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27 de noviembre 2021

Lucas Paulinovich

SUCIO BOULEVARD

Tiempo de lectura: 7 minutos

NUESTRA HISTORIA EN LOS DIARIOS

“Las lealtades se trafican y bajan de escalón en escalón, hasta que se chocan con una traición.”

Cuando la política santafesina despertó, la violencia estaba ahí. Si como fenómeno rosarino lleva más de diez años, como variable provincial emergió con la expansión territorial del negocio: las pequeñas ciudades que se rosarinizan. El subsuelo de la economía del Sur Productivo que confluye en la Ciudad Puerto: extorsión, ajuste de cuentas o salida laboral. Durante la pandemia, la actividad provincial se salvó con precios de commodities y boom de maquinaria agrícola. El resultado es heterogéneo, con sectores en muy malas condiciones. El Área Metropolitana del Gran Rosario (AMGRO) es el lugar donde la crisis se pronuncia, la parte maldita en la que todos temen mirarse.

Si las empresas no invierten para producir más, la gente no tiene trabajo y no se puede comer, no hay política viable. El problema financiero es, primero, un problema alimentario. ¿Qué se puede hacer más que imitar películas? Todos quieren gozarla, pero nadie puede hacerlo del todo. Ni siquiera los que siempre la gozan están tan tranquilos. Ni con envíos de gendarmes ni fuerzas federales durmiendo en los hoteles. Las últimas décadas de Rosario dieron figura y fondo a un hermano precario del terrorismo. Sin células complejas, sin argumentos arraigados ni una red internacional medianamente operativa. Sin el susto no se comprenden los vuelcos de la política santafesina.

Algo salió horriblemente mal. El pluralismo y la multiculturalidad exhibieron su “otro lado”. La Rosario porteña se olvidó de sí misma hasta que desde sus entrañas la acribilló la memoria. El globalismo explotó y las soluciones estructurales se tardan en llegar. Mientras el progresismo céntrico se enorgullecía de su universalidad, las periferias usaron la ilegalidad sostén de la economía para tomar lo suyo. Y si la culpa fuera de una gestión de gobierno, sería más fácil. Todos aparentan saber todo: quién la vende, quién la lava, quién la invierte. Pero falta una inteligencia suficiente para consolidar la decisión política. Entre la política pública y la realidad, está la ejecución: oposición, medios y población.

"Cuando la política santafesina despertó, la violencia estaba ahí. Si como fenómeno rosarino lleva más de diez años, como variable provincial emergió con la expansión territorial del negocio: las pequeñas ciudades que se rosarinizan."

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QUE LAS CUENTA LAS PAGUE EL QUE DIJO QUE HABÍA UNA ORQUESTA

“Algunos de los que están acá presos, son malos, están quemados, no sirven más. Uno les da una oportunidad, y la pudren. No saben agradecer.”

Las balaceras arrojan detenidos, condenas, manifestaciones de la justicia. En Rosario hay más desorden que impunidad. Tampoco es un todos contra todos. Pero no hay nadie que mande sobre un conjunto considerablemente mayor que el resto. Por eso puede caer el Ministro, el Senador, el Juez, empresarios que mandan a matar a sus socios, celebrities financieras con gestión de cambio e inversiones o los jefes de policías antidrogas. La llegada de Marcelo Saín al ministerio de Seguridad planteó una reestructuración de la institución policial con el desplazamiento de jefaturas y reformas organizativas para quebrar los pactos de complicidad entre política, policía y crimen. Pero quedó trunca. La seguridad como eje del gobierno peronista se encontró con un freno en la Legislatura y otro en la Justicia. En esta Rosario nadie puede permitirse ser un buen perdedor. Hay quienes ponen la plata, la logística, la música, las armas o la nariz. La guita-buena y la guita-mala se confunden en un solo flujo que les da vida a los sueños más encantadores: nunca jamás preguntar cómo se paga todo esto.

