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22 de julio de 2026

22 de julio de 2026

10 de marzo de 2025

AQUELLAS VOCES FEMENINAS Y AQUELLA RADIO

Gerardo Fernández

@GerarFernandez
Cultura
Tiempo de lectura: 4 minutos

Mientras íbamos creciendo escuchábamos en las radios bellas voces femeninas que poco a poco fuimos conociendo sin notar que ya integraban la banda de sonido de nuestra niñez y juventud. La reciente partida de Roberta Flack desencadenó cataratas de evocaciones de nombres pesadísimos de la música pop mundial que sonaban sin parar en las radios en aquellos años donde radio AM y buena música era un matrimonio de fuste. Era usual encontrarse diariamente con voces como las de Roberta, Aretha Franklin, Karen Carpenter, Dionne Warwick, Diana Ross, Gloria Gaynor, Tina Turner (que por entonces aparecía junto a su esposo maltratador de entonces, Ike), y un poco más tarde al calor de la música disco rompería todo Donna Summer.

La lista es interminable si agregamos a europeas como Mina, Ornella Vanoni, la estupenda Mara Farantoúri, que el mundo conoció como cantante de Theodorakis, latinoamericanas como Celia Cruz, Maysa o, incluso, nuestra Mercedes Sosa. Y ni hablar de las diosas negras del jazz como Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Carmen McRae y el resto.

A fin de cuentas, hablo del final de Roberta Flack y del final de la radio. Tal como millones la conocimos. Y es como si dos luces a la vez se apagaran ahora que la voz de Roberta se apagó para siempre

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Uno presume que aquellas cantantes tenían más formación. De hecho, Roberta tenía estudios en el piano de música clásica y de canto religioso negro, lo mismo que Aretha que se forjó cantando en los templos hasta que despegó como una voz del soul, y que, por caso, maravilló al mundo con la versión de “Just right tonight”, con arreglos de Quincy Jones en el álbum “Hey now hey (the other side of the sky)” de 1973. Quién no recuerda la versión de Roberta Flack de “Killing me softly with his song” que, en aquellos años, cuando a todas las canciones extranjeras se les traducía el título conocimos como “Matándome suavemente con su canción” o su soberbia versión de “Feel like making love”, que en su disco se tradujo como “Quiero amarte”. En un disco de Bob James tuvo una traducción más precisa: “Me siento como para hacer el amor”.

Eran tiempos donde sólo se escuchaban las emisoras de AM de las grandes capitales y ciudades importantes, por entonces la FM estaba en sus albores, épocas donde en el pueblerío sólo los ricachones tenían televisor (en blanco y negro) y para hablar unas palabras por teléfono con la novia que vivía en otro pueblo se pedía la comunicación al operador de Entel y se esperaba en el club hasta que saliera el contacto, épocas del equipo de Magazine en el auto con unos pocos títulos, el cassette recién aparecía y un poco más tarde lo haría el autoestéreo.

En ese contexto estas voces femeninas habitaban las AM y se lucían en espacios como los de Edgardo Suárez haciendo “Kosak en la noche” o el inolvidable “Modart en la noche” conducido por Pedro Aníbal Mansilla y ni hablar de los espacios del negro Guerrero (Hugo Guerrero Marthineitz). Mina sonaba en todos lados con Parole Parole, Ornella rebotaba por las emisoras con su excelente versión de “Detalles”, de Roberto Carlos y otra italiana de figura imponente ganaba terreno con Fra Noi, estoy evocando Iva Zanicchi. Pero la música de escasa calidad ya por entonces también hacía de las suyas: había que morfarse cada producto de las grabadoras como la invasión de grupos muchos venidos de Perú o de Chile, pienso en Aldo y los Pasteles verdes o Los Galos (“Cómo deseo ser tu amor”) que trasuntaban esa balada pegajosa que sonaba sin parar en las radios por las tardes. Mientras tanto Roberta Flack en 1972 se mandaba un álbum memorable junto a Donny Hathaway, donde descollaba “Where is the love” que todos los musicalizadores se peleaban por programar en sus espacios.

Épocas donde en el pueblerío sólo los ricachones tenían televisor (en blanco y negro) y para hablar unas palabras por teléfono con la novia que vivía en otro pueblo se pedía la comunicación al operador de Entel y se esperaba en el club hasta que saliera el contacto

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Claro, por ese entonces no había competencia para la AM como difusora de música, pero a eso se le sumaba una tendencia por el buen gusto artístico. Recordemos que en el terreno del folklore Julio Márbiz desde su inolvidable Argentinísima difundía noche a noche a Yupanqui, Los Trovadores, Los Olimareños o el Grupo Vocal Argentino y algo similar sucedía en el terreno del tango. La radio era pensada como un vehículo formador, en este caso de la música, y los niveles de audiencia eran notablemente altos. Más que nada -es bueno volver a remarcarlo- porque no había otra cosa para consumir en materia audiovisual.

A fin de cuentas, hablo del final de Roberta Flack y del final de la radio. Tal como millones la conocimos. Y es como si dos luces a la vez se apagaran ahora que la voz de Roberta se apagó para siempre. Bella, vecina del edificio Dakota, amiga de los Lennon, una lady de la gran manzana para los que dormíamos con la radio bajo la almohada y nos sentíamos lejos de todo. Nos daba una caricia, nos hacía creer, por un rato al menos, que nuestra vida y que este mundo, podían ser mejores.  

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