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21 de julio de 2026

21 de julio de 2026

23 de octubre de 2024

EL CANDIDATO QUE BAILA

Julia Goldenberg

@JulitaGold
Mundo
Tiempo de lectura: 5 minutos

Yamandú Orsi es un candidato presidencial que baila. Lo hace bien, es contagioso y no queda impostado. Baila en lugar de gritar, insultar o destruir. De joven, el profesor de historia, oriundo de Canelones, formaba parte del ballet folklórico de la ciudad. El delfín de Mujica tiene una larga trayectoria junto al ex presidente: desde su juventud llevaban adelante un programa de radio, a primera hora de la mañana, ya que buscaban llegar a una audiencia trabajadora que se levantaba muy temprano. Frente a una economía estable, indicadores sociales sin grandes sobresaltos, una población con la clase media más ancha de la región y un electorado que no exige grandes cambios, el candidato de la izquierda se puede dar el lujo de competir bailando. Es un semblante que el progresismo latinoamericano abandonó hace tiempo. Junto a la intendenta de Montevideo, Carolina Cosse, crearon una fórmula que sintetiza política con buena gestión = Mujica + Tabaré. Una estética estable y del consenso. En la plataforma que presentaron, se animan a una agenda atípica para la izquierda: “apertura económica”, “seguridad” y un foco en la protección de las infancias. El binomio frenteamplista busca convertirse en la renovación exitosa de la izquierda en el país más estable de una región inestable (Sao Thiago Tanscheit, 2023).

Las elecciones en Uruguay serán el domingo 27 de octubre de 2024 (si hay segunda vuelta se define el domingo 24 de noviembre de 2024). Ese día, más de dos millones y medio de uruguayos y uruguayas votan presidente y vicepresidente (de 2025 a 2030), se renuevan 30 miembros de la Cámara de Senadores; 99 miembros de la Cámara de Representantes y se realizarán dos plebiscitos (reforma de la seguridad social y allanamientos nocturnos). Compiten 13 partidos, entre los cuales se destacan las fuerzas más votadas: el Frente Amplio (la fuerza más votada en las internas), seguido por los tradicionales Partido Nacional y Partido Colorado y Cabildo Abierto (la extrema derecha, pro militares). Estos tres últimos, que en las primarias sumaron más votos que el Frente Amplio, forman parte de la coalición de gobierno.

El delfín de Mujica tiene una larga trayectoria junto al ex presidente: desde su juventud llevaban adelante un programa de radio, a primera hora de la mañana, ya que buscaban llegar a una audiencia trabajadora que se levantaba muy temprano

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A diferencia de sus vecinos, la política uruguaya no se mueve entre extremos. Su fortaleza, en comparación con América Latina, reside en su capacidad de procesar los conflictos a través de la tradición democrática más larga de la región y un sistema institucional de partidos que algunos llamaron “partidocracia de consenso” (São Thiago Tanscheit, 2023). ¿Qué aportan las elecciones uruguayas a la región? ¿Cómo queda la balanza política regional? ¿Cómo escapa Uruguay a los extremos? ¿Qué izquierda plantea la fórmula del FA?

Los tres mandatos de gobierno del Frente Amplio transformaron la realidad socio económica de Uruguay de una forma profunda y sostenida. La alternancia de Tabaré Vazquez y Pepe Mujica, resultó en casi 15 años ininterrumpidos de crecimiento económico y distribución del ingreso, desmarcándose de las recesiones de Argentina y Brasil. En ese período, lograron un descenso pronunciado de la pobreza y de la indigencia (de 39,9% en 2005 a 8,8% en 2019 y de 4,7% en 2005 a 0,1% en 2019, respectivamente de acuerdo al INE); un incremento sostenido del salario real de los trabajadores -55% desde 2005 hasta 2017- y la igualación en el acceso a servicios básicos tales como educación, agua potable, electricidad y saneamiento. Hacia 2017, 90% de la población de más de 65 años estaba cubierta por el sistema de pensiones (uno de los coeficientes más altos en América Latina y el Caribe, junto con Argentina y Brasil) (Caetano, 2017).

