19 de julio de 2026
Ya no se discute a muerte sobre hablar o no con la e, ni de comunismo ni de Venezuela. Nadie sabe qué onda Nicolás Maduro. Ya nadie señala que faltan mujeres en una foto ni se pregunta dónde están las feministas.
Las pavadas de la batalla cultural ya no las discute casi nadie, salvo los sobregirados, los rentados, los streamers, los pocos que no sufren el bolsillo.
Lo único que se discute es que la guita no alcanza, que el tiempo es escaso, que el sueldo que es un descanso y el mes es infinito. Que no hay, que no alcanza, que no puedo, que imposible, que ¿qué hago?
Las parejas discuten por guita, las amigas, los socios, los vecinos; ya nadie sale vivo de esa discusión. Ya no hay mentores, el ayuno intermitente como práctica es parte del pasado, ya nadie se levanta a las cinco de la mañana a hacer burpees. Ya no se puede invertir en nada con la guita que sobra, porque no sobra nada, porque no alcanza nada, porque nada.
Ya no se politiza el malestar, ya no se habla de amistad política, ya nadie cuida el estado de ánimo y, cuando te juntás a comer con tus amigos unos choris, porque para asado no hay plata, solo se habla de guita y tiempo. De tiempo y guita. Un poco de música, algún chusmerío, un poco de fútbol, mucho de guita. Que no alcanza, que se esfuma, que me mato, que no puedo.
Las charlas pueden arrancar con la guerra en Irán, Donald Trump o Israel, por ahí sale el tema del payaso de Adorni, el caso $LIBRA o la interna en provincia, pero al toque pasan a lo poco que dura la plata, a que no se nos ocurre nada para hacer un billete más, a que cerró el negocio donde trabajaba tu hermana, a que menos mal que no tenés hijos porque son carísimos. Divinos, pero carísimos.
Que tal hace Uber el finde, que la otra hace Remax cuando sale de tribunales, que la hija tuvo que volver a la casa, que mi tía además de la jubilación vende cremas reductoras, maples, camisetas réplica, tortas, perfuminas, tiene un taller literario. Cuando scrolleas solo te aparecen reels de gente que vende algo para hacer algo con eso lejano que es fin de mes.
Las pavadas de la batalla cultural ya no las discute casi nadie, salvo los sobregirados, los rentados, los streamers, los pocos que no sufren el bolsillo
Cuando preguntás por uno que ya no viene a jugar al fútbol te enterás de que se tuvo que mudar lejos porque no podía pagar el alquiler. Cuando hablás de una con la que salías te cuentan que está pensando en irse del país porque le salió la ciudadanía y acá no tiene laburo.
—¿Cómo estás?
—Con deudas.
—¿Cómo anda tu viejo?
—Para el orto. Desde que se jubiló le tengo que pasar plata y no para de quejarse.
—Necesito un favor.
—Si es plata, no tengo.
Está imposible de caro lo más imprescindible y accesible lo que no es necesario, pero no puedo comprarlo porque no me alcanza para lo imprescindible.
Las Nike están baratas, pero cada vez que voy al súper dejo un par. Es más fácil tener un auto híbrido chino que conseguir la plata y las garantías para alquilar un depto de tres ambientes. Es más barato comprar un whisky importado, una bolsa y pasar toda la noche con amigos en una encerrona que hacer un asado para tu familia el domingo al mediodía. Si no tuviera que pagar el alquiler, luz, gas, comida, prepaga, bondi, teléfono, Flow, expensas, me compro esos AirPods Pro 3 con cancelación de ruido que no son tan caros.
Ya no se puede invertir en nada con la guita que sobra, porque no sobra nada, porque no alcanza nada, porque nada
En terapia mi ansiedad es incontrolable y el mes que viene no voy a poder pagar. Cuando constelo, la que hace de mi mamá me dice que las cosas no se compran en cuotas y me muestra el resumen de la tarjeta. Mercurio, más que retrógrado, está endeudado. La sertralina no me estabiliza el desánimo que me genera el préstamo de Mercado Pago para pagar el alquiler. Lo no resuelto hoy es la falta de tiempo para hacer guita, la falta de guita para llegar a fin de mes, la falta de vida que no está, que no puedo, que se esfuma.
Entre amigos, en la verdulería, en la cola del bondi, el 20 del mes, en la cama porque no se te para, pasado mañana, anteayer, se habla de guita. En el cumple de 15 de tu sobrina, en el fútbol 5, en el after, en el tren, se habla de tiempo y guita. Que no alcanza, que no entiendo, que se fue, que qué hago, que no puedo, que es imposible.



