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11 de mayo 2024

Facundo Di Filippo

EN PASCUA NO HABRÁ MILAGROS

Tiempo de lectura: 4 minutos

Material inédito producido por la TV alemana a finales de 1973. Retrata la vida cotidiana del Padre Mugica y del dirigente villero José Valenzuela en el asentamiento de Retiro, unos meses antes del asesinato del religioso.

Registro de época

Intento colaborar con la resolución de diversos conflictos urbanos-habitacionales hace un par de décadas. Tengo una especial relación con la Villa 31, trabajo hace 18 años con su gente y sus conflictos. En mi paso por el poder legislativo porteño tuve la suerte de, con el trabajo articulado con las fuerzas vivas del barrio, ser el autor de la ley 3343/2009 que estableció su urbanización y radicación definitiva. La norma decretó que esa población se quede allí, que no es un territorio de sacrificio a voluntad del mercado, y puso fin a la proliferación de maquetas que giraban por oficinas públicas donde en su suelo se proyectaban torres.

En ese proceso conocí al Padre Pichi Meisegeier, una leyenda de la pelea por la vivienda. Un cura que reemplazó a Mugica en la 31 tras su asesinato, que lideró la resistencia ante “Topadora” Domínguez, que integró el movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que creó asociaciones, organizaciones, redes, que acompañó y protegió tomas en el conurbano bonaerense, vinculó organizaciones en todo el continente, consiguió financiamiento para cientos de obras. Una vida dedicada a defender “el rancho”, con un criterio agudo de justicia territorial. Y un obsesivo con preservar la memoria histórica de todos esos procesos. Tras su muerte decidí hacer un documental sobre su vida (“Pichi, el jesuita del pueblo”), y revisando su enorme archivo dividido entre el que dejó en SEDECA –asociación civil que él creo y que sigue muy activa- y el que donó a la Universidad Católica de Córdoba, apareció el guion en máquina de escribir de “En Pascua no habrá milagros”, material rescatado para la ocasión y que provoca este artículo.

Acompaño esa barriada y varias otras, ocultas, menos reconocidas, menos observadas, con iguales o incluso peores condiciones. Y allí me topé con un grupo de religiosos (la pastoral villera), que observándolos en la práctica de su tarea cotidiana evidencié el enorme aporte que le hacen a esas poblaciones, la cantidad de cosas que tejen, que empujan y articulan, con dedicación, convicción religiosa y silencio sepulcral. Admirarlos en ese trabajo me llevó a promoverlos Personalidades Destacada de los Derechos Humanos en 2009, cuando aún no eran reconocidos por el sistema político -solo protegidos por un señor que hoy encabeza el vaticano-, y donde postear selfies con el padre Pepe no era aún moda.

El material, de 43 minutos de duración, nos introduce a las condiciones de vida en el asentamiento, a través del retrato del Padre Carlos –a sus 42 años- y del gran dirigente villero José Valenzuela

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Lo paradójico de esta historia es que soy un ateo empedernido, que mis únicas participaciones en la iglesia fueron en bautismos, comuniones, casamientos, y una vez que a los 9 años un amiguito me invitó a pintarme la cara con corcho quemado y hacer de Baltasar en un pesebre viviente. Pero pude comprobar que esa iglesia “que compromete su pensar”, llena de mártires, no solo en Argentina sino en toda América Latina, hace más por los humildes que muchos nac and pop de ocasión.

En pascua no habrá milagros

Hace unos días estrenamos esta joya audiovisual en la capilla Cristo Obrero, donde descansan los restos del padre Mugica. Por más que el material tenga cinco décadas nunca había sido puesto en condiciones para su divulgación en nuestro país. Esperé 5 años para rescatar y restaurar Zu Ostern gibt es keine Wunder / En Pascua no habrá milagros, filmado en la Villa 31 y aledaños, en diciembre de 1973, con la colaboración de la gran curadora Inge Stache, quien por muchos años estuvo al frente del área audiovisual del Instituto Goethe. Cuando lo divisé en el archivo Meisegeier, supe que debería estar listo para los 50 años del asesinato del Padre Carlos.

El mismo inicia con Max Rehbein, su director, desde el estudio dando un contexto de la situación política de nuestro país: “durante nuestra estancia en Buenos Aires se secuestraron 14 personas, se realizaron 22 atentados políticos y 17 personas fueron baleadas por la policía”.

El material, de 43 minutos de duración, nos introduce a las condiciones de vida en el asentamiento, a través del retrato del Padre Carlos –a sus 42 años- y del gran dirigente villero José Valenzuela. Se capta con gran sensibilidad la vida de los habitantes, sus preocupaciones, la amenaza de ser desalojados por la futura autopista y la búsqueda de respuestas colectivas en momentos de grandes enfrentamientos políticos.

Este capítulo 15 de la serie Pioniere und Abenteurer (Pioneros y aventureros) fue emitido en 1974 por Norddeutscher Rundfunk, y concebido por Max Rehbein (1918-2015), uno de los documentalistas alemanes más importantes de posguerra. Desde sus inicios profesionales se sintió atraído por las historias de hombres y mujeres que voluntariamente se exponían a situaciones extremas. Pioneros y Aventureros fue su primera serie televisiva como director, consta de 25 capítulos emitidos con mucho éxito entre 1968 y 1979. Presentaba a personas a lo largo y ancho del mundo que -voluntariamente- querían hacer algo por la sociedad y estaban dispuestos a arriesgar todo por ello. A través de una estructura dramática intentaba transparentar la problemática central que movía a estos protagonistas. Los capítulos siguen a unas voluntarias de cooperación internacional en la meseta de Bolivia, al comandante de un batallón pionero brasileño que construía carreteras en la selva de Matto Grosso al igual que a investigadores de delitos de drogas en Asia, a científicos en sus laboratorios o trabajadores callejeros en el sur del Bronx.

Fue puesto al aire en esa emisora de derecho público de Alemania Federal –pública pero el Estado no tuvo injerencia-. Eso supuso garantizar mayor independencia política, con una línea editorial que entre fines de los 60 y los 70 se caracterizó por una apertura hacia el progresismo y la inquietud de bucear en el tercer mundo.

Sin más preámbulo, pase y vean:

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