Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

25 de enero de 2025

LA NEGACIÓN DE LA NEGACIÓN

Juan Di Loreto

@elchara
Café Panamá
Tiempo de lectura: 4 minutos

El ojo ve por diferencia, no por similitud. Lo que más cuesta ver es lo que tenemos enfrente. Lo obvio y lo increíble siempre están delante de uno. Por eso leer el presente es difícil. Está ahí, se mueve, tiene un ritmo imperceptible y, cuando querés acordar, la piedra es arena que se vuela. Es como cuando te vas de vacaciones y todos los días está lindo y hacés playa. Todos los días son uno solo.

La Argentina de Milei es una sucesión infinita de hechos donde siempre se está llegando tarde. Ya se ha dicho, pero estamos sometidos a una política de la velocidad. Los átomos de la realidad se mueven en una cadencia radioactiva: hiperactividad, calor, sobrecalentamiento de la máquina social. Pero el vértigo está acompañado de una economía lenta. Macro rápida, microeconomía lenta.

Ahí está la calle vertiginosa, indolente, fuera de sí. La violencia urbana no necesita de cemento para reproducirse. Los vendedores de churros se trenzan en las playas bonaerenses. Un turista atrapa un delfín que aparece en las costas, lo saca del agua para hacerse unas selfies y el animal muere en sus brazos. Todo es un problema del Ego, del Yo; si te molesta la música fuerte tené cuidado, podés terminar en un cajón; si no te quieren renovar la cédula de conducir, te tiran con un matafuegos. ¿Todos estos son huevitos de serpiente de qué? Mientras tanto los portales principales de noticias no reproducen las palabras textuales del presidente en los foros internacionales. Los títulos son abstractos, libres de culpas. Ezeiza revienta de pasajeros, el dólar barato es la delicia, vuelve el “deme dos”, todos hablan de la plata dulce y el AL30. ¿Ya saliste del carry trade o todavía hacés dólares con pesos? Argentina es una mina de oro, ¿quién puede dudarlo?

Se puede pensar este momento histórico con la filosofía de Hegel: toda etapa engendra lo que vendrá después. “La herida es ya en sí misma su propia curación”, decía Slavoj Žižek

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Se pueden crear todos los simulacros que se quieran, pero la tempestad de la calle no se disfraza. Tiene esa manía de no cotizar, viste. Pero no pasa nada. No hay nada en medio de la miseria que asoma. Todos ya sabemos que si hay una ochava vacía en la gran ciudad una familia se irá a instalar ahí. La posibilidad real de caerse del sistema es una de las novedades que trajo este programa económico (todavía en su versión beta). Te caés y no volvés. Las aplicaciones de reparto o, si tenés un autito, las apps de traslado ofician de salvavidas momentáneo. Pero la costa está demasiado lejos para personas de 40 o 50 años. Sos un caído para el sistema. Los estándares de esta Argentina te quedaron lejos.

Pero el gobierno de Argentina no está para el hombre concreto, de carne y hueso. Las altas esferas están marcando la agenda mundial y Milei está a la mesa de los Césares de esta época. Pero todavía no sabemos el papel que jugamos en este teatro universal. Es decir, todavía no sabemos en qué lugar de la cadena alimenticia internacional estamos, que es la clave para saber qué estrategia y táctica fabricar. 

Lo que sí asoma con más fuerza en todos lados es aquello que decía el historiador francés Fernand Braudel: “El capitalismo sólo triunfa cuando llega a identificarse con el Estado, cuando es el Estado”. La gobernanza mundial siempre es la gobernanza del Estado y las relaciones que teje. Siempre fue eso, pero nos olvidamos. El posmodernismo no hizo creer que la utopía era el libre mercado y la globalización que ofrecía el neoliberalismo. 

Trump y Musk lo colonizaron todo. Pero para dar el paso tuvieron que esperar. Hoy nos damos cuenta que Occidente está frente al espejo que ofreció China todos estos años, que ya no es una competencia sino un modelo a seguir, una forma, un norte. El mundo cambia y nosotros nos enamoramos de lo que está en declive. Es difícil aceptar derrotas, o peor, que todo cambia y nosotros nos quedamos ahí, esperando algo que ya pasó o de lo que no formamos parte.

Los átomos de la realidad se mueven en una cadencia radioactiva: hiperactividad, calor, sobrecalentamiento de la máquina social. Pero el vértigo está acompañado de una economía lenta. Macro rápida, microeconomía lenta

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Ahora bien, que todo lo que se dice nos parezca increíble o creamos que algo no se puede decir, es nuestro primer error político. Todo es posible. Por eso hay que crear una política para ese escenario. No tenemos ninguna clase de respuesta para lo que está pasando. En este momento no servimos para nada. Somos solo espectadores, reaccionarios viendo cómo todo parece derrumbarse. Solo pensamos en conservar y no en construir, ese es el segundo error político. Todo lo que ya se pensó y probó antes está destinado a un fracaso peor.

Se puede pensar este momento histórico con la filosofía de Hegel: toda etapa engendra lo que vendrá después. “La herida es ya en sí misma su propia curación”, decía Slavoj Žižek. La salvación viene luego de la caída, no antes; no se puede prevenir lo que vendrá, la historia de la negación de la negación es siempre posterior. En la Historia, prevenir no es curar. No es un canto a la derrota ni a la inmovilidad del presente, pero hay que transitar esto para que venga otra cosa. Así como Milei tiene que hacer su camino, la oposición tiene que hacer el suyo. La respuesta a todo esto nunca puede ser defensiva, sino propositiva. Pero todo esto todavía es una ficción. Nuestros ojos todavía están acomodándose a esta realidad, permanecemos todavía casi ciegos, con los ojos en la noche.

Café Panamá