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11 de octubre 2023

Bárbara Godoy

YOKO ONO: RELATO DE UNA PERSONALIDAD INDESCIFRABLE

Tiempo de lectura: 11 minutos

“Yoko es condenadamente sorprendente”, dijo May Pang en su libro Adorado John, que relata en primera persona su romance con el músico, los días de grabaciones y la dinámica de estar rodeada de puras estrellas. ¿Qué pensamos cuando pensamos en Yoko Ono? Su relación con John Lennon le sumó un nivel de exposición incalculable, expandió las barreras geográficas y se convirtió en una figura de carácter mundial.

Yoko es de esos personajes íconos de la historia de la música, el arte y los espectáculos. Nadie está ajeno a su figura, todos tienen su versión de Ono, amada y odiada, tal vez más esto último, supo trascender y diferenciarse de la vida de su marido en un contexto muy adverso para su personalidad. La vida de Yoko, desde su infancia, estuvo marcada por la singularidad. Hija de una madre budista y un padre cristiano, se crió en una familia adinerada que le permitió acceder a toda la vanguardia que personificaría después.

Su vida en ese tiempo transcurría, por trabajo de su padre, entre Asia y Occidente, entre los Estados Unidos y Japón hasta que vino la guerra y tras el bombardeo a Tokio en 1945 su familia sufrió una ruptura. Ella, su madre y sus hermanos se refugiaron en un búnker y perdieron el contacto con su padre durante un año. Pasado este tiempo Yoko se interesa por Hollywood y comienza su ruido mental al ver que todo lo que circulaba relacionaba a los asiáticos con “lo malo”. La misma Yoko señala: “Recuerdo estar en salas de cine donde los malos siempre eran asiáticos y cuando se encendieron las luces, pensé: ¿soy yo mala también?”.

Yoko fue una de las primeras estudiantes en matricularse en la escuela de filosofía de Gakushuin, estudió a los clásicos, pero se aburrió y luego de un tiempo se unió a su familia en Estados Unidos e ingresó a Sara Lawrence, una prestigiosa escuela dedicada a la enseñanza en humanidades, bellas artes y literatura. Se licenció en poesía y composición contemporánea.

Hija de una madre budista y un padre cristiano, se crió en una familia adinerada que le permitió acceder a toda la vanguardia que personificaría después

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De ahí en adelante Yoko comenzó a gestar su exclusiva y distinguida red de amistades. Se casó con Toshi Ichiyanagi, quien más tarde se convirtió en un compositor y pianista de vanguardia japonés. Su departamento en Chambers Street fue el centro de las reuniones sociales, era visitado por prestigiosas figuras como Marcel Dunchamp.

Yoko es un mundo de posibilidades, es un personaje inabarcable e indescifrable. Es la joven japonesa haciéndose un espacio, pareciera que, sin esfuerzo, en el centro de occidente. Feminista, extravagante, artista, compositora, productora y un largo etcétera que solo ella puede ir renovando. Yoko es todo y en algún momento de su vida, fue la mujer de Lennon, porque antes de conocerlo, ya había comenzado a construir su nombre.

La personalidad compleja de Yoko se explica con una singularidad de hechos de la que ella misma fue artífice. Es una figura inclasificable, no se la puede catalogar como “la buena” o “la mala”, es una definición muy simple y mezquina. En Yoko conviven dos personalidades, por un lado, la artista disruptiva y espontánea y por otro la que tiene un plan elaborado para cada situación y así obtener lo que quiere para ella y para los que la rodean.

Yo sabía que Yoko hablaba en serio

Ono tenía la habilidad de convencer y lograr todo lo que quisiera. “Yoko es de esas personas que siempre tratarán de conseguir que hagas lo que no quieres hacer”, solía decir John. Bien supo de esto May Pang cuando Yoko le dijo que tenía que salir con su marido. “Supongamos que a Yoko se le ocurre que construyas un edificio. Tendrá que ser de diez pisos, y querrá que lo levanten de la noche a la mañana. Le dirás que no puedes hacerlo, pero su determinación será tan grande que de todos modos logrará que lo hagas. No te dejará tranquilo hasta que lo hayas terminado. Seguirá presionando y presionando, y de pronto habrás terminado la construcción”, señaló May.

