Un momento...

16 de junio de 2026

16 de junio de 2026

14 de junio de 2026

TODO INDIO ES POLÍTICO

Pablo Marchetti

@marchettipablo
DE FRENTE MAR
Tiempo de lectura: 5 minutos

Sí, seguimos hablando del Indio. No soy yo: es que todo el mundo sigue hablando del Indio.

El Indio pasó a ser un tema central en los principales portales políticos y en los editoriales de los analistas más reputados. Carlos Pagni le dedicó el suyo, el lunes pasado. Y aunque tenía lógica y estuvo bien, si te abstraías un poco del contexto, era como ver al Bebe Contepomi hablando de la interna entre Karina y Patricia. O entre Axel y Máximo.

La interna peronista parece haberse postergado. Precisamente, por la muerte del Indio. ¡Solari lo hizo! Lo del fin (o la tregua) en la interna no lo digo yo: lo anunció el sitio la politicaonline, que también habló mucho sobre el Indio. Todo el mundo sigue hablando del Indio.

La interna peronista parece haberse postergado. Precisamente, por la muerte del Indio. ¡Solari lo hizo!

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Diego Giacomini fue socio de Milei. Más que eso: fue casi su acompañante terapéutico. Escribieron varios libros juntos, hasta que se rompió la magia. Después de eso, Milei se convirtió en presidente y Giacomini pasó a ser su archienemigo.

Giacomini considera que Milei traicionó los principios del anarcoliberalismo, que él sigue representando. No extraña, entonces, que Giacomini haya cuestionado duramente la actitud del Gobierno Nacional ante la muerte de Solari:

“Si un Gobierno llega al poder político por el voto popular, y desprecia el fenómeno social y popular más importante de las últimas cuatro décadas en la Argentina, es un violento hijo de puta. Estamos hablando del Gobierno más violento de la democracia argentina”.

Hasta ahí, algo que podría haber dicho cualquier persona peronista, de izquierda, progre, o simplemente sensible. Pero lo más interesante de Giacomini es que mete el dedo en la llaga:

“Desde el liberalismo, es muy difícil encontrar a alguien que, desde su accionar, sea más liberal anárquico que Carlos el Indio Solari. A las personas no se las juzga por cómo gastan el dinero, se las juzga por cómo ganan ese dinero. Entre el Indio Solari y los individuos hay un contrato voluntario. Organizado debajo de la anarquía. La gente subjetivamente lo fue valorando cada vez más. Mercado puro. Liberalismo puro. Anarquía pura. Cada uno podía salir de ese contrato cuando quisiera. Pero además tenemos una persona que nunca transó con el poder político y nunca transó con el poder concentrado de su industria musical”.

Buen punto. ¿No representa esto el ideal que propugna Javier Milei? Es obvio que el Indio tenía un posicionamiento político muy claro. El Indio era kirchnerista. O, más bien, cristinista. O, más bien, camporista. Negar eso sería absurdo. Pero el Indio tomó ese posicionamiento político a partir de la segunda década del siglo. Él mismo dijo que fue con Cristina y no con Néstor.

Que el Indio haya sido kirchnerista (o cristinista o camporista) es un dato que enorgullece a esa corriente política. Y con justa razón. ¿Cómo no sentirse así? El Indio debe ser el único ser humano sobre la tierra que se sumó al kirchnerismo después de 2010 y que no cobró un peso por hacerlo. Y encima, era el Indio Solari. Un regalo del cielo. Yo sí me caí del cielo.

El milagro fue televisado. Y hoy resulta difícil escuchar Juguetes perdidos y no imaginar que por detrás aparece la voz del locutor diciendo: “Hoy, en 678, la Corpo quiere secuestrar los goles. El plan diabólico de Magnetto para apropiarse del fútbol”.

Milei no reconoce al Indio como liberal, porque es kirchnerista. Pero, ¿qué es lo que importa, finalmente? ¿Lo que uno dice o lo que uno hace? Una vez, un General dijo algo al respecto. Pero creo que Milei tampoco le adjudicaría valor alguno a esas palabras.

Palabras. Etiquetas. Categorías. Ideologías. ¿Qué es, finalmente, todo eso? Un liberal, un anarquista, un hippie: todo puede conducir más o menos al mismo lado. Aglutinar o dividir, según el caso. El problema es en dónde ponés el bien. A quién querés que le vaya bien. Y cómo te parece que querés que le vaya bien.

Milei grita, odia, desprecia. Fue el tipo perfecto para una sociedad que estaba con mucha bronca, cansada de tanta hipocresía. Donde tenías 200 % de inflación anual pero te querían convencer de lo bueno que era que pudieras optar a 200 tipos de identidades sexuales.

Ese momento de bronca, ¿sigue existiendo? ¿Le resultará rentable, hoy, el odio como respuesta a todo? El odio de Milei lo lleva a ni siquiera intentar entender al Indio Solari. Si no es como fenómeno popular, al menos como liberal. Y no entender al Indio Solari es recordarnos que nunca nos dio un ejemplo económico vinculado a lo solidario, a lo cotidiano. Al bien.

Milei le habla todo el tiempo a los grandes empresarios mineros o tecnológicos. Pero nunca menciona a las pymes. En una lógica bastante parecida a la de Alberto. Pero muchísimo más despiadada.

El odio de Milei lo lleva a ni siquiera intentar entender al Indio Solari. Si no es como fenómeno popular, al menos como liberal. Y no entender al Indio Solari es recordarnos que nunca nos dio un ejemplo económico vinculado a lo solidario, a lo cotidiano.

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No es sólo el Indio: hay muchísimas zonas en las que liberalismo, izquierda, hippismo, y tantas otras etiquetas, confluyen. Tal vez el caso más notorio sea el de las cooperativas. No las cooperativas truchas, subsidiadas, sino las reales. En general se vinculó a esta forma de organización empresaria con la izquierda: hubo grandes cooperativas socialistas y comunistas. Cooperativas que, en una economía centralizada (como en el bloque socialista) no podían haber existido.

Cooperativas, sí. Pero sin alardear tanto, tampoco. Sin sobreactuar marco teórico. La Orquesta de Osvaldo Pugliese nació como cooperativa. Y así funcionó durante 50 años. Ese mismo esquema de trabajo tiene hoy la Fernández Fierro, heredera, además, del sonido del maestro. Estética y ética.

El Indio Solari es el ejemplo perfecto de un liberal, un hippie o como quieran llamar a eso que no es más que deseo. Deseo y ética. Sí, otra vez: ética. No como un mandato religioso. Más bien, como un marco de acuerdo social mínimo. El bien como forma de supervivencia. Que todos estemos mejor como única manera de que las cosas realmente funcionen.

Peace & love. Hippismo puro. Idealismo, sí. Pero es lo mínimo que podemos hacer. Se murió el Indio Solari. Y hablar de él, pensar en él, es el consuelo que nos queda. Es eso o hablar de Adorni, de pendrive y de bitcoins. Paso. Menos mal que ya empezó el Mundial.

DE FRENTE MAR