Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

29 de septiembre de 2024

ENVIDIOSOS

Lorena Álvarez

@Lualvarez
Café Panamá
Tiempo de lectura: 5 minutos

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Envidiosa es una historia liviana para un tiempo denso. Un relato ideal para esta época donde las preocupaciones diarias piden a gritos un escape, fantasía. Una serie en la cual más de uno, me incluyo, envidia a la protagonista envidiosa de la ficción por su economía tan resuelta, su estabilidad laboral y el tiempo libre para patalear por el desamor. Si fuera una publicidad política, todos la votarían. La vida que queremos.

Por eso en el espacio de la distensión es dónde “Envidiosa” cumple su cometido perfectamente, como en las mejores ficciones que supo tener Pol-ka allá lejos a finales de los noventa. Esta serie de doce capítulos producida por Adrián Suar se pasea en la liga de las plataformas usando sus mejores galas.

Con libro de Carolina Aguirre, experta en adentrarse en la clase media urbana y privilegiada, esta historia for export es hija de la mejor tradición nativa: casi un teleteatro mixturado con humor y con hilos que la zurcen a la densidad del unitario. Alberto Migré sobrevuela siempre.

Una ciudad hermosa y cosmopolita, una protagonista bella con un vestuario fruto de un buen sueldo y zapatos que relucen a cada paso son el marco ideal para contar las desventuras de Vicky Mori, personificada por una Griselda Siciliani que demuestra que es de las actrices más talentosas de su generación. A sus cuarenta años Vicky se encuentra sola, ya que su ex, después de diez años de relación, y tras una pelea, se casa con otra en un santiamén. Despertando, así, lo peor en la pobre Vicky que soñaba ser ella la elegida para entrar al altar.

Un relato ideal para esta época donde las preocupaciones diarias piden a gritos un escape, fantasía

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Mientras sus amigas y su propia hermana tienen sus vidas aparentemente en orden, que para la heroína significa estar casada o rumbo a ello, Vicky parece hundirse en la envidia de no sentirse la elegida. Y ahí es dónde esa competencia feroz con el mundo tiene su parte más profunda. El origen de esos miedos expuestos mediante la terapia como gran hilo conductor para la historia. Lorena Vega descolla como Fernanda la psicóloga que intenta desentrañar, junto a Vicky, esa obsesión de competir y ganar.

Con un elenco formidable que va desde Pilar Gamboa interpretando a Caro, la hermana hippie casi con Osde, hasta Marina Bellatti, Violeta Urtizberea y Bárbara Lombardo, como las amigas que la sostienen durante toda la serie con peleas incluidas: la inteligente con beca en el exterior, la deportista de excelencia y la ama de casa premium con marido y niños conforman un mundo de clase media que nos remite a otros años.

Los años de tasas chinas. Y a su vez nos deja en claro que más allá de la anécdota de la boda, un mundo femenino que se creía en baja vuelve a asomar con el ímpetu que tuvo en términos políticos la andanada de votos a Javier Milei. Es la serie nacional más exitosa y discutida de los últimos tiempos.

Una época, además, en la cual las redes juegan de gran promotor y donde hace días se debate sobre ella. Éxito total. Lo que no se decía o parecía quedar out asomó del subsuelo de la patria. El amor es un temazo para muchas mujeres y hoy sin ningún corset para desarrollarlo, la autora pinta a su criatura abominable a la vez que roza muchos temas que no suelen tocarse. Vicky tiene una vida sexual interesante, un nuevo pretendiente y hasta un ex que sigue pendiente de ella.

La soledad y la no elección parece ser el tema, pero hay algo que flota y queda claro, no es tan así: quiere el hombre proveedor con título y dispuesto a ser la cabeza de la familia. El varón pretendiente Esteban Lamothe, cuarentón y casi adolescente en términos laborales, de vestimenta y hasta decorativos -su departamento podría ser la habitación de un púber- muy romántico y siempre dispuesto a hacerla reír no alcanza para satisfacer todos los ítems que requiere su elector. Se queja de no ser elegida pero no se entera que se la pasa descartando.

El perfil de la madre como una sombra grande primero, luego más pequeña y nítida la imagen del padre hasta llegar a él en una foto más chiquita que a simple vista podría interpretarse como “a la sombra de los padres”

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Igual el gran mérito en la historia es entender a Vicky y su pasado de hija. El padre, la gran presencia ausente, es la clave. Y una madre que no se cansa de demostrarles, a ella y a su hermana, que sin hombres estarán mejor. Sombra terrible de los padres el gran hallazgo de una historia que parece hablar de bodas y en el fondo habla de traumas.

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El perfil de la madre como una sombra grande primero, luego más pequeña y nítida la imagen del padre hasta llegar a él en una foto más chiquita que a simple vista podría interpretarse como “a la sombra de los padres”. Ese fue, justamente, uno de los varios afiches que circularon la semana anterior para promocionar el acto de Máximo Kirchner en el Atenas de La Plata: un acto donde se reversionó ese hit de comienzos de los dosmiles cuando Néstor azuzaba a Mauricio dejando en claro que era Macri. Apellido que en aquel entonces cargaba con todos los males de la década anterior. El empresario cuestionado, Franco, como parte del menemismo frívolo y causante del descalabro que nos había llevado a la crisis terminal del 2001.

Pero en este cover, el apellido parece querer sellar a los ojos del público un lazo que hasta ahora no viene surtiendo efecto. Con el apellido solo no se enamora. Y el acto, además de los afiches, fue casi una terapia a cielo abierto. La excusa de alinearse en pos de la conducción de Cristina también dejó en claro que la competencia por el amor de esa madre, que siempre -como señaló sin medias tintas- elige a otros, sonó entre reproche hacia esos otros que no valoran tal acto y un poco a esa madre que no se juega. O sí, pero pareciera que no alcanza.

Como en una ficción de Suar escrita por Caro Aguirre no faltan los amigos como Wado de Pedro o Mayra Mendoza -jugando a ser una especie de Esteban Lamothe en “Envidiosa” portando la adolescencia tardía en cada gesto- que acompañan al protagonista en su aventura, ni falta -obvio- el rival envidiado. Esta vez Axel Kicillof. Un hijo natural de la línea ideológica del kirchnerismo 2011-2015, ahora acusado de no ser flexible. Y de no subordinarse a Máximo, el hijo legítimo.

Las autocríticas vienen así: te culpo a vos de lo que hice mal yo. La culpa es el otro.

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Es que en esta nueva temporada Máximo y sus amigos, inclusive Cristina, viraron hacia un nuevo discurso donde aparecen los empresarios, los trabajadores informales y los emprendedores como una novedad que ya es parte del paisaje. En este contexto Wado en su autocrítica no dudó en señalar al ex ministro de economía, Axel, hoy gobernador por segunda vez de la provincia más grande de este país, como poco afecto a dialogar con el empresariado. Porque las autocríticas vienen así: te culpo a vos de lo que hice mal yo. La culpa es el otro.

Así que en esta nueva interna además de dirimir el modelo de país pareciera que se compite también por el afecto. Sombra terrible de los padres, el gran hallazgo de una historia que parece hablar de internas y en el fondo habla de traumas.

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En el medio, todo salpicado por los espeluznantes números de la pobreza que surgieron esta semana y que demuestran que estamos ante un gobierno cada vez más alejado de los sufrimientos mundanos.

Un balcón, una diva y un presidente que pareciera sólo querer curar sus lesiones emocionales.

Café Panamá