Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

13 de octubre de 2024

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL CAMBALACHE

Lorena Álvarez

@Lualvarez
Café Panamá
Tiempo de lectura: 4 minutos

1

Transitamos una etapa donde ganar plata fácil y rápido parece estar sellada con la norma IRAM de la época. Un tiempo donde muchos, además, timbean sobre su Titanic anímico en el cual el dinero y el tiempo, dos recursos escasos para una amplia mayoría, son asuntos azarosos que ameritan valentía, a pesar de los peligros, y en el que muchos optan por jugársela, aunque no haya red de contención. Para variar el “nadie hace la plata trabajando” parece ser el nuevo lema que reina en estas épocas y en donde el empleo es un tema clave.

Las certidumbres son cada vez más exiguas a punto tal que en la misma semana Cristina Kirchner, en un nuevo pdf -en medio de la aceptación ante el clamor de sus simpatizantes para que ocupe la presidencia del PJ-  y Ofelia Fernández, en un interesante documental estrenado en Youtube, apuntan sobre los jóvenes y las nuevas, a esta altura bastante establecidas, formas del trabajo, poniendo frente al ojo de su público una de las transformaciones sociales más potentes a la hora de votar. No somos los de principios de siglo, no son las mismas promesas las que enamoran y es hora que buena parte de sus votantes menos convencidos de estas cuestiones acepten esta conversión.

Cambio que desde otros lugares de la política y los estudios sociológicos se venían exponiendo, pero que no terminaban de adentrarse en buena parte de su electorado. Como dijo Cristina es hora de aceptar que nada está grabado en piedra. Ni el pasado. En el medio, una importante fracción de San Pedro, una localidad de la provincia de Buenos Aires, quedó envuelta en un esquema Ponzi multitudinario, y con ribetes tragicómicos.

Vecinos vendiendo sus bienes o endeudándose a sabiendas que podía resultar peligroso, pero arriesgándose, casi de manera suicida, en pos de pegarla. Con actores -extras polacos haciéndose pasar por Ceos de la empresa que los llevará al éxito- entre otras delicias del asunto, esta historia (que se ha replicado con otros detalles en Casilda, Santa Fe) podría despertar la admiración del mismísimo Quentin Tarantino, que de animarse a filmarla superaría los engaños de la gran “Jackie Brown”, ese film donde al final nada es lo que parece. Un guión cuya delgada línea, entre inocentes o burladores, además, se debilita como nunca.

El amigo/enemigo si no viene con tasas chinas agota más rápido.

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Pues si antes cometer un fraude y ser descubiertos era una vergüenza, hoy pareciera que es mérito el que estafa primero ya que estafa dos veces o al menos no pierde. Todo para ganar velozmente una buena suma que cumpla los sueños de poseer cosas. Porque el disfrute inmediato, parece, es lo único que importa, además de la exhibición impúdica. Tener para mostrar. Un “envidiame que me gusta” creando un círculo demencial que conlleva angustia, aunque muchos crean que lo hacen para alcanzar la felicidad, en un siglo XXI en el cual la maldad insolente es inimaginable aún para el cambalachero siglo XX. Todos más revolcados que nunca. Tiempos voraces hasta en pueblos chicos que se convertirán en infiernos grandes de no detenerse la fiebre por “salvarse”.

2

Recostado sobre la casta a la que tanto sacudió con violentas diatribas, Javier Milei pudo esta semana mantener intacto el veto al presupuesto universitario. Con protestas, corridas e indignación, el gobierno volvió a demostrar que nada lo detiene.

Y encima con un detalle que termina confirmando que esa casta a la que escupe su desprecio actúa tal cual la suele describir: es absolutamente maleable frente al poder, porque poco importan los límites o las ideas en tanto puedan aferrarse a sus pequeñeces.

Por lo cual, entre ausencias o acompañamientos, el oficialismo nuevamente pudo jactarse de otro triunfo legislativo, el lugar donde supuestamente iba a encontrar un límite a la hora de graves roturas. Algo que no viene sucediendo tanto hasta ahora, habilitando a que el primer mandatario siga con su motosierra intacta.

Los límites laxos de un Congreso que tarda en captar que los vientos cambian más rápido que su mano levantada, ya que eso que hoy sabe a triunfo mañana puede ser su lápida. Todo se volvió azar.

Armar relatos sin gobernar suele tener más punch que sostenerlos mientras las promesas de campaña van evaporándose en la gestión

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3

La inflación baja, pero las preocupaciones aumentan. Los gélidos números exhibidos como un juramento cumplido no estarían alcanzando para que, mayoritariamente, se sienta el alivio. El malestar empieza a hacer ruido, aunque nadie sepa hacia dónde puede disparar ese murmullo. Un sonido que desde el poder se ningunea tal vez por la murga que es todo el arco opositor que colabora bastante con sus peleas para la sordera oficial.

El retorno de Cristina, el espacio que quiere ocupar Axel, el fantasma de Macri, los codazos de Bullrich para hacerse un lugar, la rotation mediática interminable de Guillermo Moreno, el regreso verborrágico de Lilita y los tire y aflojes de los radicales, muestran, a su vez, que nadie se retira a tiempo y que nada está naciendo entre tanto pasado fallido. Que los desilusionados de este proceso deberán seguir pedaleando cual hámster entre la decepción de ayer y el chasco de hoy. La era no está pariendo nada nuevo.

4

El oficialismo a su vez empezó a perder la potencia del relato. Su batalla cultural viene cayendo en picada frente a una economía que no da tregua. Armar relatos sin gobernar suele tener más punch que sostenerlos mientras las promesas de campaña van evaporándose en la gestión.

El Estado, otrora enemigo, hoy es el refugio de muchos que quieren escribir una nueva historia pero que, sin querer o confiando que esa fue la receta del éxito, están garabateando su relato con muchas letras que llevaron a la derrota al kirchnerismo: una intensidad que es inaguantable para quienes preferirían menos acrobacias para llegar a fin de mes y a su vez menos energía para estudiar de memoria la lista de enemigos que fortalezcan su perfil. El amigo/enemigo si no viene con tasas chinas agota más rápido.

Nadie se retira a tiempo y nada está naciendo entre tanto pasado fallido

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5

Una interna impensada en el PJ, encuestas que hablan de caída de imagen presidencial, estudios que muestran de un ascenso de personas que nunca jamás votarían peronismo, casi como émulos perfectos del diputado Alejandro Finocchiaro, que suelto de cuerpo dijo en su discurso en el Congreso que se cortaría la mano antes de votar como el kirchnerismo, son parte del álbum que nos está dejando este año en el que vivimos en peligro. Un año en el que la pobreza se agiganta, los miedos a caer en ella aumentan y el dolor de ya no ser nos aterra. Un año donde el desequilibrio está ahí nomás, a las puertas de un hospital de salud que encima, tal vez, cierre sus puertas.

Café Panamá