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30 de julio 2023

Lucia Aisicoff

BOSSIO: “EL OTRO PERONISMO NO ES UNA UTOPIA, EXISTE Y ESTÁ GANANDO EN CÓRDOBA”

Tiempo de lectura: 11 minutos

Diego Bossio encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales por la ciudad de Buenos Aires en la boleta de Juan Schiaretti. Convertido en un antagonista de Máximo Kirchner, dice que los verdaderos “traidores” son “los que dejaron caer los salarios o aumentaron la pobreza del 27% al 42%”. Evita criticar a Sergio Massa en el plano personal, pero asegura que es parte de un dispositivo que llevará a la Argentina a un nuevo fracaso. Defiende una postura “antigrieta” y propone al peronismo cordobés como modelo de éxito político.

Hacés campaña en una ciudad adversa al peronismo. ¿Por qué decidiste ser candidato acá?

La ciudad de Buenos Aires y la provincia de Córdoba son dos distritos que fueron decididamente marginados y discriminados por el kirchnerismo en su acción pública, en su acción política y también desde su relato. El peronismo nacional construyó durante muchos años de espaldas a dos de las regiones más dinámicas en términos económicos, sociales y culturales de la Argentina, y creo que eso tiene que cambiar.

La Ciudad cumple un rol importantísimo en el entramado productivo argentino. Una industria diversa vinculada al conocimiento, mucha industria vinculada a la tecnología, a la cultura, al turismo, a la gastronomía, pero también a la industria si se quiere más “clásica”. Como dato de color, este es el distrito con mayor cantidad de afiliados en la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) en todo el país. Es decir, todavía existe una industria fuerte que apuesta a producir. No puede ser que desde el peronismo consideremos toda esa sociedad civil y económica tan rica como un enemigo político. Lo nuevo que tenemos que construir no puede cometer el mismo error y por eso me pareció importante ser candidato acá.

El kirchnerismo parece haberse rendido con la Ciudad y pone candidatos que sabe que van a perder, ¿por qué no logró conectar con los porteños?

La experiencia de Córdoba es interesante para explicarlo. Cuando charlaba con De la Sota, con Martín Llaryora o con Juan Schiaretti todos coincidían en algo. Me decían: nosotros no quisimos hacer peronista a la provincia de Córdoba, entendimos el sentir de la sociedad y no sólo lo sentimos, buscamos expresarlo. Fueron respetuosos de las instituciones, respetuosos de los sectores productivos, eligieron trabajar juntos y a la par. Nosotros tenemos que parecernos más a los porteños y no querer que los porteños se parezcan a los dirigentes del peronismo.

¿El kirchnerismo quiso kirchnerizar a los porteños?

El kirchnerismo quiere kirchnerizar todo: a los dirigentes, los métodos, las prácticas y el discurso. Si no estás con ellos o no pensás como ellos estás en la vereda opuesta. Acá lo que vemos es que hay un solo elector, Cristina. Los dirigentes del kirchnerismo no le hablan a la sociedad, le hablan a Cristina. ¿Por qué? Porque la que elige es ella. En cambio, cuando tenés que ir a buscar votos, salir a convencer, tenés que tener la autonomía suficiente para saber interpretar el sentir de los porteños. Yo no sé si lo lograré, pero estoy convencido de que los porteños son respetuosos de las instituciones, son sofisticados y quieren que las cosas funcionen bien. Por eso necesitan dirigentes modernos que los sepan interpretar y entiendan cómo viven. Hay un nivel intelectual alto donde conviven un gran número de universitarios, en una ciudad de avanzada en materia de gastronomía, cultural y tecnológica.

"El peronismo nacional construyó durante muchos años de espaldas a dos de las regiones más dinámicas en términos económicos, sociales y culturales de la Argentina, y creo que eso tiene que cambiar."

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Hoy el candidato a presidente del kichnerismo es Massa y vos y él fueron cercanos. ¿Hoy le tenés confianza?

La política va por un lado y lo personal por el otro, eso es lo que vengo sosteniendo. No son cuestiones personales, de hecho trabajé muchos años con él y hablaría muy mal de mí si yo me pongo a criticarlo. Lo que sí creo es que Sergio está en un dispositivo político que fracasó en la gestión de gobierno y que no funciona. Aunque le cambien el nombre, esto es el Frente de Todos 2. Alguien decía que la definición de locura es intentar siempre lo mismo esperando un resultado distinto. Yo no creo que los argentinos estén locos.  