TODOS CON CARA DE SUSTO CERRANDO EL LOCAL

“Cuando viene a visitarme mi hijo, le pregunto qué quiere ser cuando sea grande, y él se ríe y me dice ‘quiero tirar tiros como vos’, y yo le digo que no, que tiene que hacer otra cosa, y me río.” 

La inseguridad deprecia los activos, porque la inestabilidad de la violencia es, además, inestabilidad en la economía. Falta de seguridad jurídica y reglas claras: ningún contrato es duradero. Todos pueden caer porque todos se comportan como si eso nunca fuera a ocurrir. La interna del peronismo se dio en los contornos de la catástrofe de una década. El foco puesto en la Cuestión Seguridad, no resultó como se esperaba. La sensación generó acostumbramiento en las dirigencias. Al intendente rosarino Pablo Javkin, pese a alojar los homicidios, le cuesta menos: las responsabilidades son provinciales. Tiene un don: hace que todos crean tener juego propio, mientras le acumulan a él. Y tiene el control del principal partido político de la ciudad: la UNR. 

Ahora la niebla de la incertidumbre inunda el campo de batalla. Las versiones de justificadores y fusiladores se superponen en un radio de impotencia que supera los límites urbanos. Los bandos no se terminan de identificar. La población es una parte del teatro de operaciones. Hay un asedio al Estado hecho por unos libertarios marginales que no quieren cerrar el Banco Central, sino que venden su estar-jugados como fuerza de trabajo y ponen a circular la mercadería, el susto y los billetes. Las balaceras sueldan la vulnerabilidad que crean los asesinatos casi cotidianos. Y lo peor es cuando nadie parece saber el motivo de los ataques.

"La llegada de Marcelo Saín al ministerio de Seguridad planteó una reestructuración de la institución policial con el desplazamiento de jefaturas y reformas organizativas para quebrar los pactos de complicidad entre política, policía y crimen. Pero quedó trunca. La seguridad como eje del gobierno peronista se encontró con un freno en la Legislatura y otro en la Justicia"

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ME PODRÍA COMPRAR TODA ESTA CIUDAD Y DESPUÉS REVENTARLA

“A mí afuera me espera lo mismo. A mí, si me tirás, matame.”

La espiralización de la violencia se parece a la inflación: todos hablan de su multicausalidad, pero nadie tiene una respuesta efectiva. Las balas contienen una advertencia y una declaración. Llevan en su interior el territorio y el poder, esos conceptos que intentan decir lo que les pasa a los que están por fuera de las conversaciones.

Por las características de su estructura socioeconómica, el AMGRO recibió los impactos más severos de la pandemia y las medidas de restricción. En esta Región Aparte de la Provincia, los problemas nacionales siempre se amplifican. El 2020 rosarino terminó con un desempleo del 13,6 por ciento. En Rosario, la facturación se distribuye en más del 70 por ciento entre el comercio y los servicios privados, y casi el 50 por ciento se ubica en el distrito centro. Los servicios privados emplean 281 mil personas, 51 por ciento del total. El comercio, al 20 por ciento de los ocupados. Hay 30.643 establecimientos productivos: el sector comercio suma 16.960 locales. Le siguen los servicios privados, que reúne 9.950 locales. La Rosario Industrial se reduce a metalmecánica y alimentos, con algo de productos químicos y maquinaria. Es una ciudad donde mandan los intermediarios: los servicios financieros; el transporte, almacenamiento y comunicaciones; y los inmobiliarios, empresariales y de alquiler comunitario y social. Para el 2020, antes de que los residuos de la crisis y la pandemia se hicieran visibles en la costa, el 81 por ciento de las empresas rosarinas eran micro. El 15 por ciento, pequeñas. Y las medianas representaban un 4 por ciento. Las empresas grandes se cuentan con un par de manos.

El campo llega por vía financiera, comercial, o como insumo para las industrias locales. En la ciudad hay decenas de startups, incubadoras, fondos de inversión y cientos de emprendedores, que conforman un ecosistema de referencia a nivel continental. Esas experiencias, que llevan a que en el extranjero hablen de “Rosario Valley”, conviven con la exclusión más extrema. Y la alevosía de la desigualdad abre espacio para la multiplicación de propuestas irrealizables, declaraciones de principios que tienen por único fin el posicionamiento ideológico. En estos años, la política rosarina estuvo más atenta a los “debates” nacionales que a la formulación de un pensamiento propio para abordar la realidad inmediata. Rosario también perdió el eje de lo realista y lo realizable.

