06 / 11 | Prensa y democracia

GENTE DEMOCRÁTICA

Panamá Revista presenta una serie de textos sobre la prensa durante la aún breve pero intensa historia de la democracia argentina. Una relación simbiótica y competitiva que unió por el amor y por el espanto al sistema que los argentinos elegimos para vivir, para obedecer y para ordenarnos con el de las empresas que vivieron de relatarlo. Hoy, que los cambios en las condiciones políticas y de mercado indican un cambio de etapa con alcances aún desconocidos, es oportuno recorrer la historia de la prensa y la democracia a través de los proyectos periodísticos nacidos y criados en ella.


Nacida en julio de 1965, Gente y la Actualidad, más conocida por todos como la revista Gente, ha sido la gran vidriera del jet set local. Propiedad de Atlántida, la editorial fundada por el periodista argentino -uruguayo Constancio C. Vigil, desde su origen, ha sido la revista que mezcló, como nadie, farándula y aristocracia local.

A partir del 83 con el advenimiento de la democracia la Revista Gente fue la publicación  que más influyó en la cotidianidad y las aspiraciones de la clase media común. Y pasó de la oscura noche al claro día sin pestañar ni perder lectores. Enero de 1984, la gran tapa.

Alfonsín no llevaba ni un mes en el gobierno cuando una bella jovencita rubia, bronceada, de espalda, dejaba  boquiabierto al país. Una delgada tira blanca permitía descubrir en toda su dimensión una cola mullida, atlética, estilizada y de color canela.


Bienvenido el cola less a la democracia argentina. Y bienvenida una nueva estética martirizante. Papina Fabbri fue la ignota turista argentina retratada en Punta del Este por la revista Gente. Su  diminuta tanga, su delgado y deportivo cuerpo y esas playas para una élite, se convertirían, en breve, en el próximo paraíso a conquistar.

"pasó de la oscura noche al claro día sin pestañar ni perder lectores"

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Debido al furor de esa portada le siguieron otras similares, generando el primer gran conflicto de clases de la década. No fue la liga de la moral y las buenas costumbres ni la Iglesia la que chilló,  sino las veraneantes de la populosa Mar del Plata.

Las colas de La Feliz salieron a decirles a las colas del Este que no tenían nada que envidiarles y hasta  hubo un  retruque de las colas de Punta, azoradas por el tupé de las bonaerenses.

Esto que parece un afiebrado delirio  de quien escribe, fue en realidad una serie de notas que Gente, con más fotos de sentaderas que palabras, reflejó en la revista. Los cuerpos estilizados y atléticos de la élite turística esteña versus las redondeces contundentes de la plebe de nuestra costa. Al parecer la grieta, como podemos comprobar, viene de antaño.

El nuevo mundo del espectáculo político

Pero Gente en esos años  no sólo se dedicó a retratar  chicas en dos piezas. Maridó, como nadie, lo que años más tarde sería parte de nuestra cultura: políticos con farándula. Un viejo dicho reza que la política es el mundo del espectáculo de los no agraciados. Y Gente lo adaptó perfectamente. Dos grandes tapas en ese periodo lo confirman: con el mar de fondo y en short, el Presidente del Bloque de diputados de la UCR, el muy serio y visceral Chacho Jaroslavsky posa junto a la gran cover girl del momento y “chica Olmedo” Susana Romero y al galán Carlos Calvo, ambos también en trajes de baño. “No soy el barra brava de Alfonsín”. Se excusaba en tapa el político mientras sonreía junto a la morocha más famosa del año enfundada en una enteriza cavada azul. Una gran portada, ya que por ese entonces a ningún político se lo retrataba, siquiera, con el nudo flojo de la corbata.

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Hoy podríamos decir, viendo esa pieza fotográfica estupenda, que no todos los radicales eran aburridos. La otra tapa audaz, y con el paso de los años premonitoria, fue la que compartieron Arnaldo André, Susana Giménez y Carlos Saúl Menem. El protagonista de culebrones, la gran diva teatral (aún no se animaba a la tele) y el exótico gobernador riojano, famoso ese verano gracias a la imitación que le hacía en su exitoso programa, el cómico Mario Sapag, caminando por la arena en malla y comiendo uvas bajo el tórrido calor de enero. Arena y sol. El mar azul. Carlos paseaba ataviado con un breve pantaloncito blanco y sus enormes patillas canas mientras Susana le acercaba un racimo de vid y Arnaldo les sonreía. El retrato de un hombre feliz.

Insuperable número de la revista. Pues en unos años ese señor que parecía parte de un sketch televisivo, acabó siendo un auténtico Emperador. El padre político de la convertibilidad. Ni el fotógrafo, en sus sueños, debió haberlo imaginado.

