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20 de julio de 2026

20 de julio de 2026

3 de marzo de 2026

EL ARTE DE LA ELEGANCIA: 80 AÑOS DE ASÍS

Lorena Álvarez

@Lualvarez
Literatura
Tiempo de lectura: 4 minutos

Joven promesa literaria de izquierda, columnista estrella del principal diario argentino -que buscaba oxigenar sus páginas en plena dictadura con sus columnas según él mismo-, autor de bestsellers, funcionario, analista político, astrológo, místico, son algunas de las muchas facetas del escritor Jorge Asís.

El ingenioso turquito del conurbano sur que se convirtió en el autor del best seller más importante de los setenta-ochenta pero que, sin embargo, también fue el productor de su propio desastre personal al publicar Diario de la Argentina, una obra donde expuso las miserias del mundo privado de una redacción que, hasta entonces, parecía infranqueable.

Al publicarse este libro fue expulsado del Edén por el mismo diario que creía ser el artífice de su fama, lo cual hizo que Asís culminara, durante los años de la primavera democrática, contra las cuerdas, en la lona. Eso sí, creando uno de sus mejores libros “Cuaderno del acostado”. Un doloroso tránsito de su vida hecho literatura. Un libro tan pesado, que el mismo hombre de Villa Domínico suele contar que nunca lo ha vuelto a leer.

Criticado por sus columnas en su portal artesanal, como describe a su medio, también fue descubierto por una nueva generación: los hijos de quienes lo cancelaron

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Es que mientras muchos regresaban del exilio imaginando que el cambio de época traería el momento de gloria, para él se iniciaba un exilio interno. Pero a pesar de haber sido ninguneado por los círculos tradicionales, de sentirse paria en una ciudad que había cambiado, mientras gastaba sus últimos ahorros en verde, nunca abandonó la palabra, ya sea a través de sus cuadernos o en espacios como la revista Libre, plasmando esa picardía porteña que tanto lo describe.

Como una Scarlett O’Hara regresando a Tara, Asís roto y mal parado prometió volver y lo hizo a través de la política. Hábil y astuto, se subió a tiempo (cuando pocos creían en esa ambulancia político-emocional) al Menemóvil, un refugio para quienes sentían que no tenían a dónde ir, pero apostaban fuerte, como en una ruleta rusa. Y en ese casino político, ganó: fue embajador y secretario de Cultura. En un giro narrativo digno de sus novelas, el hombre que había besado la lona se encontraba ahora en los círculos de poder defendiendo a un Carlos Menem que, para el circuito intelectual de la época, ya resultaba indefendible.

Fue, también, durante esos años del menemismo cuando su figura pública vuelve a tener brillo mediático gracias a sus rutilantes apariciones en programas legendarios como Hora Clave, el ciclo conducido por Mariano Grondona. Allí fue descubierto por una nueva audiencia y sus debates dejaron joyas para el recuerdo, como cuando definió al transgresor módico: aquel que se jacta de rebelde pero que, en la verdadera mesa de los transgresores, no lo dejan ni cebar mate. Ese palo fue para otro grande, el actor Gerardo Romano, que por esos años escandalizaba a las señoras con una miniserie y una obra de teatro, mientras era un férreo opositor al menemismo.

Si algo sabe “el Turco” es rescatar la marca de agua de este país: salvarse como se pueda es el verdadero ADN argentino

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Con la llegada de los años 2000, mientras la mayoría se alineaba con el kirchnerismo, él se mantuvo alejado de las luces que calentaban el poder. Desde su blog, adelantándose por años a la época digital que hoy todo lo domina, relataba aquello que el poder prefería no mirar. Criticado por sus columnas en su portal artesanal, como describe a su medio, también fue descubierto por una nueva generación: los hijos de quienes lo cancelaron.

Su literatura fue redimensionada por lectores más jóvenes, que visitaron clásicos como Los reventados. Una obra publicada en 1974 que desnuda los años setenta de manera cínica, pero es de esos libros que bien podrían reescribirse hoy. Su galería de personajes en busca de la salvación económica es inoxidable en este país -basta ver películas como Plata Dulce o Nueve reinas para confirmarlo-, solo que a su fauna le tendría que cambiar el rubro de sus curros. Hoy la Esperpento Menor podría tener un OnlyFans, el Negrito estaría craneando esquemas Ponzi, mientras los otros bien podrían ser traders o agentes inmobiliarios. Porque si algo sabe “el Turco” es rescatar la marca de agua de este país: salvarse como se pueda es el verdadero ADN argentino.

En un giro narrativo digno de sus novelas, el hombre que había besado la lona se encontraba ahora en los círculos de poder defendiendo a un Carlos Menem que, para el circuito intelectual de la época, ya resultaba indefendible

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Generoso con las nuevas generaciones, suele pasearse por programas de streaming, dar notas en YouTube y estar al tanto de todo lo que ocurre en ese nuevo escenario periodístico. Fernando Soriano y Pablo Perantuono escribieron una magnífica biografía que recorre no solo su carrera, sino también ese costado mítico de Asís: el de gran seductor. Mujeres bellísimas y famosas, cuyos nombres quizás él niegue por caballerosidad, han pasado por esa vida tan literaria como sus propios personajes. Incluso Mirtha Legrand, a solo dos días de cumplir 99 años, no dejó de coquetear con él, quizás porque Asís es el gran símbolo de un siglo que ya se siente lejano y donde la seducción no se jubila.

A su vez, no deja de sorprender aceptando entrevistas, en la mesa de los almuerzos más famosa del país o regalando con generosidad una hermosa charla en YouTube sobre sus libros -un gesto que agradeceré siempre ya que fui una de las afortunadas- demostrando que siempre tiene tiempo para la palabra.

Hay un hermoso tango de Homero Expósito que dice que se cuidan los zapatos andando de rodillas. Algo que, sin duda, no le ha sucedido a Jorge: él es un señor que debe visitar la zapatería una vez por semana.

En su cumpleaños de ochenta deja en claro que las trayectorias nunca son lineales y que su vida contiene mil vidas adentro. Porque, ante todo, como diría el gran Expósito, tiene una vida donde no lo atan los recuerdos del pasado pues se ha desatado de ellos como un potro mal domado. Y es probable que mientras continúa escribiendo en su portal, seguramente, esté pensando en su próximo libro. Es, sindudas, “el gran busca argentino” de la palabra.

¡Feliz cumpleaños querido Jorge!

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