derecho). Amigo de las figuras más importantes de la música de habla hispana y, curiosamente, con un manejo apenas básico de la guitarra, según ha contado en algún reportaje Hugo Fattoruso (que tocó tantas veces con él). A lo largo de más de medio siglo fue y es un referente ineludible de nuestro cancionero. Hermano de Miúcha (María Heloisa Buarque de Holanda), que supo casarse con Joao Gilberto (y son padres de la cantante Bebel Gilberto). Chico se vinculó desde muy joven con Tom Jobim, el propio Gilberto y los gestores de la Bossa Nova, esa movida que en los sesenta revolucionó la música de Brasil y el mundo, recibida con los brazos abiertos por la revolución del jazz norteamericano.

Cuando cumplió 50 el sello discográfico PolyGram/Philips lanzó cinco recopilatorios con esta división temática: “O Politico”, “O Trovador”, “O Amante”, “O Cronista” y “O Malandro”, cinco facetas de este gigante comprometido con los destinos de su país y que no dudó, como última postal, en apoyar al PT ante la irrupción bolsonarista. En Brasil no faltan quienes lo acusan de ser un rico que habla de la pobreza, un clásico contra tanto artista popular. Chico nunca ocultó su pertenencia a la clase social acomodada. Como hijo de un diplomático, gozó desde pequeño de un buen pasar y por eso, sospecho, se agiganta su compromiso con la justicia social a lo largo de su extensa carrera. Provenir de la burguesía y exponerse a censuras y persecuciones por mantener bien alto un compromiso político e ideológico agiganta su figura. Alguna vez declaró: “Hoy no soy partidario del PT, sino de la democracia, que está amenazada en Brasil. Y es un problema que concierne a todo el continente. No fue casualidad que, en los años 1960 y 1970, tuviéramos dictaduras militares en Brasil, en Argentina, Chile, Uruguay… Con la elección de un fascista en Brasil, todo el continente avanza hacia este camino autoritario e incluso en Europa esta ola está creciendo, la extrema derecha se está volviendo. más fuerte en todas partes”.

Chico Buarque se puede dividir temáticamente, pero no se rompe. Es una sola cosa, exponente de un Brasil tan hermano, y su música achica distancias, nos hace sentir las mismas oleadas. A Chico Buarque siempre hay que prestarle atención. Canciones como “A pesar de vocé” nos harán sentir que nunca, ¡nunca!, estaremos solos en nuestro grito ahogado.