Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

16 de noviembre de 2024

YOU ARE THE MEDIA NOW

Juan Di Loreto

@elchara
Café Panamá
Tiempo de lectura: 5 minutos

El pasado nos sirve para saber dónde estamos ahora. Para saber del presente, nada mejor que dislocarse en otro tiempo. Nos repetimos que “el mundo ha cambiado”, que “ya no es todo como era”, un poco nostálgicos, otro poco con la resignación de lo que ya pasó. Si lo que era no es, dónde estamos, quiénes somos, a dónde vamos.

El problema de los cambios de época es que nuestro marco mental se sostiene con coordenadas que llevan a lugares equivocados. La fatídica imagen de los actores hollywoodenses alertando de la pérdida de la democracia o los usuarios de X diciendo que “el mundo hoy está más feo”, no hacen sino confirmar que perdemos conciencia que la realidad cambia más rápido que nuestros deseos. Entre el Este de Europa y la zona del Oriente Próximo contamos con conflictos que ya fueron transformando la faz de la tierra. En medio de la turbulencia van apareciendo nuevas certidumbres. Cosas que vamos a ver si perduran o es solo parte de este momento.

La nueva época aparece con un sesgo orweliano. No nos referimos al big brother, al ojo que todo lo ve, el panóptico, sino aquel rasgo que subrayaba Herber Marcuse del “lenguaje orweliano” en pleno siglo XX. Expresiones como la “guerra por la paz” o el mismo término de “pacificación”, que implica un cruento conflicto previo. Términos antagónicos que van de la mano sin problemas. El último grito de esta moda significante es: You are the media now. El slogan de X / Twitter (Elon Musk) adaptado por Donald Trump y anticipado en estas tierras por el presidente Javier Milei (si bien no explícitamente, pero sí en su guerra contra medios y periodistas).

Como muchos sospechamos, los partidos quedaron como meras estructuras formales, sellos para presentarse y cumplir con el calendario electoral. Así van dejando de lado su fundamento: la mediación de los ciudadanos con lo público y, por tanto, la representación política

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You are the media now, nosotros somos los medios, los mediadores, ahora entre la realidad y nosotros mismos y para otros. Traducido en términos localistas norteamericanos: no necesitamos del elenco estable de medios de comunicación demócratas. Pero más allá de lo coyuntural, hay una búsqueda por parte de los nuevos sectores de poder que emergen de no depender de otros. Los poderosos, para denominarlos de alguna manera, van y se compran la red social o el diario o lo que sea necesario. Pero necesitan del público, de los individuos consumidores, que entronizan, para entronizarse ellos mismos. En última instancia no somos un medio de comunicación. La propiedad es de otro, nosotros aportamos o replicamos un contenido a lo sumo. Somos más sujetos sujetados que nunca.

La idea de que cada uno es un medio, que recuerda a la mónada de Leibniz, el ente individual, conjuga perfectamente con el segundo rasgo de esta época: el fin de la representación política. Algunos estudios señalan este quiebre de la política. Según el Pew Research Center, un 59% de los encuestados en 24 países dice estar insatisfecho con la democracia, con los líderes nacionales y con los partidos políticos. Como muchos sospechamos, los partidos quedaron como meras estructuras formales, sellos para presentarse y cumplir con el calendario electoral. Así van dejando de lado su fundamento: la mediación de los ciudadanos con lo público y, por tanto, la representación política. Desconfianza, falta de resultados, malas gestiones… incontables causas hacen que la política en el mundo pase a un plano subsidiario. Pero no desaparece, sólo que entra en otra fase.

Si yo soy el medio, también soy mi voz política vía redes sociales. No necesito del puntero ni del político experimentado. Me tengo a mí mismo. El cuadro soy yo. La política soy yo. Como todo, esto es y no es así. Nuestra voz está soportada en el ecosistema tecnológico, nuestra voz la tiene otro. No podemos ser uno en este mundo en donde conviven ecosistemas y no “medios de comunicación”. Los revolucionarios tomando una radio y poniendo su mensaje no va más. Porque ya no hay revoluciones ni radios que tomar. Los emisores están en todos lados y en ninguno. El público es una diáspora con auriculares (siguiendo la teorización de José Luis Fernández). Poseer la plataforma para poseer la voz. Es lo que hizo Trump con su red social, es lo que hizo Elon Musk comprando Twitter.    

La política no me representa, pero delego parte de mi ciudadanía al uso tecnológico y a algoritmos. No soy solo yo, yo estoy hecho de muchas cosas que me condicionan y me forman

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Si somos nuestro propio medio y también nuestra propia representación política, ¿cuál es el valor que esta época va a priorizar sobre cualquier otro? ¿Cómo está valorada la democracia? La libertad es el valor que va a prevalecer. La libertad no como posibilidad y compromiso, sino como lo que es sin ataduras. El ciudadano que votó a Trump y se sentía acosado por el gobierno demócrata, y el comerciante argentino que sufre el yugo del Estado en trabas burocráticas e impuestos están unidos por la búsqueda de libertad. De que lo dejen laburar tranquilo.

Ahora bien, en este “me represento a mí mismo” hay un doblez, un currículum oculto. La política no me representa, pero delego parte de mi ciudadanía al uso tecnológico y a algoritmos. No soy solo yo, yo estoy hecho de muchas cosas que me condicionan y me forman. Mi libertad está acotada a los formatos de las plataformas dominantes. En el caso de Estados Unidos, Trump pasó de ser una suerte de paria digital a tener un X / Twitter oficialista. Un efecto casi inmediato es la comunicación del diario británico The Guardian a sus lectores de abandonar la red social de Musk. Dice The Guardian: “La campaña electoral presidencial de EE.UU. solo sirvió para subrayar lo que hemos considerado durante mucho tiempo: que X es una plataforma de medios tóxica y que su propietario, Elon Musk, ha podido usar su influencia para dar forma al discurso político”. Siempre que se grita “Libertad”, hay que preguntar: ¿libertad para quién? El poder es explícito, pero siempre necesita de una narrativa, como gusta decir ahora. Un maquillaje, un discurso. El poder desnudo no se puede mostrar descarnado, aunque lo sea. You are media now muestra la primacía del individuo en esta era y su absoluta impotencia. Pero no hay que darse por vencido. Sartre decía que “la facticidad es la única realidad que la libertad puede descubrir”; porque la limitación de hecho es lo que me hace descubrir la libertad de verdad, no la de feria. Porque total el mundo ya era como lo había escrito Charles Dickens en el inicio de Historia de dos ciudades: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”.

Café Panamá