19 de julio de 2026
En el último par de meses, quizás a contramano de lo que uno podría esperar dados los escándalos judiciales que se han sucedido, los magros resultados electorales en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón y el fatídico accidente ferroviario en Adamuz, el presidente español Pedro Sánchez consolida y retoma la embestida para recuperar la iniciativa, a nivel nacional, continental y global. Lo hizo con un reposicionamiento del país y su figura, entre otras cosas con una nota en The New York Times y un enfrentamiento abierto con los que llama “tecno oligarcas” (Elon Musk y Pavel Dúrov, etc). También le ha subido el tono a sus discursos contra la oposición, que pide casi a diario su renuncia o la de sus ministros, y, en particular, contra la prensa opositora, que no deja de fustigarlo, muchas veces con razón y otras tantas alienando tanto los temas que pierden fuerza.
Tras un 2025 en el que mayoritariamente se retiró del foco de la disputa por el centro de la escena, Sánchez ha salido con una actitud renovada, respaldado por un sólido crecimiento económico, y dispuesto a retomar el centro en los albores de un año que es preámbulo de las elecciones programadas para 2027, pese a la insistencia en adelantarlas, tanto desde los medios opositores como desde los sectores políticos. El perro sale a hacer gala de sus mañas cuando el músculo electoral parece languidecer.
No te quedes solo con la 1 o la Sexta
Después de dejar a los chicos en el cole tengo varios bares para desayunar cerca. Puedo elegir desde uno que se ufana de un amor por la tauromaquia, otro que tiene una foto con Sánchez, que fue al colegio a la vuelta de donde vivo, y hasta uno con un busto que me dejó sin aliento: tenía al Generalísimo mirándome entrarles a unas porras. Estas disparidades se reproducen en los medios, un zapping por las principales señales resulta casi como un paseo por el barrio. Dependiendo de dónde mires o leas, las críticas al gobierno pueden pasar de una caricia a patadas en el suelo. El tercer gobierno de Pedro Sánchez, tras acceder a la presidencia en 2018 vía una moción de censura, y habiendo superado la administración de la pandemia, ha sido de un desgaste casi permanente. Esta erosión permanente se dio en parte como consecuencia de los pactos a los que llegó en 2023 para armar la coalición que lo dejaron por delante de Alberto Núñez Feijoó (PP), pese a que el PSOE quedó segundo en las elecciones.
Desde aquel “galgo de Paiporta” que le espetó Isabel Díaz Ayuso -la mimada por la prensa de derecha, presidente con mayoría absoluta de la comunidad de Madrid y Tracy Flick de Chamberí-, por cómo tuvo que huir de las afueras de Valencia cuando acompañó al Rey a visitar la zona afectada por las inundaciones provocadas por la DANA (depresión aislada en niveles altos, el fenómeno climatológico que causó la tragedia de 2024), Sánchez se había mantenido casi en retirada. El impacto negativo por las desinteligencias/desavenencias durante la tragedia entre el gobierno nacional y el de la Generalitat Valenciana -que eventualmente le costaría el puesto a Carlos Mazón (presidente de la Generalitat y del Partido Popular) en noviembre de 2025- se montaban sobre los escándalos judiciales que involucran a su esposa Begoña y su hermano. Cuando promediando el año hubo un intento de retomar la agenda pública, explotó el caso Koldo/Abalos, que involucra a colaboradores cercanos y secretarios de organización del partido José Luis Ábalos Meco y Santos Cerdan León, claves en su triunfo en la interna del PSOE en su momento, en el posterior triunfo electoral y en su arribo a la presidencia en 2018. El caso, que involucra puticlubs y deja al personaje de Santiago Segura, Torrente, casi como un lord inglés, no deja de traerle dolores de cabeza al gobierno. A esto se sumó otro golpe a su reputación con la salida del Fiscal General del Estado Álvaro García Ortiz en diciembre de 2025, a quien el gobierno había mantenido en su puesto pese al rechazo del Consejo General del Poder Judicial, por revelar secretos de estado relacionados con el caso que involucra a la pareja de la mencionada Díaz Ayuso.
A sabiendas de esta debilidad, en diciembre de 2025 comenzaron una serie de elecciones autonómicas en territorios gobernados por el Partido Popular que se han visto como una estrategia del espacio dirigido por Nuñez Feijoó para erosionar aún más al PSOE, aprovechando este panorama aciago. Si bien las elecciones autonómicas españolas tienen un perfil local muy marcado, dado su calendario propio y características históricas, las elecciones de Extremadura, en diciembre de 2025, y Aragón, el 8 de febrero, lograron llevarse las miradas por el desgaste que había sufrido el gobierno.
Pese a que el PP ha salido primero en ambas y el PSOE ha tenido malos resultados, la estrategia le ha salido por culata a Feijoó, o como mínimo ha sido agridulce. Si parte del objetivo de las elecciones había sido poder desembarazarse de VOX, esto no ha funcionado, ya que la agrupación liderada por Santiago Abascal ha crecido en ambas legislaturas, duplicando su presencia en ambas y el PP ha perdido votos y en Aragón directamente escaños. Este crecimiento de la derecha ha aflorado discusiones internas en el PP que no termina de determinar su posición a la hora de gobernar con VOX o no, estrategia que ha sido rechazada en Extremadura primero, y luego aceptada, aunque incluso no se descartan nuevas elecciones.