Hoy Sergio renegoció con el FMI una serie de metas que no cumplió para lograr un nuevo acuerdo. Les está pidiendo que le den recursos como para fortalecer las reservas, para pagar los compromisos que tiene que afrontar para también poder habilitar otros préstamos internacionales. Y lo llamativo es que todos los que van en su lista votaron en contra del FMI. A mí en lo personal me sorprende que alguien descalifique a la oposición que fue en definitiva la que le habilitó el acuerdo. A nosotros desde chicos nos enseñaron: unidad de convicción y unidad de acción. Con esto no digo que todo tiene que ser uniforme pero sí tiene que haber liderazgos y tienen que estar los pilares, ese hueso sustancial de todo proyecto político. Tiene que haber una coherencia de ideas. En el 2019 todo era “que se vaya Macri” y eso generó una unidad que se reveló enseguida muy precaria. Las diferencias fueron demasiado sustanciales.

¿Cuándo se empezaron a notar las diferencias?

Con Vicentin. Más allá del caso particular, ahí fue que quedaron al desnudo las concepciones opuestas que conviven en ese frente. Pasó lo mismo con la hidrovía, entre quienes querían funcionar con las reglas de competitividad privada contra los que querían que fuera estatal. No es una discusión electoral o de procedimiento, es hacia dónde querés que vaya la sociedad. Entiendo que todos cambiamos en algún punto y seguramente mis ideas no sean las mismas que hace 15 años, porque el mundo también cambió y uno cambia con él.

Veo una diferencia muy fuerte entre el sector del oficialismo que lidera Massa, de buen vínculo con Occidente y particularmente con Estados Unidos, de relaciones muy fluidas, vínculos personales incluso, de un entendimiento de los organismos Internacionales, de un entendimiento fuerte en ciertas cuestiones de seguridad totalmente distinto a otros que ven a Estados Unidos como el imperio y que dicen que el FMI es el mal de todos los males o creen que hay que estatizar todo. No es válido jugar siempre en el mismo fleje. Hay que mantener una coherencia en ese sentido. No da todo lo mismo.

¿Cómo imaginás la alianza del kirchnerismo y Massa si llega a la Rosada? ¿Podría terminar siendo un nuevo Alberto o ves algo distinto en él?

Las características personales son importantes para los liderazgos. No es lo mismo Massa que Alberto Fernández. Una vez en Tucumán Alberto tuvo una declaración fuerte contra Lavagna y yo respondí con una frase que recordé que Néstor Kirchner me había dicho sobre Alberto: él no tiene voto propio y nunca lo tuvo. Esa frase hoy suena más vigente que nunca. Alberto fue puesto por un tuit. Y nunca fue un tema de lapicera sino de dónde estaba el poder. Por eso llegamos a este gobierno que es una gran interna a cielo abierto en un país presidencialista. Más que la lapicera lo importante es la voluntad de la mano que la empuña. Eso no tuvo Alberto.

Sergio es otra cosa, porque él tiene una trayectoria política propia. Una trayectoria política que ha tenido también sus bandeos para un lado y para el otro, y que es parte de su problema como saben todos. Massa en el 2013 se jugó fuerte para que no haya reelección de Cristina y contribuyó a enterrar ese proyecto, haciendo una especie de alianza con Macri, del cual después se separa. Y después al revés, viene el pacto con Cristina contra Macri. Me parece que más allá de sus méritos personales y su capacidad de trabajo, la gente está buscando una coherencia en las ideas que son muy relevantes en una sociedad que necesita un ancla.

"Aunque le cambien el nombre, esto es el Frente de Todos 2. Alguien decía que la definición de locura es intentar siempre lo mismo esperando un resultado distinto. Yo no creo que los argentinos estén locos."

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El archivo de La Cámpora cantando “si todos los traidores se van con Massa”. ¿Por qué a vos el kirchnerismo no te perdona y a Massa y Alberto sí? ¿Por qué te salen a responder Mayra Mendoza o Juan Grabois?

No lo sé, habría que preguntárselos a ellos. Yo estoy absolutamente convencido de cada una de las cosas que digo. Y no son cuestiones personales. Mayra Mendoza trabajó conmigo en Anses y hoy es intendenta en Quilmes. Yo sé diferenciar muy bien lo personal de lo político, lo que no significa que no haya un componente personal en la discusión cuando compartiste tantas horas, viajes, campañas… Supongo que siempre hay una cuestión personal que forma parte de los vínculos y de la las relaciones humanas. Lo que hoy tenemos son diferencias de fondo y al menos yo desconozco cuáles son los proyectos políticos distintos que ellos defienden. Por ejemplo: si no quieren el acuerdo con el FMI, ¿qué alternativa proponen?  No quieren ajuste fiscal, yo tampoco, ¿cómo proponen ordenar los precios? Si ellos creen que con el agravio van a resolver los temas, yo pienso todo lo contrario. Y voy a responder con total firmeza, porque no creo que los calificativos que ellos usan para mí no les correspondan a ellos.

