29 de junio de 2026
Nos apuramos en nombrar las cosas. “Primero fue el verbo…”. Debe ser eso. Ante la neblina política en que vivimos, solo resta hablar, escribir y al fin andar sin pensamiento. Refugiarnos en “un egoísmo rabioso”, como lo define Shila Vilker, a la huida de lo público. Cada discusión, cada indignación frente a lo último nos encuentra más desorientados. Casi en homenaje a Beatriz Sarlo, claramente en esta época hay que tratar de no entenderla. Ya sabemos qué no es este tiempo: liberal, pragmático, productivo, vinculante, pacífico… Hacemos complejos razonamientos ahí donde no hay más que una estrategia de provocación, entrega, negocios.
La política nacional está abandonando, gerundio mediante, cualquier clase de gestión que implique la vida de los ciudadanos. Cualquier cosa que pase es responsabilidad de lo provincial o municipal. Porque la Nación es todo y nada al mismo tiempo. Inundaciones, marejadas, catástrofes… a lo sumo el gobierno nacional envía promesas de dinero (pocas veces envía dinero contante y sonante). Como muchísimos programas se cancelan, incluso los que tienen fondos de organismos internacionales, que no dan pérdida, digamos, se cierran, el Estado se evapora y suelta amarras por todos lados. ¿Cómo será salir a la calle en unos años?
La famosa “baja de la inflación”, que todos repetimos como loros, en los hechos cuesta verla. El gobierno tiene un mapa que parece de una novela de Harry Potter: va cambiando su forma con el tiempo
No obstante, el Estado tiene una presencia desmedida cuando quiere, pero en lo sustancial lo “acecha lo mórbido”, como decía Horacio González en Retórica y locura cuando hablaba de Ramos Mejía. Toda situación es retrabajada a futuro por su contraria, sigue diciendo. Al exceso de presencia estatal le sigue su contrario: la huida, el desfinanciamiento, la desregulación. En eso nada ha cambiado, el ciclo de refundaciones argentinas sigue su larga y truncada marcha.
“La Macro soy yo”, diría Milei y hay que tomarlo al pie de la letra, es casi su única esfera de acción. Pasamos del vértigo de la inflación, sus remarcaciones y el stockearse para cubrirse a una economía en dos velocidades. En la cúpula está el eterno Federico Luppi vendiendo el taller y yéndose a Miami “como todo el mundo”, cambiando heladera, lavarropas y televisor. Abajo, bueno, abajo ya casi no usan escarbadientes porque después del 15 del mes es casi imposible comer carne o alguna proteína que valga la pena. Vas a un café de un buen barrio temprano a la mañana y en cuarenta minutos no entra nadie. La cosa está muy fácil para unos y muy difícil para otros.
La famosa “baja de la inflación”, que todos repetimos como loros, en los hechos cuesta verla. El gobierno tiene un mapa que parece de una novela de Harry Potter: va cambiando su forma con el tiempo. ¿Cuál es la forma de esta economía más allá del dólar planchado e importaciones volando?
Fui a pagar la cochera. Aumentó 10%. Con "estabilidad".
— Sebastián Soler (@TommyBarbanBA) June 3, 2025
Hay una convicción que muchos analistas de mercado están viendo: el tema de la falta de dólares tiene muchas luces rojas encendidas. No se acumulan reservas, no hay exportaciones, no hay turismo extranjero (de hecho, hay un boom de turismo internacional), se interviene el dólar apenas sube y sólo en abril alrededor de 1 millón de personas compraron unos 2000 millones de dólares. Lo cual muestra una evidencia: si ya el dólar parecía barato a 1350 antes de la salida del cepo, este dólar a 1200 es una invitación a no parar de comprar. Si esto no es populismo… Pero el dólar abaratado a niveles irrisorios tiene a la economía en un frío polar que se vio reflejado en los datos que reveló Ignacio Olivera Doll de la agencia Bloomberg: la morosidad en tarjetas de crédito sube, la suba de créditos personales (que tienen una tasa astronómica) y los cheques rechazados muestras picos que no se veían desde hace cinco años.

