27 de junio de 2026
El peronismo es peor, La Libertad Avanza es peor, el PRO es peor. Perdón, me olvidaba, los troskos son peor. La política es peor. El sueldo es poco, el tiempo escaso, el sueño entrecortado. Yo escribo peor. El heredero es peor, la hermana es peor, el primo es peor. ¿Peor que qué? Que ellos mismos hace apenas unos años. ¿Pero para quién? Para quienes creen, siguen, atacan, defienden, obedecen.
Máximo se encuentra en una encrucijada discursiva difícil de resolver. Dice la compañera Cristina y suena raro, forzado, sobreactuado. No me imagino diciéndo cuando voy a visitar a mi mamá al geriátrico. “Vengo a ver a la compañera Isabel”. “”Que poco viene a visitar mi hermano a la compañera Isabel”. Y, a su vez, él no puede decir “mi mamá es la legítima conductora del peronismo”, “mi mamá hizo todo en el 2019 para la unidad del peronismo”. Porque esa enunciación denuncia lo que intenta esconder.
La ciudad de Buenos Aires está horrible, ortiba, peor. Pero siempre pasan cosas intensas. El otro día el Obelisco explotó de amor, memoria, guerra. Ganaron los que querían recordar a Gaspi. No había palcos, no había banderas ni jerarquías. Pero había una banda que la amo fuerte. Su único heredero, un pueblo. Cuentan algunos que estuvieron por ahí que la política salió corriendo. La política viene corriendo hace mucho. Algunos politizamos a los Redondos, otras dan talleres sobre sus letras, muchos, aunque no lo sepan, la ricotean. Nuestro Blakcri juega al esclavo.
Una señora insulta y escupe a Lilia Lemoine. Ella responde. La guerra por otros medios. Facebook por otros medios. ¿Qué medios? Otros
¿Quién le dobla la ropa a Insaurralde? Casi no hay lugar entre las remeras, las medias, los fajos, las bolsas Ziploc. Crocante, rúcula, biyuya. ¿Qué onda la mujer que limpia en esa casa? Una o dos que ayudaban a Jesica, más la niñera y la cocinera. Que viven lejos, que se toman dos bondis, que entran al barrio después de esperar la autorización. Que saludan al de seguridad, que es de su mismo barrio lejano. Disciplinamiento, miedo y algún rescatín de vez en cuando. Lo que debe ser el peronismo si el guardarropa es así.
-¿Señora Jesica, le guardo las camisas del señor Martín?
-Decime Jesi y dejá que las guardo yo.
Casi que Adorni es una pequeña venganza de uno de los nuestros sin ser uno de los nuestros. ¿O es uno de los nuestros? No sé. Un arribista, inexperto, lumpen, poco agraciado. Tan gil al que me dan ganas de pegarle. Admiro su autoestima. Mea como si se la bancara, explica como si entendiera, se saca selfies como si fuera lindo. Ocupa lugares como si se los mereciera. Una autoestima poderosa, inexplicable, única. Si ellos pueden, ¿por qué yo no?, dijo y me conquistó. Frente a los profesionales de la política, un runfla que se pasó tres pueblos y pagó. La política… la política no se mancha.
¿Quién le dobla la ropa a Insaurralde? Casi no hay lugar entre las remeras, las medias, los fajos, las bolsas Ziploc. Crocante, rúcula, biyuya. ¿Qué onda la mujer que limpia en esa casa?
La política es una herramienta de transformación social, escribo y me da vergüenza propia. Marchamos, opinamos, nos ponemos mal, politizamos nuestro malestar, discutimos con amigos. Militamos proyectos políticos que ni son proyectos, ni son políticos, que son de otros. Todo al pedo, al pedo mal. Los políticos nos odian, nosotros amamos a Messi que hace lo que nos gusta que haga de la manera más genuina.
Una señora insulta y escupe a Lilia Lemoine. Ella responde. La guerra por otros medios. Facebook por otros medios. ¿Qué medios? Otros. Lilia es una representación muy lograda de lo que es una diputada para un espacio que desprecia eso que llamamos cuadros políticos. Si hasta hace poco ser diputada era sacarse una selfie con los dedos en v, obedecer a la jefa y decir que resistió el ajuste neoliberal, ahora la performance política es bebotear, trollear, atacar. Parece tonta porque los libertarios lo entienden así. Clark Kent es como Superman nos ve.