¿Como cuáles?

Para mí la mayor traición es que caigan los salarios o haber aumentado la pobreza del 27% al 42%. La mayor traición es que las cosas no funcionen, porque es una traición a los más humildes, a las pymes, a todos los sectores que ellos pretenden representar.

El kirchnerismo no se hace cargo de eso, te dirían que son decisiones políticas que tomó en soledad Alberto Fernández.

¡Si gobiernan ellos! ¿Quién puso a Alberto Fernández? Que yo sepa no fue en un plenario del PJ o de La Cámpora. Fue Cristina. Las listas las conformaron ellos. Los principales organismos de gobierno los conducen ellos. Y se quedaron en el gobierno: amagaron con irse haciendo pública la renuncia y al final se quedaron. Las famosas cartas no las escribía la oposición. ¿Quién votó en contra del FMI? Se tienen que hacer cargo de este gobierno, porque son la parte más sustancial de este gobierno. Son los responsables de los 115 puntos de inflación, de la brecha cambiaria, de las presiones inflacionarias, del retroceso social.

Vos en un principio apoyaste al gobierno de los Fernández.

Yo no formé parte, pero sí me ilusioné como muchos argentinos con la posibilidad de un gobierno nuevo con una impronta distinta, con una lógica diferente que enterrara el fracaso de Macri, que fue muy duro para los argentinos. Pero yo no fui candidato, ni funcionario, ni parte del gobierno. No lo defendí nunca. Desde los primeros meses ya veíamos cómo la situación se iba deteriorando. Fueron años difíciles lógicamente por la pandemia, la guerra y la sequía, pero creo que los elementos que llevaron al fracaso de este gobierno ya existían desde antes. Estaba inscripto un poco en su ADN.

Ellos te cuestionan haber votado muchas leyes del macrismo, ¿tendrías que haber sido más duro o no te arrepentís?

Desde el punto de vista de la actitud democrática me hubiese comportado del mismo modo. Estoy absolutamente convencido del valor del diálogo y el acuerdo en la política. Son sustanciales para poder lograr la unidad nacional y para poder pensar hacia adelante. Yo considero que ser demócrata no consiste en ir y postularse a una elección sino que se debe demostrarse en el ejercicio de la actividad política de modo permanente y constante. Por eso no me arrepiento del método ni de la actuación ni de haber armado un bloque entre compañeros, que hoy son gobernadores, para aceptar entablar un diálogo. Pensamos: ellos ganaron las elecciones, lideran agenda… podíamos acompañar o no hacerlo. Fui muy crítico de muchas leyes que se votaron, no voté muchísimas. Incluso tuve diferencias con el bloque del que formaba parte. Seguro hubo errores y cosas por mejorar, pero si me comparo con el kirchnerismo que lo único que hizo fue tirar piedras y estar en contra de todo, sin discriminar lo bueno de lo malo, entonces no me arrepiento.

En un eventual gobierno de Patricia Bullrich ejercerías una oposición similar, “dialoguista”.  

Patricia Bullrich hoy es todo o nada: es el kirchnerismo del PRO. Y yo creo que la Argentina no puede darse el lujo de ir a todo o nada. Lo que necesitamos es la unidad nacional. Eso requiere que todos los actores de la dirigencia política, empresarial y sindical se sienten en una mesa y empiecen a trabajar a ver cómo salimos de esto, mirando hacia adelante. Bullrich propone una acción que consiste en sólo “ir de guapa”, que en el corto y mediano plazo termina dañando algo central en una sociedad que es la paz.

"Patricia Bullrich hoy es todo o nada: es el kirchnerismo del PRO. Y yo creo que la Argentina no puede darse el lujo de ir a todo o nada. Lo que necesitamos es la unidad nacional."

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Pensando en Unión por la Patria y la candidatura de Massa, ¿el kirchnerismo dio un paso atrás para tomar impulso o esto puede ser su final porque otra vez van sin candidato propio?

Yo me defino peronista. Creo en el peronismo, pero no creo en el peronismo de Unión por la Patria, porque es un peronismo que fracasó. Los chicos de La Cámpora fracasaron. Perdieron una oportunidad, aun manejando las principales cajas y que les dieran todo, hasta protagonismo en las listas. No sólo no pudieron protagonizar el proceso electoral, sino que no pudieron cambiar la realidad de los argentinos. Eso es lo principal. No hay nada que haya mejorado, ni que sea más eficiente, ni que se haya modernizado bajo su liderazgo. Es una generación política que fracasó en ese sentido, visto con la perspectiva que ya nos da la historia. Hace más de una década que ejercen su hegemonía dentro del peronismo. Espero que se hagan cargo de ese fracaso, que hagan al menos una autocrítica.

