Un momento...

19 de julio de 2026

19 de julio de 2026

12 de abril de 2026

SOMOS BUENOS

Facundo Pedrini

@facu_pedrini
FE
Tiempo de lectura: 3 minutos

Anoche fui a un taller mecánico de San Cristóbal que cuando cierra es una olla popular y me quedé mirando a un tipo con chomba deportiva blanca desteñida, anteojos gruesos con marco quebrado y un llavero que Francia 98 que le sobresale del pantalón que hacía la fila.

Hay una parte de él que todavía es el ascenso que le prometieron y no pasó: ese hábito de revisar la casilla de mail esperando que un jefe se dé cuenta. Hablaba de planes y proyectos mientras sostenía un tupper transparente.

– ¿Primera vez?
– Desde Enero.

Creo que todavía espera algo del mundo.
Le dieron doble ración de guiso.

El piquete de la clase media no tiene fuego, tiene despedidas. Su venganza es hacer que los procesos duren menos, que lo equivocado termine rápido. Cada vez que su calle no grita, explota un cuerpo lleno de agua potable y pasaporte con sellitos. Pero no rompe, porque no podés romper todo si sos dueño de una partecita.

El sueldo de los 90 policías que protestan en el Ministerio de Seguridad no llega a pagar otro departamento de Adorni. Mientras salta otro vuelo privado, un DIDI se queda dormido en un semáforo de Ciudadela y cabecea su último préstamo incompleto de mercado pago. En este país dejar de pagar es empezar a negar.

El país que no se contagió de algo se volvió loco por todo lo demás. La fe es el único lugar donde su ansiedad no entra. Algunos rezan lo mismo para que pase algo distinto, su cruz forma parte de la misión, pero no hay misión

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Hay vigilias ya no son por causas, son por un doble turno.
¿Cuánto aguantamos?
¿A cambio de qué?

Todo lo que pasa en Argentina es para tapar lo que pasa en Argentina.
Hay cosas que terminaron y hay cosas que nos terminaron. No hay espacio para todos en el camión de mudanzas porque ya no hay mudanzas, hay fuga.

La Argentina Cosplay tiene más personajes que habitantes y manda un proyecto de ley para tratar salud mental. El país que no se contagió de algo se volvió loco por todo lo demás. La fe es el único lugar donde su ansiedad no entra. Algunos rezan lo mismo para que pase algo distinto, su cruz forma parte de la misión, pero no hay misión.

Queda prohibido hacer anti-macrismo tardío: Luna de Avellaneda fundió. Ya no son los tarifazos contra el Bauen, van por Boca. Y ese partido no se define en una canción de Silvio Rodríguez. Los apóstoles del déficit cero se pelean con los muertos que nadie reclama, como un viudo que quema todas las cortinas para no escuchar llorar a la esposa en un recuerdo. Por más tuits del Gordo Dan contra futurock, la batalla cultural es un pasacalle incompleto en una calle cortada. No le habla a nadie. Montan una democracia armada al fondo de la casa de tus suegros: hagas lo que hagas los dueños te odian. Siempre.

Milei cae en las encuestas, pero eso no da un cielo. El peronismo es una fila de palomas electrocutadas en un cable de alta tensión. Y como en la guerra de los costados la culpa es horizontal, la Patria que te falta es el otro. Los números no explican más nada y quedan lejos: es imposible que Argentina esté mejor cuando a todos les va peor. Fin de mes es un desierto de gente masticada y el único final feliz es un diclofenac con pridinol.

El sueldo de los 90 policías que protestan en el Ministerio de Seguridad no llega a pagar otro departamento de Adorni

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Agarrar un hacha o llenar un pastillero no era cosa de incluidos.
Hasta hoy.

Todo es menos de lo mismo: una herida de guerra causada en un cuarto oscuro que rompe las vértebras que aguantan, que amenaza con rompernos el instinto milenario de sobrevivir al trueno.

El sentido común en Argentina no era ser un hijo de puta. Esta es una época que tiene motivos para explotar, pero no tiene lógica para romper. Nos hacen sangrar delante de personas que no nos cortaron. Pasamos más tiempo aclarando lo que jamás pensamos que peleando por algo. Explicar todo es una provocación siniestra que nos quiere quietos.

Hay un montón de cosas que estamos haciendo mal que podríamos estar haciendo juntos.

Somos buenos

FE