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ELOGIO DEL PEJOTISMO

Tiempo de lectura: 9 minutos

Soñar, soñar

Difícil encontrar un movimiento político argentino más estudiado, discutido y (sobre) pensado que el peronismo. El caudal de material generado tampoco tiene equivalente con cualquier otra experiencia de América del Sur. Decenas de miles de papers y libros escritos por investigadoras e investigadores de las más diversas disciplinas y nacionalidades siguen explotando la cantera hallada el 17 de octubre de 1945. Cuando parece que no queda rincón del pasado que indagar ni recorte original por hacer se multiplican y reelaboran miradas y hechos para garantizar que el yacimiento siga en producción. La auténtica fascinación de tener todo el pasado por delante termina alienando a propios y extraños, apólogos y detractores. La biblioteca se torna pesada. Los debates por los usos de la historia suma confusión al presente y resta tiempo, dedicación y recursos al futuro. Nuestro búho de Minerva no despliega sus alas, ni siquiera al atardecer. Se resiste a volar. Obsesionado por encontrar algún Zabalita criollo que le tire las coordenadas exactas del momento en que la Argentina se jodió se olvidó del porvenir. A la coyuntura también la fatigan los análisis y las interpretaciones mirando el espejo retrovisor, buscando frenéticamente equivalencias con alguna etapa anterior que nos permita adivinar el momento del próximo estallido.

Así las cosas, la originalidad viene desde Panamá Revista con la iniciativa de soñar el peronismo del futuro. Creo y quiero tomar la propuesta como una mirada más allá de las presidenciales que vienen y de las fronteras que imponen las biografías de quienes aspiran, legítimamente, a competir. Encaro la nota como una posibilidad de expresar mis deseos sabiendo (esperando) que otros harán lo propio. Entonces no hay necesidad de recurrir a datos y citas bibliográficas. Al menos, en principio, los deseos no las necesitan. Se trata de no limitar las ambiciones de entrada. Politólogas y politólogos comenzamos la carrera estudiando a nuestro Santo Patrono: Nicolás Maquiavelo. En su obra más citada, El Príncipe, nos encontramos con veinticinco capítulos dedicados al “estudio de casos”, portadores todos ellos de instructivos consejos para quienes se interesan por el arte de gobernar. Pero en el último capítulo el florentino abandona su rol de consiglieri para exhortar “a tomar Italia y liberarla de los bárbaros”. Quizás sea el momento de dejarnos inspirar por ese gran final y evocarlo como nuestra sombra de Facundo para una tarea política impostergable: clausurar definitivamente nuestro siglo XX largo convocando voluntades a soñar lo nuevo. Ponernos nuevamente en movimiento, abandonar esta inmovilidad frenética habitada de viejas pesadillas. Elaborar el duelo, abandonar la queja, exorcizarnos de la nostalgia y aceptar la sugerencia evangélica de no pretender guardar el vino nuevo en odres viejos.

"La auténtica fascinación de tener todo el pasado por delante termina alienando a propios y extraños, apólogos y detractores. La biblioteca se torna pesada. Los debates por los usos de la historia suma confusión al presente y resta tiempo, dedicación y recursos al futuro. Nuestro búho de Minerva no despliega sus alas, ni siquiera al atardecer. Se resiste a volar."

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En esta época que Francois Dubet caracteriza como “de las pasiones tristes”, donde la bronca, la denuncia y la indignación están a la orden del día, resulta indispensable desatar las pulsiones constructivas. El cinismo obligatorio como postura intelectual, el ninguneo y/o el desconocimiento de miles de experiencias positivas que se manifiestan en nuestro país, retroalimenta el fracaso colectivo. No se trata de predicar un buenismo contra la grieta sino de imaginar un artefacto de poder que se nutra del entusiasmo y la perseverancia de los que han sabido realizarse superando las dificultades de los entornos tóxicos. Allí están los eslabones de nuestra cadena de valor.  Para construir hay que identificarlos, convocarlos y proponerles una organización. Pero: ¿para qué y desde dónde?

Una cierta idea de Argentina

Una de las reflexiones que Charles de Gaulle dejó en sus Memorias resuena como (otra) maravillosa música: “Toda mi vida he tenido una cierta idea de Francia. Me lo inspira el sentimiento tanto como la razón…a mi entender, Francia no puede ser Francia sin la grandeza”. Siempre me resultó atractiva esa “cierta idea de..”. Ese General- como el nuestro- jugaba a la modestia con la habilidad del que se sabe integrante de una liga mayor. Pero el atractivo de esa formulación es su sentido práctico para sumar voces y experiencias innovadoras. Solo los mediocres se anotan, sobreactuando una pretendida lealtad- a un proyecto cerrado y endogámico. Para sumar masa crítica transformadora es más recomendable tener “cierta idea” que estar lleno de certezas. El exceso de convicciones es una manifestación evidente de la vulnerabilidad política de nuestra presente coyuntura. Hay respuestas asertivas dignas de Twitter para montones de asuntos, la mayor parte de ellos intrascendentes, condenados al efímero “trending topic” diario. Para todo lo demás, un enorme vacío. Modestas disputas disimuladas en grandes declaraciones reformistas para objetivos reducidos, casi individuales.

