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29 de junio 2024

Juan Di Loreto

VOTAN, PERO NO MILITAN

Tiempo de lectura: 4 minutos

En realidad ya es tarde. Ojo, tenés la Ley Bases o de Bases, una Ley que sufrió lo que una prenda en un lavarropas con temperatura a 90 grados. Se achicó. Pero no es eso. Es tarde porque los mercados, ese ente abstracto y concreto, esos informes, esos reports, esos pdf que envían semana a semana los bancos y analistas financieros no te creen. Es duro cuando tu (¿único?) interlocutor no te cree.

Para un gobierno como el de Milei, la aprobación de la ley lo pone a prueba totalmente. “No hay más excusas”, dijo el diputado Facundo Manes y se le sumó el diputado Oscar Agost Carreño, entre otros. Pero todos somos un poco fabricantes de excusas. La Ley lo consumió al gobierno en una sola jugada súbita, suerte de última mano con apenas dos cuatros y un ancho falso. Pero el “ya no hay excusas” de los bloques dialoguistas se lo dicen a ellos mismos. Porque el 2025 está a la vuelta de la esquina y hay que salir a buscar el voto. Si esto sigue cuesta abajo (los números de la economía son catastróficos), tiene que emerger un bloque opositor que recoja el tendal “desde otro lado”. Para que eso pase algo tiene que converger del centro profundo a las metrópolis, dejando de lado a “los fundamentalistas de los pisos y los techos”, como dice el analista Federico Zapata. Dos líneas que tienen que anudarse, dos modelos productivos que tienen que ir juntos de verdad.  

Pero la vida sigue, ya tienen ley, no la mejor, no la más perfecta, pero la que pudieron conseguir. Y por la que el sistema económico y político ansiaba votar. Si bien Unión por la Patria se opuso guiado por su rol de opositor, el resto de los bloques parece que quería una economía más liberal hace rato. El kirchnerismo se había enamorado tanto de su régimen de represión financiera que nunca puso en agenda un régimen especial a las grandes inversiones (si bien hubo uno como el de Chevrón, pero nunca se propuso un marco general). Si no lo hacés vos, lo hace otro, como bien dice la ley no escrita.

No se ve la euforia del mercado. Eso sí, van a bajar el 10% al impuesto PAÍS, porcentaje que el mismo gobierno subió una vez instrumentada la ley

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Pero el gobierno tiene un tema con el rumbo y el estilo. Porque si tenés un plan y una ruta mostrás las cartas. No en campaña, claro, pero una vez que sos gobierno le das previsibilidad al sistema. Los llamados “planes de estabilización” logran bajar la inflación gracias a la coordinación de precios y salarios. El esquema actual es invisible para inversores y analistas que, si bien no pierden la fe, tampoco pagan para ver. Hay demasiado intervencionismo o demasiada liberalización sin que haya un plan con cierta coherencia interna.

No tenemos crédito ni credibilidad. El ministro Caputo, como Pedro con Jesús, negó tres veces la devaluación. Recordemos que menos y menos… es más. Algunos bancos del exterior están recomendando directamente migrar hacia activos de otros países. Seis meses después hay que volver a devaluar, pero no con la economía caliente, sino con caídas verticales en todos los sectores. Eso se estaría discutiendo con el FMI: el precio de la devaluación. Lo que muestra que la fase 1 del plan de Milei se agotó. El dólar futuro y la suba de activos ligados al dólar oficial hablan de una expectativa creciente de depreciación de la moneda.

Como dice Leandro Ziccarelli: “Los mercados votan, pero no militan”. Aprobada la ley en el congreso los números financieros y precios del dólar están casi como ayer. No se ve la euforia del mercado. Eso sí, van a bajar el 10% al impuesto PAÍS, porcentaje que el mismo gobierno subió una vez instrumentada la ley. Es decir, la gran conquista es el mismo impuesto que había en el lejano agosto de 2023. Lo mismo sucede con Sturzenegger, el desregulador demorado, se ha convertido no en Roberto Dromi, sino en un General Alais de la reforma del Estado cuarenta años más tarde. Si no hay nada, que haya espera. 

Si esto sigue cuesta abajo (los números de la economía son catastróficos), tiene que emerger un bloque opositor que recoja el tendal “desde otro lado”

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El gobierno de la disrupción entró en una inercia que nunca terminó de aprovechar. Las medidas van de acá para allá como rengo en tiroteo: liberación y atrasos de precios, naftas, prepagas… Mercados y ciudadanos tienen una suerte de fe vacía, quieren creer, pero es una fe sin una meta concreta. Como todo se construye como una hipérbole, ¿cuál es el destino de todo esto? Mientras tanto, todo argentino de bien se fue haciendo con su puñado de dólares (MEP, ahorro, blue) con el aguinaldo o lo que va pudiendo ahorrar, si tiene suerte. Porque en Argentina todos somos campeones, que lo somos, pero cuando el partido es contra el dólar arrancamos un tanto abajo. No importa cómo te llames ni que tan liberal digas que sos. Cómo decía el viejo precepto de Ferguson: una crisis consiste en no poder decir «olvidemos ese tema».