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06 de julio 2024

Lorena Álvarez

ENEMIGAS ÍNTIMAS

Tiempo de lectura: 7 minutos

De estar vivas las actrices Bette Davis y Joan Crawford estarían sintiendo orgullo por sus herederas, Cristina Kirchner y Elisa Carrió

Es que ambas mujeres son igual de fascinantes, histriónicas, verborrágicas y con charme para la maldad  como aquellas divas de antaño, cuya eterna rivalidad las hizo míticas. Porque además de talento y glamour, las divas cinematográficas vivieron enfrentadas siempre, salvo por un breve impasse, en el ocaso de sus carreras, ante la pérdida de protagonismo en manos de la nueva generación. Unirse para pelear contra el afuera las motivó a dejar las rispideces históricas a un lado para protagonizar un film que hoy es considerado icónico “¿Qué pasó con Baby Jane?”.

Al margen de la necesidad mutua, la realización de esa cinta fue tan problemática que cincuenta años más tarde una gran miniserie retrató el detrás de escena de la filmación: “Feud” (Enemigas).

Jessica Lange como Susan Sarandon, las actrices que interpretaron a Joan y a Bette, respectivamente, pudieron lucirse gracias al despliegue de maldad que se prodigaban las  criaturas originales, pero también transformando la mirada hacia esas mujeres que, en el fondo, también fueron víctimas de un mundo muy árido para las hacedoras.

Quizás Ryan Murphy, el cerebro detrás de ‘Feud”, no conocía a Cristina y Lilita, ambas dignas candidatas para llevar a cabo esos papeles. Las que aman odiarse pero que también lograron sobresalir en un tiempo histórico de puro poder masculino.

Esta semana, casualmente, tanto Kirchner como Carrió  volvieron a la palestra mediática demostrando, además, cuánto taco gastado tienen sobre el escenario político. Una imagen que suelen usar las vedettes para destacar su trayectoria y una metáfora que a estas dos políticas les calza a la perfección ya que no sólo tejen redes de poder sino también una alianza con su público que mal o bien nunca deja de mirarlas. Dos expertas del mundo del espectáculo político.

Las enemigas íntimas perfectas constituídas a base de inteligencia, buena dicción, punch para tirar títulos y una estética glamorosa. Algo que Carrió critica a Cristina pero que es indudable que ella también posee. No por nada tiene hasta una marca de ropa para señoras con estilo.

Quizás hasta podríamos sindicarlas como madres mediáticas de Javier Milei, ya que conocen las cámaras, los gestos y la picardía para enamorar al público. Aunque mal les pese ese mote a ambas -que deben sentir que están a años luz intelectual del primer mandatario- es innegable que comparten con él la sapienza sobre cómo atraer televidentes.

El bronceado de Lilita, la peluquería de Cristina o el maquillaje de Javier lo demuestran. Entienden del show y como llegar a ser recorte de tik tok.

2

Hace unos días salió un podcast sobre la Convención Constituyente, “Generación 94”, un detrás de bambalinas muy bien realizado por Rodis Recalt. A lo largo de varios episodios, los mismísimos protagonistas de ese hito republicano van contando su versión de aquel momento, entrelazando anécdotas mientras pintan, a través de detalles nimios, su época.

El poder detrás de la nueva Constitución, los acuerdos, los guiños, las trapisondas y hasta el lugar de las mujeres en tiempos donde el reinado masculino no era siquiera cuestionado. Y es allí donde aparecen estas mujeres en escena. De diferentes orígenes e  historias pero con el mismo arrebatador sentido de protagonismo.

Es que las chicas vieron luces y entraron para quedarse bajo el sol del poder durante treinta años, que no es nada y a su vez es una eternidad en un país que siempre está de olvido. A favor de ellas, tenían luz propia.

"Quizás hasta podríamos sindicarlas como madres mediáticas de Javier Milei, ya que conocen las cámaras, los gestos y la picardía para enamorar al público. Aunque mal les pese ese mote a ambas -que deben sentir que están a años luz intelectual del primer mandatario- es innegable que comparten con él la sapienza sobre cómo atraer televidentes."

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Unas cajas con pruebas, el Senado y un comienzo de  los años dos mil que las unía como heroicas denunciantes de la corrupción. Un breve instante que las había juntado en otro de esos tantos giros narrativos de este país impredecible. Pero duró un suspiro.

 Elisa Maria Avelina era la cara y cruz (llevaba un inmenso crucifijo sobre módicas prendas oscuras) de la progresía honesta, y Cristina un puro flequillo desmechado que se preparaba para ser una posible primera dama.

Una foto impensada para la posteridad. Néstor Kirchner, el presidente  llegado del sur, apoyaba entonces  a Aníbal Ibarra en su candidatura por la elección, al igual que Lilita. Una milagrosa coincidencia que no volvería a repetirse pero que mostraba las consecuencia del 2001, donde una sociedad en fragmentos bregaba por semi outsiders, incluso con un Aníbal que era aún visto como el eterno fiscal de la república.

Néstor levantándole el brazo a Ibarra de un lado y Lilita del otro frente al ¡click! de una cámara nos regalaron para la posteridad ese momento de la arqueología de las alianzas.