"En estos años, la política rosarina estuvo más atenta a los “debates” nacionales que a la formulación de un pensamiento propio para abordar la realidad inmediata. Rosario también perdió el eje de lo realista y lo realizable."

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SOBRE EL MAR DE LAS ANTORCHAS DEL DOLOR

“Yo no me quiero morir, pero si me tengo que morir, que sea como yo lo busqué.”

La violencia es una de las inversiones con retornos más atractivos para cualquier joven de un barrio pobre. El desafío es en la cara y en la cancha del Estado. En Rosario, el judicial, un poder inmune de la República sigilosa, se estremece con amenazas, departamentos agujereados y fiscales detenidos. La extorsión, vuelve. Eso, a lo que la política le restó importancia todo lo que pudo, nos pertenece a todos. Ya está entre nosotros y en nosotros. ¿Cuándo? Cuando los tiros son de todos. Cualquiera dice: Rosario está en cualquiera.

La queja es frustración: un orden como fantasía que da residencia a las expectativas de tranquilidad. “Paz y orden” anunciaba el afiche de la fórmula Perotti-Rodenas frente a los Tribunales provinciales en Rosario. ¿El susto saca votos? El traslado no es mecánico. El peronismo recuperó 60 comunas, y desde diciembre, entre propias, aliadas y afines, pasará de 78 a 130. En Rosario, el candidato oficialista ganó. El socialismo pagó la carga de culpas: solo ganó al zambullirse en la energía radical. Pero el susto los cruza a todos. La dirigencia se paseó por la pandemia sin advertir que detrás y por abajo, las consecuencias empeoraban. La herencia de la herencia de la herencia. Es la cadena de responsabilidades más larga de la historia provincial, donde unos y otros ponen cara de haber encontrado al victimario. Pero nadie, en definitiva, puede hacer nada. Porque nadie sabe bien qué se puede hacer.

"El peronismo recuperó 60 comunas, y desde diciembre, entre propias, aliadas y afines, pasará de 78 a 130. En Rosario, el candidato oficialista ganó. El socialismo pagó la carga de culpas: solo ganó al zambullirse en la energía radical. Pero el susto los cruza a todos."

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TODOS SUEÑAN CON HACER NEGOCIOS EN EL SUCIO BOULEVARD

“Lo lindo de la navidad era conseguir un arma cada vez más grande para salir a las doce a tirar y que los vecinos se quedaran de cara.” 

A algunos de esos pibes los conocí dentro de una unidad penitenciaria. Uno de ellos tiene la cabeza abollada de un balazo y en el cuello la cicatriz de la traqueotomía. Cuenta del día que se la dieron y los trabajos que hacía como tiratiros. Si alguna vez hubo una consideración distinta entre el ladrón y el narco, entre el que aplicaba violencia y el sacadito sin códigos, esos límites se perdieron en la niebla de la batalla. Por eso, al contarla, se la inventan. Es la misma ambigüedad la que tienen en la boca: quieren decir lo de hacer las cosas bien y, a la vez, quieren exagerar todo lo que puedan su historia criminal. La fabulación en la lucha por la vida.

Saín asumió y anunció que se terminaba con el doble pacto entre el poder político y la policía, y entre la policía y las bandas criminales. La coordinación del laissez faire, laissez passer hasta el involucramiento directo. Saín se fue. La ciudad está paranoica, desconfiada y sobreexcitada. Algunas cosas se saben: se necesitan respuestas creativas para juntar la cima de los desarrollos tecnológicos con los territorios con mayores urgencias. Optimizar la capacidad de respuesta pública y privada. Mejorar las infraestructuras físicas, digitales y sociales para afrontar las consecuencias económicas y anímicas de la pandemia. Lo demás, es la imprevisión del sustismo.

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