¿Volviste a hablar con Cristina?

No. Hace casi ya ocho años que no hablo con ella.

¿Qué opinás de ella hoy?

Yo no estoy esperando el perdón de nadie. Mi posición actual es tratar de convencer a la sociedad del rumbo hacia donde voy. Si la electora es Cristina y yo busco el perdón de ella, probablemente me aleje de la sociedad. Yo estoy profundamente agradecido a Cristina porque fue quien me dio la oportunidad durante siete u ocho años de conducir el Anses. Allí se realizaron entregas de millones de computadoras, se pudo jubilar a un montón de gente, se agilizaron los tiempos. Se puso un orden para poder pagar las sentencias, se puso en marcha la Asignación Universal por Hijo (AUH), un concepto que deberíamos poner en el debate. Hoy se discute planes vs. universalización… Volvamos a la AUH. Yo no di ninguna asignación que no correspondiera porque fue y es un derecho.

"Se proyecta el liderazgo nacional de Martin Llaryora, una generación política nueva. Épica es eso. Y demuestra algo muy importante, porque finalmente el peronismo más exitoso a nivel nacional no es kirchnerista. Esto prueba que para ganar otra vez tenemos que renovarnos y cambiar, y no volver a ofrecer distintas versiones del mismo menú."

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La renovación de la que hablás, ¿es también generacional? ¿implica “jubilar” a Macri y Cristina?

Yo jubilé a mucha gente (risas) pero es difícil jubilar a dirigentes políticos, creo que quien te jubila es la sociedad. Y no es una cuestión de edad, porque podes tener jóvenes viejos. Los chicos de La Cámpora son jóvenes viejos, con prácticas políticas viejas. La Argentina necesita nuevas ideas, dirigentes que tengan la oportunidad de poder hablar y tengan una coherencia distinta, que hayan demostrado una experiencia en el Estado que se pueda poner a consideración de la sociedad.

Yo veo a una sociedad enojada y harta con una forma y un estilo político que no los representa. Por eso rescato lo que pasó bajo el liderazgo de Juan Schiaretti en Córdoba, en donde el peronismo ganó después de 24 años y con diferencia de votos importante, siendo el segundo distrito electoral más importante de la Argentina, en el epicentro electoral de Juntos a nivel nacional y contra dirigentes competitivos que estaban las 24 horas en los medios nacionales. Se gana la provincia de Córdoba en un contexto donde el peronismo está en un absoluto retroceso. Se proyecta el liderazgo nacional de Martin Llaryora, una generación política nueva. Épica es eso. Y demuestra algo muy importante, porque finalmente el peronismo más exitoso a nivel nacional no es kirchnerista. Esto prueba que para ganar otra vez tenemos que renovarnos y cambiar, y no volver a ofrecer distintas versiones del mismo menú. Cuando me chicanean sobre la imposibilidad de armar otra cosa, yo les digo que el otro peronismo no es una utopía: ya existe y está ganando en Córdoba.

¿Qué pasa en esa sociedad en la que vos, Lavagna, Schiaretti, hablaron tanto de la tercera vía y de pronto parece que ese espacio lo ocupará Milei?

Nosotros no somos los dueños de la verdad. Yo creo que como dice Schiaretti el peronismo está cooptado por las ideas del kirchnerismo, y hoy esas estructuras están teniendo fracasos electorales. Hay que ver si la sociedad reelige al gobierno, si avala estos 115 puntos de inflación, de retroceso social y demás. Nosotros somos plenamente conscientes de que somos David frente a Goliat, de que somos una fuerza nueva y más chica que no cuenta con el apoyo de los grandes aparatos y medios nacionales, en el contexto de una sociedad polarizada. Pero este es un trabajo de persistencia y de insistencias. De poner el cuerpo, de animarse, porque creemos que existe otra manera. Sería mucho más fácil correrse por una cuestión de táctica electoral. Pero queremos construir otro peronismo, sembrar una semilla de futuro. Frente a las posturas radicalizadas nosotros optamos por un centro, por respetar las instituciones, por una modalidad productiva. ¿Todo esto para qué lo pensamos? Para que los humildes tengan más posibilidades, para que la clase media tenga más vitalidad, eso es lo que queremos representar. Entendemos que es por ahí.

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