Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

15 de junio de 2025

DIÁLISIS

Facundo Pedrini

@facu_pedrini
Café Panamá
Tiempo de lectura: < 1 minutos

“Entro de 30 años, salgo de 90”
me dijo Chiche Gelblung, cuando me contó
que 3 veces por semana se hace diálisis.
Una máquina le cambia
toda la sangre del cuerpo.
Lo viejo se mezcla
con lo nuevo en un sillón
reclinable durante 4 horas.
Y él ahí.
A la espera
de lo concreto.
Más parecido a la vida que antes.

Se escapa antes que vuelvan
las enfermeras para llegar a
tiempo al aire porque
estar en vivo es mejor que estar vivo.

“Un presidente no puede ir preso, increíble”
hace un cero con la boca,
sopla dos veces,
golpea una lapicera
contra el escritorio
y abre el programa.
En otro canal rompen el auto de
una maquilladora y un productor.
En otro canal toman champagne
y un zócalo dice “por fin”
Es tiempo de malos perdedores
pero también de malos ganadores.

Chiche habla de una reunión
clave,
de un plan de acción
y del
último conclave del peronismo
pero sabe que todo eso se derrite
en la persiana del local
que acaba de abrir.

Hay más gente en Frávega que en
la casa de Cristina.
Hay más vecinos esperando que
abra La Salada que marchando
a Comodoro Py.

Explotan los grupos de WhatsApp,
pero solo eso explota.
Nadie representa.
Nadie encabeza.
Todos vienen por todo
pero nadie va por nada.
Es así pichón:
Lo único real es lo puntual.
Sin matar por nada.
Sin morir por nadie.
Eso acá ya no pasa:
El pueblo saltea la
hornalla que no le quema.

“Quiero hablar con un pollero”
pide Chiche mientras Cristina sale a
saludar al balcón, en Argentina
se dejó de comer carne.
Se venden más departamentos,
se toma menos leche.
Argentina es todo a la vez.
Baja la inflación.
Cae lo demás.
El dato rebota
en el ánimo de
un dolor que no
se argumenta.

La sociedad se concretizó.
Y el contragolpe también será concreto.

Los mundos que definen el partido
son los más pequeños, los del reflejo
de lo inmediato, los que hay
que aprender a vivir mientras
pasa la aguja y se reclina el sillón,
donde se mezcla lo viejo y lo nuevo.
La sangre siempre es la misma.
La máquina también.

Café Panamá