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Los elegidos

Pero también la edición  de los personajes del año, fue creciendo con el correr de los 80 hasta tornarse preponderante en la década siguiente. De agrupar apenas a un puñado destacado en los 70, se transformó año tras año en un desvelo para modelos, gobernadores, ministros, conductoras, empresarios y deportistas. Nadie podía quedar afuera de ese selecto  grupo de elegidos.

Los personajes del año 1990 es la muestra del ojo avisor de Gente: el presidente Menem, María Julia Alsogaray, los Midachi (recién consagrados), Paula Cahen Danvers junto a su novio y socio Alan Faena, destacados por su emprendimiento Vía Vai, marca emblema de ese año, Luis Abelardo Patti, Fernando de la Rúa (que una década más tarde asumiría la presidencia), Víctor Hugo Morales, Erman González en su rol de ministro de economía, Felipe Solá, Ricky Maravilla, Araceli González, Carlos Bilardo, Flavia Palmiero, Gaby Sabatini, Antonio Gasalla y el ratón Mickey. Un inigualable mosaico que hoy nos permite entender cómo fue el sinuoso devenir de los siguientes años. Así comenzaba la década. Gabinete. Oposición .Periodismo. Mundo del espectáculo. Deportistas. Una comunión indestructible hasta la fecha.

"Carlos paseaba ataviado con un breve pantaloncito blanco y sus enormes patillas canas mientras Susana le acercaba un racimo de vid y Arnaldo les sonreía"

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Llegamos a pensar que Menem elegía candidatos a través de ese casting multifacético. Carlos Reutemann, Palito Ortega y Daniel Scioli eran Gentistas antes que menemistas. Todos fuimos testigos de la glamorosa vida en Mónaco de Mimicha Reutemann, de la abnegada vida de madre en Miami de Evangelina Salazar y del parecido de Karina Rabolini con Christie Brinkley, la modelo que había logrado facturar un millón de dólares y había conquistado a Billy Joel.

Ellos no tenían que presentarse. Ni presentar a su entorno afectivo Los conocíamos bien.  Gente lo había hecho por ellos. Pero los personajes del año también cosechaban detractores. Desde la oposición cultural, la prestigiosa revista Humor llegó a parodiar la tapa, agrupando a “Los quemos del año” caricaturizando a parte del staff menemista más cuestionado. En sus tapas tampoco se olvidaron de los menemista confesos del otro poder naciente. La farándula. Pero mientras el poder de Humor iba en declive desde mediados de los 80 el poder de Gente iba in crescendo.

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Dos tapas de Gente

Gente no pasaba desapercibida y el impacto que generaba en la cotidianidad tampoco. Su poder ya era imparable. Si en el terreno político se creía que Clarín con tres tapas volteaba un gobierno o destruía  la carrera de cualquier político, Gente con dos portadas hería letalmente a cualquier integrante del showbusiness vernáculo. Lo supo Cacho Fontana a finales de los 80 y bien lo intuyó Susana Giménez, cuando en los 90 le mostraron  la dentadura.

"Si en el terreno político se creía que Clarín con tres tapas volteaba un gobierno o destruía la carrera de cualquier político, Gente con dos portadas hería letalmente a cualquier integrante del showbusiness vernáculo"

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No fue una tapa, sino una contratapa. De frente, toda de blanco etéreo, Xuxa sonriendo con un perrito en sus brazos y un “Todo bien” en letras blancas y en la contratapa una Susana vestida de negro muy maquillada,  sin photoshop y un terminante “Todo mal”.

Cuenta la leyenda que esa fue la elegante forma de invitar a Susana a abandonar las huestes del Zar Romay y cambiarse de canal. Gente era ya un multimedio. La quería en Telefè, el canal que ahora le pertenecía. Un convite que la diva parece no pudo rechazar. No toleró verse expuesta sin ningún cuidado por la revista más influyente del espectáculo y las socialites.

La vidriera

Cualquier lector asiduo conocía bien al dedillo el mapa del poder. Gente lo mostraba mejor que Página 12. Didácticamente.