Hacia fines de 2025, el presidente del gobierno español ha retomado la centralidad volviendo a imponer temas y agenda. Tras el posicionamiento “díscolo” de España frente a la OTAN y el reclamo de mayor inversión por parte de Donald Trump, Sánchez aumentó su presencia mediática con una miríada de temas.
Al haberse cumplido dos de las cuatro elecciones de este año, las próximas serán en Castilla y León en marzo y en Andalucía en junio, el PP se encuentra enfrascado en un discurso de “la mayoría del cambio”, en el que se le nota la intención de un abrazo de oso, que los de Abascal rehúyen subiéndose el precio.
Por otro lado, los malos resultados de Aragón, si se repitieran en una elección nacional, no le restarían miembros al PSOE, pero sí al PP, como ha mostrado en un trabajo el diario El PAÍS, resultado de los diferentes sistemas electorales y el reparto de bancas por D’Hondt. La lectura generalizada ha sido la de una mala estrategia del líder del PP y su equipo y una demostración de fugas de votos hacia VOX. Sánchez, como si estuviera seguro de que esto iba a suceder, se adelantó a dar un paso adelante.
Hay que mirar menos Antena 3
La noche televisiva española está dominada por dos talkshows, La Revuelta en RTVE1 y El Hormiguero, en Antena 3. Mientras el primero está conducido por un David Broncano quien, si habla de actualidad, claramente circunscribe el rol estatal, el segundo en Antena 3 con Pablo Motos al frente y más visto que su contrapartida -que la televisión estatal puso para desgastarlo-, ya lleva 20 años dominando la noche de los cuales los últimos 8 no ha hecho otra cosa que posicionarse frente a Sánchez. Esto se ha tornado en una crítica diaria desde que el presidente retomó con fuerza la agenda pública.
Hacia fines de 2025, el presidente del gobierno español ha retomado la centralidad volviendo a imponer temas y agenda. Tras el posicionamiento “díscolo” de España frente a la OTAN y el reclamo de mayor inversión por parte de Donald Trump, Sánchez aumentó su presencia mediática con una miríada de temas, desde la recomendación de libros y deportes en redes sociales hasta el ya mencionado artículo en The New York Times. Tras la crisis en los servicios ferroviarios provocada por el accidente de enero en Adamuz, con 47 muertes y una reducción de velocidades en los corredores de alta velocidad, Sánchez compareció en el Congreso de los Diputados y enfrentó no sólo la crisis, sino también los malos resultados electorales recientes. Hábilmente utilizó todos estos temas como una escalera que le ha permitido una nueva consolidación en el centro de la escena.
OTAN
En octubre de 2025, tras la sugerencia por parte de Trump de que España debía ser echada de la OTAN por no hacer esfuerzos en alcanzar el 5% del PBI en gastos en defensa, Sánchez se encontró con un salvavidas que lo ayudó a sacar la cabeza del lodazal jurídico en el que estaba metido. Esto fue acompañado por la ya típica amenaza de tarifas y un minué de idas y vueltas a los que ya nos tiene acostumbrados el presidente estadounidense, con declaraciones de “no estar muy contento con España”, que se mantiene firme en no superar el 2%. No hay que dejar de recordar que en territorio español hay dos bases estadounidenses, un área (Morón de la Frontera) y otra naval (Rota).
El debilitamiento de Macron, los cambios en Alemania con la llegada de Merz, el posicionamiento de Meloni más cercano a Estados Unidos, pero manteniendo independencia, y el accidentado gobierno de Starmer en Gran Bretaña, han dejado un espacio único para antagonizar con la política llevada adelante por Trump y su Secretario de Estado, Marco Rubio. Groenlandia, Gaza y Venezuela han sido todos episodios donde el gobierno español, a través de su posicionamiento internacional, ha logrado también acomodarse localmente.
En octubre de 2025, tras la sugerencia por parte de Trump de que España debía ser echada de la OTAN por no hacer esfuerzos en alcanzar el 5% del PBI en gastos en defensa, Sánchez se encontró con un salvavidas que lo ayudó a sacar la cabeza del lodazal jurídico en el que estaba metido.
Regularización de inmigrantes
En este contexto de posicionamiento es que se enmarca el proyecto para regularizar la situación residencial de un estimado de 500.000 personas. En contraposición a las acciones de ICE y Trump, que alcanzaron su punto de mayor exposición con las muertes en Minneapolis, Sánchez propuso, a través de un real decreto y no una discusión parlamentaria, una regularización extraordinaria. En este sentido también se posiciona a contramano del grueso de los países de la región que se encuentran endureciendo las políticas migratorias e incluso el parlamento de la Unión Europea, desde donde no han faltado críticas al proyecto, por el potencial impacto en la circulación en el espacio Schengen.
