Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

7 de septiembre de 2025

LUNES POR LA MADRUGADA

Juan Di Loreto

@elchara
Café Panamá
Tiempo de lectura: 5 minutos

Por definición (o indefinición) el inconsciente es lo que no se conoce sino por medio de otra cosa. Es como un gran ausente, pero presente. Sólo se hace “conocido” por sus síntomas. La sociedad, la política y la economía funcionan, a veces, muchas veces, un poco así. El sistema de cosas que nos gobierna hace que algunas cosas se vean y otras no; estas cosas no están fuera de nuestra vista, es que no las aprendimos a ver.

La moral que construimos también es una lente que hace que pasemos cosas por alto. Pero como toda moral obedece a una situación, a un contexto, digamos. Los memes del 3%, así escrito lo entiende cualquiera, pegó, está en la calle, lo dice el que te vende el chipá a las 7 de la mañana en el costado de la estación de trenes; antes esos memes bien los podían hacer los de un lado contra Cristina, ahora los hacen contra Karina.

Es así, te volvés republicano en la oposición y justificador en el oficialismo, como se dice. Lo verdaderamente miserable de la situación es que el aparente cohecho se efectuaba contra los damnificados al mismo tiempo que los ajustaban. Para muestra un botón: el jefe de PAMI de Santa Fe contó que muchas de las pensiones que dieron de baja no era que estaban mal asignadas, sino que las personas con discapacidad no habían podido viajar a Buenos Aires para terminar el trámite.

Eso sí, estas líneas de tiempo se pueden resumir en la frase que escribió en X Ernesto Semán: “El tipo (Milei) está a punto de ganar las elecciones y de que la mayoría lo raje todo al mismo tiempo”

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El panorama es lo que el lector sabe. Podés gestionar mal, malversar fondos públicos, maltratar a propios y ajenos, parar en seco la economía dejando más pesos en encajes que en la calle, llevar el crédito para producir arriba del 100%, no salir a dar explicaciones de lo que está pasando, vender los dólares que no tenés para que baje 5 o 10 pesos miserables, pero no podés hacer todo eso a la vez. La realidad siempre es curiosa porque no se puede manejar. Aun así, no sabemos qué efecto va a tener toda la ensalada nacional hoy en la votación de la provincia de Buenos Aires.

Lo único que sabemos hasta acá es que programa de gobierno (risas), el único contrato social que encontramos por parte de Milei es uno de dos caras: la posibilidad de hacer carry trade en pesos y, como dicen, la otra faz es el populismo cambiario del dólar barato. Un modelo por demás agotado, donde la cuenta del stock de dólares para vender no alcanza. Ya no pudieron esconder más la intervención del dólar que (no) flotaba y directamente se venden dólares. Si hacés las cuentas es casi imposible llegar a las nacionales de octubre. ¿Se viene acaso un reperfilamiento, un cese de pagos en pesos luego o, peor, antes de octubre? Todo puede ser.

En lo político, pueden abrirse múltiples escenarios: de los más inverosímiles hasta los más obvios. El primero sería que no pase nada. Que la situación quede más o menos como está. En un empate técnico entre el axelismo kirchnerismo (de tres tiras) y La Libertad Avanza PRO, donde uno u otro puede ganar con lo justo, pero sin sacarse demasiadas ventajas. Al fin y al cabo, el votante anti no quiere hacerle el juego al otro por más audios que aparezcan. Se come el sapo y vota antes de que gane el otro. No será la primera ni la última vez. El mal menor ideológico.

Es así, te volvés republicano en la oposición y justificador en el oficialismo

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El segundo escenario tiene un gran “pero”. Ya sea que gane el peronismo o el mileismo, el foco estará puesto en la cantidad de gente que vaya o no a votar. El ausentismo, la deserción de una escena pública saturada ya no puede sorprender a nadie. Acá es la propia política la que pierde protagonismo con el repliegue de las personas en su categoría de ciudadanos. Si la política no resuelve y tampoco reparte, ni hace posible lo imposible, ¿para qué voy a ir a votar? Fundamentos sobran al respecto para esta tesis. La política puede autonomizarse más de lo que está de la sociedad que debería representar. Sería sólo una suerte de coto de caza para repartir cargos y, claro, dinero, influencias, contratos, ventajas. Parecido hasta ahora, pero sin ningún efecto beneficioso para la sociedad. Sí salvamos a los políticos territoriales como gobernadores e intendentes que gestionan una cosa pública bien concreta. La política nacional es la que, como todo lo sólido, se desvanece en el aire. ¿O acaso no vimos que el gobierno nacional nunca se hace cargo de nada? Siempre la culpa es del responsable local, más nunca de lo nacional.

Tercer escenario. La crisis política y moral hace tándem con la crisis económica. La dolarización avanzó lindo esta semana. Estás quemando dólares prestados o de los depositantes, como no se informa, no se sabe. La indiferencia o apatía de ese porcentaje móvil de la ciudadanía que votó tanto a CFK como a Milei muda su voto y este se tiñe de bronca. El voto castigo es una de las pocas herramientas que nos quedan, pensarán muchos. Si las coimas vinculadas a la discapacidad se viven como una injusticia no es raro que el voto pueda transformarse en bronca. Una oportunidad de oro para castigar a un gobierno que no ahorró en maltratos. La indignación acumulada se transformaría en acción.

Puede haber otros escenarios, claro. Pero estas tres variantes son las más plausibles. Eso sí, estas líneas de tiempo se pueden resumir en la frase que escribió en X Ernesto Semán: “El tipo (Milei) está a punto de ganar las elecciones y de que la mayoría lo raje todo al mismo tiempo”.

El único contrato social que encontramos por parte de Milei es uno de dos caras: la posibilidad de hacer carry trade en pesos y, como dicen, la otra faz es el populismo cambiario del dólar barato

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Todo es verosímil y todo está sostenido con alfileres. Un gobierno que llega a su medio término con demasiadas bolas en el aire. Pero su peor pecado no será ser sospechoso de corrupción, eso no te deja fuera del gobierno. El peor pecado será económico. Si la economía no arranca al fin, si no bajan las tasas de interés y el dólar tiene un precio que le de competitividad al país todo irá en un sendero imposible.

Luego de las elecciones ya no habrá excusas. Arranca o se funde. ¿Se va o no Toto Caputo y su programa agotado por completo y lo reemplaza Pablo Quirno? ¿De cuánto será la devaluación que todos dan por descontada? Mientras tanto hay un abismo, sí, uno más, que va desde este lunes por la madrugada hasta el lunes posterior a las elecciones de octubre. Si con la volatilidad económica y política de estos días no alcanza, en esa brecha entre elecciones, como dice mi viejo, vamos a “transpirar como chorizo en la guantera”.

Café Panamá