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22 de julio de 2026

22 de julio de 2026

27 de septiembre de 2024

¿PORQUÉ SERIAMOS PERONISTAS?

Horacio Lenz

@LenzHoracio
Política
Tiempo de lectura: 6 minutos

El próximo 17 de octubre el movimiento peronista cumplirá 79 años de historia. Es oportuno preguntarnos porque en adelante seríamos peronistas y no otra cosa. Creo que la respuesta debe estar escondida en algún lugar entre nuestra historia y la forma en la que pensamos y deseamos nuestro futuro político. 

Todos sabemos que el origen del peronismo estuvo enmarcado por el desarrollo industrial de sustitución que tuvo lugar en Argentina a principios del siglo XX. Se acentuó después de la crisis del ‘30 y coincidió con la aparición de movimientos políticos nacionalistas en diferentes países económicamente subdesarrollados.  El movimiento organizado por Juan y Eva Perón se consolidó porque llevó respuestas materiales al bienestar del pueblo y ese núcleo inicial permitió que proyectara su vigencia hasta nuestros días.

Su inserción en la vida política argentina se llevó adelante desde la verticalidad del poder con tres directrices doctrinarias y, cada una de ellas, con su respectivo procedimiento de instalación: la soberanía política, por equidistancia a los poderes instalados a partir de la posguerra; la independencia económica, a través de la búsqueda del desarrollo de la matriz industrial con infraestructura y salto tecnológico; y y la justicia social,  a partir de la revolución del salario con derechos laborales.

Ahora bien, debemos tener en cuenta que el devenir de la historia hace que los factores determinantes en un periodo cambien en otro, sobre todo, en la caracterización política y en los instrumentos económicos utilizados para alcanzar los objetivos. De esta manera, las organizaciones políticas de matriz doctrinaria deben cabalgar la coyuntura, adaptarse y ponderar sus banderas con las herramientas al alcance de su tiempo histórico. En la actualidad, el peronismo no tiene que encontrar nuevos objetivos. Más bien, lo que debe hacer es modernizar sus instrumentos y el procedimiento de implementación para alcanzarlos. Sin procedimientos no hay objetivos, sin objetivos no hay razones políticas.

"Las organizaciones políticas de matriz doctrinaria deben cabalgar la coyuntura, adaptarse y ponderar sus banderas con las herramientas al alcance de su tiempo histórico."

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Su razón, en el presente y futuro, debe ser volver a representar a las mayorías para incluirlas en el orden social y montar en Argentina una revolución capitalista con justicia social. ¿Qué significa “incluir a todos”? La arquitectura de la sociedad cambia en relación a la economía y, aún más, con la velocidad de los medios que la conducen. La estructura económica de la sociedad industrial cambió: hoy aparecen manifestaciones de carácter individual en la estructura de superficie social, pero cooperativas en las líneas productivas. Pensándolo en términos gráficos pasamos de una organización social horizontal y segmentada por estratos, a una estructura social en cadenas por actividad. De lo horizontal por clase, a varias verticalidades por actividad entrelazadas también horizontal y oblicuamente; es decir una sociedad en forma de red.

Buscando un ejemplo, podríamos señalar que existe más cooperación y coincidencia de intereses entre un pequeño productor de trigo, maíz o soja con otro de similares cultivos, aunque en mayores proporciones; que las de ambos con un banquero y el sindicato correspondiente. O bien, podemos pensar en los sectores del conglomerado logístico transportista patronal y sindical, alejado de los intereses de trabajadores y empresarios vinculados al sector metal mecánico. Todas estas actividades, nacidas del modelo del siglo XX, ahora están ligadas transversalmente por plataformas tecnológicas que mejoran la productividad, aceleran el trasporte y masifican el flujo de la información. Este es el cuadro de situación que debemos interpretar, como peronistas, para poder dar respuestas a una sociedad dinámica. Es momento de bucear en las propuestas y también en los instrumentos adecuados y medios organizativos que nos permitan presentarlas a la sociedad.

Siempre es posible volver a representar a importantes sectores sociales con propuestas que nos lleven al futuro. Tomar cartas en el futuro argentino significa tener conciencia de ciertas patologías arrastradas por mucho tiempo y sortearlas, apoyándonos en la tecnología, para no demorar más el necesario proceso de modernización,

En este punto cabe señalar que, a la representación política construida sobre una plataforma económica productiva, es necesario adicionarle el contenido de los valores de patriotismo y servicio público. No todo debe ser lo mismo. Es necesario diferenciar con precisión el límite entre el desliz y donde comienza el territorio del abuso. Es imposible construir una propuesta gregaria organizada con contenidos doctrinarios donde no haya marcos comunes de comportamientos éticos acordes a la responsabilidad y compromiso de la organización política con la sociedad.

“Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, dice esta verdad de la década del ‘70. Encarnarla debe representar, en el sentido político, una adhesión incuestionable a la democracia de partidos y donde nadie sea portador exclusivo del bien o la razón. El bien y la razón están en la comunidad, sin disquisiciones vacías acerca de la pertenencia política o sectorial. Las ideologías, doctrinas o menú de ideas no son per se portadores de males colectivos, ese derecho lo profesan los hombres o mujeres con el resultado de sus obras y el modo en el que afectan al interés general.



Hoy la idea de peronismo engloba diversas pertenencias donde muchos se arrogan la representación de la totalidad. Ordenar desde la superestructura no solamente resultaría muy dificultoso, hemos probado también que es erróneo. Los únicos soberanos de elegir el camino político e ideológico somos los peronistas. Debemos encaminar el destino de nuestro proyecto en el marco institucional partidario para que la organización vuelva a vencer al tiempo. Para que las opciones surjan de las ideas es necesario ofrecerlas al debate público. Es el momento de expresar con claridad las propuestas desde el lugar de clara oposición a un gobierno limitado en el sentido ideológico, organizativo, operativo y carente de resultados.

En este punto se vuelve oportuno mencionar tres acciones instrumentales necesarias, que nos acercan al comienzo de un modelo de desarrollo. Observando el deterioro que auspicia el gobierno de los vínculos interestatales a escala regional y global, es necesario redefinir las relaciones internacionales en los parámetros del Estado Nación. Comenzando por la región, el hemisferio y usando la proyección a los océanos para que nos enlacen con el resto de los continentes. Es menester unificar el diseño de la política internacional con la diplomacia, el comercio y la cooperación, adicionando los componentes de seguridad, defensa e inteligencia integrada.

También, bajo una perspectiva federal, se debe impulsar el desarrollo económico de tres espacios regionales claves: a) en las provincias andinas fomentar la minería, la energía solar, los servicios y las economías de cultivos regionalizados; b) en la Patagonia, la minería, la industria naval, pesquera y las energías alternativas; c) en las provincias del centro geográfico, potenciar un el modelo productivo agroindustrial a escala global.Todos los sectores deben ser acompañados por una agresiva estrategia de desarrollo de la infraestructura. Aquí, el eje central para el desarrollo multiplicando externalidades económicas, las oportunidades de inversión, la inclusión en el trabajo y las posibilidades de diseñar políticas demográficas que cubran los espacios vacíos en nuestro vasto territorio.

En relación con las políticas macroeconómicas, las propuestas de ideas claras sobre el orden fiscal y monetario son necesarias. Lo contrario a la ortodoxia sin contemplación social, no debería ser el desorden, sino más bien, un orden donde las diferencias se aprecian a partir de quienes pagan más impuestos y cómo se gastan los presupuestos. La noción de orden macroeconómico debe ser prioritario. El gasto debe ser una inversión en donde se evalúen los resultados en función de los objetivos.

"Pasamos de una organización social horizontal y segmentada por estratos, a una estructura social en cadenas por actividad. De lo horizontal por clase, a varias verticalidades por actividad entrelazadas también horizontal y oblicuamente; es decir una sociedad en forma de red."

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El orden político, con matices instrumentales y procedimientos de selección de candidatos abiertos debe ser la nueva columna vertebral de un movimiento popular que pretende representar a las nuevas mayorías. Con esto, un plan de desarrollo se torna necesario, pero los instrumentos de procedimientos políticos, económicos, buena vecindad y reducción las vulnerabilidades, son las plataformas mínimas para que despegue.

Ser audaces e innovadores en la propuesta económica sostenible tiene una destacada relevancia. Solemos quedarnos encharcados en la inercia de volver al repetir errores; insistimos en su aplicación ¿Por qué lo hacemos? Intuyo que, por la comodidad intelectual de no repensar procedimientos de soluciones nuevas, pero también, por cierta tendencia de convivir en espacios de pertenencia ya no conservadores, sino decididamente estáticos: “No pretendo cambiar nada, para que nada me mueva”. Esta posición a la reducción continua y progresiva de la representación, en suma, a un futuro de irrelevancia política.

Fuimos y debemos volver a ser el Movimiento Popular del capitalismo -sin duda- donde generemos las condiciones para ampliar las oportunidades con todos los medios a nuestro alcance. Con las herramientas necesarias y adecuadas al servicio de la felicidad del pueblo y la grandeza de la patria. Pueblo y Patria, nuestros únicos destinatarios.

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