En la actualidad, nada grande surge desde arriba. Solo el Estado aumenta su presencia asistencialista en una nación cada vez más pequeña, en un país menos influyente regionalmente. La inversión en infraestructura es la prueba más evidente de ello. Unos pocos kilómetros de asfalto, pequeñas obras locales, consumen la mayor parte del exiguo presupuesto. Las relevantes son pocas. Se bautizan rápido, se comunican mucho y se hacen muy despacio. Hay allí un sendero para recorrer. Rediseñar el presupuesto nacional y convocar a las inversiones privadas nacionales y extranjeras para aumentar en términos reales los recursos destinados a autopistas y caminos rurales, desarrollar y diversificar la matriz energética, modernizar la logística del transporte de carga -fluvial y ferroviario-, incrementar la operatividad de nuestros puertos y aeropuertos, ampliar y mejorar la conectividad deberían ocupar el centro de nuestros debates. La potencia integradora y los efectos sobre nuestras cadenas de valor y regiones geográficas constituirían un círculo virtuoso extraordinario. Dedicar el mismo tiempo y esfuerzo que se emplea en operar la reforma judicial en reformar nuestro sistema educativo en función de la diversidad productiva regional sería apropiado a los objetivos propuestos. El peronismo surgió al calor de la doctrina de “la nación en armas”. Nuestra situación exige la doctrina “del país en obra”. La movilización absoluta de los recursos materiales e intelectuales para la defensa nacional en la era global que no es otra cosa que el crecimiento sostenido con distribución territorial y social del ingreso.

Por supuesto que eso requiere “resolver la macro”. Aprovechar el tiempo que ganamos con la procrastinación de deudas para implementar dos cuestiones fundamentales: el equilibrio de las cuentas y la bimonetariedad. No alcanza con titular los problemas para que se resuelvan. Asumir legalmente que contamos con dos monedas, la biológica y la del corazón, resulta indispensable para estabilizar y lograr que suba a la superficie el PBI que se refugia en las cajas de seguridad. Necesitamos de la exteriorización de los dólares que están aquí para que se movilicen en inversiones fronteras adentro. Solo la adicción al efectismo permanente puede involucrarse con la promoción de un blanqueo improbable de capitales radicados en el exterior para “que la deuda la paguen los que fugaron”. Son los dólares de aquí a los que hay que generarle oportunidades.        

"Solo los mediocres se anotan, sobreactuando una pretendida lealtad- a un proyecto cerrado y endogámico. Para sumar masa crítica transformadora es más recomendable tener “cierta idea” que estar lleno de certezas. El exceso de convicciones es una manifestación evidente de la vulnerabilidad política de nuestra presente coyuntura."

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Rescatando al soldado Matheu

Domingo Matheu fue un piloto naval catalán que se trasladó a las tierras del Virreinato del Río de la Plata para ejercer el comercio y destacarse en las acciones militares de la reconquista de la ciudad de Buenos Aires ocupadas por las tropas británicas. Todos sabemos por las enseñanzas escolares que ocupó un cargo de vocal en el primer gobierno elegido por los vecinos de porteños, y que su adhesión a la causa patriota se ganó merecidamente el homenaje de una calle con su nombre. Menos conocido por la mayoría de los argentinos es que en esa calle, precisamente en el número 130, se encuentra la sede del partido político más importante de las últimas siete décadas y media de la argentina: el justicialista. Tampoco debe resultar extraño que lo ignoren la mayoría de los 3.200.000 de afiliados peronistas (no hay otro partido en el país ni en América Latina con semejante cantidad de adherentes).  En ese edificio no pasan cosas de relevancia. En realidad, no pasa nada. Y en el PJ virtual, casi nada. La sede física está alejada de cualquier actividad que trascienda las administrativas y el PJ virtual es el vivo reflejo de ese abandono.

"Dedicar el mismo tiempo y esfuerzo que se emplea en operar la reforma judicial en reformar nuestro sistema educativo en función de la diversidad productiva regional sería apropiado a los objetivos propuestos. El peronismo surgió al calor de la doctrina de “la nación en armas”. Nuestra situación exige la doctrina “del país en obra”."

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Basta ingresar a www.pj.org.ar para comprobarlo. El portal tiene un video de un minuto de duración con la voz de Perón y Néstor Kirchner, una foto de la vicepresidenta Cristina Kirchner con las anteriores autoridades del Consejo Nacional y una reseña de ochenta renglones que con admirable concentración de la prosa resume la historia del peronismo desde el 17 de octubre de 1945 a la fecha. Luego la estimulante posibilidad de acceder a los ejercicios contables y los iconos para linkear con las cuentas de Twiter, Instagram y Facebook. La red del pajarito del PJ cuenta con 74 mil seguidores, no muchos más de los 44 mil que acumula @DylanFerdez, la cuenta de la mascota del Presidente del partido y de la Nación, quien por cierto no figura en la web partidaria. No hay comunicación de actividades de formación, ni otros signos vitales.