La derecha uruguaya -en relación a recientes experiencias en Brasil, Argentina o Bolivia- parece más cuerda y menos corrosiva. Aunque su expresión extrema, encarnada en Cabildo Abierto, se volvió competitiva, su participación en el gobierno de Lacalle Pou no tuvo los mismos efectos que Bolsonaro para Brasil o Milei para Argentina. Esta fuerza tiene un perfil conservador (anti “ideología de género”, en defensa de “la familia”, de la “seguridad pública” y “mano dura”) pero no destructivo (São Thiago Tanscheit, 2023). El punto de contacto con las ultraderechas regionales, es su vínculo con las fuerzas armadas y la tensión en relación a la democracia. La diferencia también radica en un electorado que no quiere grandes cambios, sino varios ajustes (CIFRA, 2024; Canzani, 2024).

El programa político del Frente Amplio se anima a salir del dogma progresista, aceptando que existe una necesidad de cierta apertura económica y que la seguridad debe estar entre sus prioridades

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Entre las políticas del gobierno de Lacalle Pou fueron valoradas positivamente la gestión de la pandemia, el control de los indicadores sociales y la inflación. Además, logró la aprobación de la Ley de Urgente Consideración que no sólo fue aprobada en el Congreso, sino que resistió el referéndum convocado por los sindicatos, el FA y otras organizaciones. Por su parte, el presidente Lacalle Pou cuenta con una aprobación de su gestión de más del 45%. En materia económica y social, el gobierno logró recuperar el empleo y los salarios después de la pandemia, la inflación interanual es de casi el 6% (en descenso), pero el atraso cambiario dificulta la competitividad; la pobreza creció levemente en relación al gobierno anterior llegando a los 9,8 puntos porcentuales y la indigencia a los 0,3 (de acuerdo a los datos del INE). Pese a los intentos de bajar el déficit fiscal, el valor se mantiene y la deuda pública creció exponencialmente (alertado por el mismo FMI). La inseguridad se convirtió en una de las principales preocupaciones del electorado. En relación al comercio exterior, Lacalle Pou blanqueó la disconformidad con el esquema asimétrico que supone Mercosur y en ese sentido propuso profundizar un tratado de libre comercio con China; rever el arancel externo común y avanzar en la negociación con otros bloques. Revisar, cuestionar, sin romper. Incluso Andrés Ojeda, el candidato más extremo, consideró que una salida del organismo sería poco responsable. Un planteo poco integracionista pero que no resulta descabellado dada la desigualdad relativa de sus miembros, las presiones de algunos sectores productivos y que los principales socios comerciales de Uruguay son China, Brasil y la Unión Europea.

La izquierda uruguaya hace equilibrio y se organizó en un contexto regional polarizado. Por un lado, las izquierdas, variadas en intensidades, de Brasil, Colombia, México, Chile, que plantearon como máxima una redistribución del ingreso, reformas tributarias progresivas, reformas laborales progresistas, etc. En todos los casos, pudieron organizarse planteando un acuerdo de gobernabilidad. Por otro, el extremo de Argentina que busca reducir al mínimo la intervención estatal y frenar la inflación a costa de una recesión inducida con altísimos costos sociales y económicos.

El modelo uruguayo tiene en su estabilidad una ventaja comparativa a nivel regional. Esto es un desafío para la bipolaridad latinoamericana en tanto plantea, desde una tradición institucionalista de resolución de conflictos, profundizar sin destruir, mejorar sin romper, gestionar sin demonizar. En particular, el programa político del Frente Amplio se anima a salir del dogma progresista, aceptando que existe una necesidad de cierta apertura económica y que la seguridad debe estar entre sus prioridades (frenteamplio.uy). A diferencia del inestable vecindario, el país más estable de la región tiene una izquierda que baila y que no se juega en el terreno de la radicalidad imaginaria, pero sobre todo, no goza de su autodestrucción y está organizada.

Bibliografía:

Caetano, 2017, ¿Milagro en Uruguay? Apuntes sobre los gobiernos del Frente Amplio. Nueva Sociedad No 272, noviembre-diciembre de 2017, ISSN: 0251-3552.

Canzani, A. (2024) Uruguay: la izquierda se ilusiona, la derecha resiste. Nueva Sociedad. https://nuso.org/articulo/frente-amplio-uruguay-yamandu-orsi-elecciones/

Instituto Nacional de Estadística. https://www.gub.uy/instituto-nacional-estadistica/

CIFRA. https://www.cifra.com.uy/

Sao Thiago Tanscheit, T. (2023) – La Ultraderecha en Uruguay: Guido Manini Ríos y Cabildo Abierto. Friedrich-Ebert-Stiftung

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