20 de julio de 2026
22 de febrero de 2025
EL MEJOR DESALOJO DE MI VIDA
Facundo Di Filippo
Integrante del Observatorio Global de Alquileres Temporales Presidente CEAPI / Ex Legislador CABA
(Crítica social al extractivismo urbano que producen los alquileres temporales)
Desde hace un par de meses otra gran plataforma, Disney+, viene llevando adelante la difusión de la serie “El mejor infarto de mi vida”, y si bien puede caer simpático el escritor y protagonista de este culebrón (Hernán Casciari), poco tiene que ver su tragicómica historia en el producto audiovisual final y menos aún con el mensaje empático que intenta instalar para con una industria que está dejando a miles de familias sin vivienda.
Solo el primero de los seis capítulos tiene una narrativa original y atractiva –centrado en Casciari-. A partir del segundo ya se nota la mano de esta mega plataforma que la va convirtiendo en una gran PNT (Publicidad No Tradicional). Desde el mencionado capítulo la repetición del nombre de la empresa, su sitio, su logo y hasta su ficcionado CEO-fundador se hacen una constante, narración que se completa con la historia de los “anfitriones”, los héroes del cuento. La serie retrata a una pareja exitosa donde el hombre proveedor intenta cambiar de trabajo, renuncia a uno para asumir en el otro, le detectan una enfermedad y se quedan sin el pan y sin la torta. Todo es frustración hasta que, continuando con el relato mágico, mientras se hacía diálisis ve en la televisión de la sala del hospital una entrevista al CEO de AIRBNB, habla con su mujer, acuerdan reconvertir una parte de su aristocrática casona para alquilarla de manera temporaria, y acuerdan que “si no funciona vendemos la casa”. Comienzan a enajenar muebles señoriales y hasta cambian su auto importado por uno viejito para remodelar el espacio y su primer alojado será el escritor y junto a su romance fugaz.
AIRBNB ejerce un feroz lobby sobre autoridades públicas para evitar regulaciones y si no logra su cometido financia campañas de desprestigio a dichos gobernantes, incluso promoviendo juicios con los bufetes de abogados más caros del mundo
Durante ese novel alquiler el huésped se infarta en medio de un encuentro amoroso, los anfitriones lo socorren, lo llevan de urgencia en su viejo auto al hospital, lo cuidan durante días, hasta le donan sangre. Al volver a su hogar el agradecido resucitado sube una entrañable reseña con “5 estrellitas” en la APP de la plataforma que se hace viral, su dueño multimillonario conoce esta historia en una charla TED del norte global y decide interrumpir su agenda empresarial y hacer 9.000 kilómetros para visitar a estos humanitarios anfitriones para conocerlos, compartir días juntos -incluso el gringo hace un asado!-, acompañarlo a su tratamiento médico, y terminan asociándose en un proyecto ideado por el bondadoso anfitrión. A partir de allí la catarata de reservas a la propiedad de los salvadores se hacen imparable y todos viven felices y contentos.

Hasta acá el spoileo de este cuento mágico, pero vale preguntarse, ¿qué no menciona la serie? Que este gigante de las economías de plataformas, con alcance global e impacto real, genera un pasivo social evidente. Que en promedio el 87% de las propiedades que se alquilan a través de plataformas como AIRBNB en las zonas más turistificadas son viviendas completas -ni habitaciones ni casitas de huéspedes- y que estas se terminan retirando del alquiler permanente dejando a miles de personas sin vivienda o compitiendo con otras de mayor poder adquisitivo que le dan una finalidad turística y no habitacional. Que en muchos barrios centrales de ciudades con masividad turística hay hoy más viviendas en alquiler temporario que en alquiler permanente, despoblando de vecindad comunidades históricas. Que esta dinámica generar desplazamientos de población porque achica el parque habitacional; los dueños de las unidades que no ingresan al mercado de renta corta pretenden equiparar esa ganancia y van incrementando los precios por encima de la inflación, y seguramente su próximo inquilino/a será alguien que tenga la capacidad de costear alquileres más onerosos, con gustos y consumos más suntuosos que aquella familia con la que compartías escuela pública y jugabas a la pelota en el parque del barrio, que ya a esa altura estará copado por mesas de bares diseñados.
Solo el primero de los seis capítulos tiene una narrativa original y atractiva –centrado en Casciari-. A partir del segundo ya se nota la mano de esta mega plataforma que la va convirtiendo en una gran PNT (Publicidad No Tradicional)
Que esta industria tiene jugadores corporativos, desde poderosos fondos de inversión hasta grandes tenedores con centenares de viviendas enteras, desarrollando mercados donde directamente se construyen edificios enteros para alquiler turístico. Que solo en un porcentaje menor de los usuarios tiene contacto con los anfitriones. Proliferen en el paisaje urbano las impersonales cajitas-candado (prohibidas recientemente en toda Italia) en las puertas de los edificios donde los anfitriones depositan las llaves de departamento
Que AIRBNB ejerce un feroz lobby sobre autoridades públicas para evitar regulaciones y si no logra su cometido financia campañas de desprestigio a dichos gobernantes, incluso promoviendo juicios con los bufetes de abogados más caros del mundo. Que ocultan el impacto no solo social sino ambiental que produce la turistificación en las ciudades y que estas economías de plataforma potencian.
Y que se multiplican los desalojos, como pasa en Ciudad de Buenos Aires, donde se aceleran procesos para reconvertir casas tomadas, hoteles familiares y/o pensiones en unidades turísticas de alquiler breve. El título de la serie denota la esencia de su contenido, plantea una desgracia con sentido positivo; y ni un infarto se festeja ni una corporación se romantiza.



