29 de Febrero de 2024 •

22:19

Ashburn
53°
algo de nubes
53% humidity
wind: 6m/s SE
H 57 • L 46
58°
Tue
59°
Wed
47°
Thu
53°
Fri
58°
Sat
Weather from OpenWeatherMap
TW IG FB

PERONISMO, SIERRA Y UTOPÍA

Tiempo de lectura: 7 minutos

¿Otro libro sobre el peronismo? La mayoría de los editores son silenciosa y secretamente unánimes: los libros sobre el peronismo ya no miden lo que alguna vez midieron. Suena natural, claro, porque se trata del proceso natural que acompaña su profunda crisis afuera, en el mundo de la vida. Las consecuencias librescas del desastre político y social del Frente de Todos, el último peronismo nacional. Ya bastante con vivirlo, ¡qué para qué tener que leerlo!

Y, sin embargo, ese razonamiento lleva inscripto una ambivalencia reveladora. Porque es cierto, nada más agotador que las peripecias onanistas de un peronismo que gusta más de sí mismo que de la Argentina, hincha de su hinchada, esencialista, incapaz de entender las transformaciones de una sociedad que mutaba mucho más aceleradamente que la capacidad interpretativa de una cultura política con las contraseñas oxidadas. Pero también es mentira que, en estos últimos veinte años, incluso en el boom de la historiografía popular kirchnerista que encontró su clímax en el Bicentenario, se haya narrado toda la historia del peronismo. Se trató más bien de una versión particular de esa Historia, amputada, con borrones y liquid paper, con un Menem cancelado y un Kirchner desnaturalizado en un Nestornauta edulcorado, irreal. Porque finalmente, si todo peronismo es una versión del peronismo, también cada una de esas versiones construye su propia línea de tiempo hacia atrás: el metaverso peronista. Y a esa faena nadie le dedicó más tiempo y esfuerzo que el kirchnerismo, que consideró siempre a la Historia como su reserva ecológica cerrada, en custodia cultural, y cosa que nada entre o salga de ahí.

Las consecuencias librescas del desastre político y social del Frente de Todos, el último peronismo nacional. Ya bastante con vivirlo, ¡qué para qué tener que leerlo!

Compartir:

Esa cultura también tuvo una geografía exclusiva y omnipresente en el Conurbano bonerense, estetizado hasta la excitación una vez avanzados los 2000, y de modo tal que el kirchnerismo fue perdiendo su aura “pingüina”, del sur, hasta mimetizarse en fuerza bonaerense, hacer base en la tercera sección electoral. El producto de la fusión entre la cultura progresista y el peronismo bonaerense. Por eso, ese boom literario del peronismo partió de una sociología política -la mirada de los sectores medios progresistas y de la generación del ’70, la perspectiva de la izquierda peronista- y de una geografía también casi igual de nítida: la proyección intelectual de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, lo que hoy, pandemia mediante, ya nos acostumbramos todos a llamar AMBA. Como toda hegemonía verdadera y exitosa, es invisible a los ojos salvo que uno haga el esfuerzo de pararse desde el lado de afuera. Y eso es lo que hace Federico Zapata con este libro que reseñamos, “Los muchachos cordobeses” (Capital Intelectual, 2023), que, como el negativo de una foto, se propone contar la historia del otro peronismo… el de Córdoba, la provincia que lo prohijó.

Zapata sostiene que en Córdoba hay algo que el peronismo siempre necesita para hacer época: una versión de sí mismo, es decir, un liderazgo, una época y una voluntad colectiva. En los ochenta, en los noventa y en los dos mil, dentro y fuera del poder, el peronismo nacional es una versión del peronismo. Acá hay, a su vez, una línea de tiempo que pasa por debajo de ese radar nacional. Se trata de un subsistema. Una trama propia.

Y, sin embargo, no es un libro de “peronología”: es el libro de la experiencia peronista en Córdoba. Por eso Zapata empieza por el principio y escribe, antes que nada, una historia de Córdoba, una historia que no es una excusa para hablar de De La Sota o Schiaretti sino la base material, cultural y social que les da origen. Un marxismo cordobés que va de lo de general a lo particular, de la historia al individuo, y en el que uno puede encontrar, además de un método, una premisa ideológica: el todo es más importantes que las partes, la sociedad que un liderazgo.

 Pero también Zapata escribe una historia de la Argentina contada desde Córdoba. ¿Qué hizo Córdoba con lo que quisieron hacer de ella? El federalismo de Bustos, el metejón de Sarmiento, el radicalismo popular de Sabattini, la línea que va entre los pioneros jesuitas y el espíritu de los farmers, la Córdoba mediterránea, el asociativismo empresario, el sindicalismo clasista, entre la dignidad de Tosco y Cavallo, en todo se entrelaza lo que voluntariamente llama Zapata “ethos cordobés”, que es también una ética del trabajo, la provincia que inventó un grito de guerra argentino: “¡A mí nadie me regaló nada!”. La identidad común de la que derivará lo demás. “El ethos liberal y garibaldino de los colonos, que se transformará en el epicentro, el corazón, del carácter cordobés: compulsión ‘religiosa’ por el trabajo, fuerte vocación por el ahorro, agresivo espíritu capitalista-emprendedor: asociativismo cooperativo autoorganizado, pragmatismo y republicanismo político”, dice Zapata. (¿Botón de muestra? La Mole Moli, que cuando no tiene nada que hacer se da cuenta que no sabe qué es no hacer nada que hacer… y se hace albañil.)   