Y así fue como Yoko elaboró todo el plan para que John y su asistente May Pang comenzaran a salir. Era el verano de 1973 y el matrimonio estaba en crisis, Yoko encaró a May, encendió un cigarro en frente de ella y le dijo: “Escúchame, May. John y yo no andamos bien. Hemos discutido. Cada vez nos apartamos más”. Yoko ya tenía todo arreglado, solo bastaba convencerla a May, y era cosa de tiempo, sabía que iba a suceder. “Es probable que John empiece a salir con otras personas. May, yo sé que tú le gustas mucho.” Pang comprendió que esto no eran sugerencias ni una simple insinuación de Yoko, sino que una orden, a la que se negaba, pero Yoko insistía, parecía no escuchar lo que decía su asistente.

“Me parece que esta noche, cuando vayas al estudio de grabación, sería un momento apropiado para que comenzaran. No te preocupes por nada, me ocuparé de todo”, sentenció Yoko. Y así fue, en el ascensor, camino al estudio, John se abalanzó sobre May, la besó y le dijo: “Todo el condenado día estuve ansiando poder hacer esto”. Ya en el estudio, John tarareaba Mind Games y la joven de 22 años, comprendió que estaba ahí, atrapada en los juegos mentales de Yoko y John.

“Yoko es de esas personas que siempre tratarán de conseguir que hagas lo que no quieres hacer”, solía decir John. Bien supo de esto May Pang cuando Yoko le dijo que tenía que salir con su marido

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Convencer a ambos no fue difícil para Ono, tenía (¿tiene?) el poder de persuadir. El cineasta Peter Jackson la describe como “silenciosa y misteriosa, pero extraordinariamente convincente”. Le dijo a John que podía sentir las ondas que vibraban entre él y su asistente, aunque el músico pensaba que lo pudo escuchar mientras dormía, porque hace tiempo que pensaba en May y eso para Yoko no pasaba desapercibido.

Me gusta alguien que tenga pelotas

En 1971 mientras grababan Imagine uno de los productores de Récord Plant, le pidió a Yoko que entrara en una cabina para registrar sus fondos vocales. Ono no podía mantener quietos los auriculares y estalló en ira, Dennis Ferrante, ayudante de la productora, corrió a asistirla y se dio cuenta que ella no tenía mucha experiencia en algo tan simple como ajustar la banda metálica de los auriculares. Gentilmente los acomodó y le dijo que si necesitaba de su ayuda le avisara. Yoko seguía furiosa y le lanzó una catarata de insultos. Dennis le respondió de la misma forma delante de todos, mandó a Yoko a un lugar al que todos mandamos a alguien cuando estamos furiosos, pero un detalle, lo hizo en presencia de Lennon.

Dennis se dirigió hacia John temiendo que lo golpeara, pero el Beatles le dijo: “Dennis, me gustas. Quiero que trabajes con nosotros. Me gusta alguien que tenga pelotas”. El joven ayudante estuvo presente en todas las sesiones de Imagine trabajando con John. Al margen de este incidente, durante la grabación, todos encontraron en Yoko a una persona adorable.

A Yoko le disgustó quedar expuesta en la cabina de grabación con todo el equipo mirando, pero, ¿fue una situación pensada por ella para poner a prueba al joven ayudante? Como sea, esta es tal vez, una de las tantas cosas que enamoró a John: “tener pelotas”; y Ono encarnaba muy bien esa frase.

Yo también tengo algo que decir

Es una artista de espectro amplio, su arte estaba abocada a temas como la diversidad, el género, la liberación de la mujer, la paz mundial, todo esto a través de un activismo rupturista. Su organización Fluxus estaba formada por minorías, inmigrantes, afroamericanos, asiáticos, mujeres, etc.

Antes de conocer a John, la artista cuenta que se sentía hermosa, le gustaba su aspecto físico, su pelo, sus rasgos y su origen. Sin embargo, luego de conocer al beatle, con la exposición de su vida, el avasallamiento de la crítica potenciada por los medios, Yoko cuenta que no se comenzó a sentir bien con ella misma, se sentía como “la japonesa que les robó su tesoro blanco”, según señaló.

En el show de David Frost, el 13 de enero de 1972, a Yoko se la ve molesta. No solo por las preguntas que le hace el presentador, también por el tono y porque la ignora deliberadamente cuando ella quiere intervenir. Frost le pregunta: “¿De verdad sentís que necesitas más libertad como mujer?”. Yoko inmediatamente aprovechó la oportunidad y le hizo saber que está molesta porque ella también tiene algo que decir y que siempre le cuesta mucho porque todas las preguntas son relativas a John.