Por sus páginas pululaban al empresario Francisco de Narváez, la modelo Sol Acuña, luego devenida en su socia en una marca de ropa, Manuel Antelo, primero conocido por ser el novio de la modelo Daniela Urzi y luego por ser el consorte de una Peralta Ramos. Los Blaquier presentes en sus páginas a través de sus más bellas exponentes femeninas, Ginette o Madeleine Reynal siempre tenían un lugar en la vidriera. Daisy Krieger Vassena de Chopitea que llegó a ser famosa por ser quien le explica a Susana que el dinosaurio no estaba vivo. Tenía un lugar siempre destacado entre las habitués a eventos solidarios. Las fiestas de fin de año de los Macri. Sus mujeres. La influencia estética de Isabel Menditeguy, la esposa de Mauricio, sobre el resto de las habitués de Punta. Tinelli y su mujer de flequillito. Tinelli separado. Raquel Mancini casada con Martin Seefeld, el actor que en esos años era empresario. Raquel separada. Raquel sospechada de amoríos con un político. Manzano y su novia modelo. Nico Repetto intentando conquistar a la ex novia de Carlitos Menem Junior. Alan Faena ahora millonario luego de liquidar su empresa y separarse de Paula Cahen Danvers, de novia con otro empresario. Delfina Frers y su hija Delfinita Blaquier tan idénticas como bellas. Dolores Barreiro y sus piernas kilométricas. Y la lista puede ser interminable.

Los apellidos ilustres, los empresarios, los políticos y las modelos, fueron una indestructible alianza que alimentaron número tras número sus páginas. Entender el poder era entender ese rompecabezas que nos ofrecía cada semana Gente. “Cultura y poder son está porno bajón”. Spinetta dixit, que también estuvo en la tapa de 1976.

"Entender el poder era entender ese rompecabezas que nos ofrecía cada semana Gente"

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Con la  fiebre del “peso empardado al dólar”, una de las principales escenografías de la revista, Punta del Este (otra fue Las Leñas en época invernal), pasó a ser conquistada por miles de turistas argentinos. Al fin podían disfrutar de la ansiada tierra prometida. Plebeyos dolarizados que conocían de memoria “lo in y lo out”. La verdadera delgada línea roja.

La clase media había llegado al paraíso.

Lolitas y Lolas

Pero Gente no solo influyó en los lugares recreativos. Fue testigo y difusor de una nueva e impensada moda. El nacimiento de Las Lolitas. Chicas de entre 12 y 16 años con licencia para posar en tapa con minúsculos trajes de baño y títulos que hacían homenaje  a Nabokov. “Sexy a los 12” (Nicole Neumann), “Separada a los 16” (Deborah de Corral).

Dispersas por las playas, siempre con la esperanza de ser parte del Dotto Models, las más jóvenes podían acceder al tan mentado Olimpo, desde una pasarela y con la bendición de una portada  en aguas uruguayas. Tal fue la controversia por el ingreso de estas púberes en el mercado laboral que hasta el doctor Grondona en su “progresista” programa Hora Clave tocó el tema junto a especialistas y llevando al piso a la madre de la menor de las lolitas mediáticas. Mechado  quizás con las valijas de Amira o con alguna aparición de Chacho Álvarez.

En paralelo Gente, que no descansaba, lanzó un nuevo canon al estrellato. Dos mejor dicho. Ahora no solo era indispensable una cola destacada sino que el relegado escote había llegado para imponerse.

"Plebeyos dolarizados que conocían de memoria “lo in y lo out”"

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La modelo Carolina Peleritti fue la seleccionada, en primer plano exhibía la parte superior de una bikini desbordante. Gente imponía ahora el look pulposo. Un nuevo martirio en la estética  femenina. O tenías mucho busto. O pasabas por el bisturí. O te comprabas corpiños de la prestigiosa marca Caro Cuore (que había lanzado los primeros sostenes con una red de alambre que elevaba todo lo que la gravedad hacia descender). Ganó Caro Cuore, fue el alivio de las masas deseosas de cumplir los mandatos de la revista sin gastar mucho.

Fin de fiesta

Cuando la burbuja explotó, y el sueño convertible se tornó pesadilla, la revista viró sus chicas de tapa y aparecieron más populares que socialites.

A minutos de terminar  la crisis del 2001, una bellísima castaña de formas rotundas y ojos achinados irrumpe siendo la cara y el cuerpo de ese ajetreado verano. Carolina Ardohain, quizás el último gran boom estético que produjo la revista. Hasta su apodo era menos rebuscado, Pampita, por la provincia donde era oriunda. La sonrisa interminable de la chica del interior con fuerza para destronar a las rubias del establishment. Metáfora de comienzo de siglo. Corrían los años de piquetes, cacerolas y patacones mancomunados. Pero siempre con mar de fondo.

En la actualidad la influencia de la antigua Biblia de la aspiración decayó. Los motivos pueden ser varios.  El rol femenino en este nuevo milenio y la necesidad de romper esas cadenas infernales de dictadura estética. La conciencia del daño de la cosificación. La aparición en internet de lecturas que ya no necesitan de papel. Muchas hipótesis. Pero lo cierto es que el final de esa influencia amerita de estudios más profundos.

Este ha sido un módico pantallazo sobre la revista que mejor entrelazó las aspiraciones de la clase media, la farándula, los portadores de apellido y el poder, durante más de dos décadas.

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