02 de julio de 2026
¿Sabés por qué juegan a la interna? Porque pueden, porque tienen tiempo, porque no les importa, porque se cubren entre ellos. ¿Total qué les cambia? Si llegar a fin de mes no es un tema. No le deben doscientas lucas a Mercado Pago. No tienen que esperar a que cierre la tarjeta para ir al súper, ni poner cinco palos para renovar el alquiler. Juegan de lo al pedo que están, de lo resuelto que tienen lo urgente.
O por ahí juegan porque no entienden. Por ahí es eso, que no entienden cómo la estamos pasando, lo que está pasando. Cómo se nos escurre la guita de entre los dedos. Capaz que no entienden porque no tienen amigos que hacen Uber cuando salen del laburo, ni sus hijos tienen amigos haciendo Rappi, ni sus vecinos parecen estar pasándola tan mal en ese barrio cerrado donde viven. Ni hay hora pico cuando viajan en primera. Por ahí su preocupación hoy por hoy es que no los agarre la cámara en Miami en el partido de la selección. Si los para un movilero, ¿van a hablar de la interna?
Antes la militancia hablaba de bajar al barrio, una expresión por demás elitista, de casta, turista. Pero ya ni eso. Ni bajan, ni pasan, ni viven. Ni saben. Me acuerdo cuando una candidata se filmó hablando con Alberto el día que Cristina anunció su candidatura a presidente. Decía que estaba en un barrio muy pobre y que podían no haber entendido, pero entendían y estaban contentos. ¿Dónde habrá quedado esa alegría? Hoy es exactamente al revés. Podríamos entender las internas, pero no las entendemos y no nos ponen contentos. Aunque, en el fondo, sí las comprendemos, porque entendemos. Están en otra. Otro level. Otra vida. Otro flipper. Otras conversaciones, otras operaciones, otros negocios.
¿Sabés por qué juegan a la interna? Porque pueden, porque tienen tiempo, porque no les importa, porque se cubren entre ellos. ¿Total qué les cambia? Si llegar a fin de mes no es un tema. No le deben doscientas lucas a Mercado Pago
Voy de la cocina, luego al comedor, me muevo para aquí, me muevo para allá, ya pasaron treinta años de la muerte de Norma Plá. Más del 80% de las familias argentinas vive con menos de un palo por mes. ¿Tan importante es que vaya a visitarla? ¿Tan importante es no ir? Que si vengo que no voy, que si estoy que me pierdo. Un depto, un nombre, una consigna. No es ella, soy yo, pero es ella, son ellos ¿Sueñan los dirigentes con ovejas obedientes?
Todos somos, fuimos o vamos a ser Uber. No entiendo, pero entiendo. Entiendo, pero aburren. Uber, Rappi, DiDi, repartidores de Mercado Libre, revendedoras, barberos, manicuristas. ATR 24/7 se debería llamar la agrupación de los no politizados. Para entender la interna hay que tener tiempo libre, hay que tener fin de mes, hay que tener ganas. Y ya casi que ganas no hay, porque no hay tiempo libre, porque no existe fin de mes. De tanto que le gusta la inflación devalúan las palabras.
Moreno ataca a Kamchatka. Villarruel le corta con menos diez a Adorni. Berni y Santilli avanzan dos casilleros. Patricia tira, porque le toca. El conurbano como tablero de un T.E.G. invivible. Una lógica de centro de estudiantes, una pyme que no para de cerrar sucursales desde que la maneja el hijo, unas familias funcionalmente disfuncionales. Un complejo sistema de herencias, traiciones, internas y lealtades que nadie entiende, que a nadie le importa. La militancia, el vacío, Bielsa, la hermana, el hijo, el primo, el Mundial. Por suerte, está el Mundial. Y la Selección que no juega internas.