4

Cristina llegó a presidenta, el rango más alto dentro de la cartelera, y desde hace muchos años ignora a su ex amiga. Está siempre al borde de decirle “el decorado se calla”, pero nunca cedió al impulso de responderle a la chaqueña a quién derrotó claramente en las elecciones presidenciales de 2007, en su acceso a la cúspide política, que contó con momentos de alta tensión puesto que la blonda agitaba el fantasma del fraude, incluso en pleno auge las tasas chinas, el boom de consumo y la  recuperación de la vida normal de los comunes. Su mejor momento.

Lo notable de ese 47 a 22 que obtuvo cada una es la posterior transferencia de muchos de los votos de Carrió hacia Cristina. Entre los vaivenes emocionales de este país cabe destacar que buena parte de la base de lo que hoy es el kirchnerismo más duro tuvo su etapa de votante de Carrió. Enfrentadas y unidas hasta por su club de fans, dejan en claro que algo invisible las une y las separa, al punto de tener votantes que alguna vez se sintieron atraídos por una y luego por la otra.

Dime cuan cristinista duro eres y te diré hasta que año votaste a Lilita.

5

En uno de los capítulos del podcast es interesante ver como el ex senador por Entre Ríos Augusto Alasino al principio le baja el precio a la presencia de ambas en aquella Convención -quizás como un comentario más hijo de la época que otra cosa- para terminar reconociendo, sin darse cuenta o aceptando su error de óptica, el ímpetu de pantera de Cristina. Un bamboleo que traduce en el fondo lo difícil que debe haber sido tener una voz potente siendo mujer hace mas de treinta años. Un largo camino que debemos reconocerles a estas dos muchachas conservadoras, inteligentes, coquetas y maliciosas nacidas en los años cincuenta que amarían ser dos damas demócratas estilo Hillary. Hollywood siempre nos ha hecho daño y en eso podemos incluirlas. Desde el peronismo una y la otra desde los miles de partidos que creó y rompió cuando le pintaron ganas de hacer “cosas de mujeres” (decorar la casa, poner flores) tal como confesó en ese podcast.

Son, en el fondo, las feministas más acordes para este país conservador que, más allá de los dichos, aún le cuesta aceptar otro tipo de feminidad. Porque ambas tienen carácter, algo que en este país se admira digan lo que digan. Presencia impetuosa mata relato.

"Lo notable de ese 47 a 22 que obtuvo cada una es la posterior transferencia de muchos de los votos de Carrió hacia Cristina. Entre los vaivenes emocionales de este país cabe destacar que buena parte de la base de lo que hoy es el kirchnerismo más duro tuvo su etapa de votante de Carrió. Dime cuan cristinista duro eres y te diré hasta que año votaste a Lilita."

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La política en el siglo XXI trajo consigo muchas caras femeninas, pero ninguna que alcanzase a heredar los puestos estelares de estas dos políticas. Muchas de las estrellas rutilantes, como María Eugenia Vidal o Gabriela Michetti, han sido flor de un día, quizás por falta de voluntad o por la ausencia de esa luz que tienen ciertas estrellas. Como Mirtha y Susana, de Cristina y Lilta no se sabe en firme hasta el momento quién las sucederá. En las antípodas ideológicas de ambas, quién viene comprando todos los números para alcanzar ese estatus superior hoy es Victoria Villaruel. Es coqueta, femenina y con una lengua viperina similar a la de ellas. La actual vicepresidenta ha recorrido un largo camino forjando su ascenso.

 Como sostiene el escritor y periodista Jorge Asis, “Vicky ha rejuvenecido”. Y no solo por touchs de belleza, sino por entender que la política también son las cámaras, que la amaron en los debates antes de las elecciones, cuando demostró que tiene  lengua karateca, una dicción precisa y  miles de atuendos en el Congreso sabiendo que seŕa foco de las lentes. Mientras, además, traza roscas propias.

El tiempo dirá si es una promesa más en el camino o si heredó de estas dos enemigas íntimas la fuerza y el carisma para ser una yarará entre tantos hombres lobos.

Deberá por lo pronto buscarse una contrafigura rubia y seguir sonriendo inocentemente mientras dice cosas como “pobre jamoncito” refiriéndose al presidente que secunda con una risita picara. Una declaración que seguro recibió un íntimo y silencioso Muy bien 10 felicitado de parte de Cristina y Lilita.

7

Desde el bronce de la historia que da la presidencia o desde el bronce de la Historia que otorga en un pais como este sostener la denuncia moral y politica ambas atravesaron los últimos años de la democracia. Ahora que están más cerca del retiro, deberian para bien de todos unirse en algún canal de streaming y regalarnos todos sus pareceres mientras simulan una amistad siempre al borde del estallido. Una remake de “Esperando la carroza” donde Cristina emule a la estridente y siempre impecable cuñada Norita y donde Lilita se ponga los mejores ruleros y grite como la cuñada Elvira “yo hago Auh, ella hace Auh”.

Es que nosotros también amamos odiarlas mientras nos divierten.

A una o a la otra. Como todo fan de bien.