Tecno Oligarcas
Las críticas no se han limitado al espacio legislativo, sino que han sido la puerta para que pusieran el foco en el país Elon Musk y otros de los, denominados desde el gobierno español, “tecno oligarcas”. Estas declaraciones posibilitaron otro paso en el reposicionamiento sanchista y, en consonancia con acciones llevadas adelante por Australia, Francia y Gran Bretaña, España anunció la intención de limitar el acceso a redes sociales a menores de 16 años. No es la primera vez que se plantean en este sentido, pero de la mano de los puntos anteriores han servido para solidificar su postura. Esto ha llevado a intensificar la discusión en redes sociales. El 4 de febrero, Pavel Durov, dueño de Telegram, envió mensajes masivos a todos sus usuarios en España acusando a Sánchez de querer limitar las libertades. Sánchez llevó por segunda vez el enfrentamiento a las redes sociales, con el apoyo de varios de sus ministros, entre otros el de transporte Óscar Puente, cuestionado por la situación ferroviaria.
Economía en alza, falta de viviendas
Sánchez sostiene buena parte de este debate desde un punto de vista moral, pero no faltan los resultados económicos. La tasa de desempleo ha caído por debajo del 10%, por primera vez en 17 años, y la tasa juvenil ya no es la más alta de Europa, aunque sigue siendo alta. Esto, junto a un crecimiento estimado en 2025 de casi el 3% y una caída en la desigualdad y un ratio deuda/PBI más bajo en casi una década. Pese a estos números positivos, no son todas fortalezas. Con un presupuesto en prórroga desde 2023 y una crisis de la vivienda agudizada por una baja en la construcción de viviendas que no se recupera desde el 2008, la gran promesa pendiente del gobierno de Sánchez se encuentra en el desarrollo del mercado inmobiliario y la subida de los precios en las principales ciudades del país, que ya rivaliza con Londres, París o New York con 20.000 euros el m2. El gobierno ha querido retomar la iniciativa con un plan lanzado en enero, pero no deja de tener un flanco muy debilitado en el que es corrido por izquierda por sus socios en el gobierno y por derecha por la oposición.
Borrascas literales y figuradas
Desde inicios de año España se ha visto afectada por una seguidilla de tormentas, frentes llamados borrascas, que han causado inundaciones, deslizamientos de tierra y han mantenido al gobierno en estado de alerta. La lluvia también tiene su lado positivo, en un país que hasta el año pasado vivía de sequía en sequía.
Esta dualidad se repite en el gobierno. Los tiempos se aceleran, como el viento que sopla fuerte del oeste, entre los pedidos de renuncia y unas elecciones que parecen lejanas, pero ya no lo están tanto. Desde el oficialismo, los socios del gobierno (PODEMOS) no paran de darle dolores de cabeza, con declaraciones públicas inversamente proporcionales a sus guarismos electorales y una atomización que a duras penas intentan revertir. Por el lado de la oposición, tenemos un PP que parece menos fuerte de lo que él mismo pensaba y un Núñez Feijoó (“el que no fue presidente porque no quiso”, como lo definió Sánchez) que se debate entre hacer seguidismo a los temas que le impone VOX y recoge Díaz Ayuso, que aguarda su turno desde su fortaleza madrileña. Mientras, Abascal espera que sus críticas sin gestión hagan mella y dar el sorpasso, ya sea al PSOE o al PP, para criticar a unos u otros, ambos le rinden.
La tasa de desempleo ha caído por debajo del 10 por ciento, por primera vez en 17 años, y la tasa juvenil ya no es la más alta de Europa, aunque sigue siendo alta. Esto, junto a un crecimiento estimado en 2025 de casi el 3 por ciento y una caída en la desigualdad y un ratio deuda/PBI más bajo en casi una década.
En estos días, Sánchez actualizó su avatar en la red X, no una sino dos veces. Primero dejó de mirar hacia arriba y adelante, como si esperara que una señal divina lo ilumine, y pasó a mirar de frente con las banderas de España y la UE de fondo; luego retiró las banderas y está solo él; metáforas. ¿Estará considerando adelantar las elecciones o apuesta a un nuevo año de crecimiento económico para utilizarlo como sostén de su candidatura? Por lo pronto durante su gira en India, y tras otra crisis que hace temblar a su ministro del interior y críticas de Felipe González ha confirmado que se volverá a presentar.
El tablero parece tener ya sus contendientes a la presidencia en 2027. Las encuestas dan escenarios tan dispares como un importante triunfo del PSOE en un escenario de tercios con un VOX a punto del sorpasso al PP a una fuerte derrota.
Iván Redondo, ex Director del Gabinete de Gobierno y factótum del último triunfo electoral del PSOE en 2019, señala que el terreno presente le presenta a Sánchez posibilidades para alzarse con la victoria. Sin alteraciones en el horizonte, en España sólo queda un largo 2026 por delante con un camino que solo parece tener a “Torrente Presidente” como factor sorpresa.



