Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

25 de marzo de 2026

YENDO DE LA APP A LA PLAZA

Diego Valeriano

@corderoeditorok
2 Minutos
Tiempo de lectura: 3 minutos

Un chofer de Uber que deja a un pasajero en el Banco Nación, en lugar de aceptar otro viaje y seguir con su jornada laboral, decide subir con su auto a la Plaza de Mayo y se queda ahí. ¿Total? Sin decir mucho, sin saber tanto, casi sin pensarlo. 

Se queda ahí, mirando la Pirámide, de espaldas a la Rosada. Dos policías llegan corriendo y ni les da cabida, le dicen que se baje del auto, él los ignora y empiezan a tocar pito llamando a otros policías. El chabón que vende escarapelas y banderas argentinas despliega una en el capot del Corsa y se sube del lado del acompañante. No se hablan.  No es necesario. No hay mucho que decir.

Se van sumando otros choferes de la aplicación, un taxista, un Rappi, dos cirujas, un cartonero, un moto DiDi y una piba de PedidosYa que llevaba un desayuno al Ministerio de Economía.

También van llegando vendedores de medias, algún cadete que estaba haciendo bancos, unas jubiladas sanjuaninas que estaban de paseo, unos alumnos de primaria que estaban de excursión, dos que fueron parte de una generación y ahora son bisabuelos, los pibes con esos cajones de plantas al hombro, que viven en Pilar y van hasta Escobar a buscarlas. La plaza se va llenando por goteo. 

Están superados en número y más de un vigi se hace el boludo y se suma al ¿reclamo?, ¿estresazo?, ¿estallido?, ¿mindfulness popular?, ¿argentinazo de aplicación?

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Una guía turística del Cabildo, los vendedores ambulantes de Florida, las de limpieza de la tercerizada de la ex SIDE, una columna de trapitos está llegando por Diagonal Sur. Algunos arbolitos de Florida, hartos de no ver turistas, primero, de manera tímida, se ponen a chusmear desde las escalinatas de la Catedral y, después, se animan y cruzan a ser parte de ese enjambre que se va armando.

En el tren que está entrando a Once se corre la bola de lo que está pasando y todos esos que vamos a mulear por dos mangos, en lugar de tomar el subte o un bondi, agarramos por Rivadavia y también por Mitre para la plaza. Las chicas de los negocios de ropa, aburridísimas como están de que no entre nadie ni siquiera a preguntar, bajan las persianas y también se suman, ¿total? Por whatsapp se enteran que está pasando lo mismo en Consti y Retiro y se arman grupos que encaran para la plaza. 

TN no muestra nada, La Nación + muestra la mansión de Toviggino, en LUZU hacen shippeos, en C5N habla de Adorni y en OLGA hacen el Messi Day con De Paul de invitado. Solo Panamá tiene un corresponsal en la zona; más porque estaba en un bar cerca que por otra cosa. 

También llegan los mozos de los bares cercanos, las pibas que ya no saben dónde dejar un CV, niñeras aburridas de cuidar hijos de otros por dos mangos, limpiavidrios, transas, novias de presos, vendedores de seguros, un grupo de hinchas de Gremio que no pueden creer lo caro que está Argentina. 

Ya hay miles en la plaza. La policía no sabe bien qué hacer, orden y contraorden, corridas, despliegues; sacan las vallas de un lugar, las ponen en otro. Están superados en número y más de un vigi se hace el boludo y se suma al ¿reclamo?, ¿estresazo?, ¿estallido?, ¿mindfulness popular?, ¿argentinazo de aplicación?

Las chicas de los negocios de ropa, aburridísimas como están de que no entre nadie ni siquiera a preguntar, bajan las persianas y también se suman, ¿total? Por whatsapp se enteran que está pasando lo mismo en Consti y Retiro y se arman grupos que encaran para la plaza

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Los oportunistas de siempre no saben qué hacer y entonces hacen lo de siempre; algún reels, alguna opinión en X, una foto con los dedos en V, piden permiso. Levantan sus banderas y se las bajan con abucheos y puteadas. Ni siquiera pueden mantener en la columna a los suyos porque también se les escapan a encontrarse con el resto.

No hay un dron que muestre las imágenes desde el cielo, no hay perfo, no hay carteles hechos a mano y debidamente fotografiados.

No hay canciones, ni consignas, ni unidad; solo un murmullo estremecedor. No hay un reclamo que cohesione ese mundo de gente que está llenando la plaza de Mayo, las diagonales, la avenida. Solo la certeza de que ya fue todo, que así no da para más. Empieza a llover y no importa, es otoño y tampoco importa. Nadie espera que nadie diga nada, que nadie explique nada. Solo quieren estar ahí, solo podemos estar acá.

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