Mientras tanto el peronismo se transforma, a cada momento, de la mano del kirchnerismo, en un espacio irreductible como la aldea de los galos de Asterix. Si Milei es el emperador romano, el peronismo es una aldea de intensos que parecen fuertes. Refugiándose en la tercera sección electoral eligen ya, sin metáforas, empequeñecer el otrora movimiento histórico. Hicieron carne la hipótesis de que habían renunciado a lo nacional, es decir, lo diverso, para convertirse en un movimiento con centro en sí mismo. La figura de Cristina tiene como característica un movimiento contradictorio. Como los imanes, según el polo, atrae o repele, expulsa, aleja.
Lo que parece guiar esta nueva “jugada maestra”, y acelerada, de “la política más importante de todos los tiempos”, es un supuesto contundente triunfo en esa populosa sección electoral. Si uno mira los resultados históricamente no se comprueba la contundencia que se supone desde el cristinismo. Si bien siempre ganó a lo largo de los años con una media de 5 o 6 puntos, de no ser un triunfo rotundo la jugada magistral quedaría muy acotada. Aunque la verdadera incógnita es cómo saldrá el gobernador de la negociación de las listas, que es en definitiva lo que los diferencia.
Si Milei es el emperador romano, el peronismo es una aldea de intensos que parecen fuertes. Refugiándose en la tercera sección electoral eligen ya, sin metáforas, empequeñecer el otrora movimiento histórico
La debilidad hacia el afuera es siempre que todo lo que se multiplica por Cristina da Cristina, como decía del kirchnerismo el analista político Pablo Knopoff. ¿Cómo resultará la negociación entre un cristianismo impermeable y un Kicillof más aperturista, como ha demostrado en comunicación con otros espacios políticos? En el spot que lanzaron un día después de la entrevista con Gustavo Sylvestre resalta detrás de la gente común, con pinta de trabajadora como marca el lugar común, el slogan ES POR VOS. Lo que, claro, interpretación mediante, debe leerse ES POR MI. Por las causas que sean, buenas, malas… los dirigentes en Argentina no se retiran. Siempre están ahí para obturar cualquier recambio. No conocen nada como la chacra del Pepe Mujica, porque es la Historia misma la que los convoca… para una diputación a nivel provincial.
No obstante, lo más desafiante del caso es que el cambio de época está pasando delante de nuestros ojos sin nada alternativo. Todos cuidando su quinta no hacen más que lograr que la Libertad avance. Cuando hablamos de cambio de época no se trata de un ente metafísico o el sesudo razonamiento de un pensador esloveno vociferado desde una cama, sino de la concretitud del trabajo argentino. Muchas marcas van a desaparecer estos años si esto no arranca (el plan es que no arranque, claro, de ahí el problema).
Hagamos un rápido racconto vinculado a la crisis que se vive: aumentan los locales comerciales en CABA, los clásicos arbolitos porteños en crisis por la falta de turismo extranjero, suben el consumo de autos y línea blanca mientras baja el consumo de alimentos básicos en supermercados, la industria del mueble en crisis, dos restaurantes porteños que están en la Guía Michelín cierran sus puertas, una forestal con preventivo de crisis, yerbateros movilizados, la empresa Vassalli paga los sueldos en cuotas, Molinos con recortes, Verónica es la última en sumarse a la crisis láctea detrás de La Serenísima y Sancor, la caramelera Lipo cierra sus puertas, cientos de kioscos cierran por la baja del consumo, despidos en Ledesma, frigoríficos del interior con despidos por baja en el consumo y poca faena mientras ingresa carne de Brasil, despidos en pesqueras de Mar del Plata, la maltería Quilmes en crisis por la caída en un 40% del consumo… y claro, el Garrahan.
La crisis es todavía una voz muda que no tiene como expresarse. De ahí el enojo, el ausentismo, el escepticismo y la frustración. Tiempo al tiempo. O como decía el filósofo del tiempo, Henri Bergson: “El tiempo es lo que se hace, e incluso lo que hace que todo se haga”.