Para ser justos la indiferencia hacia el PJ no es nueva. No en vano “pejotismo” es un término despectivo acuñado puertas adentro. Quizás por ello pocos lamentan la parálisis. En el mejor de los casos, en las administraciones de Menem, Néstor y CFK, algunos funcionarios pasaban por la sede para dar una charla ante una sala ocupada por funcionarios, asesores y aspirantes a incorporarse a la administración para brindar un panegírico de la gestión correspondiente y no mucho más. La descripción precedente no pretende inspirar la letra de un tango fatal sino señalar que el estado de anemia crónica es una de las causas de la debilidad de contenidos del peronismo para analizar la época local y global y gestionar conforme a los desafíos del presente. Pero también es una oportunidad de edificar ya que ni siquiera hay escombros que molesten. Para ser positivos empezar desde la nada es un incentivo para la acción.

"Para ser justos la indiferencia hacia el PJ no es nueva. No en vano “pejotismo” es un término despectivo acuñado puertas adentro. Quizás por ello pocos lamentan la parálisis."

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Hay que jugar este Partido 

Cientos de compañeras y compañeros, excelentes cuadros técnicos y profesionales han pasado por cada uno de los tres niveles de gobierno en los últimos años y hoy no integran gestión alguna por los mas variados motivos. Conocen lo público desde las entrañas y han interactuado con todos los sectores de la sociedad. Esa experiencia es un capital social tan extraordinario como desaprovechado. También están los centennials y millennials con ganas de involucrarse en política, pero sin un Waze que los ayude a orientar su entusiasmo por las calles y pasajes del poder. Y en la lista se suman las funcionarias y los funcionarios que no siempre encuentran espacios externos a los despachos para reflexionar y poner en común la marcha de la gestión. La base está. Solo se requiere voluntad para diseñar una red que funcione como un “LinkedIn nac&pop”, un botón adicional en la web institucional para cliquear y convocar.

No admitiremos aquí que alguien plantee la financiación de las actividades como un problema. En primer lugar, porque no son tantos los recursos necesarios. En segundo término, porque existen múltiples estrategias para generar los ingresos. Y hablamos de instrumentos que ayuden a evitar la dependencia directa o indirecta del presupuesto público, más allá de lo que la ley establece para los partidos políticos en general. Basta aprender y adaptar las experiencias de otras organizaciones semejantes en América Latina y Europa que innovaron en la materia combinando subvenciones, aportaciones ciudadanas, contribuciones voluntarias y declaradas de afiliados, convenios con organizaciones sindicales y fondos provenientes de acuerdos con organismos regionales e internacionales en virtud de la afinidad conceptual. Y la lista no se agota aquí: podrían desarrollarse tarjetas de afinidad, uso de licencias y generación de productos y servicios para afiliadas y afiliados y la población en general.

"Quienes se rasgan las vestiduras por el crecimiento de la anti-política y el desprestigio de los partidos, pero mantienen desactivada a conciencia la herramienta indispensable de cualquier sistema democrático representativo y competitivo son funcionales al fenómeno que critican."

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El propósito es desarrollar un espacio que se autogestione, tanto cuando se es gobierno como cuando toca ser oposición. Un partido en el siglo XXI no puede ser concebido como una dependencia estatal del siglo XX. El PJ debe ser un ámbito que se nutra en la sociedad civil, en los distintos colectivos identitarios, en las organizaciones del movimiento de los trabajadores organizados, en el mundo privado de las empresas, en contacto continuo y en tiempo real con las innovadores tecnológicos, sintonizando con las realidades de los movimientos sociales y las cooperativas de la economía popular, nutriéndose de la diversidad de expresiones culturales, en línea con otros partidos del mundo y en colaboración estrechas con universidades y centros de investigación. Para impulsarlo se requiere una organización moderna, que implique la incompatibilidad de ocupar simultáneamente cargos en la estructura estatal y en la partidaria y que cuente además con una administración profesionalizada y rentada de los responsables de las distintas áreas.

Quienes se rasgan las vestiduras por el crecimiento de la anti-política y el desprestigio de los partidos, pero mantienen desactivada a conciencia la herramienta indispensable de cualquier sistema democrático representativo y competitivo son funcionales al fenómeno que critican. Algunos se amparan en la ortodoxia para subalternizar el PJ como mera herramienta electoralista enalteciendo el carácter movimientista del peronismo. Otros, amparándose en los estudios de opinión pública y los manuales de comunicación 3.0 sostienen que los electorados demandan otros productos. Mi sueño, ya que al fin y al cabo soñar fue la propuesta inicial, es contribuir a generar la necesidad de un espacio abierto e institucionalizado que promueva los debates antes de llegar al gobierno y que se organice de acuerdo a los principios elementales de la democracia interna para generar la conducción legitima que se dedique a formar cuadros sólidos que requieren los asuntos públicos en el actual estadio científico y tecnológico del capitalismo global. No se me ocurre una mejor manera de ser fieles al imperativo de trabajar por la justicia social.