20 de julio de 2026
Era así.
-A tu casa no entra nadie. Solo yo. Si yo no vengo no viene nadie más -ella.
-No me importa si viene o no viene alguien -él.
-Te vas a quedar solo -ella.
-No me importa. No necesito a nadie -él.
-Es que nada te importa. Solo tus cosas. No podés salir de vos -ella.
-Es mi problema. Nacemos y morimos solos -él.
-Acá solo caben vos y tus hijas. Yo acá no tengo lugar -ella.
-No te metas con mis hijas -él.
-Es que me ahogo -ella.
-Andate si te sentís ahogada. Nadie te obliga -él.
-Es que es imposible estar con vos -ella.
-Es una elección. Aceptá de una vez que vos elegís esto -él.
Ella hundió la cabeza entre las piernas y empezó a llorar un llanto con hipos, entrecortado y teatral. Él no se inmutó, tieso como una rama tiesa.

-¿Por qué me hago ésto? Yo no me merezco esto -ella.
-Pensalo en tu terapia. Es un tema tuyo, no mío -él.
-Soy muy infeliz con vos -ella.
-Buscate otra persona -él.
-¿Me estás diciendo que salga con otro? -ella.
-No, pero es evidente que eso que buscás en una pareja no lo tengo yo -él.
-Sos demasiado generoso en llamar a esto pareja -ella.
-Para mí es una pareja. Vos llamala como quieras -él.
-Esto no es una pareja. Esto es cualquier cosa. No podemos estar separándonos todas las semanas -ella.
-Otra vez con los modelos de pareja… Hay parejas que funcionan de un millón de maneras diferentes…. La nuestra parece que funciona así -él.
-La nuestra no funciona. Todas las que conozco funcionan bien porque se quieren. Me mandás a que me vaya con otro -ella.
-No te mandé a que te vayas con otro. Solo te dije que si no encontrás acá lo que necesitás tenés que seguir buscando -él.
-Es increíble. ¿En serio querés que me acueste con otro? -ella.
-¡No dije eso! No hay manera con vos. ¿Podés escuchar alguna vez lo que digo? -él.
-Yo te escucho. Vos podrías revisar lo que hacés. ¿Por qué hacés esto? -ella.
-¿Qué es lo que hago? Mi error es contestarte. Tendría que dejarte hablando sola -él.
-Es imposible comunicarse con vos… ¿No te das cuenta? -ella.
-Querés que sea otro. Y soy el que soy. Pero no soportás haber elegido a alguien como yo. Y te enfurece con vos misma, pero me lo tirás a mí -él.
-Nadie puede elegir a alguien como vos. Mirate lo que sos -ella.

El se miró en el espejo del pasillo: los pelos parados, sin afeitar, el pulóver lleno de pelotitas, una papa en una de las medias. Se rió de su propia imagen decadente pero ella no lo vio porque justo se metió en el baño. Hubo un rapto de silencio, incluso cuando ella salió y quedaron los dos en el living, imantados en sus computadoras.
-Tengamos una pareja abierta -ella.
-No quiero tener una pareja abierta -él.
-Yo necesito estar con alguien más. Esto es un desastre -ella.
-Separémonos. No me interesa una pareja abierta -él.
-Es que esto es imposible. No hay quien pueda aguantarte. No lo ves, ¿no? -ella.
-Nos separamos y podés elegir a quien quieras. Bloqueamos todo: los teléfonos, el feisbuk, el instagram para no ver nuestras fotos y listo. Es lo mejor -él.
-¿Todo lo resolvés con bloqueos? ¿No ves lo que hacés? -ella.
-No hago nada. Decís que querés buscar a alguien más y entonces te libero de esta tortura. Yo te entiendo pero no podés estar todo el tiempo reclamándome que no soy lo que querés -él.
-¿Tortura, dijiste? -ella.
-Dije que te libero de esta tortura, sí. Vos decís que esto te hace mal -él.
-Tortura es esto que me hacés. Me hacés mal. Nadie puede entender por qué sigo acá, con vos…. -ella.
-Ahí viene el coro de opinadores sobre tu pareja. Ya me lo conozco de memoria. Estás demasiado pendiente de cómo te ven los otros -él.

Ella lloró. El la miró.
-Lo que ven los otros es que no soy feliz. Eso ven -ella.
-Bueno, tratá de serlo. No va a ser conmigo -él.
-Claro, si vos no querés ser feliz conmigo -ella.
-Yo no te quiero cambiar. Vos, sí -él.
-¿Quién puede ser feliz con vos? -ella.
-Por éso. Separate. No sufras más -él.
-Todo lo resolvés con separación y bloqueos -ella.
-Vos querés otro tipo de pareja. Un tipo que cargue el auto con cosas para el picnic, haga los sándwiches, juegue a la pelota con tus hijos, te banque, tenga sensibilidad social y le gusten los mismos libros que a vos -él.
-¡No! Quiero que puedan compartir la vida. Vos no querés compartir mi vida. Vos querés estar encerrado -ella.
-Es fácil. No te gusta como soy, te vas. No nos ata nada, no tenemos hijos juntos, ni bienes ni cuentas de banco. Podés salir de esto cuando quieras -él.
-Eso pasa: no tenemos ningún proyecto -ella.
-No se puede tener ningún proyecto si uno se separa todas las semanas -él.
-Vos no tenés ningún proyecto conmigo porque sos un fóbico -ella.
-No me pongas rótulos. Yo también podría ponértelos a vos, pero te ahorro eso -él.
-¿A ver qué me vas a decir? Total, con todas las barbaridades que me decís -ella.
-No voy a entrar en eso. Estoy cansado -él.
-Siempre estás cansado. No tenés ganas de tener una pareja -ella.
-¿Cómo? ¿No era que esto no era una pareja? -él.
-No lo aguanto más -ella
-Tu insatisfacción no tiene que ver conmigo. Viene de antes, de más atrás. Hasta que no entiendas eso, vamos a seguir así -él.
-¿Así como? -ella.
-Así -él.
-Pasándola mal -ella.
-Ahí está la puerta, podés irte cuando quieras. Sos libre -él.
Ella salió como una estampida hacia el cuarto, metió las dos bombachas y su laptop pesadísima en la mochila verde y se paró delante de la puerta que daba al pasillo.
-¿Bajás a abrirme? -ella.
-Sí -él.
-No te enojes, pero no se puede con vos -ella.
-Bueno -él.
-¿Esto es lo que querés? -ella.
-No te dejes nada. Yo te abro pero no vengas a tocar el timbre a los cinco minutos porque no te voy a abrir. ¿Está claro? -él.
-Abrime. ¿Quién puede querer volver acá? -ella.
-Me tenés harto con este showcito de mevoymequedo -él.
-No es ningún showcito. Te burlás de mí. No creés en esto ni en nada -ella.
-El amor es esto. Pelea. Todas las parejas que conozco se llevan así -él.
-Yo las que conozco se quieren, comparten la vida, se sostienen. Esto es un desastre -ella.
-Me alegro por ellos. Tuvieron suerte -él.
-Abrime -ella.

Salieron al pasillo. Entraron al ascensor callados. Cuando él abrió la puerta de calle ella la empujó y la puerta se cerró con estruendo.
-Sos un estúpido -ella.
Ella lo rodeó con sus brazos y trató de besarlo pero él estaba ofuscado y no toleraba nada. El la dejó hacer pero no correspondió con ningún gesto demostrativo. Se besaron largo. Se abrazaron. Se quedaron así. Eran así.