El entrevistador le responde que “el trato que recibes es sólo porque tu esposo es famoso, no es porque seas mujer”, a lo que Yoko responde: “Eso me molesta mucho más, ahora porque soy Yoko Ono Lennon alguna gente me escucha, algo pasó y mi nombre ahora es reconocido, seguro por lo de Los Beatles y siento que eso es muy triste, porque significa que la gente no confía ni respeta a otra gente a menos que sea famosa. Confían en alguien que está ‘allá arriba’. Y eso está mal, porque las razones por las que te haces famoso no implican que seas una mejor persona”.

Ono no podía mantener quietos los auriculares y estalló en ira, Dennis Ferrante, ayudante de la productora, corrió a asistirla y se dio cuenta que ella no tenía mucha experiencia en algo tan simple como ajustar la banda metálica de los auriculares

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Yoko llevaba varios años frecuentado y gestando el ambiente vanguardista de New York, pero siempre fue vista como la mujer de Lennon, se le aconsejó ocupar un segundo plano, pero por suerte para ese tiempo tenía más de 30 años y “ya era demasiado tarde para cambiar”, afirmó.

En la misma entrevista con Frost, Yoko cuenta: “Cuando editamos Imagine, si yo decía algo el técnico no decía nada. Pero cuando John decía algo el técnico decía ‘Sí, John’. Y cuando terminamos vino y nos dijo ‘Un placer trabajar con usted señor Lennon. Un placer conocerla señora Lennon’. Y yo pensé: ‘Ok, otra cosa que pasa porque tengo un esposo famoso’. Cuando algo así sucede, lo remarco, trato de ponerlo en discusión. Y ya sea que me ganen, no importa, lo quiero remarcar y llamar la atención sobre ello a la gente y que se debata. El hecho de ser la esposa de alguien famoso, más famoso que yo, pero también el hecho de ser mujer. Son las dos cosas”, remató.

Estoy pensando en traerlo de vuelta

May y John llevaban catorce meses juntos, faltaban cuatro meses para que terminara ese fin de semana perdido que lo llevó a Lennon a vivir su amor con May entre California y Nueva York. En pocos días sería el cumpleaños del músico y May le regaló una guitarra con un grabado que decía “Con todo mi amor”. Para sorpresa de la joven, fue un regalo que no le gustó al músico y Yoko, quién nunca dejó de monitorear la relación, se lo hizo saber: “John se sintió molesto, cree que quieres casarte con él, y eso le resulta sumamente incómodo”.

El trío coincidió en un evento que organizaron amigos de Lennon para que promocionara un show con la música de los Beatles. Cuando la invitaron a Yoko al concierto ella dijo que no, pero May Pang sabía que igualmente asistiría y llegaría en el momento menos pensado. Terminó el concierto y May con John se fueron a una fiesta sin saludar a Yoko. Esa noche Lennon se emborrachó y se fue con un grupo de mujeres.  May llamó a Yoko para preguntarle si tenía noticias del músico porque días antes, Yoko lo ayudó a ocultarle a May que había pasado la noche con otra mujer. En ese llamado vino la frase de Yoko que la joven tenía miedo de escuchar: “¿Sabes una cosa, May? Estoy pensando en traerlo de vuelta”.

Un par de días después, Yoko le comentó a John sobre la terapia de hipnosis que le permitió dejar de fumar, Lennon enloqueció y decidió hacerla. Pasó todo un fin de semana en el Dakota sin comunicarse con May. El lunes se encontraron en el dentista, la joven cuenta que vio a Lennon en un estado peor al de haber pasado toda una noche bajo drogas y alcohol, cuando fueron a casa John le dijo: “Supongo que ahora es el momento de que te lo diga. Yoko me ha permitido volver a casa”. Y le entregó a May un “regalo” de Yoko, un frasquito con una esencia de olor putrefacto que Lennon le puso en el cuello, luego, él se puso otra esencia, pero de rosas. May fue a preguntar por el origen de esos aromas, le dijeron que la que ella recibió, es de alguien que la odia mucho, y en cambio, la de John era una esencia llamada “Ven a mí”, usada para obligar a alguien a experimentar una fuerte respuesta sexual. Lo que Yoko une, Yoko decide cuándo y cómo lo separa.

Un sueño colectivo es una realidad

A mediados de los años 60, en la conocida performance Cut, en la que Yoko se quedaba sentada en el escenario mientras el público subía y le cortaba la ropa con tijeras, muestra que el arte también puede ser violento, es el mensaje que transmite al quedar físicamente expuesta, “lo artístico es violento cuando abarca los deseos masculinos”, señaló. Mostró cómo el público podía convertir a una mujer en objeto de deseo. Más tarde esta expresión artística de la violencia la vivió en carne propia.

