19 de julio de 2026
UNO
Cálido y riente es el cielo azul de la gran Capital de Sur. Las mañanas de diciembre son un poco la gloria del porteño. La ciudad es un hervidero de encuentros, despedidas, compras y un poco de esa desesperación navideña. Luego llega la irremediable huida de la ciudad. Ahí no queda nadie, bah, “nadie”.
¿El cielo de Buenos Aires extrañará la lluvia de papeles de las oficinas de antaño? Siempre imagino que las oficinas son el lugar más melancólico que existe. A diferencia de la casa de cada uno, donde siempre hay vida por más que no haya nadie, en las oficinas nadie es nadie. Tal vez al ser lugares impersonales hay más ausencia. En el fondo los escritorios son lugares vacíos.
¿Por qué en las fiestas nos tira volver al origen? Al menos los del interior nos da por extrañar. Aún con familia y amigos en la ciudad, hay un instinto de huida. Un poco tira más el lugar que las personas, aunque las personas hagan que los espacios sean lugares. La sapiencia de que algo acá falta, que faltó siempre, pero se acentúa cuando el calendario le quedan un par de hojas.
Tener medicina privada no asegura turnos al instante, sino ya es costumbre esperar al menos un mes. Eso sí, con los salarios están en vía muerta, la desaceleración no se nota y ahí está el punto débil del programa
El espacio nos dice que algo falta en nosotros. Entonces, el hombre, uno, tiene la necesidad de moverse. Hay que irse. Ganar el camino y buscar. Moverse es una gran ilusión que nos consuela. La quietud, sin embargo, nos achaca, nos minimiza, nos desaparece. Como el lugar común del padre esperando el nacimiento del hijo. Va y viene, camina en círculos, se mueve, es lo importante.
DOS
En política el movimiento también importa. Y el espacio. El gobierno de Javier Milei ha sabido moverse, disparar hacia adelante, dejando los fantasmas de caídas y desmoronamientos detrás, como explica Federico Zapata en Supernova. El establecimiento de la agenda pública es un hecho incuestionable, nada saca de la centralidad a Milei y su gobierno. Ni las hipérboles del cristinismo (intensidades en redes, que siempre quedan ahí) ni los amagues del PRO (intensidades en la televisión tradicional) pudieron ganar la conversación pública. La agenda del gobierno es como un caballo desbocado, nadie lo puede parar.
En medio de la saturación de anuncios, novedades y desregulaciones, la oposición es lo que no se ha movido, salvo en las direcciones conocidas. Más allá de la innegable vocación por repetirse, de volver una y otra vez a insistir, en prácticas que fracasaron. La repetición, según el psicoanálisis, en un automatismo inconsciente. No te das cuenta de lo que hacés, aunque los demás lo perciban. De allí que la oposición no toma conciencia de que eso que repite es lo que la sociedad está rechazando, también, una y otra vez.
Percepción e identidad, no se dan cuenta de que ellos no son lo que creen que son, sino lo que los demás perciben que son. Porque los servicios suban o los jubilados pasen hambre no hace que el movimiento político que gobernó los últimos años se vuelva “bueno” o siquiera votable. Ahí está el punto ciego de la dirigencia. El macrismo tuvo un declive tan rápido que evitó de alguna forma un reordenamiento y la emergencia de otro peronismo. En su lugar, en 2019 volvió una tercera entrega que, como toda secuela, resultó mala. La autocrítica nunca sucedió; las mañas, la grandilocuencia ideológica, la estatura moral, todo seguía ahí. Total, ahora les tocaba a ellos de nuevo. El bipartidismo de Estado.
Es una dirigencia que poco se hace cargo de lo que hizo. Por tomar el último caso, en este sentido, cuando Cristina dice: “Axel, tenés que despojarte de tu ego, esto no es Milei contra vos, el objetivo es el peronismo. Por eso reabrieron mis causas. Tampoco fue en contra mío. Esto es contra el peronismo, porque somos un movimiento transformador”. El analista que escucha esto está invitado a interpretar exactamente lo contrario. Siguiendo lo que decía Diego Vecino en esta entrevista, decirse transformador es una confesión del conservadurismo.
¿Dónde está el peronismo silvestre? Ese es nuestro agujero del mate. Mientras vivimos atrapados en un día de la marmota, con una dirigente mostrando la tapa de un diario que nadie lee (¡del 2015!), en un mundo que nadie ve tapas, a nadie le importa el periodismo ni la verdad ni la mentira.
goodbye lenin!, 2003, dir: wolfang becker pic.twitter.com/ZckdVJZdxa
— mariano (@buensalvaje) December 11, 2024
Desde algunos sectores, no se puede concebir una política que no sea narcisista. Justamente, expulsar el Yo, que todo lo personal deje de ser un poco político, que es difícil, pero no imposible. Condición clave para alguna clase de transversalidad y de un proyecto que contenga más que a lo mismo, y empiece a contener a lo otro. Pero sabemos que esta época ya está hecha de líderes carismáticos y no de transversalidades. Volvió el líder, despidan a las coaliciones que se van.
TRES
Al fin, la economía. Vivimos tiempos paradójicos, todos los sabemos. La macroeconomía está estabilizada, planchada, la dinámica que vivimos el 2023 se aplacó y es un gran logro del gobierno. Salvo algunos rubros que siempre aumentan (prepagas, telefonía, etc.), muchos bienes tienen el mismo valor que hace unos meses. De hecho, el impacto parece vivirse más en una metrópoli como Buenos Aires que en el interior (inflación CABA de 3,2 y la nacional de 2,4% habla por sí solo). La inflación de la ciudad Capital siempre lleva la delantera.
En contraposición a una provincia como Córdoba o el interior bonaerense, por ejemplo, la Ciudad se ha vuelto un lugar caro para salir a comer y para cualquier cosa. Tener medicina privada no asegura turnos al instante, sino ya es costumbre esperar al menos un mes. Eso sí, con los salarios están en vía muerta, la desaceleración no se nota y ahí está el punto débil del programa. Antes de devaluar como hace la región, el gobierno espera que la cosa recupere. Cepo, divino tesoro. Mientras tanto mucho miran los paquetes turísticos a Brasil con cariño.
La autocrítica nunca sucedió; las mañas, la grandilocuencia ideológica, la estatura moral, todo seguía ahí. Total, ahora les tocaba a ellos de nuevo. El bipartidismo de Estado
Pero volvamos a la paradoja, más allá de los colores políticos, el cansancio con “lo anterior” todavía está a flor de piel (lo anterior son muchas cosas, muchos partidos y coaliciones). Un empresario que se dedicó siempre a obras grandes en argentina hacía suya la frase: “Estamos mal, pero vamos bien”. En su empresa tuvo que achicar gastos, despedir gente, pero aun así cree en este rumbo.
Y el humor social para este período no lo vemos aún, no sabemos quiénes van a ser sus indignados. Hay que descartar a los intensos que se opusieron desde el minuto cero, porque esas fracciones no hacen la diferencia. El tema siempre está en los votantes que no tienen una identidad fija, aquellos que se desilusionan y vuelven a creer, que pueden votar a un peronista o a un libertario o a un tecnócrata. Para ese votante no es contradictorio alternar, porque probablemente sean los únicos que eligen de verdad. ¿Elegiremos el año que viene? ¿O caeremos siempre en lo mismo con los mismos? ¿Nos tocará huir, caminar en círculos o quedarnos solos, melancólicos, en una oficina vacía?