Zapata empieza por el principio y escribe, antes que nada, una historia de Córdoba, una historia que no es una excusa para hablar de De La Sota o Schiaretti sino la base material, cultural y social que les da origen

Compartir:

El peronismo cordobés que llega al poder a fines de los noventa se bifurca y parece seguir su propia línea histórica, una que a lo largo de los años desarrolló su peculiar interpretación de la crisis del 2001, que contradice la tiranía del determinismo histórico. Para Zapata, este peronismo proyecta un modelo de liderazgo no clánico ni familiar, un Partido del Orden con “capilaridad profunda” y discusión interna feroz y real que no proyecta la obediencia canina como valor exclusivo, y que puede observarse en las distintas transiciones de poder entre De La Sota, Schiaretti y Llaryora, y una relación con los sectores productivos y empresariales cooperativa y una concepción del conflicto social y sindical también diferente y alternativa a la del modelo del peronismo bonaerense llamado nacional. “El peronismo local se hizo cordobés antes de intentar que la sociedad se hiciera peronista”, dice Zapata.

El autor delinea una ética del pragmatismo. Es un elogio del pragmatismo, no desde la realpolitik aprendida en series de Netflix o en consumo compulsivo de charlas de quincho, sino desde el esbozo de una consecuencia: la responsabilidad en la crisis. Nos propone nadar contra la corriente: donde hay solo identidad, hay resignación. La resignación de estos años en que confundimos en la refriega política nacional de bloqueos mutuos, de empates, de minorías intensas y mayorías vaporosas, lo que es un modelo de gobernabilidad con un modelo de país. El peronismo como herramienta y no como fin es, también, en el fondo, una lectura del “último Perón”. Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino. Córdoba preserva una fórmula que no es infalible, pero es honesta, parece decir Zapata. No es Córdoba para el peronismo, sino un peronismo para Córdoba. La pregunta por cómo puede contribuir al futuro argentino se sostiene en ese pequeño enunciado. El libro es un manifiesto de ideas y cosas que se nombran porque existen y para que existan. No es un modelo a aplicar, a trasladar, a adaptar a escala, ni el secreto de una fórmula, ni un programa de ideas que se constatan sí o sí en la Encuesta Permanente de Hogares. Córdoba es democrática, mediterránea, libre, a una versión del peronismo Zapata le escribe su propia versión, la estira, la mejora, acaso, la pule, la pasa en limpio. Escritura es poder. Borges escribió que “Dios les permite a los hombres / soñar cosas que son ciertas”. Federico Zapata entregó en sus “Muchachos cordobeses”, sobre todo, su sueño basado en hechos reales. Nacido en la provincia que quiso y quiere ser “voz del interior”, envuelve los racimos de su historia en una versión política de 300 páginas que Clave Intelectual editó con la foto sobre un fondo negro en que dos hombres se abrazan: Schiaretti y De la Sota. Los que rompieron la marca en una meca radical, agraria e industrial. ¿Cómo hacer el peronismo de una provincia donde el peronismo no tiene la vaca de los votos atada, sin “mayoría automática” y con una identidad provincial que reviste las veces de religión laica? Jesuita, gringo, negro, indio, folclore, cuartetazo y chimenea industrial.

El libro da testimonio de un desafío pendiente. ¿Cómo decirlo? Quemar los mapas que nos llevaron hasta acá, a la crisis prolongada. Abrir otros mapas. ¿La tarea? ¿Cómo volver a agrandar la Argentina? Cuando un presidente criado en Villa Devoto, crecido en la televisión, que propone perder la moneda nacional, inspirado en la “escuela austríaca”, gana las elecciones desde el interior al centro, en municipios o ciudades que no conoció, en provincias donde “no puso” fiscales, con la promesa de una motosierra y un ajuste ortodoxo que ya se aplica, este libro sale a dar testimonio. Dice “los muchachos” porque observa trayectorias, biografías políticas y elites a las que llama “plurales”, política de carne y hueso sometida al deber republicano de hacerse valer cada dos años en los votos de una provincia que tiene un pueblo, una sociedad civil, una historia antes que la política. El ensayo es género de maniáticos sarmientinos, artesanos de pequeñas biblias del desierto, y acá en honor a esa lengua nacional podemos llamar a esa lectura no porque haya algo que “importar del interior” al centro, sino porque importan estas ideas para transitar el camino difícil.

No es Córdoba para el peronismo, sino un peronismo para Córdoba. La pregunta por cómo puede contribuir al futuro argentino se sostiene en ese pequeño enunciado

Compartir:

Otro peronismo es posible, dice explícitamente Federico, sin suponer por supuesto que sea posible (precisamente por su misma matriz historicista) una copia mecánica del modelo cordobés que pondera; pero que, sin embargo, puede servir como inspiración y referencia ante el vacío depresivo y de Fin de la Historia que aqueja a todos los peronistas ante el deterioro y crisis de su ultimo avatar nacional, el cristinismo. ¿Hay vida después del kirchnerismo? Hace falta sacar la nariz del ombligo del AMBA, correr la frontera y mirar más allá. Invertir la máxima que dominó la última década (“Achicar la Argentina para agrandar el kirchnerismo”). Agrandar la Argentina para reformar el peronismo, que lo necesita más que nunca.

Bancate este proyecto¡Ayudanos con tu aporte!

SUSCRIBIRME