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MULTIVERSO VIRASORO

Tiempo de lectura: 10 minutos

En la línea temporal canónica y principal de la Argentina nos encontramos con un país que no crece hace ya casi 12 años, con el empleo privado estancado en cerca de 6 millones de trabajadores, una informalidad que va alcanzando a la mitad de la población económicamente activa, inflación viajando arriba del 250% interanual (287,9% en marzo) y la pobreza en ascenso, ya superando al 40% de los argentinos. Un país que se encuentra en el laberinto, hasta hoy ingrato, de conjugar un orden macroeconómico estable y sostenible en el tiempo con un plan productivo que le permita hacer un uso pleno de sus capacidades productivas.

Si nuestro devenir fuera como el de esas sagas de superhéroes donde conviven universos paralelos, podríamos observar una película en la cual, como hija de una línea temporal rebelde de esa Argentina canónica estancada, emerge una ciudad donde se construye una realidad productiva diferente. Un universo paralelo donde hay pleno empleo, la inversión extranjera se cuenta en millones, avanza la infraestructura y se espera en los próximos años mayor crecimiento. Gobernador Virasoro, Provincia de Corrientes. Una excepción a su país y a su Provincia. Como una especie de “wakanda del NEA”, asoma como un testimonio de la Argentina posible, productiva, empleadora y de articulación profunda entre el sector público y el privado.

¿Por qué escribir una columna out of context sobre Virasoro en la actual coyuntura? Tengo dos respuestas. En primera medida, porque el viernes 19 de abril allí inauguró el que será el aserradero más grande de Argentina, con una inversión de USD 280 millones y hasta 800 empleos en su fase madura (en una zona donde el sector foresto-industrial emplea entre el norte de Corrientes y el sur de Misiones unas 3700 personas). Tras 4 años de desarrollo de proyecto, queda instalada la primera inversión importante en el sector desde la polémica por las papeleras en 2005. Virasoro redondea USD 500 millones de inversión recibida en los últimos 5 años, donde destacan la generación de energía limpia en base a biomasa, la genética de bosques implantados y hay proyectos en carpeta que siguen llegando.

La segunda, personal. En mi experiencia profesional tuve la oportunidad de trabajar en el acompañamiento de esa inversión, lo que me permitió conocer en profundidad Virasoro, sus empresas y procesos. Si bien al haber trabajado varios años vinculado al sector foresto-industrial ya conocía la producción virasoreña; pude ser testigo de un shock de inversiones en los últimos años que hoy llega a un punto de alta notoriedad.

Por ende, esta columna busca ser un ensayo de desarrollo productivo. El posible. Sin tener que viajar a Corea del Sur ni discutir geopolítica industrial. Un aporte para que conozcamos más “el país industrial que no miramos”. ¿Qué pasa acá que no pasa en otras regiones del país? ¿Qué aprendizajes podemos concluir? ¿Cómo sigue la película? ¿Pueden converger las “líneas temporales”?

Si nuestro devenir fuera como el de esas sagas de superhéroes donde conviven universos paralelos, podríamos observar una película en la cual, como hija de una línea temporal rebelde de esa Argentina canónica estancada, emerge una ciudad donde se construye una realidad productiva diferente

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Papa Noel no se va a morir

Previo a entrar en el modelo productivo virasoreño, es importante contextualizar la importancia de la inversión que acaba de inaugurar. La industria maderera argentina tiene una historia en las últimas décadas donde no abundan los “anuncios de inversión”. La cadena de valor foresto-industrial argentina es ejemplo y contraejemplo al mismo tiempo en la discusión de una matriz productiva para nuestro desarrollo. Es, por un lado, ejemplo del potencial que las cadenas de valor con base en recursos naturales tienen para el desarrollo sostenible y ambientalmente respetuoso de regiones históricamente rezagadas del circuito económico nacional; de las posibilidades de agregación de valor y potencial de inserción en mercados internacionales.

No obstante, la experiencia de la industria maderera en Argentina sirve de contraejemplo; como un testimonio de las oportunidades perdidas ante la falta de estrategia. Mientras los países de la región desde 2005 captaron inversiones foresto-industriales por casi USD 28.000 millones, la Argentina no registró ninguna nueva operación[1].