En su obra Wish Tree, aborda el concepto de lo colectivo. Dice que un sueño individual es simplemente un sueño, pero que un sueño que uno tiene en conjunto es una realidad. Yoko siempre tuvo un mensaje colectivo, su obra no es egoísta y exclusiva como se la hizo ver. Tuvo que mantenerse firme en lo que creía y quería expresar en un contexto en el cual su vida y su contenido fue criticado y relegado a un segundo plano por ser atrevida, distinta y disruptiva.

La versión que trascendieron fue que se encontraron de sorpresa en camarines y sin más “volvieron”. ¿Por qué Yoko no quiso contar que el reencuentro fue tras ese fin de semana de hipnosis y purga de Lennon? ¿Por qué alguien tan segura de sí misma prefirió ocultar la verdadera versión y no decir “yo le permití volver”?

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Un rompecabezas que no termina de cerrar

¿Qué encontramos cuando googleamos a Yoko Ono? Siempre una referencia negativa a la artista: la que rompió a los Beatles, la que manipuló a Lennon, una construcción demoníaca de su figura. Lo cierto es que Yoko es una personalidad compleja, silenciosa e inquietante. Es la mujer que se irrita cuando queda en evidencia que algo no sabe, como el momento de los auriculares mientras grababan Imagine, pero al mismo tiempo es la que tiene una voz dulce, casi como la de una nena de 10 años.

Uno de los hechos más disruptivos fue dejar (promover) que su marido tuviera una relación con otra persona, creyó que a Lennon le iba a hacer bien y para la época fue algo revolucionario. Cuando nace Sean, el hijo de ambos, Yoko se dedicó a los temas administrativos, se despertaba temprano cada mañana, bajaba al estudio y manejaba el negocio familiar para que John se dedicara a la crianza de su hijo, ambos desdibujaron los límites de la vida y el arte.

Al volver con John, ella y el músico editan la verdadera versión de la historia y cuentan en una entrevista a Rolling Stone que su reencuentro fue la noche del 28 de noviembre de 1974 en el concierto que ofreció Lennon en el Madison Square Garden junto a Elton John, ese mítico concierto en el que interpretaron Whatever Gets You Thru the Night. La versión que trascendieron fue que se encontraron de sorpresa en camarines y sin más “volvieron”. ¿Por qué Yoko no quiso contar que el reencuentro fue tras ese fin de semana de hipnosis y purga de Lennon? ¿Por qué alguien tan segura de sí misma prefirió ocultar la verdadera versión y no decir “yo le permití volver”?

En un aspecto más superficial, también demostraba cierto “temor a no agradar”, por ejemplo, a la hora de vestir tenía una asesora que la ayudaba a elegir la ropa y no lo hacía para ella, cuando aparecía algo que fuera del agrado de John, lo compraba en todos los colores y si no estaban en su talle compraba una más pequeña.

Casi nadie pudo ver a Ono con otros ojos, quedó inscripta como la mujer del músico, pese a que tenía una carrera artística sólida, pero se vio disminuida por el nivel de desvalorización de su figura, los prejuicios sexistas y la violencia implícita que la atacaba y que ella bien denunció. Pese a ello Yoko condujo su vida personal y artística y no se acomodó a lo que el mundo pensaba de ella.

Difícil definirla. Yoko es compleja. Su vida acumula un montón de piezas que no terminan de armarse: crecer en medio de una guerra, ir y venir entre dos continentes tan disímiles, tres matrimonios, intentos de suicidios, abortos, la separación de su hija Kyoko, el asesinato de su marido, pero todo eso alimentó su imaginación y lo convirtió en arte bajo la forma de esa personalidad retraída, de mirada tímida, sin expresividad y además hay otro mundo, el plano sutil que alimentado por el budismo, hisoterismo, hiptonisis terapias y cuánta cosa alternativa exista la convierte en un personaje enigmático, rompió la línea entre el arte y lo mundano.

Yoko es una artista potente, exaltó y modificó la personalidad de Lennon, ella siguió siendo la misma, recibió las críticas, pero decidió seguir siendo Yoko Ono. John nunca esperó encontrarse con una mujer tan desinhibida y que pensara la vida en términos de igualdad.

“Es la artista desconocida más famosa del mundo. Todos saben su nombre, pero nadie sabe lo que hace”, dijo John. Es un buen momento para que eso cambie y conocer a la mujer que con 90 años parece que vivió el doble.