Un momento...

02 de julio de 2026

02 de julio de 2026

1 de julio de 2026

EL IDIOMA DE LOS ARGENTINOS

Gustavo Grazioli

@Discolo1714
La pelota no se mancha
Tiempo de lectura: 4 minutos

En este mundial la presencia de entrenadores argentinos conformó un cordón táctico que salió a expandir los resortes de un juego instrumentado en la filosofía de “la nuestra”, pero con algunos asteriscos según cada situación y equipo. Son seis nombres los que ocuparon la nómina de las estadísticas en los portales deportivos: Lionel Scaloni (ARG), Marcelo Bielsa -que no llegó a meter a Uruguay en los 16avos -, Mauricio Pochettino (USA), Néstor Lorenzo (COL), Sebastián Beccacece (ECU) y Gustavo Alfaro (PAR). La huella del fútbol albiceleste, instrumentado en los potreros, siempre tiene algo que aportar y ocupa espacios inesperados.

Alguna vez Alfaro lo explicó mejor al referirse a las virtudes tácticas de los conducidos por Scaloni y ensayó una metáfora. “Argentina es la humedad. Por algún lado se filtra. Si vos tenés una pared rajada, la humedad te aflora. Si no tenés bien cubiertas las coberturas, por ahí Argentina se filtra”. Su forma de explicar el fútbol con secuencias de la cotidianeidad es lo que lo destacó a lo largo de su carrera. Sus alegorías para hablar de sus equipos y/o selecciones, le dieron marco de lectura a lo que se escribe con los pies. “Dijimos que era un Gordini tuneado, por ahí tenía unas bujías nuevas y era rendidor hasta el final… pero sigue siendo un Gordini”, describió de aquel Arsenal al que le dio su primer campeonato de la historia en 2012.       

Alfaro, tantas veces denostado por su “biri-biri” en las conferencias y su “antifutbol” en la cancha, logró sobreponerse a las críticas negativas que recayeron sobre su oralidad y consiguió la confianza

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Su galería de citas es enorme. Ahora es la selección paraguaya, la misma que dejó afuera a Alemania y llena de entusiasmo tierras guaraníes, quienes, feriado nacional mediante, la que sueña con utopías que empiezan a tornarse posibles. “Esto es maravilloso, que lo festeje todo el país… ese es el poder que tiene el fútbol. Podremos tener miles de defectos, pero el corazón no se entrega porque eso nos mantiene con vida”, dijo en la conferencia después del triunfo por penales que lo depositó en Octavos de final.

La hazaña del más débil contra el poderoso es la historia de estas horas, seguramente de la semana. De la mano del entrenador argentino más alejado del casete, congraciado a la grandilocuencia de su retórica y responsable de crear fortalezas ante la indiferencia mediática que solo levanta el pulgar cuando llegan las victorias. “Cuando la naturaleza es tan oscura que resulta imposible alcanzar la verdad, es mejor crear una organización eficiente, aunque ilusoria, que nos permita representarla como si fuera real”, escribió Sergio Chejfec en su novela Los Planetas.  

Eso es lo que construye Alfaro paso a paso: una organización eficiente y que se le crea. Desde los códigos de un caballero anacrónico que hace de sus conferencias de prensa un aula taller de cultura popular y es capaz de justificar una línea de 5 con exposiciones maridadas con escenas de películas, frases de canciones o fraseos literarios. Un hombre otro tiempo que maneja extensiones no aptas para la vertiginosa época del fast foward en el que todo debe estar concentrado en un minuto.

Le dicen “El Profe” o “Filósofo”, surgió de la ciudad de Rafaela en Santa Fe y fue mediocampista en sus tiempos mozos. También le cabe su propia creación hiperbólica de “cazador de utopías imposibles”, una frase que nació al calor de la clasificación de la selección ecuatoriana al Mundial de Qatar 2022 y terminó de resignificarse con La Albirroja. De aquella gesta con La Tricolor dijo: “El desafío era una pared negra en la que ellos tenían que colgar su cuadro en la historia. Para eso tenían que creer. Ellos creyeron desde el primer día…Fueron cazadores de utopías imposibles…”.

Un partido extraordinario y épico, como el que jugó Paraguay contra Alemania, pasado por la oralidad de Alfaro no se agota en frases que anestesien el vuelo de la imaginación

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Alfaro, tantas veces denostado por su “biri-biri” en las conferencias y su “antifutbol” en la cancha, logró sobreponerse a las críticas negativas que recayeron sobre su oralidad y consiguió la confianza. Con tonos de juego barroco en los que debe resolver con los recursos que tiene y relegado de las superestrellas que son figuras estelares de publicidades y tienen millones de seguidores en Instagram, ha logrado una viñeta repleta de epopeya. A la altura de sus declaraciones postpartidos, que han alcanzado más repercusiones que el lanzamiento de un Best Seller de una editorial mainstream. Su obra se llevó puestas las pizarras líricas y le dio un elemento más a la discusión de “el fin justifica los medios”. La batalla de ideas se enriquece en su anatomía rara avis, quizás el último en su especie, junto con Marcelo Bielsa, en donde se combinan erudición y fútbol. “Hay una frase de Ernest Hemingway que dice: ‘La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando en él’.”  

En su ADN de entrenador, la palabra tiene un gran valor. Es un acto estético que no busca salir por arriba del laberinto de tácticas ni relegar de pensamiento la dirección de un grupo al que le afloran emociones constantes. Si bien en el fútbol está todo inventado, como se suele repetir, las reformulaciones son parte de los modos de aggionarse a las distintas épocas. En la ruta del caos hacia el orden no está todo dicho, menos si se trata de explicar las proezas o esas anatomías del instante, donde un minuto puede cambiarlo todo.

Un partido extraordinario y épico, como el que jugó Paraguay contra Alemania, pasado por la oralidad de Alfaro no se agota en frases que anestesien el vuelo de la imaginación. El relato se convierte en una pieza radial digna de una escena dolinesca en La venganza será terrible o pasan al tenor de cuento de Fontanarrosa que dice así: “Entraron 26 guerreros y salieron hechos unas leyendas. Tal vez quedemos eliminados en la siguiente fase o no, se verá… Fue una épica. Para mí es el poder de transformación que tiene una selección cuando está dispuesta a ofrecer su corazón. Y estos muchachos están dispuestos a ofrecer su corazón”, dijo en la conferencia postpartido ante los alemanes.

“Yo les decía: ´Los que tenemos enfrente están formados en academias de primer nivel en Europa, nosotros venimos de la tierra colorada, jugando descalzos en esa tierra, con los sacrificios de los padres para tratar de llevar a los chicos a que puedan entrenar. Y con el esfuerzo de los padres haciéndose cargo de cosas porque no les alcanza la plata para llegar a fin de mes, para que sus hijos puedan cumplir sus sueños”.

La pelota no se mancha