En este devenir, Uruguay es el espejo que nos devuelve la imagen de lo que no fue y de donde se pueden aprender lecciones. Luego del rechazo social a la instalación de la papelera de la finesa Metsä Fibre (Botnia) en Entre Ríos y tras un conflicto diplomático entre ambos países rioplatenses cuando la empresa inversora optó por migrar la inversión a Uruguay, en 2007 la firma abrió su primera planta en Fray Bentos, iniciando la industria celulósico-papelera de escala uruguaya. Dos años después, la empresa Montes del Plata, un joint venture de las internacionales Arauco (Chile) y Stora-Enso (Suecia-Finlandia), inauguró una planta de celulosa de fibra corta en Conchillas, Departamento de Colonia. Y en 2023, Metsä Fibre abrió una segunda planta en la localidad de Paso de los Toros; una inversión de USD 2.700 millones que generará 10.000 empleos estables. A menos de 20 años de su nacimiento, el sector celulósico-papelero uruguayo explica el 3% del PIB y exportaciones por USD 1.600 millones. Pasados 17 años del conflicto diplomático con Uruguay, ninguna auditoría indicó que la actividad de la planta Botnia en Fray Bentos opere de manera no sustentable en las costas del Río Uruguay.

En la Argentina, la falta de demanda industrial de escala hace que haya un excedente de 5 millones de m3 de madera anuales sobre una producción anual total de 20 millones de m3 que no tienen destino productivo. Solo con ese excedente podría estar funcionando una planta de celulosa de fibra larga (pino) con capacidad para exportar por USD 425 millones. Una planta de tales características consume 4 millones de m3 de materia prima, por lo que aún sobraría 1 millón de m3 de excedente.

A su vez, esta subutilización convive con un déficit comercial estructural del sector cercano a los USD 500 millones promedio en la última década. Se da la paradoja de que sobra recurso de base forestal, pero se configuran incentivos para que se siembre por debajo de lo cosechado, dotando de incertidumbre la provisión de materia prima en el futuro si no aumenta la capacidad de procesamiento. En criollo: necesitamos más industria.

Inaugurado el viernes pasado, Acon Timber viene a “romper el maleficio de Botnia”. De capitales austríaco/belgas, va a ser el aserradero más grande de la Argentina y uno de los más grandes de América Latina. En su plenitud explicará el 15% de la actividad maderera argentina. Pero además de producir las usuales tablas y perfiles propias de su actividad, este aserradero hace jugar a la Argentina en un nuevo mercado: orientará su producción a la exportación de pellets y chips de madera en bolsas de 5kg, 10kg y 15kg para la calefacción de hogares europeos (principalmente demanda italiana). Los subproductos y residuos del proceso productivo serán aprovechados integralmente y tendrán destino de exportación en forma de productos de alto valor agregado, cuya demanda está en ascenso tras el encarecimiento energético en Europa.

Virasoro cuenta con tierras de las más aptas para la forestación (un pino crece en 9 a 16 años, mientras que, por ejemplo, en Finlandia, país líder foresto-industrial, este proceso dura 52 años) y el cultivo de yerba mate

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Si bien la inversión, casi USD 300 millones, aún se encuentra lejos en la perspectiva de lo que pasa en la región; es la primera inversión extranjera greenfield de peso en más de tres décadas. Una victoria temprana, bajo la lógica bilardista (que profeso) de que los goles se gritan de a uno. Y llega a Virasoro en un contexto donde otras inversiones están apuntalando el dinamismo de esta ciudad correntina, que construye su línea multiversal lejos de la inestabilidad del país y del estancamiento sectorial de la foresto-industria. Así que retomamos la pregunta: ¿por qué Virasoro?

¿Qué pasa en Virasoro?

Virasoro, en el Departamento de Santo Tomé, Provincia de Corrientes, es el principal polo foresto-industrial de la Mesopotamia y el municipio con mayor crecimiento demográfico histórico de la provincia de Corrientes, con la casi duplicación del número de habitantes en las últimas cuatro décadas. Presenta indicadores muy diferentes al de otras ciudades del NEA de similar cantidad de habitantes o superior como El Dorado, Gran Resistencia, Aristóbulo del Valle, Formosa, Ituzaingó, entre otras.

