19 de junio de 2026
17 de agosto de 2024
SER PERONISTA SIN MORIR EN EL INTENTO
Carola Nin
Profesora en la Universidad Nacional de Rosario. Ex ministra de Educación de Santa Fe.
Me propongo escribir unas breves líneas, algunas preguntas, hipótesis, ensayos de ideas, sentada en una especie de vidriera de un funeral simbólico. Y no pronunciaré ningún discurso de despedida, cada quien sabrá qué lugar ocupar, pero el olor a fin de ciclo viene perfumando hace rato esta orilla de la vida.
Creo que los últimos acontecimientos que confiscan la política a los asuntos judiciales y a la farándula terminan de empujar a algunos personajes que la gente honró con su voto (honramos) a un lugar del que quizás, no deberían haber salido nunca. Pedir que la justicia actúe bien y rápido parece un chiste, pero sinceramente es lo que deseamos muchos.
No me detendré aquí en la presidencia de Alberto Fernández y Cristina Fernández, solo me preguntaré algo que vengo mascullando desde hace tiempo: ¿será esta una oportunidad para ir concluyendo el experimento, inaudito en el peronismo pero no en las otras fuerzas, de la porteñización del poder político en la Argentina? Y, sí, claro, aquí están De la Rúa, Mauricio Macri, Alberto Fernández y el actual Javier Milei.
Algo peor que “perder” en la política es no tener ningún proyecto, estar sin referentes claros
¿No hay acaso una Argentina diferente fuera de la General Paz o del Cafetín de Buenos Aires del gran Enrique Santos Discépolo? De paso, hay algunos que, de verdad, no aprendieron nada de “la escuela de todas las cosas”. ¿Hay en el fin de la porteñización del poder político en la Argentina una posibilidad para la Patria? Algo peor que “perder” en la política es no tener ningún proyecto, estar sin referentes claros.
Estamos en un momento en donde no hay que caer en la tentación de confundir la farsa con la vida misma. Ya pasó un tiempo desde que nos dimos cuenta que el Frente de Todos, como dice Martín Rodríguez, faltó a la cita con los problemas. Desde hace un tiempo percibimos que les hizo mal enamorarse tanto de ellos mismos.
¿Puede un narcisismo sin éxitos políticos contundentes y políticas públicas ejemplares y sostenidas conducirnos a algún lugar? Sí ya sé, van a decir que éxitos hubo, que los derechos, la asignación universal por hijo y otras tantas cosas que vivimos y percibimos como aciertos en su momento. Es cierto. Punto. Pero no alcanza. Punto. Creo que ahora más que nunca no alcanzará. Punto
¿será esta una oportunidad para ir concluyendo el experimento, inaudito en el peronismo pero no en las otras fuerzas, de la porteñización del poder político en la Argentina?
Intuyo que en estos días se obturará la simple idea de volver hacia atrás, idea por lo demás bastante difícil de sostener en pleno Siglo XXI. De nada servirá quedarnos abrazados al peronismo fundacional (en términos del lúcido Daniel Santoro), ni a la renovación K, ni seguir abrazados al discurso del Estado cuando la sociedad se nos escapa.
Percibo que se terminó el amor desde el balcón y por el balcón. Hay un momento en donde se deja de hacer política para que te aplaudan tus seguidores, tu “orga”, o para tener más likes. Hay un momento para las cosas y puede que sea este. Es momento, quizás es hora, de mirar el País real. ¿Hay algo peor que perder? No tener esperanzas, no encontrar un punto mínimo de apoyo, quedar a los gritos abrazados al pasado.



