Un momento...

14 de julio de 2026

14 de julio de 2026

14 de julio de 2026

LONDON CALLING

Diego Valeriano

@corderoeditorok
2 Minutos
Tiempo de lectura: 2 minutos

No quiero que termine el Mundial, no puedo. Hoy no. Quiero seguir teniendo esta sensación en el cuerpo, esta forma de miedo, amor, hermandad y fiesta. No quiero que juguemos, bajo ninguna circunstancia, por el tercer puesto. No quiero tener esa sensación. Debe ser horrible. Cómo ir a votar en Ciudad de Buenos Aires, como dividir bienes con tu ex cuando apenas tenés muebles, como visitar a tu mamá en el geriátrico. No hay ningún reclamo a los jugadores, podría decirles gracias por todo, pero hoy no, por favor hoy no.

Es solo un partido de fútbol. Esta afirmación es una trampa, es una verdad y una mentira. Es completamente falsa y enteramente auténtica. Es solo un partido de fútbol, porque no hay más que un partido de fútbol. El fútbol no es política, ni soberanía, ni patria. Es algo mucho más grande, más hermoso, más profundo. El fútbol no es inmanente.

Me caen mejor los hermanos Gallagher que los hermanos Milei. Los Gallagher aman al pueblo argentino y los Milei no. Si es por los pibes de Malvinas, odio tanto a Thatcher como a Galtieri. Sin duda prefiero a los hinchas del United que a los de La Dolfina. La verdad es que siento algún tipo de cercanía con el pueblo inglés. Un pueblo que sufrió el neoliberalismo más salvaje. Que es tan enfermamente futbolero y hermosamente rockero como el nuestro. Con el que me agarraria a piñas en la cancha. Un pueblo que parió a The Clash me es cercano. Ni guerra entre pueblos, ni paz entre clases. En circunstancias normales, si me cruzo a Adorni, mínimo que lo puteo de arriba a abajo. Y si me cruzo a Keith Richards le demuestro mi admiración y agradecimiento. Pero estas no son circunstancias normales.

Soy el nenito en el acto del 9 de Julio que pide por la independencia y por la scaloneta. No soy nacionalista. Soy algo peor. Soy nacionalista de la selección argentina. ¿Cómo  no nos van a odiar? Nacionalista de la potencia plebeya, indómita y heroica más importante de los mundiales de la era moderna. Y este sentimiento me une con gente horrible y me hace odiar a personas que, bajo ninguna circunstancia, odiaría. No tengo nada que ver con Galperin. Ya a esta altura no tengo nada que ver con casi nadie. Pero hoy tenemos un sentimiento común, profundo, único. Algo inexplicable nos une. Hoy él me prefiere a mí antes que a Peter Thiel, solo hoy, solo cuando juega Argentina. Y yo a él antes que a Joe Strummer.

Londres llamando a las ciudades lejanas. 

Ahora la guerra es declarada y la batalla desciende. 

Londres llamando al inframundo. 

Salgan del armario, chicos y chicas. 

Londres llamando ahora no nos mira a nosotros.

La falsa Beatlemania ha mordido el polvo.

No me hace bien el Mundial. Estoy tomando, estoy tomado. Siento el sabor de la ansiedad en la boca, el amargor en la nariz. No duermo bien. No estoy pudiendo leer. Hace un mes que no entro a Netflix. No quiero que esto se termine. No doy más. Por Malvinas. Por el Diego. Por la última de Leo.

2 Minutos