Santo Tomé es el Departamento que mayor nivel de creación de empleo formal ha mostrado a nivel nacional (+10% en 2021) y Virasoro la ciudad del Departamento que concentra la mayor cantidad de empresas, empleo y actividad productiva. Conserva el 70% de su población menor de 30 años, algo poco común en las ciudades de la región. El 80% de su población vive del empleo registrado privado. Se verifica un nivel de informalidad bajo en términos jurisdiccionales, relacionado con actividades primarias (extracción de resina de pino, pequeñas empresas de servicios forestales) y aserraderos chicos no registrados.

Las actividades económicas más relevantes en la ciudad son la producción de yerba mate y la foresto-industria (actualmente se encuentran radicados más de 50 aserraderos). Se destacan algunas de las empresas más importantes de dichas cadenas de valor a nivel nacional como Las Marías (Yerbatera y Forestal), Grupo Tapebicua, Bosques del Plata y Grupo Pomera.

En los últimos 5 años, la ciudad atrajo inversiones por USD 500 millones. Pero más allá del número, es muy interesante conocer qué tipo de inversiones fueron llegando. Alta tecnología, agregación de valor hacia productos que no se fabricaban en el país e innovación. Una ventanita de futuro. En primera medida, destaca la instalación de FRESA (Grupo Insud) en 2019, con una planta generadora de energía eléctrica por biomasa, a base de residuos de madera, con capacidad de 77 MW que se alimenta de los descartes de los aserraderos de la ciudad (generando un nuevo negocio y resolviendo problemas ambientales). La inversión inicial fue de USD 110 millones, la cual se amplió el año pasado en USD 60 millones para incorporar 40 MW de potencia.

En 2022, el grupo foresto-industrial checo Lescus puso en marcha un vivero de alta tecnología con una inversión de USD 10 millones, el cual trabaja sobre la genética de los árboles. Reiteramos lo dicho; esta zona de la Argentina es la región del mundo en que mejor y más rápido crecen las forestaciones productivas. Trabajar sobre la genética de los árboles es un diferencial aquí.

Y esta semana, lo dicho, la apertura del aserradero más grande de la Argentina y uno de los más importantes de América Latina. Acon Timber y la ruptura del “maleficio Botnia”.

Solo estas inversiones implican hasta 1100 puestos de trabajo formales. Y a su vez, atrajeron actividad de otros inversores que anclaron operaciones en Virasoro, como la taiwanesa Tecnopallets o la española “Industrias Guerra”, dedicada a maquinaria naval y foresto-industrial. Y en proceso de confirmación, hay importantes inversiones (en escalas similares a FRESA o Acon Timber) de jugadores estadounidenses y franceses.

Esta dinámica invita a profundizar sobre qué ocurrió allí que no haya tenido lugar en otras ciudades de la región. No sé si tengo LA respuesta; pero cuando se discute sobre desarrollo económico se construyen hipótesis. Así que vayamos proponiendo elementos y veamos si dan explicación.

Empecemos por lo que viene dado: la dotación natural de recursos y posicionamiento geográfico. Virasoro cuenta con tierras de las más aptas para la forestación (un pino crece en 9 a 16 años, mientras que, por ejemplo, en Finlandia, país líder foresto-industrial, este proceso dura 52 años) y el cultivo de yerba mate. A su vez, la Ruta Nacional N° 14 atraviesa la ciudad, conectando la producción virasoreña con Posadas (y su puerto) y el MERCOSUR. También está conectada con el Puerto de Ituzaingó a través del ferrocarril.

Ahora bien, esta es una característica que Virasoro comparte con varias otras ciudades de la zona ¿Por qué no tenemos el mismo nivel de inversión en localidades vecinas? Y acá es donde quiero sugerir algo que, no por remanido, es menos cierto: tener industria es una decisión política y una construcción social. A las condiciones iniciales se las acompaña con política industrial, con una mirada de desarrollo y con actores. Por supuesto, los municipios no definen política monetaria y cambiaria, no modifican la macro ni tienen los recursos para mover la aguja. Pero allí donde no están esos recursos, está la capacidad de trabajo y articulación. La decisión. Y eso es un diferencial.

