21 de junio de 2026
Una pregunta muy fuerte en estos tiempos y convocante para el mundo entero.
Francisco es profecía, canto y corazón.
No son solo palabras simples que las podemos instrumentar en una persona que el mundo conoció. Son palabras que pueden marcar el hacer y el ser de esta era que está naciendo, oculta detrás de las sombras del individualismo, del sectarismo amargo que crearon los que se creen superiores a quienes no tienen las mismas oportunidades. Una era que va empujando el terreno desde abajo, “los de abajo”, con sueños en las manos para contrarrestar el odio y la indiferencia, amasando la fraternidad y organizando las comunidades. Estoy absolutamente convencida que se está gestando un nuevo mundo, parece que no, pero si agudizamos la mirada verán que si. Francisco lo despertó, y lo puso a rodar, y ya no hay vuelta atrás…jamás.
Profecía
El 2 de julio de 2023, en el rezo del ángelus en Roma, el Papa Francisco dijo “el profeta es aquel que muestra a los demás a Jesús, que da testimonio de Él, que nos ayuda a vivir el hoy y a construir el mañana según sus planes”
Francisco fue y es de Dios, su vida fue Jesús y su praxis el evangelio.
Hoy, como lo hizo él, tenemos la obligación de vivir sin miedo, lo que llamo “una profecía creativa”. Es decir, ser personas audaces que vivan y acompañen la esperanza. Teniendo un diálogo con todos, con señales concretas de apertura y accesibilidad. Que todos sientan que pueden acercarse a nosotros, aun si no están de acuerdo. La “profecía creativa” marca un camino inclusivo, tiene en cuenta la realidad de todos y las propuestas son acordadas, coordinadas. ¿Por qué fallan los proyectos y las grandes ideas?, porque solemos mirar desde nuestra comprensión finita y ligada a las experiencias del ego. La alteridad no me conmueve, no me saca de mi esquema, no me enriquece. Octavio Paz, poeta uruguayo, decía “Para que pueda ser he de ser otro, salir de mí, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia.”
Comprender a fondo el legado de Francisco, es justamente poner la vida al servicio de los demás, dejar de vivir para mis intereses. Salir a encontrar el mundo y sus circunstancias para militar la vida, la paz y la justicia. Actitudes nodales del evangelio.
Hay quien sentirà de comprometerse en un movimiento social, de ir a una parroquia, a un centro comunitario, de hacer política con y para el pueblo, etc. Hay tantas maneras de transformar la vida de los demás.
Ningún profeta nació para vivir para sí mismo, esta es la señal.
Francisco fue un profeta creativo, hasta en las nuevas palabras que creó o dio significado, “la Iglesia hospital de campaña”, “la vida como viene”, “no balconeen la vida”, “quién soy yo para juzgar?, “nadie se salva solo”, etc.
Hoy estas palabras y sus gestos, parecen una antorcha que quema y que nos tenemos que hacer cargo, en este presente que nos toca vivir.
¿Por qué fallan los proyectos y las grandes ideas?, porque solemos mirar desde nuestra comprensión finita y ligada a las experiencias del ego. La alteridad no me conmueve, no me saca de mi esquema, no me enriquece.
Canto
Cuando el pueblo se sentía solo o se encontraba viviendo una situación difícil y dolorosa, encontraba en la música su consuelo, su deseos de vivir. Cantaba para caminar, cantaba para unir todas las voces, cantaba y soñaba.
Necesitamos cantar nuestra esperanza, volver a desentrañar los motivos que nos hicieron ser hermanos, ser argentinos, ser fraternos.
Hay pequeños cantos en las periferias que vienen sonando muy lindo, porque alrededor de la olla encontraron las respuestas para salir a buscar los derechos de la tierra, de la educación. Todos, despacito, empezaron a entender que lo peor no era la pobreza, la tragedia era la falta de oportunidades. Por eso empezaron a crecer las comunidades organizadas en torno a la experiencia de la fe, la comunión de bienes y la certeza de que nadie quede al costado del camino.
Es injusto pensar que solo las luces que guían el camino, pueden venir de los más formados, de los más poderosos, de aquellos que tienen más control y poder adquisitivo. Hay una sabiduría sencilla y solidaria que puede guiar a muchos economistas eruditos. Hay mucha paciencia en la adversidad que puede salvar a muchos sabios.
Francisco fue un canto nuevo por 12 años en una Iglesia que necesitaba gestos fuertes, mirada de misericordia y fortaleza de padre. Fue un canto nuevo en un mundo que necesitaba motivos para creer, para entender el rostro de un Dios que los ama y perdona siempre.
Es injusto pensar que solo las luces que guían el camino, pueden venir de los más formados, de los más poderosos, de aquellos que tienen más control y poder adquisitivo. Hay una sabiduría sencilla y solidaria que puede guiar a muchos economistas eruditos. Hay mucha paciencia en la adversidad que puede salvar a muchos sabios.
Corazón
Una de las más bellas y últimas encíclicas de Francisco fue dedicada al Corazón de Jesús, nunca menos pertinente y desafiante tema para un mundo frío sumergido en las guerras y conflictos. En el punto 2 decia asi : “Pero cuando nos asalta la tentación de navegar por la superficie, de vivir corriendo sin saber finalmente para qué, de convertirnos en consumistas insaciables y esclavizados por los engranajes de un mercado al cual no le interesa el sentido de nuestra existencia, necesitamos recuperar la importancia del corazón.”
Puso el acento en cuidar el corazón, en saber discernir lo que hay en el corazón; pero por sobre todo, el mensaje es ver el corazón humano. Sentir en el corazón el dolor de los excluidos…hacer nacer en el corazón la compasión que mueve para que otros tengan lo que yo disfruto. Hacer vibrar el corazón para salir al encuentro y arriesgar la vida, si es posible, luchando por la justicia y el bien común.
Necesitamos hacernos humanos, personas que se sientan movidas, “alteradas” interpeladas…para que otros vivan.
¿Qué hacemos con Francisco?
Y no dudemos más!!… le agarremos la antorcha de ese corazón sabio, enamorado de su patria, de la humanidad entera y tomemos la posta.
Avancemos y seamos creativos en la construcción de equipos, de comunidades.
Seamos sabios en orientar los deseos en nuestras familias, organizaciones, parroquias, grupos, movimientos.
No demos migajas de individualismo y discursos pesimistas que conducen a la discriminación, a la autorreferencialidad, a la superioridad clasista.
Todos merecen un lugar en la mesa del pan y de las decisiones que diseñarán el futuro del pueblo.
Demos pan de esperanza, palabras que construyan gestos concretos abriendo caminos…nuevos puestos…nuevas mesas de diálogo.
Cantemos la libertad que da sentirnos hijos de una misma patria que nació del bien común, del sueño de la solidaridad y de la audaz convicción de la justicia social…para que el mundo sea hogar y escuela de amor para toda persona con derecho a vivir y ser feliz.
Que Jesús, camino, verdad y vida los bendiga a cada uno y cada una




