Un momento...

07 de junio de 2026

07 de junio de 2026

7 de junio de 2026

CARTA AL INDIO DE UN SIMPLE RICOTERO

Cristian Navarrete

@elnegrogalileo
In Memoriam
Tiempo de lectura: 4 minutos

Y un día finalmente sucedió. Lo que muchos fanáticos intuíamos desde hace tiempo pero que nos negábamos a aceptar para agarrarnos de una esperanza movilizadora, pasó. La noticia que no queríamos leer nos estampó contra la realidad fulera. Carlos Alberto Solari, El Indio, ya no está físicamente con nosotros.

Cuando me senté frente a la computadora conmocionado por esta noticia pensé en escribir una nota, una crónica, un perfil o algo así. De ahora en más lo que van a leer es, nada más ni nada menos, que una carta. Una carta de amor. Una carta de agradecimiento. Una carta de alguien, que, como muchos, que, como miles, fue, es y seguirá atravesado por el arte de la persona más importante de la historia de la cultura argentina.

La nostalgia que estamos sintiendo es por no verte más bailar y cantar. Esa mueca de sonrisa al vernos disfrutar de tu arte. De tu poesía. De tu música. De esos sonidos que quedan marcados en la memoria emotiva de la Patria Ricotera. Extrañaremos las misas donde nos juntábamos conocidos y desconocidos durante un par de días con asado, vino y tu rocanrol. Hemos viajado, Indio querido. Nos hiciste viajar a lugares de nuestro país que quizá sin tu excusa nunca habríamos conocido. No existe en el mundo ni en la historia la experiencia que tus directos lograban. Había que vivirlo, estar, disfrutarlo. Ese es nuestro primer agradecimiento.

La banda que conformaste con el Flaco Skay es el secreto público mejor guardado. Me encanta escuchar las historias de los viejos ricoteros que iban en aquellos inicios caóticos y disruptivos. La época de los tugurios, de los bares, de los bolichitos como cuentan quienes tuvieron la dicha alegre de verlos en aquellas épocas. Del primer show en Salta, el Parakultural, Stud Free Pub, luego Cemento. Y como bien contaste en más de una oportunidad, Indio Querido, la entrada a la masividad de los noventas de la mano de un público distinto. Las barriadas empezaron a acompañar. El comienzo de la federalización ricotera. El aura de Patricio Rey ya era total. “Esos tipos son como bombas pequeñitas”, dijiste. Juntaste los pedazos dolidos de mucha gente que tuvo en tu arte una vía de escape emocional en un tiempo complicado. Por esto, otro agradecimiento.

De mi parte, Indio, fuiste la persona que no conocí más importante de mi vida. Descansá en paz, fuimos felices

Compartir:

Mas de veinte años con Los Redondos. Un montón, Indio. Junto a la banda dejaste cientos de frases en las paredes que escribieron las tribus de los barrios. Patricio rey es un mito vivo, galopante, de fuerza única. Las canciones, las banderas, las remeras, los tatuajes son una identificación en un país que los ama y los venera. Dos décadas después se seguía escuchando el “solo te pido que se vuelvan a juntar”. Era un pedido de amor. Y ese mismo amor es el que nos hizo seguirte en tu etapa solista junto a Los Fundamentalista. Y la pucha, Indio, fue magnánimo todo. A cada lugar que íbamos cada vez éramos más. Fue una locura hermosa. Vos convocabas, nosotros íbamos. Con sol, con frío, con barro, con lluvia, con nieve. Como sea. Nos han dicho de todo por hacer esto. Por seguirte. Pero nunca nos importó porque si el fuego crecía nosotros íbamos a estar ahí. Era nuestra Misa, nuestro lugar en el mundo. Donde no importaban los dolores, las presiones de la vida, las derrotas. Nos encantaba saltar y bailar a tu ritmo, encontrarse con tantos amigos de ruta. Qué lindos eran los preparativos antes de tus recitales, Indio. Ver cómo íbamos a viajar, qué llevábamos para comer y tomar, preparar la bandera, la mochila, la remera. El encuentro con los amigos. La cara de felicidad de todos y cada uno de nosotros. Muchas de las veces con la guita justa. Pero no importaba porque había que estar. Era el lugar donde debíamos estar. Ahí, fuimos felices. Por esto también, gracias.

Vamos a extrañarte, Indio. Fueron muchos años hermosos. Muchas rutas. Muchas anécdotas. Nos queda la dicha de tus canciones. Y eso es un montón. Porque cuando no sabíamos qué decirnos en nuestras vidas, cuando no sabíamos qué decirle a la política, cuando no sabíamos qué decirle a los tiempos vividos, cuando no sabíamos qué decirles a los dolores, cuando no sabíamos qué decirles a las alegrías, cuando no sabíamos qué decirles a los sentimientos propios, cuando no sabíamos qué decirle al amor; ahí estaban tus letras para darnos una mano, para orientar un poco el pensamiento, pero por sobre todas las cosas, el corazón. Indio, sos una parte muy importante en la vida de miles de pibes y ya no tan pibes. Los que somos padres hacemos lo imposible por transmitir tu arte a nuestros hijos. Todos los días de mi vida desde hace décadas escucho, aunque sea, una canción tuya. Y cuando suena, todo es mejor. Y por eso, te agradecemos para siempre.

Juntaste los pedazos dolidos de mucha gente que tuvo en tu arte una vía de escape emocional en un tiempo complicado. Por esto, otro agradecimiento

Compartir:

Tu partida dolerá siempre. No habrá nunca nada jamás que iguale tu presencia. tu esencia. El tiempo te hará aun mas enorme. Tu poesía será irrepetible, única y mas conmovedora. Tu mito será más leyenda aún. Se hablará de millones de persona en tus conciertos. Y diremos que sí. Que sí a todo. Nos vamos a encargar de que así sea. Nunca nadie nos habló, así como lo hiciste. Siempre una palabra, una frase, una canción para cada momento. Esa enormidad no es sopita. Y nos vas a seguir sosteniendo, nos vas a seguir divirtiendo, haciendo pensar, amar, reír, llorar, bailar, sentir. Nadie es capaz de matarte en nuestras almas. Gracias por esto.

De mi parte, Indio, fuiste la persona que no conocí más importante de mi vida. Descansá en paz, fuimos felices.

Te despide, simplemente un ricotero.

In Memoriam