Trabajo, articulación público/privada y un vínculo sano entre niveles de gobierno (nacional, provincial, municipal). Tan fácil escribirlo que parece un universo paralelo

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En Virasoro se conjugan dos elementos. El primero, una historia industrial, rica en protagonistas destacados como Las Marías (este año cumple 100 años y si no la conocés, seguro conoces su marca insignia “Taragui”), Grupo Tapebicuá o Pomera, que desde hace años invierten y configuraron un tipo de ciudad a su alrededor. Que existan grandes jugadores yerbateros y madereros, da lugar a la proliferación de aserraderos más PyME: palletizadores, otros especializados en ciertas tablas o perfiles. Surgen porque hay capacidad, recursos humanos calificados, una logística alrededor, empresas de servicios y de a poco toma forma la ciudad como ”polo maderero y yerbatero”. Podemos ubicarlo en la lógica de cluster o sistema regional de innovación, donde la actividad industrial configura su ecosistema de funcionamiento, dándole escala y empuje.

Pero esto no alcanza para explicar el salto de los últimos años, es decir, seguimos en la pregunta: ¿por qué llegan inversiones de tanto peso aún en una argentina con cepo cambiario y fragilidad macro a esta ciudad y no a sus vecinas? Acá aparece el segundo elemento: el rol del gobierno local. Se han registrado fuertes inversiones públicas en infraestructura productiva. La ciudad cuenta con un Parque Industrial en expansión que alberga los establecimientos de segunda transformación más importantes. A este respecto, el municipio articuló con el gobierno nacional en 2021 y 2022 para ampliar la capacidad del parque y mejorar su infraestructura de servicios (iluminación, conexión a servicios, pavimentación, empalme con ruta, etc).

A su vez, aun en inferioridad de recursos, Virasoro tiene una política de atracción de inversiones con dos elementos salientes: salir a buscar, identificando inversores y acercándose con ideas, trabajando con embajadas y actores privados. Y, por otro lado, estímulos fiscales que, si bien no compensan los elementos de una macroeconomía inestable, ofrecen estabilidad fiscal por 10 años. El municipio ha mantenido el mismo set de tasas en los últimos 30 años (aun en situaciones que ameritaba subir recaudación), en línea con la tendencia más reciente de la Provincia de Corrientes, posicionándose como la ciudad impositivamente menos costosa para la radicación de inversiones en el NEA.

Dentro de la estrategia, está la detección de los problemas latentes de este tipo de crecimiento. El más saliente dada la expansión del sector privado, es la disposición de trabajadores capacitados. En esta línea, la ciudad cuenta con una estrategia definida en materia de empleo y formación para el trabajo, articulado con cámaras e instituciones del sector privado y universidades como UNSAM, la Universidad de Misiones y también el INTA y el INTI, desarrollando en el centro tecnológico de la ciudad permanentes capacitaciones de acuerdo a las necesidades de las inversiones que llegan y las que están en carpeta. Trabajo, articulación público/privada y un vínculo sano entre niveles de gobierno (nacional, provincial, municipal). Tan fácil escribirlo que parece un universo paralelo.

Multiverse of Madness

¿Es Virasoro la única línea rebelde del multiverso argentino? No. Este mismo ejercicio de hacer la radiografía de un municipio y ver su política productiva puede repetirse en Las Parejas y Armstrong, Santa Fe, donde se labura en innovación de maquinaria agrícola, en Río Cuarto, Córdoba, donde llegan inversiones dinámicas de servicios basados en el conocimiento. En la Provincia de Santa Fe, que concentra el 60% de las empresas biotecnológicas del país, que son un orgullo porque son líderes. En Hernando, Córdoba, donde el maní nos hace jugar en la primera de ese mercado. En América, Provincia de Buenos Aires. También en Tandil, en la Rioja, en Posadas, en 25 de Mayo (PBA), Mar del Plata y su riqueza productiva y biotecnológica que supera a la belleza de su turismo.

Salgamos a lo nuestro mirando lo que tenemos y lo que podemos tener. Argentina no puede abandonarse a sí misma. Miremos con atención y más allá de la General Paz. Necesitamos que estas líneas multiversales converjan. Es con producción y trabajo, tecnología y estrategia. O no es. Y seguiremos viendo la misma película sin superhéroes.


[1] Para más información sobre la foresto-industria argentina y las oportunidades para los próximos años, consultar Mora Alfonsin (2023): https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/38_-_foresto-industria_1.pdf

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